A veces…

A veces me levanto por encima de las nubes

buscando otros horizontes donde descansar,

ese lugar donde el ruido del mundo se calla,

un sanatorio para mi mente aún sin domar.

 

A veces vuelo más allá del horizonte

buscando un sentido a la locura de los mundos,

algo que los una a Dios, lo que fuera, algún puente

por donde esquivar los baches y mis pensamientos hondos.

 

A veces se me abre el pecho como si el mundo empujara para entrar dentro

como si todas sus risas y penas cupieran por esa puerta que lleva al infinito,

allá, lejos de este lugar tan poco cuerdo y menos aún pulcro,

que nació del mismo pensamiento que parió mi alma y mi canto.

 

A veces se juntan en el mismo lugar el amor y el sordo dolor,

y siento en la garganta un nudo como el ahogo de un grito

que nació cuando supe que a veces no queda apenas color,

y que el miedo es el rey absoluto tanto en la muerte como en el parto.

 

A veces el silencio que reina por encima de las nubes

se viste con el arcoíris del sagrado pacto;

en ese momento, cuando el mundo despierta y enciende sus luces,

entiendo que cada segundo, pese a sus penas, es un bendito y santo acto.

 

 

Imagen de Briam Cute en Pixabay

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