Una bella eternidad…

La brisa me trajo tu perfume, mezclado con olor a lluvia y mar. Me envolvió en un abrazo colmado de añoro que sentí como si fuera tuyo, porque así me solías abrazar tú. Miré las olas nadando suave hacia la orilla, como sí el mar le hiciera el amor a la tierra en una danza salpicada por gotas de sol que reían alegres en los reflejos del agua; como unas niñas que descubren la vida.

De repente, sin darme cuenta, el tiempo pereció; dejó de existir incluso su recuerdo y, en su lugar, sentí paz. Una paz extraña, atemporal, que lo envolvía todo, como las aguas de un lago sin olas ni orillas cuya belleza apagó todos mis apegos a este mundo. Pensé que, por un solo segundo de esa paz, renunciaría sin arrepentirme a una eternidad en la tierra.

Me acordé de ti, tan bello, hace tiempo. Ese momento que duró unos cuantos instantes, cuando un rayo de sol brilló en tu pelo de una forma que nunca olvidaré, entró a formar parte del eterno que siempre nos envuelve y del que somos ondas, como las olas de un mar. Me pregunté si la eternidad acaso es solo una creación nuestra inconsciente, formada por momentos como ese, que se juntan para cumplir el sueño de inmortalidad que siempre fascinó al ser humano.

Me gustaría que estuvieras aquí, callado, a mi lado, contemplando juntos la belleza del mundo. Pensé que, a lo mejor, la única forma de borrar las guerras es recordar a los seres humanos esta belleza que siempre nos rodea, pero que tantos la han olvidado y ya no la ven, aunque está en todas partes. Porque esos momentos que se vuelven eternos cuando contemplamos la belleza del mundo son los que devuelven la inocencia a las almas, y es ese amor que nace en esos instantes, que no tiene objeto alguno, sino que solo corre desde el corazón envolviéndolo todo incondicionalmente y sin juzgar ya nada, el que borra y sana los tantos absurdos de esta afligida humanidad.

Me gustaría que estuvieras aquí, a mi lado, jugando con el mar, con su brisa, las olas, el sol y mis risas, y construir juntos una bella eternidad…

 

 

Imagen de Dimitri Svetsikas en Pixabay

A veces…

A veces me levanto por encima de las nubes

buscando otros horizontes donde descansar,

ese lugar donde el ruido del mundo se calla,

un sanatorio para mi mente aún sin domar.

 

A veces vuelo más allá del horizonte

buscando un sentido a la locura de los mundos,

algo que los una a Dios, lo que fuera, algún puente

por donde esquivar los baches y mis pensamientos hondos.

 

A veces se me abre el pecho como si el mundo empujara para entrar dentro

como si todas sus risas y penas cupieran por esa puerta que lleva al infinito,

allá, lejos de este lugar tan poco cuerdo y menos aún pulcro,

que nació del mismo pensamiento que parió mi alma y mi canto.

 

A veces se juntan en el mismo lugar el amor y el sordo dolor,

y siento en la garganta un nudo como el ahogo de un grito

que nació cuando supe que a veces no queda apenas color,

y que el miedo es el rey absoluto tanto en la muerte como en el parto.

 

A veces el silencio que reina por encima de las nubes

se viste con el arcoíris del sagrado pacto;

en ese momento, cuando el mundo despierta y enciende sus luces,

entiendo que cada segundo, pese a sus penas, es un bendito y santo acto.

 

 

Imagen de Briam Cute en Pixabay

La dualidad de la rosa

Poseo la dualidad de la rosa – como todos los humanos. Por eso, a veces regalo belleza y otras, espinas. También por eso amo las rosas, porque reflejan como nadie la naturaleza doble de este mundo en el que comparten hábitat ángeles y demonios – un experimento que no suele darse en muchas partes, y la verdad es que tiene su cierto encanto; por lo menos, es difícil que uno se aburra aquí.

Soy rebelde de nacimiento y por convicción. Rebelde y libre, que son casi lo mismo, y también casi un pecado o incluso delito en esta tierra donde, a veces, las sombras ganan demasiado terreno. La rebeldía es, de hecho, el tronco alrededor del cual se enredan mis demás rasgos que, juntos, conforman el ego que me sujeta a este mundo y en contra del cual, desde luego que no arremeto, sino que prefiero ganármelo de aliado, porque sin él, me volaría de aquí. Esas nuevas terapias que se han inventado los de la nueva era, que tratan de matar al ego, no van conmigo – ni con nadie que entienda, incluso en lo mínimo, cómo funcionan la psique, el plexo y el vientre humano.

Soy loca por elección y por vocación, es una de las arduas tareas a las que dedico tiempo y vida. Por ello, los que prefieren una vida segura, mejor que se alejen, ya que en mí no encontrarán su mejor compañía. Porque a mí me gustan la fiebre, el fuego, los gemidos pasionales y las artes temperamentales. Porque las tormentas me son amigas igual que me lo son las playas solitarias y el mar que, cuando grita, en lugar de huir despavorida de sus rugidos capaces de borrar tierras y nacer otras nuevas, yo lo invito a gritar juntos, a ver si entre los dos desahogamos un poco la turbación del mundo.

No miento para gustar a nadie. Eso, principalmente, porque muchas veces, gustar a otros me ha acarreado más problemas que nada. Tampoco pido disculpas por decir la verdad, aunque sí, si las formas de comunicarlo no han sido las más correctas – lo cual es un fallo bastante habitual en las personas sinceras, así que, muchas veces, mejor agradecerlo, que enfadarse.

Nunca me ha importado, ni me importa, ni me importará lo que piensen los demás de mí; aunque mi plexo se revuelca cuando lo alcanzan las malas vibras de envidia, celos y juicios equivocados de los que aún no han conseguido madurar lo suficiente como para no caerles víctimas.

Soy bruja, dicen algunos. Pero yo no me considero, porque cuando miro en el espejo, lo que veo no es ninguna bruja, sino solo una mujer que ha aprendido a nadar en sus propias aguas y a jugar siguiendo sus corrientes, en lugar de tropezar con las tantas emociones que suelen turbarnos a las féminas. Es un logro que requiere cierta cantidad de horas invertidas en probar a ver cuándo dura el aguante y en ejercicios de paciencia.

Eso sí, lo reconozco, estoy muy lejos de ser un modelo de paciencia. En realidad, nunca lo seré, creo, porque hay demasiado fuego en mí como para ser capaz de domarlo. Sin embargo, en lugar de culparme por ser como soy y porque no podría ser de otra forma, he aprendido a transformar mi impaciencia en reflejos de lucha que nunca sobran en un mundo donde las guerras ya ni siquiera ruborizan a nadie.

No me quedan muchos miedos. Aparte de el de no volver a mi otro lugar sin haber cumplido la promesa que hice cuando vine aquí, pocos me quedan, la verdad. Esto se debe a que me han clavado tantos cuchillos, que he aprendido a transmutar el dolor de las traiciones en energía para nuevos proyectos, y a transformar las patadas de la vida, en rimas y amor.

Soy demasiado directa, lo reconozco. Pero no pido disculpas por ello, porque quiero crear un mundo mejor, que necesariamente deberá ser sincero, y en un tal mundo, la falsedad de la diplomacia es incluso pecado. Los que quieren crear un mundo mejor tienen que entrenar su estómago para aguantar sobrios la desnudez de la verdad pronunciada de la forma que fuera.

De entre los sagrados elementos que componen la vida y todo lo que vemos, los míos son, principalmente, el fuego, que da luz al arrebato de mis pasiones; y el aire, que aviva el fuego y también me refresca con su brisa cuando los ánimos se ponen demasiado calientes incluso para mí.

Una de las cosas que más aborrezco son las polillas que fingen ser mariposas. Está claro que los farsantes no gustan a nadie, pero resulta que, en mi caso, además, actúa una clase de magia que les quita las máscaras y se quedan desnudas, como si algo en mí provocara a que sus demonios se manifestaran. Sin embargo, a diferencia de las mariposas, que considerarían lo anterior una santa bendición, ya que no cualquiera es capaz de mostrarte tus sombras, para así sanarlas, las polillas son tontas y arremeten contra el mensajero con toda la fealdad de sus envidias y celos.

Me gustan los enigmas, pero los prefiero resueltos. Por esto, ahora me he resuelto a mí misma, para que deje de ser enigma para nadie, a ver si así cesan las envidias, al darse cuenta cualquiera que estoy muy lejos de ser perfecta y ni siquiera quiero serlo, ya que en este mundo es imposible debido a su naturaleza dual, como la de las rosas. Escribí estas palabras intentando evitar otros nuevos atascos de malentendidos que se transforman en cuervos de celos dentro de los que aún están lejos de lo que llamamos consciencia. Me voy a retirar ahora en mi mundo de hadas… Bueno, bromeo; ya no hay hadas en mi vida y hace tiempo que se fue la edad de mi inocencia de niña. Ahora estoy tratando de encontrar la inocencia del alma, porque sé que, sin ella, no puedo abrir las puertas de mi paraíso.

Ayer te amé

De hace un tiempo, mi vida es una cadena seguida de sincronicidades. Ando siguiendo el hilo de un guion invisible que a veces ni siquiera intuyo, pero confío – porque sé que, tras todo este desmadre, lo único que hay es cándido amor.

Gentes, lugares, situaciones, acciones… se conjugan en una clase de juego donde el destino me dirige hacia una suerte cuyos misterios muchas veces no desentraña ni mi nutrida imaginación, pero que luego me doy cuenta de que fue la mejor opción; aunque no necesariamente la más venturosa.

Es como si leyera el misterioso libro de los mundos, pero cobijada entre sus tapas, y no como lectora de dramas reales de carne y huesos; como si estuviera dentro del ojo de Dios y a la vez me mirara a mí misma asombrada, como alguien que se ve por primera vez.

Pienso en la vida, en la belleza de sus amaneceres y penumbras que son como nuestros juegos de… ahora te como y mañana te mato, pero luego me lo pienso mejor y decido desquiciarme en tu abrazo, desnuda, que elijo por encima de mi sabrosa soledad con aroma a rosas, humo de incienso e inocencia perdida, pero no olvidada.

Ayer cumpliste un poco más de vida caminada desde el santo día que naciste en este alocado mundo, y te amé. Te amé como cada día y cada noche desde que nacimos en el pensamiento del cosmos y nos inventamos para caminar juntos hacia Dios… Ayer te amé. Te amé tanto… te amé como cada día, y como tú me amas a mí…

 

Imagen de Jplenio en Pixabay

Con el mundo adentro…

Qué bello ese momento sin pasado y sin futuro,

solo un continuo eterno

cuando ya no quedan deseos.

 

Ese momento que es destello y eternidad a la vez,

cuando te has olvidado de ti,

pero lo sabes todo

y ya no queda necesidad de nada ni nadie.

 

Solo tú, con el mundo adentro…

 

Imagen de Lolame en Pixabay

Qué bella música el viento

Qué bella música el viento

Suena tan suave dentro de mi corazón

Como el eco de un eterno canto

Que me hace suspirar sin razón.

 

Qué dulce la fragancia del viento

Sabe a mar y a algas amargas

A hechizos de amor y a palo santo

A paraíso de doradas mangas.

 

Qué bellos recuerdos me trae el viento

Y qué melancólicos ensueños

Me abraza y me quedo sin aliento

Como un amor que da vida a mis sueños…

La unidad de la existencia según la ciencia y las tradiciones ancestrales

«La actual forma de fragmentar el mundo en partes no solo que no funciona, sino que nos puede llevar a extinción como especie» – David Bohm.

 

Este sueño llamado vida a veces parece tan real, que uno se puede volver loco pensando que la realidad es lo que nos pasa (mientras ensoñamos la vida). Todo esto que llamamos realidad parece verdadero, que tiene sustancia propia y una existencia bien definida y diferenciada. Sin embargo, somos vacío en más de un 99% todos nosotros y también lo que nos rodea. La «nada» de la que nos hablaban las religiones y tradiciones esotéricas orientales ha sido demostrada por los físicos del siglo XX, quienes probaron que el átomo, o sea, lo que nos compone a nosotros y todo lo que vemos a nuestro alrededor, está vacío en más del 99% y que la sensación de solidez de la materia (y de nosotros mismos) se debe a la casi infinita velocidad con la que los electrones dan vuelta alrededor de su núcleo. Dicho en otras palabras: que lo que percibimos, la materia, la vida, el gato, el árbol, etcétera, no es que no existan, sino que lo hacen en una forma distinta de la que nos hacen creer nuestros sentidos.

En realidad, a nivel subatómico no hay diferencia ni entre nosotros ni tampoco entre nosotros y demás objetos, siendo todos una clase de olas en un inmenso océano de «nada», o de energía que, según la ciencia, es una forma condensada de información. Esto me recordó el antiguo principio hermético: «Todo es mente», una prueba más de que los antiguos no eran tan inocentes como se cree, sino todo lo contrario, ya que lo que nos dejaron escrito hace milenios lo confirman hoy las pruebas de laboratorio. La ciencia moderna estableció que todos los fenómenos físicos conocidos poseen la dualidad onda/partícula, por lo cual podríamos deducir que la consciencia, que al parecer es una forma más sutil de materia, también posee dicha característica. Cuando la consciencia tiene apariencia de partícula estaría localizada en el interior del cerebro, mientras que cuando tiene aspecto de onda podría causar efectos mediante la influencia remota (telepatía, telekinesia, sanaciones a distancia, etcétera).

El conocido físico David Bohm decía que «en lo más profundo, la consciencia de la humanidad es una». Somos seres sin fronteras, a pesar de las apariencias, y cada uno de nosotros actúa como un fragmento de un holograma, conteniendo dentro de sí todas las características de la misma. Ello significa que cada uno de nosotros tenemos acceso al conocimiento de toda la raza humana. Sin embargo, ¿por qué no conocemos conscientemente dicha información? Robert M. Anderson Jr., psicólogo de Rensselaer Polytecnic Institute de Troy, Nueva York, justificó lo anterior explicando que cada uno de nosotros solo es capaz de obtener del orden implicado (y de la consciencia colectiva) la información relacionada con sus recuerdos pasados y su experiencia de vida personal. Por ello, siempre he dicho que, para volvernos conscientes de la naturaleza del Absoluto que nos integra y que somos, debemos experimentar e integrar emocionalmente todo lo que es posible sentir, porque solo así conseguiremos acceder a toda la información que hay.

En el mismo sentido se expresó el doctor Carl Pribram, colaborador y amigo de Bohm, quien dijo que «nuestros cerebros construyen matemáticamente la realidad objetiva, interpretando frecuencias que son, en última instancia, proyecciones de otra dimensión, de un orden más profundo de la existencia que está más allá del tiempo y del espacio». Pribram se dio cuenta de que nuestro universo es un enorme mar de ondas y frecuencias, y que percibimos la realidad como algo solido porque nuestros cerebros interpretan la nube de energía que nos rodea como objetos materiales. Ello no significa que, por ejemplo, el gato que tenemos delante no exista, sino que su realidad tiene dos aspectos distintos, como si fueran dos dimensiones en las que existe a la vez: cuando se filtra a través de la lente del cerebro se manifiesta como un gato; pero si pudiéramos verlo sin nuestras lentes conceptuales, lo experimentaríamos como un patrón de interferencias. «Para mí, ambos son reales, o si queréis, ninguno de los dos es real», dijo el científico.

Bohm concluyó en el mismo sentido que los antiguos místicos: que la realidad tangible no es más que una ilusión parecida a una imagen holográfica por debajo de la cual existe un orden más profundo, un nivel de realidad que origina los objetos del mundo físico, igual que una placa holográfica da origen a un holograma. El científico también demostró que, cuando parece que una partícula se destruye, en realidad no deja de existir, sino que simplemente ha vuelto a envolverse en el orden más profundo del que surgió, demostrando con ello prácticamente la inexistencia de lo que conocemos como muerte. Según él, todo lo que existe en el universo forma parte de un continuo, que el conocido neurólogo y místico Jacobo Grinberg Zylberbaum llamaba Lattice, aunque tenga cualidades propias únicas. Por ello, Bohm advirtió con frecuencia que la actual forma de fragmentar el mundo en partes no solo que no funciona, sino que nos puede llevar a extinción como especie.

El científico también recalcó que no hay que hablar de la interacción entre la consciencia y la materia, sino darnos cuenta de que, en realidad, son una y la misma cosa. Él consideraba que la consciencia es una forma mas sutil de materia y que la base de la relación entre ambas no se halla en nuestro nivel de realidad, sino en las profundidades del orden implicado, también llamado campo cuántico, Lattice, Absoluto, Todo, etcétera. Bohm también dijo que no tiene sentido hablar de cosas vivas o no vivas, ya que las mismas están entretejidas inseparablemente, y que incluso una piedra está viva en cierto modo, porque la vida y la inteligencia son inherentes a la totalidad que incluye la materia, la energía, el espacio y el tiempo. Ello es casi idéntico a la cosmovisión andina, por ejemplo, o a la de los antiguos chamanes, que consideraban que todo en la naturaleza está vivo (y se comunicaban con ello). También demostraría la teoría de la noosfera, la consciencia planetaria, que explicó tan brillantemente el físico académico y Nobel, Fritjof Capra. Y como si lo anterior fuese poco, Bohm dijo que no hay razón para pensar que el campo implicado fuese el fin de las cosas y que más allá del mismo puede haber otros órdenes que ni siquiera imaginamos, etapas infinitas de una evolución distinta.

El conocido astrofísico Stephen Hawking también demostró en su teoría en la que había trabajado más de veinte años y que fue publicada post-mortem, que el universo podría ser un holograma y que existen otros niveles de universos finitos igual que el nuestro (el multiverso). Según la teoría de Hawking, nuestro universo es, en realidad, un holograma, la sombra de universos de dimensiones mas elevadas, el reflejo de algo mucho más grande y conformado en más dimensiones. Lo anterior no es solo una hipótesis, sino que está demostrado con ecuaciones matemáticas y físicas, además de pruebas de laboratorio, y publicado en la conocida revista Journal of High-Energy Physics, en colaboración con el profesor Thomas Hertog de la Universidad KU  Leuven. Su teoría es muy parecida a la de Platón, que hablaba de un falso «mundo sensible», el nuestro, que sería el reflejo del autentico mundo real, que él llamó el «mundo de las ideas». También es muy parecido a lo que los orientales llamaban maya, nuestra realidad que sería un reino de ilusiones y espejismos que se transforma en el universo que conocemos solo después de que nosotros lo observemos.

El conocido yogui y místico Sri Aurobindo decía que fragmentamos las cosas porque existimos en una vibración baja de realidad y es esa fragmentación, la percepción errónea de la separación de las cosas, la que nos impide experimentar la realidad de la consciencia y el amor y la alegría de la existencia, que son su verdadera naturaleza. Por otro lado, el galardonado Nobel, David Josephson sugirió que la realidad objetiva nace de la memoria colectiva de la raza humana, mientras que los fenómenos anómalos, como por ejemplo los observados en muchos chamanes, son manifestaciones de la voluntad individual. Según él, todo indica que estamos programados internamente para percibir el mundo en términos de partes, pero cada uno de nosotros tenemos la capacidad de eludir dicha programación y percibir la realidad tal como es, y el contacto con nuestro subconsciente es una de las claves para acceder a la parte de la psique que estructura la realidad.

Sabiendo lo anterior, me pregunto cómo hemos sido capaces de avanzar tanto en el campo de las ciencias, pero no lo hicimos en el de la consciencia. Porque aún no hemos adquirido, como humanidad, la consciencia que se requiere para percibir la unidad de la existencia y nuestra hermandad como humanidad y también a nivel planetario. La ciencia nos ha demostrado que, más allá de la ilusión de la realidad, no somos blancos, negros, rojos, amarillos, judíos, cristianos, musulmanes, hindúes, etcétera, sino que todos conformamos una masa infinita de consciencia, la cual moldea nuestro universo cercano. Con esta realidad ya demostrada, ¿cómo puede haber aún guerras y tantas mezquindades, competencia y tanto afán de poseer bienes materiales que no son más que una ilusión que no dura ni una fracción de segundo en la eternidad que nos rodea, pero que ha provocado tanto dolor y destrucción?

Paz

Espejos del alma del mundo

Soy mar en cuyas entrañas nace la vida,

y soy brisa para acariciar las tristezas de los mundos.

Soy tierra que danza en el vacío de la nada,

y soy árbol que da sombra a los poetas facundos.

 

Nacemos humanos en el amor de los dioses;

somos espejos del alma del mundo.

Somos el Todo que se reconoce a sí mismo,

y se recrea inocente y tan bellamente desnudo…

 

 

Imagen de Briam-Cute en Pixabay

Soledad

Hace tiempo que vivo en la compañía de tu añoro; y tú, tan lejos. Qué habrá de ti… Te habrán secuestrado los delirios sensuales de alguna sirena, o te habrán aprisionado los feroces piratas para pedir de rescate bellas doncellas que acompañen sus soledades y las de sus mares. Si supieras las veces que me he preguntado qué habrá de ti… Sé que me echas de menos, de esto no me cabe duda, por lo menos tengo una certeza y un aliciente para aguantar el paso tan lento de los días.

En tu ausencia tuve tiempo de hojear el libro de tus días, lo que me fue permitido leer, y muchas veces mi rubor se transformó en risas, aunque también me costó cabreos a rachas, eso bien lo sabes tú. Mirando tus pecados, pensé que soy virgen. Santa y virgen, a pesar de que mi alcoba también tuvo sus revuelcos, suspiros y noches sin pegar ojo. No fue un retorno a la inocencia – no sé si a mí edad y con mi cañera experiencia de vida eso aún es posible -, aunque algo de alegría sí que sentí pensando que hay otros más pecaminosos que yo, y me sentí perdonada por no haberme confesado nunca; un breve alivio que se agradece después de tanta desolación existencial.

Si me preguntaras cómo aguanté y me aguanté en todo este tiempo, no te lo podría decir. «De canción en canción», te respondería probablemente. Aunque, lo más seguro es que me callaría, enmudecida de repente y amnésica, olvidando en instantes el tierno castellano de noveleros trovadores y poetas desencantados. Puede que levantaría un hombro y luego seguiría mi camino como si nada, deseando dejar todo atrás, envuelto en un olvido milagroso del que no quiero que me quede ni siquiera un recuerdo.

Fue bello mientras te tuve. Aun lo recuerdo, aunque pasaron unas cuantas eras y desde entonces muchos mundos se fueron. Eras mi razón para sonreír cuando se despertaba el alba y por las tardes, cuando se escondía el sol. Luego, cuando ya no estuviste, me acostumbré a los inviernos sola. No tienen gran encanto ni lo tendrán jamás, y menos aún para mí, que soy de sangre caliente. Pero aprendí a aguantarlos porque, después de poder con tu tanta ausencia, ya no me rindo a nada. Por lo menos de algo me ha servido este sinsentido. Pero no, no tiene encanto el invierno, me tengo que acostumbrar con ello. Sin embargo, si estuvieras aquí, tampoco lo tendría, así que, ¿qué más da?

La noche pasada pensé que ya acabó esa cadena de infortunios que arremetió como trueno y tornado en mi vida y me arrebató todo, casi me robó el alma. Si me hubiera dicho alguien que eso iba a pasar, habría confesado los pecados de mis últimas vidas, todos, a cambio de una pizca de clemencia. Pero nadie me dijo nada, así que tuve que aprender a esquivar los batacazos a ciegas y a solas, rogando por la benevolencia del destino, que se quedó como fiel amante en todo este tramo que sorteé como pude y casi siempre por milagro. Y si algo me salvó, esa fue mi soledad. Sin ella y sus sesudos consejos jamás habría podido levantar la cabeza de nuevo, me habría quedado desvencijada en el suelo helado de los inviernos que a veces azotan nuestras vidas.

De todas mis fortunas pasadas me queda la fe, así que no tengo otra elección que hacerle caso y sucumbir a su calma, la misma que alivia a los moribundos cuando aceptan su destino. Morirse y luego resucitar suele tener este efecto pero, después de pasar lo peor y seguir vivo, también se pierden los miedos. A lo mejor debería haberme marchado hace tiempo y no lo entendí, cavilando tanto en ti, en cómo sortear la debacle sin sucumbir en el intento, y en qué debería haber aprendido de todo este dislate que a veces parece sin fin. No he comprendido gran cosa ni tengo ánimo de hacerlo porque, ¿qué se supone que se debe aprender de las desgracias? Sí, es cierto que he madurado bastante, pero, sinceramente, lo cambiaría por unas cuantas risas y una sabrosa dosis de inocencia. Puede que el logro más grande fue que aprendí a ser feliz incluso en el infierno, aunque está claro que preferiré serlo estando contigo, así que, ¿qué sentido tiene saber estar feliz en el infierno? De todas formas, es algo que todos aprendemos tarde o temprano porque muchas veces no queda otra opción, así que mejor pedir a la providencia que suministre la dosis con compasión, que fue lo que menos me concedió a mí.

No te pedí perdón por haberte roto el corazón cuando miraste, sin preguntarme, a quién amé antes de elegirte a ti. Tú tampoco te arrepentiste por darme tantos motivos para perdonarte, que casi me harté. Uno tras otro, que en cierto momento llegué a pensar que habías hecho trato con el trueno y la tormenta para arrebatarme el último soplo, aunque sabía que tú ibas por tu cuenta, que no te hacían falta truenos ni tormentas para sacar lo peor de mí. Lo peor y lo mejor, da igual, porque eres maestro en cavar las tierras de mi alma y sacar de allí lo que te apetezca, o sembrar lo que te dé la gana y esperar a ver qué sale. Pero estoy feliz, así me declaro, porque le sobreviví tanto a ella, a la tormenta, como a ti y, principalmente, a mí.

Lo que sí erré fue ponerte en un pedestal, como homenaje a la esperanza que sobrevive incluso en los condenados. Lo hice porque no supe expresar de otra forma eso que sentía, parecido a un grito que tenía que sacar fuera para que no me ahogara. Porque el amor callado ahoga, como todo lo que se calla. Así que tampoco te pediré perdón por eso porque no tiene sentido pedir perdón por algo que no pudiste ni supiste hacer de otra forma.

Bueno, se ha hecho tarde. Cierro aquí esta escueta misiva de pensamientos y añoro y me voy a celebrar. Montaré una de esas fiestas mías que monto a veces, a solas, con nuestras canciones y un capuchino doble; uno para mí, y el otro también, porque me lo merezco como galardón por haber sobrevivido a una vida que habría hartado a muchos hasta llevarlos al límite del aguante y de los días, pero que a mí solo me asustó lo justo para que el teatro de la existencia me pareciera un poco más real. Estarás aquí, conmigo, como siempre, difuminado por entre mis velas, mis inciensos y las esencias del difusor de aceites; también con el gato haciéndote mimos para ganarse tus gracias, y yo al lado, harta y sola, pero feliz…

 

Tus pensamientos…

Hace frio y el viento mece los árboles desnudos;

el invierno aún se empeña en mostrar su pálido rostro.

Pienso en ti y en mí deambulando como dos vagabundos

en un mundo que han vuelto gris y demasiado pesaroso.

 

Dame tu mano, amor, no te me hieles.

Mírame a los ojos y vuelve a confiar.

Eres mi oasis en un mundo de amantes infieles,

una bendición que aún puedo amar.

 

No te pierdas vagando por entre los pecados de mis noches;

cometí demasiados errores por los que no pienso pedir perdón.

No me queda ya paciencia para reproches,

y más sabiendo que, después de tanta guerra, no te regalan ningún galardón.

 

Mejor abrázame e invita a una droga para el olvido,

porque quiero morderte hasta que exhausta a mí te rindas;

inocularte mi veneno para que te vuelvas mi amante, mi amiga y mi nido;

y mezclar mis carnes con las tuyas para que nunca te me pierdas.

 

 

Imagen de Michael Gaida en Pixabay

Bailaban las olas sin saber que eran mar…

Bailaban las olas sin saber que eran mar;

tan inocentes eran, creían que su vaivén era eterno;

solo temían la lejana orilla pensando que era su muerte,

sin entender que no hay tal cosa, que todo es infinito amar.

 

Bailaban las olas y me sentía una con ellas,

brillaban envueltas en destellos dorados de sol

que se parecían a un cielo del que brotaban estrellas;

qué cándidas eran, no sabían aún que tras los mundos solo hay amor.

 

Bailaban las olas sin saber aún que eran mar

y en el hechizo de su danza me hice una con ellas;

me volví brisa para poder la tristeza del mundo abrazar,

y nací océano para mecer sus sueños en el azul de mis olas tan bellas…

 

Envidia

La envidia, una de las emociones que más corroe el alma e impide el desarrollo del ser humano, no es más que el síntoma de que uno no se ama suficientemente – ni ama a los demás debido a ello, claro está. Por lo que se sana trabajando la autoestima, como primer paso, aunque el camino es largo, igual que en el caso de todas las emociones, pero no hay forma de trascender sin antes sanarla.

Un ser humano maduro y coherente no siente envidia, sino alegría por los logros de otro, porque sabe que esos pertenecen a toda la especie humana y, por consiguiente, a sí mismo. Esto no es misticismo ni religión ni nada por el estilo, sino ciencia, y fue demostrado por Rupert Shaldrake en su teoría de los campos morfogenéticos. Según dicha teoría, los conocimientos que alguien adquiere se transmiten a los demás miembros de su especie por medio de unos supuestos campos mórficos que transportan el conocimiento de unos a otros. Es una teoría que, pese a no ser aceptada aún de forma unánime, tiene su peso en el campo de la ciencia y casi todos están de acuerdo con ella. Dicha teoría explica por qué los conocimientos han aparecido casi al mismo tiempo a lo largo de la historia, pero en áreas geográficas alejadas entre sí, y casos hay muchos para comprobarlo, lo pueden mirar analizando los artículos que el científico tiene publicados en su web (os la dejo al final del post). Por eso, el conocimiento que uno adquiere es también de todos los demás, y los logros de uno pertenecen a todos los de su especie, aunque en una primera fase solo como embrión subconsciente. Y lo contrario también. Así que, ¿qué sentido tiene la envidia?

La envidia también es un síntoma de que a uno le falta una gran dosis de amor por los demás en general. Lo cual es lógico, porque si uno no se ama suficientemente a sí mismo, tampoco podrá amar a los demás, por lo menos no suficientemente como para no sentir la ingrata emoción que forma objeto de este post. Por eso me extraña cuando me topo con ella en seres que pretenden haber entendido algo de la vida, o que presumen de practicar artes y saberes nobles como el yoga o parecido. Pero no hay problema, porque ya se sabe cómo reparar el fallo: trabajando el aspecto femenino del ser. Porque, cuando el amor es suficientemente desarrollado en alguien, percibirá la unidad de la existencia, lo cual imposibilitará la envidia, porque sería como envidiarse a sí mismo, lo cual no puede ser.

La mayoría de los que sienten envidia no se preocupan por sanarla porque suelen ser seres poco desarrollados que ni siquiera se molestan cuando se dan cuenta de que han caído en su trampa. Sin embargo, también se dan casos de seres íntegros y cuerdos que a veces le caen víctima y quieren sanarla, sabiendo que es una de las cosas que más imposibilita el equilibrio, lo cual es imprescindible en cualquier práctica espiritual.

En el caso de estos últimos, el primer punto que hay que subrayar es que no hay que culparse nunca. Esto es, de hecho, una de las claves en cualquier terapia. Porque las emociones van y vienen, y es difícil e incluso improductivo controlarlas, sino que el proceso de sanación se produce mediante la comprensión, lo cual requiere de un prolongado análisis y auto-análisis, y eso, a su vez, requiere que uno sienta repetidamente y por el tiempo suficiente la respectiva emoción. El mismo es el caso con respecto a la envidia que, cuando surge, uno la tiene que mirar de frente y con amor tanto por ella como por sí mismo para ver cuál es el fallo. Y eso lo conducirá a la causa primordial que ha producido el desajuste energético (cualquier emoción de este tipo es y a la vez produce un desajuste energético, por ello, si se prolonga, puede ocasionar patologías a nivel del cuerpo físico). Uno de los milagros de la psicología es que casi cualquier dolencia se sana con el mero hecho de concienciarla; una vez has concienciado un problema, generalmente no hará falta que hagas nada más, porque se sanará por sí solo. Por eso, concienciar una emoción dañina significa haber recorrido medio camino.

También hay que agradecer a la emoción, por muy fea que fuera, principalmente porque es nuestra, y como todo lo que forma parte de nosotros, hay que amarla. Segundo, y esto es muy importante, porque cualquier emoción o dolor no son más que síntomas que nos muestran que hay algo bastante más profundo que sanar. El síntoma nos marca el camino hacia la sanación, por esto hay que agradecer a la emoción cuando surja, y no huir despavoridos, o meter la cabeza en la arena, como recomiendan algunos de los nuevos terapeutas de la nueva era. Si le hacemos caso al síntoma, muchas veces nos ahorramos una enfermedad.

Otra de las cosas que el que quiere sanar su envidia tiene que saber es que siempre habrá muchos igual o mejores que él, porque la carrera del conocimiento es infinita, hasta desembocar en eso que algunos llaman Dios, otros Infinito, Absoluto, o cómo quiera llamarlo cada cual. Por lo que es inevitable que los haya y, en este caso, ¿qué sentido tiene la envidia? Es de masocas ser conscientes de lo anterior y aun así envidiar. De aquí se deduce que el envidioso, después de asumir los pasos anteriores, tendrá que trabajarse la humildad. O sea, reconocer que, por muy bueno que fuera, siempre habrá alguien igual o mejor que él. Y al revés también, así que regocíjense, pues hay salvación para todos.

Luego, se tiene que preguntar si sería capaz de llevar la cruz del que envidia. Si sería capaz de cargar con su destino y con eso que lo hizo desarrollar esas habilidades que envidia en el otro. Porque, por ejemplo, un poeta, antes de ser el gran poeta que uno envidia, tuvo que llevar mil y una batallas consigo mismo, durante mil y una noches y días, tratando de hacer las paces con la locura de sus emociones. Y ese  sabio que uno envidia derramó más noches y días aún, muchas veces privándose de cosas importantes a sí y a los que amaba, tratando de alumbrar los enigmas de los mundos. Y así con todo. Entonces, el que envidia debería analizar también este aspecto, y muchas veces comprobará que solo con esto sana su nefasta emoción. Además, se dará cuenta de que nadie despierta por milagro divino ni por alguna magia oculta, sino por recorrer el largo camino hacia su centro y recoger con humildad las lecciones que se le presentan. No existe algo así como la «magia», sino que esta no es más que un concepto en el que algunos incluyen, muchas veces sin criterio, lo que no comprenden de la vida y sus leyes. Pero no, no hay magia ni puede haber en un universo tan matemático como el nuestro, a no ser como poesía, pero no en el sentido que algunos le dan, de milagro.

Resumiendo: la envidia no es más que el síntoma de que hay aspectos que hay que sanar dentro de nosotros, principalmente el ego, la humildad, la autoestima, la capacidad de amar y la comprensión de la unidad de la existencia. Igual que en el caso de las demás emociones, no podremos trascender ni evolucionar sin antes sanar esta emoción. No hay que culparse nunca, porque eso añadiría más paja al fuego, y tampoco tiene sentido, porque todos hemos sentido envidia en algún momento, si no en esta vida, en otras, antes de sanarla. Pero sí hay que actuar con consciencia, sabiendo que el primer perjudicado no es el que uno envidia, que en la mayoría de los casos ni se entera ni le importa, sino uno mismo. Además de enturbiar con ello el subconsciente colectivo de la especie humana, cuya toxicidad ya está sobrepasando los límites admisibles para que una civilización pueda seguir existiendo.

 

 

P.D.: Os dejo la web de Rupert Shaldrake, por si alguien quiere consultar sus trabajos:

https://www.sheldrake.org/

 

 

Imagen de ArtTower en Pixabay

Momentos

La mañana se desperezaba después de una noche de lluvia tranquila. Un rayo de sol le tocaba tímido la cara, cerca de la comisura de los labios, como un beso suave para no despertarlo. Olía a sal y algas marinas, y el chirrido de una ventana olvidada abierta que se balanceaba por la brisa despertaba melancolías. Salió despacio de la cama, con ganas de beberse un té doble que la devolviera con los pies en la tierra. Se fue a la cocina y, cuando volvió, después de unos diez minutos, con dos tazones de cerámica en las manos, uno con té y el otro con café recién hechos, lo encontró en el porche, mirando a lo lejos y saboreando la mañana. Su mirada parecía atravesada por eras olvidadas y recuerdos empecinados en permanecer, y un destello la cruzó cuando escuchó sus pasos y la vio acercándose con los dos tazones envueltos en vahos.

La miró y quiso decir algo, pero se le olvidó; o no quiso decírselo. Pero su mirada dijo más que cualquier palabra. Los pocos secretos que aún guardaba querían desvanecerse también, igual que las ganas de ella de conocerlos. No, no quería saber su pasado, por eso, sus secretos no la interesaban ya, ¿para qué? El silencio se volvió pregunta y respuesta a la vez. El silencio y el rugido del mar golpeado por los alisios de marzo. Se sentían con ganas de empezar, de seguir como fuera, pero juntos. El pasado y el futuro parecían haberse disuelto en un presente continuo desvergonzadamente estático y perezoso, salpicado de miradas que se cruzaban y a rachas se fundían una con la otra y con el viento que soplaba suave, pero firme, trayendo a la consciencia memorias que afianzaron una vez más su fe de que ni su encuentro ni nada de lo que les ocurría era casual o falto de sentido.

– Toma – dijo ella tendiéndole uno de los tazones, el de café, a la vez que sorbía del otro con té endulzado con miel de azahar y aderezado con limón exprimido y jengibre. Esta es la mejor medicina para la resaca – dijo después de unos instantes, levantando su tazón como en un brindis y sonriendo por detrás de los vahos que se esfumaban como se esfuman los misterios en la luz del saber.

– Gracias – le contestó él agarrando la taza y mirándola con algo de disimulo, para que no se enterara de lo que pensaba. Le gustaba su belleza sin peinar por la mañana, así, fresca, como la yerba después de la lluvia que había caído por la noche. A ti los años te sientan como al vino que nos bebimos ayer; cuantos más, más sabrosa te pones – le dijo y, como si nada, le metió la mano por debajo de la bata, pensando que cuando sus dedos se adentraban en sus carnes era como si se adentraran en las olas de un mar cuyo vaivén hechizaba.

Pensó que hacerle el amor era como surfear, con su cuerpo como mar; un mar de emociones y pensamientos que nunca paraban y que aún le gustaba descifrar. Se mordió un labio sin querer cuando recordó lo que le había hecho la noche anterior, y disimuló una sonrisa escondiéndola tras el tazón de café, sin querer estropear la solemnidad de esa mañana de invierno que todavía se empecinaba en quedarse y primavera que empujaba, pero sin mucha fuerza aún. Pensó que lo que más le gustaba de ella era que apenas hacía falta hablar porque parecía que ya se conocían todos los pensamientos, y tampoco merecía la pena guardar muchos secretos, porque siempre se enteraba de todo, tenía ese don suyo que seguro heredaba de alguna bruja que tenía en su linaje sin saberlo. En realidad, tampoco quería guardar muchos secretos de ella, ¿para qué?, si la sentía como un trozo de sí mismo y entre sus almas apenas quedaba distancia.

– No recuerdo muy bien lo que pasó la noche pasada – rompió ella el silencio relamiendo una gota de té que se escurría por sus labios y, adivinando sus pensamientos, sonrió disimulando un rubor pasajero mientras cambiaba la taza en la otra mano, para calentarla también. Como si el olvido quisiera ocultarme algo que es mejor guardarlo lejos de mi memoria y de la memoria del mundo…

– Shhh… – le dijo él tapándole los labios con un dedo. Escucha el rugido del mar. Escucha a ver lo que dice y cuéntamelo a mí también. Dime qué presagios trae, qué será de ti, de mí, de nuestra vida.

– Deja de querer saber lo que ni el mar ni nadie sabe aún – le contestó ella. Deja que corra el tiempo, que el futuro se vuelva presente, y será entonces cuando se destaparán sus secretos. Ofrenda tus dudas en el altar de la fe y ten por seguro que todo es perfecto. Porque por encima de esta locura, todo es perfecto, cariño. Todo es perfecto siempre, en realidad, y lo que aquí parece locura, más allá es santa verdad. Porque, sin esta locura, ni tú ni yo ni nadie seríamos lo que somos: aprendices de Dios que pueden manifestar sus dones y artes solo después de que hayan aprendido a esquivar las tantas locuras que componen esto que llamamos vida. Aprendices de Dios que olvidaron que se inventaron la locura para poder descifrar las maravillas del vivir, sabiendo que, sin sombras, nadie podría ver la luz ni lo que hay más allá de ella, si es que hay algo. Aprendices de Dios que aprenden a perdonar a medida que se dan cuenta de que no hay nada que perdonar porque todo es perfecto tal cual es. Y eso es el más sagrado perdón. Que aprenden a celebrar la vida sin que haya ningún motivo especial para celebrar porque la vida misma es la más bella fiesta. Aprendices que, por fin, se han dado cuenta de que los tantos infortunios del mundo no son más que empujones para acelerar nuestro crecimiento y dar fuerza al ser. A veces la vida duele, cariño, pero por mucho que duela, es perfecta y la mejor opción de todas las que haya. Y cuando miras desde arriba, como un águila que sobrevuela los montes, verás que todas las piezas encajan y que el puzle cobra forma y sentido… Así que te amo así imperfecto como eres. E igual amo tus imperfecciones que, para mí, son santas como santa es la vida, y amo tus locuras que dan sabor a mis días. Te amo igual que amo la vida, sabiendo que más allá de todo esto eres perfecto. Y te amaría incluso si fueras el fallo más grande del mundo, porque sin ti, jamás me volvería yo perfecta…

Deseo

«Te deseo. Te deseo con locura. Ojalá te llegara esto que siento y no te olvidaras de mí», pensó mirando un rayo de luz que se colaba por la ventana.

«Me gustaría que estuvieras aquí y que me dejaras entrar entre tus piernas. Te bebería gota a gota, hasta caerte desfallecida, gritando mi nombre como santo homenaje a las bendiciones del desenfreno… Mejor me callo», pensó después de unos instantes. «Me callo. No, no quiero que me escuches hoy. Porque me siento roto y renacido a la vez, y esto ya sabes que duele. Lo tengo que rumiar a solas. Pero, por Dios, cuánto te deseo. Deseo respirarte, absorberte, sorberte, beberte, comerte, tragarte. Tragar hasta la última gota de ti y sentir que estás en mí, que estás toda dentro de mí y que te quedes allí siempre. Así te deseo. Con toda esta locura y más te deseo…», pensó retirándose de la ventana y dirigiéndose hacia la cama deshecha que entonaba con sus pensamientos.

«Quiero sentir como te quedas sin aire debajo de mí, y que me respires a mí, que yo sea tu aire», pensó dejándose caer en la cama, mirando un punto imaginario en el techo. «Quiero llevarte más allá de tus fuerzas, empujarte hasta que logres encontrar tu más hondo tesoro. Quiero lamer tus lágrimas cuando llores y mirarte a los ojos cuando desato las aguas de tu sexo. Te deseo, sí, te deseo. Te deseo como el desierto desea la lluvia, para que transformes en oasis mis dunas y des vida a mis días. Así te deseo, cariño. Siento que el tiempo pesa ya demasiado y me he hartado de esta espera a la que ya no encuentro sentido, pero no sé qué hacer. A veces te busco en el viento, que tanto te gusta a ti, en su melancolía y en las memorias que recogió de los lugares por donde pasó esparciendo sus bendiciones…», dijo sorbiendo un trago de la copa de vino que aún guardaba en la mano.

Miró de nuevo el rayo que se colaba tímido por la ventana medio abierta, escuchó unos instantes los ruidos de afuera de todos los días y pensó que, en ese instante, lo que más deseaba era verla allí. Con su pelo rebelde que no se dejaba peinar, con sus faldas de flores y esa curiosidad suya que a veces la hacía meterse en problemas, con su mente que tantas veces lo había maravillado y sus pintalabios de color carmín mezclado con matices de verano, con sus risas, sus enfados, su perfume, sus mil cremas esparcidas por el baño, sus medias olvidadas en algún rincón hace algunas noches, con todas esas cosas suyas que tanto amaba incluso cuando algunas veces lo sacaban de quicio. Que la tuviera allí, delante, hablando a veces sobre los milagros de universo, y otras contando tonterías, y él sin escuchar nada por no poder dejar de mirar sus labios, esos labios suyos que tanto placer le habían dado. La deseaba. Cuánto la deseaba. Y cuánto la amaba…

 

Mónica Nita, Caminos con vida

 

Imagen de By_Jo en Pixabay

Cuánto te amaba…

Cuánto te amaba… Amaba hasta las tormentas que a veces se asomaban en tu mirada. Me traían el sabor a sal del océano y me hacían ensoñar tiempos que hace mucho pasaron, cuando navegábamos juntos por los mares del mundo. A veces te miraba y no podía impedir ese dolor sordo que nacía al pensar que, en algún momento, si no la vida, el tiempo nos separaría, sin poder saber para cuánto. Me asustaba pensar que algún día nuestras almas cosidas por tantas eras y locuras se separarían. Fíjate tú, me asustaba a mí, esta pirata de mares y almas; a mí, la bruja que junta los abrazos descosidos…

Y cuánto te amaba… Amaba las rosas de tus labios y beberme vino tinto de su copa como pétalos abiertos. Emborracharme de ti, y a veces, contigo. Emborracharme hasta el frenesí, hasta el clímax del deseo y de la locura, y luego amarte sin miedo al pecar ni temor a infiernos.

Me gustaba morder tus cabellos morenos que olían a viento y a tierras olvidadas. Perderme por entre tus rizos, como una niña extraviada en un laberinto que sabe que es juego. Los amaba cuando se ponían como las olas del mar y me traían tantos recuerdos que llenarían océanos. Y cuánto nos gustaba jugar a los dos… como críos,  a veces; como amantes; como locos…

Amaba tu piel teñida por el sol en los colores del verano, que olía a brisa y a arenas de mar. La tocaba a veces solo para sentir como la mía se estremecía, y por ello reírme de nuevo y bendecir el vivir. Porque tanto te amaba…

Corrieron los años y las eras perecieron en la melancolía del tiempo, pero te sigo amando como en aquellos tiempos lejanos. Un poco más, si te fuera sincera, porque se juntó el añoro y el olvido redimió tus pecados. Te amo como a una Fata Morgana que muestra caminos al sediento que perdió su rumbo en el desierto y no sé si ello es malo, por ser espejismo; o salvación, porque a veces de ilusiones nacen vidas. ¿Y sabes qué? Ni tan siquiera me importa. Me sobra saber que existes, que eres real y que aún ríes. Que aún puedo decirte que te amo…

 

Mónica Nita, Caminos con vida

 

Imagen de Coco Parisienne en Pixabay

Hacia dentro

Casi todas las religiones nos han enseñado dirigir nuestras oraciones hacia afuera, como en la foto que acompaña este post. Sin embargo, Dios es omnipresente, también lo han dicho casi todas las religiones, aunque no todos lo han comprendido, y también nos han dicho que anida dentro de nosotros, que no necesitamos ni siquiera templos para rezar porque ya tenemos uno, que es nuestro cuerpo. Entonces, ¿por qué hemos arraigado tanto esa costumbre de rezar hacia el cielo, hacia ídolos, hacia algo exterior a nosotros?

Orar hacia el exterior crea seres desempoderados, que esperan ayuda desde fuera, que se declaran impotentes de lograr sus metas por sí mismos. Esperan un salvador, un mesías y no son capaces de gobernarse a sí mismos, que es requisito fundamental para la libertad que, a su vez, es imprescindible en el devenir del ser, en su trascendencia y también en el mero saber vivir por sus propios pies en la tierra. Y si alguien no es capaz de gobernarse a sí mismo, necesita ser gobernado por otro, y así han surgido los gobiernos, los pastores, la autoridad.

La oración debería dirigirse hacia dentro. Buscar dentro de nosotros la fuerza para lograr nuestros sueños. Buscar dentro la magia que manifieste en la materia nuestro deseo. Buscar dentro al dios que guie nuestros pasos por los intrincados caminos de la vida. Buscar dentro la fuente dadora de vida, salud, plenitud, amor. Ello no solamente que nos empodera poco a poco, sino que nos abre al amor hacia uno mismo, que por muy sencillo que parezca el concepto, no es fácil de lograr en este mundo debido a los condicionantes sociales y la educación que hemos recibido durante milenios. No somos seres débiles, podemos mover montañas solo con nuestra fe, como decía el maestro Jesús citando a otros miles de sabios que a lo largo de la historia nos han repetido lo mismo y lo mismo.

Orar hacia afuera ha dado lugar a una sociedad patriarcal basada en relaciones de fuerza y sumisión. Una sociedad piramidal conformada en su mayoría por seres que necesitan gobernantes, y una minoría que quiere dominar, o gobernar. Tampoco podría ser de otra forma, porque sin la segunda categoría, los de la primera deambularían perdidos sin saber qué hacer con sus días y dones. Pero, esta dependencia y obediencia compulsiva a los gobiernos y al poder en general no solo son enajenadoras para el individuo, sino que constituyen distorsiones, falsificaciones y caricaturas del amor, como decía Claudio Naranjo en un artículo que publiqué hace unos días por aquí.

Para remediar lo anterior se debe empoderar lo femenino hasta que la balanza entre ambos polos sea equilibrada, tanto a nivel individual como social. Pero equilibrio, no sustituir patriarcado por matriarcado, porque eso sería volver al mismo desequilibrio, aunque en su polo opuesto. La mente colectiva de la especie humana ya lo sabe, y a ello se deben los movimientos de emancipación de la mujer que han surgido en todas partes desde hace poco más de un siglo. Aún estamos en ello, aún estamos bastante lejos de conseguir un verdadero equilibrio a nivel planetario, aunque en Occidente los logros son importantes y hay que agradecerlo.

Pero hasta que lo masculino y lo femenino no estén en equilibrio no habrá paz en el mundo, y la mejor prueba de ello la obtendremos mirando las sociedades donde la mujer aún está en desigualdad de derechos con el hombre. Son sociedades que involucionan y están sacudidas permanentemente por infortunios que parecen que llegan del cielo, pero que no son más que síntomas de una enfermedad social que hay que sanar. Y para que ambos polos estén en equilibrio, tenemos que aprender a orar hacia dentro. Bueno, no solo esto, hay más cosas, el camino es largo, pero para empezar está bien. Conectando con esa fuente inagotable de sabiduría interior es como conectaremos con lo femenino también, porque lo femenino se relaciona más con lo interno, con el pecho, con lo sutil, mientras que lo masculino se relaciona más con lo exterior, con la mente, con el poder de manejar la materia.

Mañana es el Día de la Mujer. Me gustaría ver mujeres esparciendo su sabiduría y amor por las calles de todo el mundo. Pero también me gustaría ver a hombres acompañando a las mujeres, porque somos tan interdependientes, que la vida no podría existir sin nuestra unión y amor. Celebrar juntos el Día de la Mujer porque los hombres también tienen su lado femenino, y celebrarlo es celebrarse a sí mismos. Luego celebrar juntos el Día del Hombre, porque las mujeres también tenemos nuestra dosis de masculino y, a veces, más fuerza que cien hombres a la vez.

El ser humano es bello y especial porque es cuna y reflejo de Dios; por ello, el cuerpo es igual de sagrado que todo lo que nos conforma, y por ello es el templo más bello que puede haber. Pero somos bellos solo cuando estamos completos, porque a nadie le gustan las rupturas y los parches. Mientras no aceptemos y amemos todos nosotros, hombres y mujeres, ambos aspectos de nuestro ser, tanto dentro de sí como en el otro y a nivel social, seremos rupturas de seres que necesitamos parches para sobrevivir en un mundo que nos fue regalado perfecto, pero que percibimos roto, que nos duele, incluso sin ser conscientes de ello, y lo sembramos con nuestro dolor.

 

Mónica Nita, Caminos con vida

 

Imagen de Fotorech en Pixabay

Somos la canción del mundo

Ayer escuchaba un concierto y, de repente, me surgió la pregunta cuál era el instrumento más importante de la orquesta. Miré uno por uno a los músicos, escuché con atención a cada uno de los instrumentos, y fue cuando me di cuenta de que todos eran igual de importantes, sin importar el tiempo de su actuación o los acordes que tocaban. Todos eran igual de importantes, incluso los que solamente sacaban tres notas y luego paraban hasta el final. Todos eran igual de importantes, sin excepción, porque si solo uno faltara, la canción no habría sido la misma.

Pensé que esto ocurre en la vida humana también, que todos somos importantes, que el que tiene un papel menor en la sociedad no por ello es menos importante que los demás ya que, sin él, la canción del mundo no sería la misma. Y solo puede ser la misma porque, por muy cañera que nos parezca a veces, aun así, la vida es perfecta tal cual, es la experiencia más adecuada en este momento para que crezcamos y maduremos como seres. Está claro que uno puede ser más inteligente, otro más culto, otro más informado, más rico, más guapo, más cómo fuera, pero todos somos igual de importantes. Igual de importantes porque, principalmente, somos únicos e irrepetibles todos nosotros, y nadie jamás será capaz de hacer mejor que yo lo que he venido a hacer yo, nadie hará mejor que tú lo que has venido a hacer tú, y así con todos. Da igual si eso parezca poco importante, porque por muy poco importante que fuera, es imprescindible para la canción del mundo. Y nadie nos puede sustituir porque somos únicos, no tenemos medias naranjas porque ya somos naranjas enteras; esta es una de las maravillas del ser humano.

Así que, arriba la cabecita, vamos a ponernos nuestra sonrisa más bella, y anda a echarle pecho al mundo, que sin nosotros, sin cada uno de nosotros, no sería nada. Feliz día.

 

Imagen de Ractapopulous en Pixabay

Somos magia, aún sin saberlo

Aun lloviznaba perezosamente, pero ya no pudo aguantar. Se puso un vestido florido y salió afuera para celebrar la llegada de la primavera y saborear el olor de tierra mojada que le habían regalado las lluvias que habían caído durante la semana. Sonrió, sintiéndose más liviana que nunca. La comprensión le había traído el perdón que durante tanto tiempo había buscado y fue ese perdón el que le abrió otras percepciones y formas de entender los porqués de la vida, que ahora le parecían un puzle perfectamente sincronizado, como una orquesta que tocaba al son de un guionista invisible.

La comprensión llegó como un destello, como un relámpago que cayó con fuerza y sin avisar, materializándose de la nada y haciéndola comprender hondamente todas las lecciones que le habían llegado por medio de las personas y eventos que se habían sucedido en su vida. Entendió eso que un viejo amigo le había dicho tiempo atrás: que, más allá de la ilusión de este mundo, el amor siempre es correspondido, que solo puede ser correspondido porque fuera de esta existencia dual no hay blancos y negros, sino simplemente un aquí y ahora inmóvil y eterno donde todo está unido, y lo que une es justo el amor, por ello siempre está correspondido. Sintió que ese peso que había sentido casi siempre en su pecho se había vuelto de repente calma, esa calma sapiente que trae la sabiduría que nace cuando uno percibe la vida con la mente y el corazón a la vez.

Recordó al antiguo párroco del pueblo de su abuela, que visitó después de veinte años de dar vueltas por el mundo. Lo encontró sentado en el porche de su casa de al lado de la pequeña iglesia donde tantas veces se había ocultado de niña cuando jugaba al escondite. Lo miró y cuando vio sus ojos, que se habían vuelto azuláceos y apenas eran capaces de divisar algo a más de unos cuantos metros de distancia, sintió que el paso del tiempo nunca la había herido tanto. Lo recordaba alto y fuerte, un hombre con autoridad en el pueblo; pero ahora le pareció como la rama de un árbol que espera resignada y desnuda que el invierno la arranque y vuelva a jugar el eterno juego de renovación y de muerte y vida de la naturaleza. El párroco no reconoció en esa mujer de tez bronceada y ojos que habían visto mundos lejanos, a la niña que antaño regañaba a veces, más en broma que en serio, por curiosear por los rincones de su iglesia. Pero vio algo en ella, algo que ni ella había descubierto aún. «Escribe, hija. Vas a saber qué escribir cuando esto se una con esto», le dijo tocándole la frente y el pecho. Después, volvió a su mundo de sombras y no le dirigió la mirada hasta que ella se marchó, intentando no sucumbir a la honda melancolía y ternura que le despertaba ese lugar donde había pasado tantos momentos felices en su infancia.

Volvió al presente y se preguntó si eso que sentía era porque su mente y su pecho se habían unido, como le había vaticinado el viejo párroco, o porque ya había llegado la hora de parar el recorrido de su vida y simplemente esperar, estar sin hacer nada pero sintiendo todo, como si entre lo que la rodeaba y ella ya no había distancia ni diferencia alguna. Como si todo fuese un continuo en el que los acontecimientos no eran más que olas manifestándose en un mar infinito de energía inteligente. Sonrió cuando, de repente, se le pasó por la cabeza que su papel no era traer su grano de arena al mundo, sino EL grano, eso que solo ella podía hacer, que la hacía única en el universo, porque cada uno de nosotros somos únicos e irrepetibles – un logro que maravilla a cualquiera que es capaz de darse cuenta de lo que ello significa en una existencia que nunca cesa, solo cambia de formas y maestros. Dejó de sentirse insignificante y errando en un cosmos más intrincado que los pasillos de un laberinto imaginado por un loco, y empezó a percibirse cocreadora de lo que la rodeaba y que ahora le parecía un espectáculo perfectamente puesto en escena incluso en sus más minúsculos detalles.

«Celebremos la vida», pensó mirando a su gato que dormía tranquilamente en el cobijo que le había montado con una almohada vieja en el castaño que tenía de vecino al lado de casa. Sonrió al ver cómo movía los bigotes, paseando tranquilo por los reinos de los sueños, y casi lo despertó cuando estalló en risa al escuchar ese pitido que a veces sacaba, que no habría sabido decir si era ronco, agudo, o cómo, pero que siempre delataba alegría frente a las bonanzas de la vida. «Celebrémosla, porque no hay mejor maestro que su locura», le dijo tocándole un punto de la oreja que lo hacia moverla de una forma que siempre la hacía reír. «Es cierto que a veces duele como nada y sientes que te rompes en añicos, y también es cierto que a veces su belleza hechiza incluso a los dioses, pero hay que celebrarla justo por eso», le dijo de nuevo. «Celebrarla en medio de todas sus manifestaciones, sin importar sus polos de expresión, porque sus altibajos son nuestros mejores maestros y el sosiego solo llega después de bendecir su locura», pensó mientras se alejaba buscando un hueco donde el sol, aún tímido, calentara más.

«A algunos se les ha dado por pensar que manipulando al ser humano y cambiando los patrones de sus emociones podrían lograr que esto se vuelva un mundo feliz, pero yo digo que no, que no es así, que lo único que conseguirían sería un mundo inconscientemente feliz, como mucho, y sin suficientes garantías ni para eso. La inconsciencia puede aparentar ser felicidad, o por lo menos un estado de ánimo algo más liviano que el tremendo choque que se siente cuando se mira el mundo sin lente alguna; pero no es ni será jamás felicidad, porque la felicidad es justo ese vivir de forma consciente la vida y cada uno de sus segundos, aceptando y comprendiendo no solo su belleza, sino también sus sombras», pensó para sus adentros.

Cuando la felicidad depende del exterior, no es felicidad verdadera, sino solo un escalón hacia el logro de un estado de alma que todos tenemos que adquirir en algún momento. Está claro que lo interno y lo externo están conectados y se influyen mutuamente, pero cuando el ser humano madura, la felicidad pierde del todo esa dependencia del exterior y uno logra mantener su sosiego incluso cuando las lágrimas le chorrean por la cara y el mundo se derrumba debajo de sus pies. Pero la felicidad solo se adquiere por medio de la comprensión, cuando uno se vuelve maestro de sí mismo y de cada uno de los trozos que lo conforman, creencias y emociones incluidas. Eso de crear un «mundo feliz» manipulando mentes y creando nuevos patrones sociales es lo mismo que esconder la cabeza en la arena, que no le sirve ni al avestruz que se lo inventó; como para pretender que nos funcione a nosotros… A nosotros, seres humanos hechos de carne, mente y vahos de Dios, solo nos puede salvar la locura del mundo, porque estamos concebidos para sobrevivirle y para trascenderla y trascendernos incluso en medio de su infierno. Nos volvemos dioses cuando los últimos muros de la ignorancia se derrumban y empezamos a ver el mundo sin ningún filtro, sin miedo alguno, cuando hemos conseguido salir fuera de la caja social que nos tocó vivir y nos volvemos niños; o sea: sin prejuicios, sintiendo la existencia con la inocencia que solo la verdad y unos sentidos purificados otorgan. Solo entonces empezaremos a manifestar la magia que creó este universo. Porque somos magia, aún saberlo…

 

Imagen de Deflyne en Pixabay

Florece la primavera

Está floreciendo la primavera

y llueve suave con flores de cerezo;

el invierno terminó ayer antes de que anocheciera,

cuando el alma del mundo levantaba al cielo sus rezos.

 

Está floreciendo la vida

como una joven que está descubriendo el deseo

y se ofrenda con candor a eso que en su vientre anida,

que a veces siente suave, y otras, como ráfagas de un alisio.

 

Está floreciendo mi sonrisa

porque en el abrazo de luz de los mundos

he aprendido a caminar mi vida sin prisa,

como los románticos locos y los rebeldes vagabundos.

 

Está floreciendo tu amor

como florecen las rosas de mayo, sin prisas;

te abrazo ahondándome en el calor de tu pecho

y me río a carcajadas de tus sermones que a veces me suenan a misas.

 

Hoy, 1 de marzo, comienza la primavera meteorológica y en muchos países se celebra el Día de la Primavera, un día de alegría cuando se regalan flores y bombones. Que la primavera anide siempre en nuestras miradas y celebremos la vida con sonrisas, que nuestros caminos sean perfumados con flores de cerezo y el amor crezca cada día más en nuestros pechos. Feliz primavera y feliz vida.

 

Imagen de Coleur en Pixabay

 

 

 

 

No me cuentes tus amores…

La besó y se comió una lágrima que se deslizaba perezosa hacia su oreja.

– Amo los secretos que encierran tus lágrimas, aún sin conocerlos. Llora niña, llora y bendice tus lágrimas, porque limpian tu alma para que puedas fluir por la vida. Llora como lloran las nubes, sabiendo que son agua dadora de vida y que más arriba de ellas siempre brilla el sol. Llora y que tus lágrimas se vuelvan río que nutre – le dijo.

Ella lo miró y sus ojos brillaron como brillan las almas que han comprendido los porqués de sus vidas.

– A veces despierto el domingo pensando que es lunes, el tiempo parece que ha perdido sus cabales y galopa como un caballo enloquecido – le dijo. Intenté olvidarte, pensé que así era mejor para mí y también para ti. Pero no me salió, es imposible porque te veo en cada esquina y sé que respiro tu aire incluso si estás en la otra punta del mundo. Me pareció que perdía mi camino por pensar tanto en ti y me sentí culpable, pero al final eso tampoco me importó. Quise inventarme alguna magia para olvidarte, porque los viejos trucos no funcionan contigo, pero para qué hacerlo, si formas parte de lo más sagrado de mí. Ni la distancia ni el tiempo pudieron borrar tu bello rostro de mi memoria y ahora tampoco quiero que lo hagan, porque amarte es la mejor opción que tengo y ya me he acostumbrado a compartir mi soledad con tu recuerdo.

Hizo una pausa, un poco avergonzada por su tanta sinceridad y lo miró intenso, con esa hambre de entrar dentro de él y quedarse allí, para así jamás volver a añorarlo, que tan bien conocía.

– Pero amé antes de amarte a ti… – le dijo.

– Shhh… – le tapó él la boca con un dedo y luego, con un beso que a ella le pareció demasiado apresurado después de tanta espera. No quiero saber nada de tus amores de antes que yo. Lo que sé me sobra, no quiero saber más. Fueron bellos, lo sé, pero desde ahora y en adelante eres mía. Libre, porque solo así puedes vivir, pero mía. No ves que me gusta incluso el sabor de tus lágrimas, porque ahora ellas también son mías… No, no me cuentes tus amores de antes porque solo te puedo imaginar siendo mía y no podría soportarlo sin perder la cordura. Porque yo también desperté los domingos pensando que era lunes y mis días también se helaron, incluso en verano, por echarte de menos como a un pedazo arrancado de mi alma. A veces te añoraba más que al aire, pero ahora estoy aquí, eso pasó, así que vamos a rendir homenaje a las bellezas del mundo y a erigir con ellas templos donde recordar el milagro de vivir. Pero no, no me cuentes tus amores, porque yo solo quiero saber de ti…

 

Foto de Qimono en Pixabay

Mi secreto

Eras mi secreto, un tesoro que escondía para que no lo dañara la locura del mundo. Y te amaba como se aman los secretos: con la devoción de la confianza de saber que jamás me traicionarías, porque nadie sabría guardar como yo la flor de tu alma, en mi mirada escondida.

Fue un amor imposible, pero cuánto te amé. No eran los tiempos ni la época para nuestro amor, pero te amé. Me acuerdo de nuestras tertulias de letras y canciones, mezcladas con política cuando quería sacarte de los quicios, y cómo te besaba cuando, por fin, me cansaba. Fue un amor imposible, pero te amé, y pocas veces volví a sentir luego lo que sentí por ti. Contigo descubrí que el amor no tiene límites ni tiempo, a veces ni sexo. Fue un amor imposible, pero no imposible para mí ni menos aún para ti, que me amaste como solo los locos son capaces de amar. Revolviste mi mundo, y yo puse al tuyo patas arriba, pero tanto te amé. Recuerdo que lo que más amaba de ti era tu mente, y tú lo que más amabas era mi locura.

Eras mi secreto, y te amé como se aman los secretos, con ese amor que perdura a través de las eras, ese amor que, aún si estoy lejos, nunca olvido…

Llueve bonito…

Llueve bonito, como el otoño que ha nacido en tu pelo

Llueve suave, como el lento crecer de una flor

Llueve con pétalos de mayo aun estando en febrero

Llueve como en el poema en que antaño te escribí mi amor

 

Llueve como si el cielo llorara mis penas,

para que luego florezca con más fuerza aún mi amor.

Llueve y la lluvia rompió mis cadenas;

ahora siento paz donde antes había dolor.

 

Llueve bonito y pienso en ti, mi amor

Llueve, tú estás lejos y sin ti, al mundo le falta color…

 

 

Imagen de Dae Jeung Kim en Pixabay

Emociones

Uno no puede decidir si sentir o no una emoción, la siente y ya está. Lo que sí puede es decidir qué hacer con esa emoción. Porque lo que te puede enloquecer, también te puede iluminar. De hecho, los locos son genios que han parado en el camino, lo he dicho muchas veces, y la barrera que separa la locura de la genialidad es como una raya dibujada en las arenas movedizas de un desierto, ahora está aquí y luego allá. Por ello, hay veces que la locura se confunde con el genio y al revés. Y también por ello ha habido tantos genios que han caído en la locura, sin poder aguantar el peso de su don.

Para volverse maestro de las emociones, primero hay que sentirlas en profundidad y en todas sus facetas. Hay que conocerlas a fondo y luego disecarlas con el bisturí de la mente. Aunque no nos guste y a pesar del dolor que a veces supone el proceso, no hay otra vía, porque si no nos volvemos maestros de nuestras emociones, jamás seremos maestros de nosotros mismos, sin poder trascender nuestra condición y estancándonos en nuestro camino.

Para volverse maestro del sin ti me muero (que uso como ejemplo porque es una de las emociones que más duele, y también porque últimamente a unos cuantos se les ha dado por arrojarla a los fuegos de Hades, supongo que debido a que, aún de forma inconsciente, les falta camino para integrarla) hay que sentirlo unas cuantas o muchas veces, dependiendo de la capacidad de aprendizaje de cada cual, y conocerlo a fondo. Lo mismo que cualquier emoción, en realidad. Está claro que puede causar síntomas muy desagradables que incluso pueden desembocar en una depresión de la leche, pero eso forma parte del aprendizaje emocional y del dominio de sí mismo. Pero pese al alarmismo creado por los anti-romanticismo recién sacados del horno de los experimentos sociales inútiles, no hay que tenerle miedo porque, excepto Romeo y Julieta, pocos se han suicidado por su mala digestión. Y si todos o casi todos le han sobrevivido y más, han salido más fuertes de sus garras, entonces es que no hay que tenerle miedo, sino aceptar la experiencia, analizar cuál es la lección maestra que nos ha traído, bendecirla, integrarla y seguir nuestro camino. Y así con todas las emociones.

Así que dejemos a los anti-romance en su mundo de rosas marchitas, y el resto vamos a atrevernos a sentir, porque no hay otro camino hacia la trascendencia. En realidad, tampoco hay escapatoria ya que, excepto los que niegan sus emociones, y por ello dan vueltas y vueltas durante vidas sin saber por qué se han estancado, el resto tenemos que asumir su maestría como sea, tanto si llega a base de palos como si llega a base de besos. Tampoco nos podemos escapar, de hecho, porque la vida nos repetirá la misma situación una y otra vez hasta que integremos su lección y nos volvamos artistas de nuestras almas. Así que, ánimo, porque en esta o en otra existencia, todos sentiremos todas las emociones, el sin ti me muero incluido, y no una, sino muchas veces, y lo primero que tenemos que asumir es que no hay que reprimirlas, sino amarlas, incluso cuando duelan, porque sin amor no hay comprensión ni sabiduría.

Dicen que los iluminados no son los que no tienen problemas, sino los que manifiestan la actitud adecuada frente a ellos. El mismo es el caso de las emociones. Agradecer que las tenemos y bendecirlas, pues solo los psicópatas no tienen, o las tienen debilitadas. Luego, ganárnoslas de aliadas, pues son el fuego que forja el alma y pueden subirnos al cielo, pero también bajarnos al infierno, solo de nosotros depende dónde queremos estar.

 

Imagen de Bee Iyata en Pixabay 

El castaño y el amor

Al lado de mi casa tengo de vecino a un castaño que me regala sombra en verano, y melancolía en invierno. Es mi consejero, uno de ellos, a veces charlamos horas, otras, nos callamos contemplando las bellezas del mundo. Ayer lo pregunté hasta cuándo lo amaré – a él, a ese hombre de mirada intensa y boca hecha para besarla que robó mi corazón, no al castaño -, cuántos poemas más hacen falta para vaciar mi alma de él. No me respondió. Levanté la mirada al cielo que pintaba azul por entre sus ramas desnudas y busqué la respuesta en sus movimientos como un baile con perfume a brisa de océano.

Lo amaré hasta que deje de serme maestro, pensé. E igual él, dejará de amarme cuando ya no le quede nada por aprender de mí. Mientras, estaremos atados como presos en una galera queriendo escapar, pero sabiendo que nos rodea el vacío y no tenemos adónde huir. Estaremos atados incluso si yo me quedara aquí y él, en la otra punta del mundo. Queramos o no, estas cosas funcionan así.

Pensé que la vida perdería su picantería si pudiéramos decir: «desde ya no lo amo» y ya, dejar de amar. Sería más fácil, pero aburrido y triste. Por suerte, no somos autómatas, así que no podemos hacerlo, pero ello tiene su precio: sentir. Sentir, a veces, cómo ardes aun estando en vida. Sentir que te quedas sin aire, porque tu aire es él, o ella, y aun así estar condenado a seguir adelante. Sentir que ya no puedes vivir sin él, o ella, pero seguir andando tu camino, que ni siquiera sabes adónde te lleva, muchas veces. Sentir que no te quedan razones para sonreír, pero, aun así, seguir.

Si fuera tan fácil decir: «ya no amo», y dejar de amar, la vida perdería su sabor, por lo menos para mí. Y qué sería de la vida sin esas santas locuras del inocente vivir…

 

Foto de Takmeomeo en Pixabay

Sobreviviente del romanticismo y del sin ti me muero

Soy una sobreviviente del romanticismo y del sin ti me muero. Lo reconozco sin falsos pudores ni rubores delante de la pantalla del mundo. Le sobreviví y, la verdad, no sé cómo, porque si me pongo a pensar en las elucubraciones y las mil y una teorías y pseudoteorías formuladas recientemente por honrados y no tan honrados terapeutas y pseudoterapeutas, de forma consciente, o más bien sin consciencia, podría considerarme una heroína y reclamar mis laureles. Me refiero a los ilustres y no tan ilustres señores y señoras que, generalmente, llevan estampado el sello de las nuevas pseudociencias y pseudocorrientes espirituales con las que algunos intentan apaciguar la sed de sumisa fe de los que perdieron a su dios debido a los tantos absurdos que abundan en las desfasadas religiones del pasado. La otra categoría de los alarmistas anti-romance – excluyendo a los bravucones amantes de la tontuna que creen que eso les dará un halo de poseedores de súper poderes – la conforman las neofeministas que se dedican a aumentar los años luz que ya hay entre algunas de las mujeres y los hombres de este mundo, que son los que han olvidado cómo mirarse a los ojos por miedo a incumplir los postulados de los que manejan los hilos y, a veces, las almas, desde la sombra.

Antes de pasar a cosas más serias, aclaro que soy feminista, y tú también, incluso si eres hombre, si consideras que ambos sexos somos iguales en derechos, libertades y obligaciones, aunque cada cual con su papel y función bien definida. Pero las feministas de Simone de Beauvoir (que también gustamos las letras de su amado Jean-Paul Sartre), distamos de los anteriores sin avergonzarnos una pizca por llamarnos «a la antigua» porque preferimos el buen sentido, en lugar de experimentos sociales que sabemos que fallarán sí o sí en algún momento, no sin antes dejar su ofrenda de psicosis en el altar de locuras del mundo. En lo que sigue, y para no repetir palabras que ocupan demasiado espacio, y asimismo recalcando que solo expreso mi verdad sin querer ofender ni encender ánimos, llamaré a ambas categorías de negacionistas del amor como «pseudos», que es más corto y da menos dolores de cabeza.

Y ahora sí vuelvo al asunto… Que sí, señores y señoras, soy una sobreviviente del romanticismo y del sin ti me muero. Pero ahorraos los laureles, no me colméis con tantos, porque somos muchos y tiene que haber para todos. Somos esos poetas y artistas que no se avergonzaron por amar al viento ni por regalar rosas rojas y sorber vino de labios ajenos. También somos las brujas, magas y sacerdotisas que perduraron después de ahondarse en la locura de sus vientres y se bebieron sin miedo las aguas de sus emociones, sabiendo que, quien tiene fuerza para dar magia a la vida, también la tiene para sobrevivirse a sí misma. Sí, somos millones y seguiremos siéndolo mientras este no sea el Mundo Feliz de Huxley, el genio del que se olvidaron erigirle unas cuantas Estatuas de la Libertad para recordarle al mundo el camino a NO seguir. Sí, soy una sobreviviente del romance y del sin ti me muero, y como todos los que les sobrevivimos, los defiendo con mi alma, como se defiende lo bello de la vida, y os digo que, quien no es capaz de sobrevivir al sin ti me muero y luego florecer como nunca, tampoco sabrá lo que es el amor. De hecho, ni siquiera sabrá lo que es vivir. Porque el amor no es para los insulsos que prefieren matar las rosas por miedo a sus espinas; tampoco para los como el zorro de la fábula de Esopo que, rabioso por no alcanzar las uvas, las imprecó por agrias, pese a la dulzura que contenían entre sus pieles.

Ahora os diré cómo sobreviví al romanticismo y al sin ti me muero. La receta es simple. Bueno, en realidad, así lo parece, pero de hecho no es una verdad tan llana y tiene sus altibajos que solo la práctica enseña a manejar sin perder el rumbo unas cuantas veces. Para ello, uno se tiene que volver maestro de sus emociones. Sí, lo sé, para nosotras, las féminas que encarnamos el aspecto primoroso del mundo, no es tan fácil, porque todas somos un poco brujas, y las brujas sienten mucho; demasiado, a veces. Pero nosotras también podemos volvernos maestras de nuestro vientre cuando lo sentimos y nos ahondamos en lo que hay allí, en ese torbellino de emociones que a veces nos deja desfallecidas. Sentir todo lo que podemos sentir. Muchas veces; tantas, hasta integrar y luego transmutar eso que sentimos. Esta es la receta para sobrevivir al romance, al sin ti me muero y, en realidad, a cualquier emoción. Porque, sin antes sentir y abrazar tus emociones, jamás las podrás transformar en un pedazo de alma, sino que serás como una pluma que el viento lleva y no sabe ni dónde ni por qué.

Lo digo por experiencia directa, por haberlo practicado mil y una veces y haber sobrevivido, ya que no me leí mil tratados sobre el amor – en realidad, no me leí ninguno ni creo que lo haga, porque prefiero otro tipo de lectura. Tampoco disequé el amor en el altar de la ciencia, que honro como maestra, pero en este caso prefiero prescindir de ella en pos de la sabiduría del pecho, o mente-corazón, como la llaman algunos. Sentí tanto al amor como a su intrínseco romance que le da picantería y brillo. Lo sentí muchas veces, de muchas formas, abrazando a muchos hombres, en muchas vidas. Y le sobreviví. También sentí el sin ti me muero algunas veces, con algunos hombres, en algunas vidas. Y tampoco me morí, mira, estoy aquí, hecha de carne, sangre, huesos y esperanzas, soy esta loca que escribe y describe almas, aquí me tienes, más viva que nunca. Así aprendí que el sin ti me muero solo se puede superar después de sentirlo hasta hartarte de él, de ti y hasta de Dios. Sentirlo hasta no poder más y luego, en lugar de morirte, crear un poema con él. O una canción, un cuadro, o lo que te salga del pecho, pero crear, transmutar, dar a luz. Aprendí que no hay mejor receta ni mejor atajo para llegar a la maestría del alma, que sentir todo lo que se puede sentir, el romance y el sin ti me muero incluidos. Tampoco hay peor receta y peor atajo que reprimir, que es la propuesta de los ilustres señores y señoras del triste Mundo Feliz de los hombres que se volvieron autómatas por asustarse de la pasión del romance y por huir del sin ti me muero antes de sentirlo y ver si de verdad mata o más bien eleva, porque ya sabes, lo que no mata, fortalece y luego eso te vuelve feliz.

Eso sí, el camino no es de rosas siempre y con el sin ti me muero puede haber dos problemas, ambos gordos y ubicados en polos opuestos. El primero es no sentirlo después de una ruptura. Si no lo sientes cuando el ser que amas te dice que andará su camino sin ti, te lo tienes que mirar porque, o no lo has amado, sino que fue una mera ilusión que ahora delata que no eres capaz de reconocer tus emociones (y si no las reconoces, tampoco las podrás volver tus aliadas, lo cual se requiere para volverte maestro de uno mismo); o tienes algún fallo emocional, porque cuando algo se rompe es natural que duela, no hay nada de pecaminoso en ello. El problema es cuando no sientes, porque esto significa que, o estás muerto, o no te falta mucho. El segundo problema es cuando lo eternizas, cuando vuelves crónico ese sin ti me muero, tan natural durante el tiempo que se requiere para asimilar la ruptura sin perder la cordura. Es cuando el dolor se transforma en sufrimiento, y esto sí hay que evitarlo a toda costa porque no hay nada que bloquee más el crecimiento del ser humano, que el sufrimiento.

En realidad, este es el problema con todas las emociones. Es natural sentirlas todas – de hecho, tampoco lo puedes impedir por mucho que te lo canten en los oídos los pseudos de turno, porque así estamos hechos: con emociones, con sin ti me muero, con romance, locuras y los mil y un sentires que anidamos dentro de nosotros. Y no solo que es natural sentirlas todas, sino que, además, es lo que más empuja la evolución del ser humano, porque lo guía hacia el conocimiento de sí mismo y, por consiguiente, de la existencia como totalidad en la que estamos inmersos y conformamos cada uno de nosotros. Lo que no es natural es transformar el dolor en sufrimiento, este es el problema de los que han perdido los cabales y andan como zombis por el mundo. Es un problema de tiempo y también de saber cuándo, cómo, a quién y de qué forma perdonar. El otro problema, aún más gordo, es el recomendado por los pseudos del triste Mundo Feliz: reprimir. Si reprimes al sin ti me muero, no lo sientes de forma consciente, no sabes lo que es y, en lugar de transmutarlo, le cavas una tumba en tu alma donde, al final, caerás tú también, porque el acto de reprimir no sana nada, sino que crea patrones inconscientes que repetirás una y otra vez, intoxicándote cada día más, hasta que despiertes, detectas el fallo y lo sanas. Solo la consciencia sana, no el olvido, no el volver la cabeza en la otra dirección, no el reprimir, y lo que menos, el dejar de sentir. Es un proceso que puede tardar meses, años o vidas, dependiendo de la capacidad de introspección de cada uno, de su ánimo de superación y del valor de afrontar la existencia tal como es, y no como nos gustaría que fuera. Pero una cosa es segura: nadie puede trascender nada sin antes sentirlo a fondo, sin conocerlo en profundidad, sin integrarlo en cada una de sus neuronas y células, el romance y el sin ti me muero incluidos.

Esto es lo que no han entendido los pseudos anti-romance: que no se puede transmutar y, por consiguiente, sanar, lo que no has sentido a fondo. Bueno, esto y también el que, si reprimes el romance y el sin ti me muero no solo que no te sanas ni a ti ni a nadie, sino que, además, matas el arte, que es lo más sublime del ser humano, lo que más lo acerca a su naturaleza divina, porque el arte es crear con el alma, y esto solo los dioses saben hacerlo. Porque gran parte de las obras de arte de este mundo nacieron en el romance, en las lágrimas del sin ti me muero y luego renazco como el pájaro Phoenix, más fuerte, más bello y más luminoso que nunca. No puedes renacer sin antes morirte, y las emociones son clave en este proceso de sublimación. Ámalas.

 

P.D. Para los que no habéis visto la película Un mundo feliz, de Aldous Huxley, o no conocéis la fábula del zorro y las uvas, de Esopo, aquí os dejo los enlaces:

La zorra y las uvas

Un mundo feliz, película completa

 

En el espejo

Ayer me miré en el espejo y fue la primera vez que percibí mi cuerpo como sagrado, y no como un mero artefacto que me ayuda a pasear mi alma por el mundo. También fue la primera vez que lo amé de verdad. Amé las arrugas que el tiempo dibujó en las esquinas de mis ojos y, en lugar de pensar en el próximo tratamiento de belleza para tapar lo que no tiene sentido tapar, me acordé de las tantas risas que las cavaron. Me ahondé en mis ojos y recordé los millones de instantes que vieron e inmortalizaron en mi memoria, creando así una vida, la mía, y también mi carácter y mi personalidad, forjada en una vida con más altibajos que una montaña rusa. Luego, miré mis labios y me acordé de los bellos amores que allí nacieron, de los besos y susurros que dieron y recibieron, y de los tantos sabores que disfrutaron. Miré mi pecho y lo honré como santuario de donde surgió lo más bello y santo de mí, eso que me ayudó a superar las tristezas que, a veces, se presentaron en mi camino, para así comprender que la oscuridad y la noche también son sagradas, porque sin ellas, no podríamos entender ni ver la luz y los amaneceres en que nacen los días. Miré mi vientre, que tanto trabajo me dio hasta comprender que soy indomable, que así tengo que aceptarme y amarme, y que mis fuertes emociones no son mis enemigas ni mucho menos, sino el aliado que me ayuda a transformar los sinsabores de la vida en rimas y pétalos de flores.

Fue una revelación, como si no me hubiera visto nunca antes. Fue la primera vez que sentí amor por todos esos defectos que tanto rechazaba antes. Miré todas mis imperfecciones y me sentí perfecta. Me acordé cuando, de joven, las rebuscaba y cazaba para así tener un motivo más para odiar mi vida y, con eso, crear un poema para recitar delante de la pandilla de románticos y anarco-nihilistas de la uni, por entre humo de cigarros, citas de Bakunin y frases de Nietzsche. Y reí. Me reí a carcajadas, zambulléndome en esos tormentos que nacían en mi mente, pero esta vez sin dolor, porque ya comprendí y perdoné lo que tenía que perdonar, y la paz del perdón vence incluso las más amargas guerras. Sentí que, desde ese momento, mi vida se había vuelto un camino suave, a pesar de los obstáculos, que ya no temo, sino que bendigo como ilustres maestros de mi devenir.

Ayer me miré en el espejo y me amé. Vacié las pocas lágrimas que aún encerraba, sin saber, en mi alma, y luego todo se volvió luz, pues solo luz hay más allá de nuestros miedos y dolores.

 

Imagen de JL G en Pixabay 

Sopla, hermano viento, sopla…

Sopla, hermano viento, sopla…

Sopla y limpia mis heridas, que aprendí sus lecciones y el dolor ya no me sirve.

Sopla, hermano, y acaricia mi alma con el sabor del océano donde naciste, allá lejos, en el Reino de los Alisios.

Sopla, hermano, y vente para ofrendarte mis risas que brotaron cuando huyeron los miedos; alguno quedará, pero sus garras ya no amedrentan.

Sopla, hermanito, y seca las lágrimas del mundo, que hay demasiadas, más que océanos en la tierra. Seca las mías también, ya que estás, pues a mí tampoco me libró el destino y solo ellas saben amainar mi añoro.

Sopla, hermano, porque son tiempos de cambio, pero lo añejo se obcecó y no quiere dejar hueco a lo nuevo que viene.

Sopla, hermano, y tráeme sus susurros de lejos, que tengo sed de su voz y el recuerdo de sus besos me mata y me atormenta…

Exprésate. Benditas tus emociones

Para estar por encima de nuestras emociones y que nos sean aliadas, en lugar de enemigas, tenemos que integrarlas. Pero antes de eso, tendremos que sentirlas muchas veces hasta poder asimilarlas, comprenderlas, integrarlas y, finalmente, trascenderlas. Para trascender cualquier emoción, uno tiene que sentirla en lo mas hondo de su carne y alma, cien mil veces, si hace falta, hasta poder integrarla y mirarla de frente sin miedo, con la sonrisa sabia de la Monalisa.

Toda emoción es bendita, porque nos marca el camino hacia nuestro subconsciente, y solo después de aprender a comunicarnos con ese gran desconocido seremos capaces de abrirnos a otras realidades que siempre nos rodean, pero no somos conscientes de ellas. Por ello, no hay que reprimir nuestras emociones, sino expresarlas y permitir al otro también expresar las suyas; tenderle una mano si lo vemos caído y reírnos juntos en sus días de sol. Pero nunca reprimir nuestras emociones ni reprimir a otro, pues las emociones son sagradas y no hay vía más rápida y segura de conectar con nuestro ser.

Así que, benditas tus risas y tus llantos, tu rabia, tus pataletas, tus flechazos, tus amores y tus desamores. Bendita tu rebeldía, tu furia que te ciega cuando te topes con alguna injusticia, y tu pasión capaz de derribar montañas. Bendito el desgarro del dolor y bendita esa mirada que a veces se torna amor en estado puro, como roto de los tiempos primordiales cuando aún no nos habíamos contaminado con la locura del mundo y éramos ángeles. Benditas las mías también, pues lo que veo en ti está también en mí, porque somos espejos y siempre hay una razón más allá de la superficie en nuestro encuentro.

Todas las emociones son igual de valiosas, sin importar, más que a nivel social y en función de sus posibles efectos exteriores, si se ubican en uno u otro polo, en el positivo o en el negativo. Por lo que nuestra ira es igual de valiosa que cualquier otra emoción «positiva», y tendremos que trascender ambas, antes de ser capaces de trascender nosotros mismos como seres. Y de trascender, vamos a trascender algún día sí o sí, de esto no cabe duda. Por ello hay que bendecir el dolor igual o incluso mas que el sosiego, por ejemplo, porque muchas veces es mejor maestro que toda la serenidad y las risas del mundo. De hecho, estas ultimas más bien son el regalo de después, la recompensa del héroe que superó la prueba y sigue vivo después de haber cruzado las tinieblas de su mente y las negruras de su alma.

Así que, benditas muestras emociones y las catarsis en medio de las cuales gritamos y sanamos nuestras almas por medio de la comprensión y del perdón, porque solo así trasmutamos el dolor en amor, y será este último quien abrirá la puerta al ser divino que somos cuando conectamos con nuestro centro, con la mente-corazón, o la inteligencia del alma.

Prometí volver, y volví…

Hace vidas prometí volver, y volví; aquí, en este santo lugar que una vez sanó mi alma. Luego lo olvidé, porque el olvido forma parte de este mundo de espejos, el maya, a lo mejor para evitar la locura de tantos dramas que se suceden vida tras vida. Pero hoy, ahora, estoy aquí. Aquí, la verdad es que no necesito ya nada. Bueno, sí, a ti, pero por lo demás, me declaro feliz. Esta vez soy sencilla: mirar el mar, respirar su brisa y beberme la belleza de sus amaneceres me sobra.

Hace vidas prometí volver, y volví; aquí estoy, respirando la melancolía de los atardeceres de este santo lugar y cosiendo mi alma, que casi hicieron añicos. Aquí, con el canto alegre de los canarios empezando el idilio de primavera y las mariposas bailando su danza de la seducción. Aquí, charlando con unos graciosos lagartos, los amos de este pequeño reino, que demandan su merecida ofrenda por hacerme hueco en su playa. Aquí, con el mar revolcando las rocas como un baile de relámpagos borrachos y las olas envalentadas, no sé si por pasión o enojo. Aquí, bajo el sol pintando mi piel de color cacao, en la alegre compañía de un cangrejo ensayando su danza en un cantil mojado, en son con el vaivén de las olas del mar. Sí, faltas tú, pero aun sin ti, esto sigue siendo casi perfecto…

– Al final, amarramos en el paraíso – escucho tu risa a mi espalda, mordiéndote unas cuantas mechas de mi pelo salado por la brisa; y tu vivido recuerdo me adentró en otro ensueño con sabor a olas de mar…

 

Extraña…

Extraña. Vaya adonde vaya, extraña soy en este mundo. Tan extraña, que se ha vuelto un peso que a veces rebasa mis fuerzas, pero aún así cargo porque no tengo otra elección. Extraña en un mundo donde las sosas amabilidades se han convertido en el sucedáneo del amor, y el amor en un lastre que rehuimos por miedo a que nos dañe. Hablo en primera plural por cortesía, pero la verdad es que me excluyo de esta categoría porque, en realidad, no es que yo huya del amor, sino que él me rehúye a mí, con ímpetu; a lo mejor soy demasiado intensa, lo cual, en este rincón del universo te vuelve un perro verde sobrado despampanante, y es mejor pasar desapercibido, así se ahorran disgustos y envidias disfrazadas de criticas que desconstruyen, aunque pretendan erigir y sabiendo desde el principio que falsean con descaro. Extraña soy en este mundo y hasta por entre mis propios pensamientos, no me encuentro en este lugar ni reconozco mi rostro en sus tantos espejos, la mayoría estropeados y borrosos; extraña en el mundo de otros. Solo mis días se quedaron fieles y quietos, para grabar el derrumbe de una vida que desperdicié porque no supe llevarla según las normas – dislates – de una sociedad que clama al engaño y pretende sustituir el amor por un triste orgasmo en la carne, aquí, donde hay que maquillar el llanto con sonrisas perfectas que se aprenden a esbozar cuando uno ha olvidado Ser. Extraña en un mundo absurdo y cargando un peso que me dijeron que era mío, pero que no, no lo es, sino que es de sus tinieblas, donde nació – que no en mi alma, que solo lo cobija mientras está de paso en este infierno. Extraña, solo yo conmigo y el llanto del océano…

Sonrisa del cielo…

Hoy, las aguas del océano se volvieron turquesas, reflejando la sonrisa del cielo, y el vaivén de sus olas me recordaba nuestros abrazos. Calma. Calma dentro del movimiento, para lograr el equilibrio que se hizo echar de menos estos últimos meses. A lo mejor todo eso pasó para que aprenda la calma, un ingrediente imprescindible en cualquier batalla. Aunque, sinceramente, no creo que haya aprendido la lección, porque la paciencia no es mi don, y espero que el destino me lo perdone; aún sigo buscando la calma, pero cuando la encuentro, me aburre, porque soy un culo inquieto. Mi mente también es un culo inquieto, su runrún no para ni bajo las peores amenazas y a veces me regala genio, otras, locuras enredadas; sabe que, cuando para, se ilumina en la calma del océano mental que envuelve y crea los mundos – «Todo es Mente», me guiñan los Arcanos de Hermes -, y a lo mejor es eso lo que más teme, porque la maya, este mundo de espejismos en el cual existimos, aún la tiene encantada, prisionera de sus hechizos, aunque no lo quiera admitir.

Sin embargo, hoy, igual que casi siempre, encontré la calma en la orilla del océano. Él también te echa de menos; me dijo que si te entran ganas de besarlo, que olfatees su brisa, que llega hasta allá lejos, donde estás tú ahora, en ese lugar remoto que te arrebató a mi amor y a mi abrazo. Dijo que sabrás distinguirla en el buqué de vientos que soplan allá, porque en tiempos remotos fuisteis una. Como yo te echa de menos el océano… conseguiste domarlo cuando aprendiste a hacerte una con él, y algo tan sublime nunca se olvida.

Hoy, como tantas veces, me perdí por entre los destellos turqueses del océano que reflejaba la sonrisa del cielo, y que tanto te amó; como yo te amó, como yo cuando desfallezco gritando mi placer e hiriendo tu piel…

Y yo en medio…

Mis ganas de no volver a saber nada más de este mundo cabrón aumentan a medida que amaina mi paciencia para ver cumplirse una noble esperanza (la que fuera).

– Este mundo está perdido, pienso a veces (muchas). Entonces, para qué tanta paciencia, si ya sabes de antemano que el fracaso es, lo más probable, el destino de casi todo de aquí.

Luego, el día siguiente el sol brilla de nuevo y la brisa del océano te recuerda que este mundo, en la misma medida que infierno, también es un paraíso perdido por entre tantas estrellas y tantos universos.

Y yo en medio, intentando no perder el rumbo mientras navego con mi barco pirata por entre los extremos…

Recorre sola el camino, niña…

Se fue igual que vino, sin enterarme apenas, más que por ese vacío amargo que empecé a sentir en el corazón desde que se marchó. Se fue antes de saciarse de mí y antes de que me hiriera demasiado con sus tantas ausencias y con sus desvanecidas mentiras. Pero mientras estuvo, fue como una ráfaga de tormenta que turbó las arenas de mi desierto, para luego recomponerlo de otra forma, a lo mejor más cerca de la perfección, del Absoluto hacia donde todos nos dirigimos.

Duele. Duele, igual que tanto dolió su ausencia y la casi eterna espera, pero no hay mejor remedio que aguantar eso que duele, porque es la mejor opción de las que se presentan. Duele, pero si estuviera aquí, a lo mejor dolería igual; o más.

Recorre el camino, niña, recórrelo sola ahora, como tantas veces – casi todas – en tu vida. En breve, los mundos llenarán de nuevo tu alma y tu mirada volverá a brillar cuando la amargura de la ruptura amaine. Ama la mano que el destino te tenderá de nuevo y vuelve a confiar en la mirada de otros hombres que ofrendarán su amor en el altar de tu pecho. Confía en ellos y déjalos acariciar tus lágrimas, para que puedan brillar de nuevo en tus ojos la esperanza y la luz de los mundos que en todos anida.

Recorre sola el camino, niña…

¿Qué quieres que haga si lo amo así, cabrón, como es?…

Sí, sé que no me merece, tienes razón, cariño. Pero, ¿y qué quieres que haga si lo amo así, cabrón como es? Cómo dejarlo si lo amo como se ama un milagro que es a la vez la bendición de tus días y el infierno en que arden tus noches.

No, no me merece, lo sé, tienes razón. Pero sabes que intenté amar a otros; y lo conseguí, durante un rato, o a rachas… hasta que me perdí de nuevo en la locura de sus ojos y en el dolor de sus abrazos.

No me merece. Pero, y qué quieres que haga si lo amo total, sin remedio y sin miedos; y si cuanto más huyo de él, más le tengo ganas…

Quiero tu fuego y quiero tu locura…

El corazón tiene sus propias leyes, que solo él entiende. Son leyes fuera de la razón así que, por mucho que les busques la lógica, no las comprenderás con la mente. Las mejores consejeras para este tipo de asuntos son esas noches en blanco entrelazadas con días con las persianas bajadas, la música a tope en los auriculares y la locura merodeando por las esquinas de tu cuarto. «Paz y paciencia», te dicen las bocas amigas. Pero la paz se ahogó en tus lágrimas con sabor a océano y la paciencia nunca fue tu don ni quieres que lo sea. No, no tengo paciencia ni me gustan los que la tengan. La paciencia es aburrida y ahoga el fuego interno, es cómoda para los que buscan seguridad, pero cobarde para los que confían en la bondad del universo porque… para qué tanta paciencia y vueltas y más vueltas, cuando sabes que todo está perfecto y que la perfección de los mundos se refleja incluso en nuestros peores errores, ya que nada pasa por azar e incluso cuando nos equivocamos, nos equivocamos por algo. Por lo menos esta fue la lección maestra de mi vida, o bueno, una de ellas. Acaso no sabes que los mayores sabios fueron los que más se equivocaron? Ellos sí saben que no hay mejor maestro que el error. Así que no, cariño, no quiero tu paciencia. Quiero tu fuego y quiero tu locura. Te quiero salvaje, con el pelo alborotado y gritando tu pasión porque ya no te cabe en el pecho. Porque solo así harás juego conmigo, y con mi locura…

Nada está fuera de Dios. Hoy celebro…

Hoy celebro el comienzo de una nueva etapa en mi vida. La verdad es que no hay señales de que está a punto de empezar alguna, menos una intuición mía poco definida y una esperanza a la que llevo tiempo diciéndole que deje de tardar tanto. Pero yo lo celebro, a ver si así animo al Destino a que salga de la pereza invernal. Hoy cierra el Transito de Saturno en mi vida. Los astrólogos rehuyen como a nada a Saturno, demonio oscuro de los malditos reyes del mundo y maestro a la antigua que enseña a base de palos y de agua con pan. Saturno, el Señor del Karma… me hizo tocar fondo unas cuantas veces estos últimos años mientras atravesó mi vida, sin pedirme permiso ni avisar la visita. Así aprendí a renacer, las veces que fue necesario. Aprendí a amar incluso cuando la vida me dolía más que nada. La vida y mis relaciones.
Dejé trabajos, amores, tierras lejanas, tierras cercanas, abandoné recuerdos que ya no servían… Anduve de error en error, sin embargo estuve feliz, incluso cuando cruzaba los bordes de la locura de querer abandonarlo todo – principalmente a mí. Saturno no anduvo con bromas, me empujo no de abrazo en abrazo, como me habría gustado, sino más bien de patada en patada. Al final, encontré el equilibrio por entre emociones desbordadas y pensamientos incesantes, navegando sin rumbo ni propósito conocido en las turbias aguas de un océano de errores, errando tanto cuando amaba como cuando dañaba. Pero eso me enseñó a ser feliz – con o sin razón; porque o a pesar; cuando el amor me amaba, o cuando el amor me dolía…
Hoy celebro las muchas veces que anduve por el borde del abismo de la caída sin retorno, y las otras tantas que me resistí sucumbir a sus hechizos. Cuando el dolor se queda como única opción, lo cuerdo es encontrarle gusto, por lo menos hasta que los vientos amainen, y descifrar el sentido de sus enseñanzas, que muestran la puerta para salir adelante – aunque te la oculta para así darle aún más picante al juego. Sentí el placer del letargo que se sorbe de la copa de amargura de saber que ya has tocado fondo, que desde ya las cosas no pueden sino mejorar porque más abajo es imposible caer. Una vez llegado a ese punto, la decisión se vuelve liviana. Volver, si quieres. Quedarte – sin remordimientos – si piensas que el auto-sabotaje es más llevadero. El más triste de los auto-sabotajes es el conformismo. El perezoso conformismo hechiza la mente, convence de que, de entre las infinitas posibilidades – que intuye, pero rehuye -, solo queda una, la peor: morir mientras se vive. El aburrido conformismo hasta es capaz de convencer a uno de que la fatalidad existe, que el tiempo y el espacio son sustancias que las almas no pueden moldear y los pensamientos no pueden convencer.
Hoy celebro mis propias navidades sin compras, sin petardos y sin borracheras. ¿Por qué no? Ya que Gregorio XIII se tomó el tiempo tan a la ligera, creando el calendario que nos marcan las eras a todos, yo también me confiero el derecho de fijar mis propias navidades cuando mejor me parezca. Las navidades del papa Gregorio XIII y el Saturno son muy hermanadas, por ello prefiero las mías. En realidad, se trata de la misma sangrienta fiesta, la Saturnalia – nada que ver con el Christo, esto es otra mentira. Las navidades, cuando las ciudades se llenan de luces que no calientan y menos aún alientan a los muchos hambrientos robados que deambulan buscando un propósito que hace tiempo perdieron… Las bellas navidades, cuando todos desean el bien a todos y hasta los amores perdidos, pero no olvidados, se vuelven a juntar por unos instantes… Las sagradas navidades, que nos hacen perdonar hasta a ese mismo marido, o a esa misma mujer, o a esa misma soledad, que tanto aburren el resto del año… El encanto de las navidades gregorianas solo dura una semana – otra razón para preferir las mías, que duran mientras mi alma está con ganas de marcha. Luego se vuelve a lo cotidiano, y lo cotidiano embrutece, eso ya lo tenemos todos muy asumido. Lo cotidiano… El trabajo agobia, la tele atonta, el miedo reina por entre derrumbes de guerras inventadas de la nada solo para ganarrrr… Ganar dinero, ganar pasta, ganar riqueza y más riqueza… Ganar tanta riqueza que saciaría hasta la avaricia más infame, pero que no sacia a los que se inventan las guerras. Ganar hasta almas a cambio de nada, o engaños… Sí, las navideñas Saturnalias tienen su encanto, ¿quién ha dicho que no? Por usanza, en estos días, algunos hasta recuerdan la magia del amor y el consuelo del perdón que perdieron hace tanto, que ya ni se acuerdan. El adormilamiento inducido por las infantiles canciones navideñas también tiene su encanto. Nos lo merecemos después de un año de cansino trabajo, salpicado de miedos existenciales – o filosóficos – y repleto de conformismo y hasta de fatalismo. Las Saturnalias navideñas predican el perdón a las masas, pero ocultan una gran verdad: que en cada uno de nosotros se esconde un héroe de la existencia cuya fuerza podría mover montañas – pero como no lo sabe, se conforma con aceptar las migajas que los que sí lo saben le echan por entre risas. Eso si no deciden practicar la necedad, tan inducida y calificada como valor absoluto por los políticos de turno que ya vendieron sus almas a Saturno. Esa necedad nacida en la muerte de la imaginación que hace a uno olvidarse incluso que la esperanza debería ser la ultima en morir…
Hoy también celebro todas mis relaciones, como los antiguos indios de las estepas americanas. Celebro todas mis relaciones, las que me hicieron dar lo mejor de mí y también a las que me ayudaron a conocer lo peor. Al fin y al cabo, la vida es un juego de experiencias que se volverían aburridamente monótonas si tuviésemos la garantía de un final feliz. Las tragicomedias también tienen su encanto, salpimientan la vida – poco sabe mejor que la pasión de la reconciliación, pero hay que estar preparado para el derrumbe que vuelcan encima cuando uno menos se lo espera. La complementariedad no elude las diferencias – a veces feroces -, pero ayuda a comprender que siempre las habrá en un mundo donde todos somos únicos e irrepetibles, dentro de la infinitud de la existencia. Todos nos nutrimos de la misma verdad, pese a que solo vislumbramos añicos de ella. Cada uno vislumbrando su añico, su trocito de verdad… Ello, a veces, puede confundir. El añico de verdad que uno percibe puede parecerle al otro descarada mentira, pero con los años aprendemos que nuestras verdades se pueden juntar, pese a las diferencias, lo cual ayuda a comprender mejor las cosas. Eso sí, siempre que la encontremos en el camino, apedrear la mentira, la Gran Ramera, esa mentira que roba y daña, hiere y mata a gotas – para disfrazar, a veces por inconsciencia punible, otras solo por morbo enfermizo, las ganas de que todo se muera, porque el alma llegó a pesar demasiado, por demasiados pecados sin perdonar. En realidad, si lo pienso mejor, no hay nada que perdonar, porque de todo se aprende y éste es el fin y propósito de cualquier juego de experiencias, como la vida. Si no tocan lo absurdo, o no tienen un propósito pernicioso, nuestras diferencias deberían ser declaradas Patrimonio de la Humanidad, por la riqueza que nos aportan los diferentes puntos de vista. No se trata de ganar o perder, sino de Vivir.
Hoy celebro porque, por fin, comprendí que el Camino se nos muestra solo cuando nos atrevemos a recorrerlo solos, cuando hemos perdido el miedo a la soledad y a la falta de apoyo y caminamos desnudos de alma, solo acompañados por la fe que se gana cuando uno comprende que de todo se aprende algo. La valentía, nacida en la soledad aceptada y la fe, sabe cómo y cuándo descorrer los velos de nuestros caminos. Así se aprende a confiar…
Hoy celebro el día en que todos recordemos que somos polvo de estrellas, aunque llevamos dentro la rternidad y el sabor del Absoluto. Celebro que todos nacimos en la transitoriedad de la materia, pero en realidad venimos del Infinito y nos dirigimos hacia su otro lado. Venimos aquí para aprender tanto del amor como de su ausencia, para disfrutar tanto de las alegrías de la prosperidad como del desapego forzoso de la escasez, para disfrutar tanto de la compañía y del compartir, como de la serenidad casi divina de la soledad. En el mundo del Yin y del Yang, del hombre y la mujer, del bien y el mal… hasta la oscuridad se vuelve maestra. Una maldita maestra, es cierto, pero la que más nos empuja a dar lo mejor de nosotros. Por ejemplo, en nuestros tiempos, la oscuridad nos empujará a unirnos – pese a nuestros diferentes puntos de vista, tantos como los que vivimos sobre la faz de la tierra. Porque una cosa es segura: si queremos pasar aún un buen rato en este planeta como seres humanos libres, no nos queda otra que unirnos – difícil y complicado ejercicio en este mundo tan castigado. Lo que más destruye la cohesión, la unidad, es la mentira, una de las grandes enfermedades de este mundo. Bueno, en el Mundo de la Imperfección en el que vivimos a veces urgen mentiras piadosas, o silencios que encubren, pero solo si el fin es noble tienen algún mérito.
Hoy celebro el que no tengo nada en especial para celebrar, a no ser a la Vida misma, con la que tanto nos hemos acostumbrado, que poco valor le damos ya. Celebro el que no sé dónde estaré mañana ni qué haré, y menos aún con quién. Celebro el Amor, que aún late dentro de mí, pese a las tantas heridas que marcaron su rostro. Celebro la Luz, que siempre alumbró mi camino y las noches oscuras de mi alma. Celebro la Libertad, que nació en la verdad hallada en el descubrirme y que me enseñó a leer el Libro del Mundo. Hoy me celebro a mí misma, y una vez con ello, a todo lo que hay, porque Todos somos Uno. Tú eres yo y yo soy tú, en la mente de Dios no hay separación.
Nada está fuera de Dios…
(Texto escrito el 2 de enero de 2018)

Feliz vida. Pensando en ti…

Fue un día perfecto, cariño; un día que celebré a lo mío, festejando con mi soledad y jugando con mis ensueños. Pensé en ti, pensé mucho en ti. A veces, cuando te pensaba, me abrazabas en las olas del océano, que me contaban las bellezas del reino de las sirenas que oculta en sus entrañas. Llovió un poco, rociando presagios de belleza e ilustrando la infinita abundancia del mundo. El viento también me besó a rachas, estremeciendo mi piel y mi alma, susurrándome tu nombre como una espiral que se acercaba suavemente para no asustar mi ensueño. El día fue gris y mojado, pero tan bello como tú cuando, a veces, intentas disfrazar (sin éxito alguno) el amor que sientes por mí. Luego, el sol volvió a prenderse, relumbrando inocente como casi siempre en este pedacito de mundo. Su sonrisa dorada se entremezclaba con los bucles turqueses del mar y los volvía aún más brillantes, mientras mi santa soledad se dejaba mimar por el vaivén de las olas, compartiendo tu bello recuerdo con ese paraíso que todo lo envuelve.

Feliz año, cariño. Feliz año, feliz tarde-noche y que siempre seas feliz…

Para 2021…

Os deseo un año de besos que lleguen como relámpagos

para daros cobijo después de los a veces tan inevitables náufragos.

 

Un año de amores que os regalen paraísos

y mares que reciten sus destellos turqueses en versos.

 

Os deseo que os enamoréis perdidamente

y que vuestros amados se enamoren de vosotros igual de locamente.

 

Un año con cielos que reflejen a Dios en vuestras miradas

y cantos que os lleven a las tierras de vuestras almas tan añoradas.

 

Os deseo un año de bellas pasiones que os bendigan

con abrazos desnudos que solo los besos abrigan.

 

Os deseo todas estas cosas y más.

Para mí lo mismo, y que 2020 no vuelva jamás.

 

Nos vemos el año que viene, corazones. ¡Paz & Amor y Feliz 2021!

Soñé contigo

Soñé contigo…

Abrazos alborotados

Besos deslizados

Sexos entremezclados

 

Soñé

Cómplices sonrisas

Caricias sin prisas

Pecados sin misas

 

Lujuria desaliñada

Pasión despeinada

Locura desquiciada

 

Soñé

Suspiros desvergonzados

Anhelos raptados

Instantes parados

 

Soñé

Cuando aún no había nacido el sol

Y todavía rehuía el amor

Luego tú me tocaste y me perdí en ti sin pudor…

Joe Biden, Irán y la amenaza nuclear. Entre el buenismo izquierdista y el nazi-islamismo…

CONTENIDO:

  • Introducción
  • Breve historial del acuerdo nuclear
  • Irán y el terrorismo internacional
  • El programa de misiles de Irán
  • Fraudes financieros de Irán
  • La amenaza a la seguridad marítima internacional
  • El ciberterrorismo iraní
  • Vulneración de los derechos básicos por parte del régimen iraní
  • El programa nuclear de Irán
  • Unos cuantos aspectos generales que aclaran las cosas
  • Atrocidades varias
  • El yihadismo iraní en América Latina
  • El buenismo izquierdista y el nazi-islamismo
  • El antisemitismo y la extrema izquierda
  • La enorme riqueza del terrorismo islámico
  • La persecución sistemática de cristianos y otras religiones minoritarias en los países musulmanes

 

“Con el totalitarismo no existe el debate, ni el pacto, ni el apaciguamiento. Al totalitarismo no se le convence, se le vence” – Pilar Rahola

 

  • INTRODUCCIÓN

Últimamente he notado en las redes una encarnizada defensa del régimen iraní por parte de grupos o individuos de izquierda, especialmente de América Latina pero no solo. Los extremos al final se tocan, e igual que los neonazis defienden a Hitler, muchos radicales izquierdistas de hoy en día defienden a este régimen, mucho más peligroso que el nazismo del siglo pasado debido a sus pretensiones en materia nuclear, además de otros aspectos que resumiré en parte a continuación.

Recientemente, el presidente de Irán pidió al presidente electo de Estados Unidos, Joe Biden, que “compense errores pasados” y devuelva a Estados Unidos al acuerdo nuclear de 2015 firmado por el régimen de Teherán con varias potencias internacionales. El acuerdo limitaba el enriquecimiento de uranio en Irán a cambio del levantamiento de sanciones económicas. Sin embargo, según el último informe de la Organización Internacional de la Energía Atómica (OIEA), que se conoció a principios de noviembre de 2020, la República Islámica ya acumula doce veces más uranio enriquecido de lo que le permitía aquel pacto, además de superar el tope de pureza fijado. Para más inri, Teherán se niega hablar sobre sus misiles balísticos y su respaldo a milicias afines en Oriente Próximo y, además, el portavoz de Exteriores iraní ha dicho que su país podría pedir compensaciones a EEUU por el daño económico que le ha causado su retirada del acuerdo.

Es un tema espinoso que tiene poca cobertura tanto en las redes como en la prensa europea, por lo que he decidido expresar mi punto de vista sobre el alcance del comportamiento destructivo del régimen iraní, un tema que considero de los más importantes para todos nosotros debido a la recién decisión de Joe Biden de volver al acuerdo nuclear con Irán, del que se retiró, con toda la razón del mundo, el presidente Trump después de enterarse de que Irán conservó en secreto su anterior investigación nuclear después de la implementación del PAIC (Plan de Acción Integral Conjunto). Se trata de otro punto de la larga historia iraní de incumplir el Tratado de No Proliferación y otras resoluciones internacionales en materia nuclear, actitud que se agudizó justo después de la firma del PAIC que, dadas las circunstancias, es evidente que no solo que no ha contribuido para nada a la paz y seguridad internacional, sino todo lo contrario. Lo cual hace que uno se pregunte por qué el Sr. Biden quiere volver a algo que no solo que no funcionó, sino que peligró aún más las cosas. El siglo pasado, las potencias aliadas intentaron apaciguar a Hitler y el resultado fueron 60 000 de muertos y el genocidio de 2/3 de uno de los pueblos ancestrales de la tierra, en la peor guerra que ha sacudido este mundo. Esperemos que no sea ahora la izquierda la que provoque lo que provocó la extrema derecha el siglo pasado porque, ¿cuándo ha dado algún resultado positivo negociar con terroristas? Y el régimen de Irán es terrorista, por mucho que intente defenderlo la izquierda, a cambio de jugosos petrodólares y propaganda prepagada.

No se puede negociar con un Estado como la República Islámica de Irán, que ataca a otros Estados en tiempos de paz y sin previo aviso; que fomenta el terrorismo en todo el mundo; amenaza abiertamente y sin vergüenza alguna con la destrucción de otros países (Israel encabeza la lista aquí, seguido de varios países árabes de Medio Oriente, además de la yihad, encubierta o no tanto, que ya sufrimos en Europa bajo la mirada atontada de una izquierda cada vez más fascista); apoya regímenes dictatoriales (como el sirio); reprime violentamente la disidencia asesinando a los que se oponen al régimen; no respeta en lo mínimo los derechos fundamentales más básicos; aprueba los sangrientos “crímenes de honor” inadmisibles ni en una sociedad medieval retrograda; condena a muerte no solo a los disidentes, sino incluso a menores, y las ejecuciones públicas están a la orden del día; lidera el ciberterrorismo en todo el mundo, y tantas y tantas atrocidades. El pueblo iraní clama por las tantas injusticias del régimen que lo oprime, pero poco puede hacer sin contar con ayuda internacional. Ayuda que no llega porque los líderes europeos prefieren meter la cabeza en la arena y escurrir el bulto, ya que el petróleo iraní es más sabroso que el sentido de justicia y la honradez.

La ideología revolucionaria (léanse Yihad) de Irán se está llevando a cabo desde 1979 por medio del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI), a lo que se suma su fuerza extraterritorial Qods (CGRI-QF) y los grupos terroristas que esa tiene como aliados en todo el mundo. Irán es un caso casi único en el mundo debido a su apoyo del terrorismo dentro de sus propios aparatos militares y de inteligencia: el CGRI-QF y el Ministerio de Inteligencia y Seguridad (MOIS), que han perpetrado atentados terroristas en cinco continentes hasta la fecha bien de forma directa, bien por medio de sus colaboradores como Hezbolá, Hamás, la Yihad Islámica Palestina, o las brigadas bareiníes Al-Ashtar, entre otras.

 

  • BREVE HISTORIAL DEL ACUERDO NUCLEAR

Que el expresidente Barack Obama se preocupó más por la gloria que podría recolectar por los pasillos de la CNN o en el glamour de los Oscar, que por la paz mundial, lo sabemos todos. Lo que no sabemos tan bien es que no solo que dejó irresueltos casi todos los conflictos en los que participó, sino que supuso una verdadera rendición frente a una de las peores tiranías del mundo, que es Irán. El acuerdo de Obama con Irán puede ser catastrófico, intitulaba Daniel Pippes su artículo sobre el tema. “La forma en la que se han gestionado las negociaciones sobre el programa nuclear iraní ha sido penosa, con una incoherente Administración Obama que ha capitulado, exagerado e incluso mentido. Exigía con ostentación unas condiciones y después renunciaba a ellas. (…) El acuerdo suscrito pone fin al régimen de sanciones económicas, permite a los iraníes esconder muchas de sus actividades nucleares, no tiene capacidad de reacción si Irán miente y expira en menos de una década. Especial atención merecen estos problemas: 1) el camino iraní hacia el armamento nuclear se ha facilitado y legitimado; 2) Teherán recibirá un bonus de firma por palos de unos 150 000 millones de dólares, una fortuna que incrementa considerablemente su capacidad para agredir en Oriente Próximo y más allá”, se lee a continuación en el artículo de Pippes.

En el mismo sentido se pronunció Ron Prosor, embajador de Israel en las Naciones Unidas: “Señoras y señores, hoy han otorgado un gran premio al país más peligroso del mundo. (…) Ustedes, la comunidad internacional, tienen una mala reputación cuando se trata de impedir los desastres inminentes, incluso cuando los tienen delante de sus propios ojos”.

La preocupación de los países árabes no es menor y en el diario egipcio Al-Watan, el famoso periodista Imad al-Din Adib lo comparó con el Pacto de Múnich de 1938 entre el primer ministro británico Neville Chamberlain y Adolf Hitler (fue lo primero que se me pasó a mí por la cabeza también). “Es como si le dijesen a Irán: aquí tienes 150 000 millones de dólares para que hagan con ellos lo que quieran”, dice el famoso columnista egipcio, después de dejar claro que los principales efectos de la decisión de Obama solo podrían ser la desestabilización de la región (Irán ya estaba y está metido hasta la coronilla en las guerras de Siria, Irak y Yemen) y disparar la carrera nuclear. Por suerte, ello no pasó debido a la retirada de Trump del acuerdo, pero recientemente, Biden avisó de que volvería dentro de ciertas condiciones que Irán ya ha avisado que no cumplirá. Personalmente, considero que la actitud de Biden y más ahora, no solo peligra la estabilidad en la zona, sino en todo el mundo. Hablamos de armas nucleares y de países terroristas que no ocultan sus intenciones asesinas. Mientras varios países árabes de la zona e Israel han cerrado convenios de colaboración justo para defenderse del peligro iraní, la administración de Biden parece que lo único que quiere es guerra.

El pacto nuclear de Obama/Biden lo único que hace con el regalo de 150 000 millones de dólares a Irán es reforzar las organizaciones terroristas patrocinadas por este, como Hezbolá, Hamás o la Yihad Islámica Palestina, desestabilizando la región y fortaleciendo a los chiitas. Se trata de un país que, incluso después de firmar el pacto, avisó en la televisión publica iraní, por medio del ayatolá Alí Jamenei, que “destruiremos la arrogancia norteamericana”, para no hablar de las groseras amenazas continuadas de destruir a Israel y la clara manifestación de que continuará apoyando a los grupos terroristas de Oriente Próximo cuyo brazo oscuro ha empezado a extenderse también en la inocente Europa regida por una izquierda que, juzgando por sus políticas cada vez más incongruentes, parece que está empeñada a llevarnos al desastre de la misma forma que lo hizo la derecha el siglo pasado.

Pero el aspecto mas vergonzoso del pacto nuclear Obama/Biden es que no contiene absolutamente ningún punto que prohíba la expansión nuclear de Irán, sino todo lo contrario, lo aceleró e Irán pasó de tener 100 centrifugadoras, a tener 20 000. Ello pone en grave riesgo no solo la región, sino el mundo entero. A ti, a mí y a nuestras familias. Es curioso como la izquierda puso en los brazos del Hitler de Oriente, pues es lo que es, y peor, el régimen iraní, la bomba atómica. Igual que Hitler, si hubiese tenido la bomba nuclear, la habría arrojado sobre algún territorio que él consideraba enemigo, y de ello no hay duda, de la misma forma procedería Irán, también sin duda alguna. Como decía el periodista egipcio, después del Pacto de Múnich con Hitler, este es el acuerdo más vergonzoso de la historia. Un pacto entre unas democracias y una tiranía totalitaria y violenta.

 

  • IRÁN Y EL TERRORISMO INTERNACIONAL

“La apuesta de que el PAIC aumentaría la estabilidad en Oriente Medio no fue buena para Estados Unidos, Europa, Oriente Medio ni el resto del mundo”- Mike Pompeo, secretario de Estado de EEUU

 

A continuación, esbozaré muy resumidamente algunos aspectos que hacen que Irán sea considerado por cualquiera como uno de los países más peligrosos del mundo. Que Irán no es un Estado pacífico no lo digo yo, sino su propia Constitución, que prevé la “continuación de la Revolución (léanse Yihad) en el país y en el extranjero”. Lo de “extranjero” hay que tomárselo en serio, porque el brazo terrorista iraní es de largo alcance. Tan largo, que llega incluso en la civilizada y elegante capital parisina, donde en 2018, un agente del MOIS fue pillado con las manos en la masa, intentando perpetrar un atentado contra disidentes iraníes de París que, afortunadamente, fue neutralizado por las fuerzas de seguridad francesas. La única diferencia entre Irán y los grupos terroristas habituales es que el primero, al ser un Estado reconocido internacionalmente y con presencia y voto en la ONU, niega e intenta desvincularse de sus atentados. Pero no hay que equivocarse: Irán es el principal patrocinador del terrorismo en el mundo y, de hecho, ha reconocido que CGRI-QF participó en los conflictos de Irak y Siria, por ejemplo.

Por cierto, hay una clase de magia oscura que hace que todo lo que toca Irán desaparezca: Irak apenas queda como Estado hoy en día, mientras que Siria ya se considera un Estado fallido. Y como no solucione su problema con Hezbolá,  Líbano sería el tercero en la lista de Estados fallidos tocados por la mano negra iraní. Y no hablo de Hamás, la organización terrorista palestina que gobierna en Gaza, que por mucho que todas las potencias internacionales apoyaron en el intento de crear un Estado palestino, fue imposible, porque está claro que no puede haber Estado alguno con un gobierno conformado por terroristas e yihadistas. De la riqueza de Hamás hablaré un poco más adelante, y espero que los izquierdistas defensores del terrorismo yihadista no se molesten mucho por ello y mejor abran los ojos, porque no defienden a ningún débil, sino a unos multimillonarios que han transformado Medio Oriente en la región más caótica y violenta del planeta, y amenazan con lo mismo en Europa, donde la situación se vuelve cada vez más asfixiante, para pasar luego a todo el mundo. Para no hablar de la conspiración más increíble de la historia moderna, que es la de inventarse un pueblo en la década de los 60 para tumbar mediáticamente a Israel, la única democracia de Medio Oriente, ya que no pudieron hacerlo por la vía militar.

Saludo nazi de las organizaciones terroristas palestinas Hamas y Fatah

Lo más “divertido” de todo es que los integrantes de varias organizaciones terroristas apoyadas por el régimen iraní saludan con el saludo nazi. Se ve que al ayatolá le gusta el juego doble, porque mientras financia a la izquierda (sí, la europea también, que el negocio del petróleo da para mucho), apoya a la ultraderecha también y es conocida la implicación del régimen iraní en congresos internacionales que organiza negando lo que nadie con una mínima dosis de cordura y humanidad negaría: los crímenes de Hitler (de aquí el nombre de “Nazismo-Islamismo” que he puesto a la rúbrica de mi blog en la que expondré estos asuntos. A lo mejor debería añadir también “Izquierdismo”, dado el apoyo descarado de la izquierda a este régimen criminal que encabeza el terror tanto internamente como a nivel mundial. Especialmente la izquierda suramericana.

El socio terrorista más importante de Irán es Hezbolá, al que aporta unos 700 millones de dólares cada año, y que ha perpetrado atentados terroristas en cinco de los siete continentes del mundo, siendo Israel su principal cabeza de turco. También le ha proporcionado miles de cohetes de precisión, además de otras armas, desde 2006 hasta ahora, y se estima que la organización terrorista cuenta con unos 100 000 cohetes y misiles en su arsenal, imposibilitando la paz en Oriente Medio tanto debido a los constantes ataques contra objetivos civiles israelíes, como contra objetivos de otros países árabes de la zona en relaciones de enemistad con Irán, especialmente Arabia Saudita, que fue atacada en 2018 en su propia capital, además de otros ataques con misiles balísticos lanzados desde Yemen. Pese a ello, en este mundo hay veces que la justicia gana, y la organización terrorista fue desmantelada en Azerbaiyán, Bolivia, Chipre, Guinea, Kuwait, Nigeria, Panamá, Perú, Tailandia, Reino Unido y Estados Unidos, entre otros, mientras que cada vez más países han declarado terrorista no solo el ala militar de Hezbolá, sino también su ala política. En lo último desde luego que no destaca España, cuya ministra (de izquierda también) de Asuntos Exteriores dijo hace unos días que espera ordenes de la UE en este sentido, aunque muchos países tanto de Europa como de Suramérica y otras partes del mundo, inclusive EEUU y Canadá ya lo han hecho, sin esperar que les dicte nadie hacer lo que es justo. Como si para actuar justamente y en contra del terror se necesitara que te patrocine alguien.

Hamás, la organización terrorista que gobierna la Franja de Gaza

Otros socios importantes de Irán son los grupos terroristas palestinos Hamás, Yihad Islámica Palestina, el Frente Popular para la Liberación de Palestina, etcétera, conocidos internacionalmente por sus incontables actos de terror perpetrados no solo en la zona y contra civiles israelíes, sino también contra las fuerzas de seguridad egipcias, contra los regímenes y civiles jordanos, libaneses y de otros países árabes, contra ciudadanos estadounidenses o europeos (civiles también), y tantos y tantos actos de terror que se requieren unos cuantos libros para detallar. Como curiosidad, los terroristas palestinos también contaron en el pasado con apoyo de facciones neonazis alemanes. Da igual si es hacia la derecha o hacia la izquierda, mientras sea extremismo, los terroristas palestinos abrazan calurosamente. Estos grupos terroristas siguen existiendo hoy en día no solo gracias a la financiación iraní (según los datos existentes, Irán les proporciona unos 100 millones de dólares), sino también a la financiación europea y de la propia ONU que, inaudiblemente hasta la fecha, reinventó el derecho internacional en materia de refugiados, pero solo en el caso de los recién inventados palestinos (hasta la década de los 60 no existía tal pueblo ni hay referencia alguna en la historia del mismo, y con dicho termino se designaba, habitualmente, a los judíos que vivían en la zona). Se ve que, para la ONU, una de las organizaciones más corruptas del mundo, salpicada por delitos cometidos por sus funcionarios que van desde el acoso sexual hasta hechos mucho más graves (el periodista Eric Frattini lo describe muy bien en su libro ONU, historia de la corrupción) los refugiados de otras nacionalidades no son tan importantes como los que desestabilizan Medio Oriente ni reciben de la ilustre organización fondos tan jugosos que hasta ahora habrían sido suficientes para construir no solo un Estado, sino un mundo entero.

El drama de lo anterior es, sin embargo, que mientras Irán apoya a las organizaciones terroristas palestinas, en realidad obra en detrimento de la población civil palestina, una sociedad rota por regímenes corruptos que roban a manos llenas todas las ayudas internacionales que reciben, y sus disputas internas imposibilitan que se llegue a una situación normal en la zona. Mientras Irán paga millones a los terroristas, apenas dona algo de su inconmensurable riqueza a la OOPS (El Organismo de Obras Públicas de Socorro de la ONU). Así, mientras la UE proporcionó en los últimos diez años a OOPS unos 2000 millones USD, la EEUU proporcionó unos 3000 millones y Arabia Saudita unos 600 millones, el rico Irán solo entregó 20 000 USD. En otras palabras: mientras Irán financia con millones a los terroristas palestinos, a la población civil palestina solo le entregó, desde 2008 hasta 2017, 20 000 USD a través de la UNWRA. Esta última es una fundación igual de corrupta e inútil que la propia ONU y fue creada por esta solo para los refugiados palestinos, como si los cientos de millones de otros refugiados del mundo no importaran, La ONU no creó una ONG especialmente para, por ejemplo, los refugiados judíos que fueron obligados de marcharse de varios países árabes con las manos vacías, que son muchos más que los palestinos y a los que nadie les ha compensado con nada. O sea, mientras Irán regala millones a bandas terroristas, a la población civil palestina, en su conjunto, no le da ni para sobrevivir…

Como Irán es muy rico porque tiene mucho petróleo y gasto interno casi nulo, ya que poco dinero destina a las necesidades de su propio pueblo, entonces puede permitirse financiar no solo a los anteriores, sino también al régimen sirio de Assad, al que regaló como mínimo unos 4600 millones de dólares (no sé si lo hizo como premio por haber desmantelado al país, o por qué). Desde 2012, Irán gastó más de 16 000 millones de dólares apoyando el régimen de Assad y a sus socios en Irak y Yemen. A la larga lista anterior se añade que hospeda con gusto dentro de su propio territorio a agentes de Al-Qaeda y, pese a su fuerte tendencionismo anti-Israel, la corrupta e inútil ONU no pudo no reconocer en 2018 que “los dirigentes de Al-Qaeda en la República Islámica de Irán se han vuelto más prominentes”.

Con respecto a las tácticas que Irán usa, destacan el uso de niños soldado, el uso de aerolíneas e instalaciones civiles con propósitos militares y el reclutamiento de mercenarios extranjeros. En este último punto destacan la división Fatemiyoun de chiitas afganos, con unos efectivos de 10-12 000 soldados, y la brigada Zainabiyoun de chiitas pakistaníes. Human Rights Watch documentó que el CGRI reclutó para Fatemiyoun niños soldados y que menores de 14 años murieron en combate en Siria. Sobre Zainabiyoun no tenemos muchos datos, aunque la Fundación Jamestown informó que el grupo es financiado y reclutado por el mismo CGRI y fue usado primero en Irak y luego transferido a Siria. También destaca el uso por parte de Irán de la aviación civil y está demostrado que compañías como Mahan Air, Caspian Air, Meraj Air y Pouya Air han colaborado con CGRI y CGRI-QF, transportando agentes, armas y fondos para las campañas de Irán en el extranjero.

Está claro que es el Medio Oriente el que más sufre debido al régimen iraní, pero la verdad es que el terrorismo financiado por Irán es un problema global. Desde 1979, cuando el actual régimen subió al poder, Irán ha participado en golpes de Estado, asesinatos y atentados terroristas en más de veinte países de todo el mundo, principalmente por medio de CGRI-QF y MOIS, pero también por medio de Hezbolá o Hamás. Y va en aumento. Solo por poner unos ejemplos, menciono los siguientes hechos:

  • En 2018, las autoridades de Francia, Alemania y Bélgica detuvieron a varios agentes iraníes preparando un atentado con bomba en un mitin (político) de París;
  • En 2016, en Montevideo, Uruguay, un alto diplomático iraní fue expulsado por planear un ataque cerca de la embajada de Israel;
  • En 2016, en Manila, Filipinas, las autoridades filipinas frustraron un complot iraní para secuestrar un avión civil saudí;
  • En 2013, en Bosnia y Herzegovina se descubrió que dos diplomáticos iraníes eran, en realidad, agentes de inteligencia con conexiones con el terrorismo internacional;
  • Entre 2016 y 2018, las autoridades alemanas condenaron por espionaje a un agente del CGRI-QF
  • En 2012, en Turquía, cuatro agentes del CGRI-QF intentaron atacar varios objetivos israelíes; el atentado fue desmantelado por las fuerzas de seguridad turcas;
  • En 2012, en Bulgaria fue detenido otro agente del CGRI-QF;
  • En 2011, en Washington DC, CGRI-QF apoyó un plan para bombardear un restaurante y asesinar al embajador de Arabia Saudita en EEUU;
  • En 2011, en Karachi, Pakistán, varios agentes iraníes asesinaron al diplomático saudí Hassan al-Qahtani;
  • En 2009, en Glendora, EEUU, un agente iraní contrató a un asesino a sueldo para asesinar a un disidente iraní-estadounidense que emitía por una radio local;
  • En 1994, en Buenos Aires, argentina, Hezbolá detonó un artefacto explosivo improvisado en un vehículo (VBIED) fuera de la Asociación Mutual Israelita Argentina, con el apoyo logístico de Irán, que resultó en 95 muertos y 200 heridos;
  • En 1992, en Buenos Aires, Argentina, Hezbolá detonó un VBIED fuera de la embajada israelí, con apoyo logístico de Irán, asesinando a 29 personas e hiriendo a 252;
  • En 1992, agentes de Hezbolá, con apoyo logístico de Irán, asesinaron a cuatro disidentes kurdos iraníes;
  • En 1989, agentes iraníes con cobertura diplomática asesinaron en Viena, Austria, a un disidente iraní y otras dos personas;
  • En 1985, Hezbolá, con apoyo logístico de Irán, secuestró el vuelo 847 de la TWA y asesinó a un buzo de la Fuerza Naval de EEUU;
  • En 1980, en Bethesda, EEUU, un agente iraní asesinó a un ex diplomático iraní en el exilio, Ali Akbar Tabatabai, crítico vocal del entonces líder supremo iraní, el ayatolá Ruhollah Jomeini.

Y la lista podría seguir, en todos los continentes y a lo largo de muchos años desde la década de los setenta.

 

  • EL PROGRAMA DE MISILES DE IRÁN

“El ritmo de lanzamiento de misiles de Irán no disminuyó después del día en que se implementó el PAIC en enero de 2016, e Irán continúa dando prioridad al desarrollo de su arsenal de misiles. Irán ha realizado múltiples lanzamientos de misiles balísticos desde entonces” – Brian Hook, representante especial para Irán, en septiembre de 2018.

La resolución 1929 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas (RCSNU) adoptada en 2010, impuso fuertes limitaciones al programa de misiles balísticos de Irán, prohibiéndole cualquier actividad relacionada con misiles balísticos que tuvieran la capacidad de portar armas nucleares. Posteriormente, el PAIC (el Plan de Acción Integral Conjunto), firmado en 2015 por Obama, dejó de incluir en sus cláusulas ninguna limitación significativa, permitiendo a Irán que avanzara con su programa de misiles balísticos. Actualmente, Irán es la mayor fuerza de misiles balísticos en Oriente Medio, con más de 10 sistemas de misiles balísticos en su inventario o en desarrollo, y una reserva de cientos de misiles que amenazan a sus vecinos de la región y desde la entrada en vigor del PAIC, Irán aumentó el ritmo de lanzamientos y pruebas de misiles, prueba clara de que el buenismo de Obama/Biden no funciona con regímenes terroristas, incumpliendo las restricciones impuestas por la comunidad internacional. En una carta de agosto de 2017 al Secretario General de la ONU, Francia, Alemania, Reino Unido y Estados Unidos condenaron el lanzamiento en Irán de un vehículo de lanzamiento espacial Simorgh en julio de 2017 por ser incompatible con la RCSNU 2231. En enero de 2017, EEUU descubrió que Irán había lanzado un misil de mediano alcance que se cree que es el Khorramshahr, que está diseñado para transportar una carga útil de al menos 1500 kilogramos y podría usarse para transportar ojivas nucleares. Se sospecha que su alcance es de al menos 2000 kilómetros, pudiendo llegar a varios países europeos.

Niños soldados en Yemen

Como si fuese poco, resulta que Irán suministra tecnología de misiles a varias organizaciones terroristas, entre ellas a las milicias chiitas de Irak, a la organización terrorista Hezbolá y a los hutíes de Yemen. Lo de Yemen fue confirmado por los restos recuperado tras varios ataques desde Yemen a Arabia Saudita (el logotipo descubierto en uno de los restos de un misil lanzado en 2017 pertenecía a la compañía iraní Shahid Bagheri Industries). “Imaginen si este misil se hubiera lanzado contra el aeropuerto de Dulles o JFK, o los aeropuertos de París, Londres o Berlín. De eso estamos hablando aquí. Eso es lo que Irán está apoyando activamente”, dijo Nikki Haley, la embajadora de Estados Unidos ante la ONU.

 

  • FRAUDES FINANCIERAS DE IRÁN

Irán usa habitualmente compañías fantasmas para acceder al financiamiento, lavar dinero y financiar el terrorismo internacional. CGRI-QF cuenta con una red de compañías de fachada que se dedican a explotar el mercado cambiario en los Emiratos Árabes Unidos (uno de sus enemigos de la zona) y para mover cientos de millones de dólares en efectivo (un ejemplo de tal compañía es Rashed Exchange). También usa a su propio banco central para ocultar movimientos de dinero hacia Hezbolá. Así, en 2018, el Departamento del Tesoro de EEUU reveló que Valiollah Seif, gobernador del Banco Central Iraní, y Ali Tarzali, director adjunto del departamento internacional del mismo banco, conspiraron junto con el CGRI-QF para ocultar transferencias ilegales a la organización terrorista libanesa, participando como intermediario Aras Habib, el presidente y director ejecutivo del Banco Islámico Al-Bilad en Irak. La trasferencia se hizo a nombre de Muhammad Qasir, de Hezbolá. En 2017, el CGRI-QF diseñó un plan para fabricar moneda falsa, usando para ello a varias empresas alemanas para ocultar su identidad.

Sobra decir que Irán no ha implementado los estándares internacionales para combatir el lavado de dinero y el financiamiento del terrorismo establecidos por el Grupo de Acción Financiera (GAFI), que designó a la República Islámica como de alto riesgo y no cooperativa. De hecho, en Irán no está tipificada como delito la financiación del terrorismo. Ali Khamenei, el líder supremo de Irán, vetó que el país se uniera a los convenios internacionales en materia debido a que podrían limitar su capacidad para financiar a Hamás y Hezbolá.

 

  • LA AMENAZA A LA SEGURIDAD MARÍTIMA INTERNACIONAL

La Armada de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán (IRGCN) desafía la estabilidad económica global y funcionarios iraníes amenazaron con cerrar el estrecho de Ormuz, a través del cual pasa el 20% del petróleo mundial. El régimen iraní proporciona armas a los hutíes de Yemen, quienes atacan buques y embarcaciones en el mar Rojo. Las embarcaciones de ataque rápido de la IRGCN han participado en el hostigamiento de naves estadounidenses en aguas internacionales en numerosas ocasiones, según el comandante del Comando Central de Estados Unidos, el general Joseph Votel. En 2017, la Fuerza Naval de Estados Unidos registró 14 casos de este tipo, en 2016 fueron 36 y en 2015 registró 22. En julio de 2017, una embarcación de la IRGCN llegó a 137 metros del USS Thunderbolt en el golfo Pérsico, lo que obligó a lanzar disparos de advertencia. En otro incidente en marzo de 2017, el USNS Invincible se vio obligado a cambiar de rumbo para evitar la colisión con varias embarcaciones pequeñas de ataque rápido de la IRGCN. La IRGCN ha utilizado drones para acercarse a los recursos navales de Estados Unidos. En agosto de 2017, un dron iraní voló cerca del USS Nimitz cuando los aviones de combate aterrizaban de noche, amenazando la seguridad de los pilotos y la tripulación estadounidenses.

A lo anterior hay que sumar los incontables ataques perpetrados directa o indirectamente a naves sauditas (es conocido el ataque a la fragata Al Madinah, por ejemplo), emiratíes (el buque Swift fue incapacitado en aguas internacionales), para no mencionar a los israelíes o europeos, y también el transporte ilícito de armas, como por ejemplo el detectado en 2016 en el golfo de Omán con destino a Yemen, o el de 2010 de Nigeria que dejó claro que Irán explota envíos comerciales más allá del golfo Pérsico y el mar Rojo.

Sin embargo, lo más molesto es la detención ilegal por parte de Irán de marineros occidentales, como lo ocurrido el 12 de enero de 2016, cuando la IRGCN incautó dos barcos ribereños de la Armada de Estados Unidos, violando el derecho internacional con respecto al derecho de paso inocente de los barcos y la inmunidad soberana de un buque extranjero, registrando y confiscando los botes, tomando fotografías y grabando videos de la tripulación. Otro incidente parecido es la detención del buque HMS Cornwall de la Royal Navy en la desembocadura del canal de Shatt al-Arab, invocando que los marineros británicos habían confesado haber participado en patrullas ilegales en aguas iraníes. Cuando el gobierno británico demostró que Irán había incautado el barco inglés a 1,7 millas dentro de las aguas iraquíes, Irán dijo que se había equivocado con las coordenadas y se negó a liberar a los marineros, que posteriormente declararon que los mantuvieron con los ojos atados y en total aislamiento, amenazándolos con meterlos en la cárcel si no confesaban que habían entrado en aguas iraníes. Al final, frente a las protestas de la UE, EEUU y el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, Irán liberó a los marineros, pero sin embargo, el entonces presidente iraní Mahmoud Ahmadinejad entregó medallas de honor a los comandantes del CGRI responsables de detener ilegalmente a los marineros e insistió en que Irán tenía todo el derecho de llevar a los marineros a juicio, calificando su liberación como un regalo para el pueblo británico.

 

  • EL CIBERTERRORISMO IRANÍ

En este campo Irán vuelve a ser de nuevo campeón y es de conocimiento general el uso por parte de la República Islámica del ciberespionaje y, principalmente, la intensa propaganda desinformativa que inunda el espacio virtual y las redes sociales de todo el mundo. Hay pruebas que demuestran que en la última década, Irán ha realizado operaciones cibernéticas dirigidas contra otros gobiernos y contra entidades comerciales de la sociedad civil en Estados Unidos, Israel, Arabia Saudita y Qatar, entre otros.

En 2012, decenas de miles de computadoras se volvieron inoperables en Saudi Aramco y RasGas de Qatar, lo que causó un daño de cientos de millones de dólares. Entre 2016 y 2017 se llevó a cabo otro ataque que resultó en la destrucción de bases de datos y afectó al gobierno saudí y elementos de su sector privado, incluida la Autoridad General para la Aviación Civil y el Banco Central.

Entre 2011-2013, CGRI llevó a cabo una campaña coordinada de denegación de servicio (DDoS) contra el sector financiero de EEUU, amenazando al sistema financiero global. Fueron deshabilitados sitios web de los bancos, impidiendo a los clientes acceder a sus cuentas en línea, lo cual tuvo como efecto decenas de millones de dólares en costos de remediación. El Instituto Mabna, vinculado al CGRI, realizó intrusiones cibernéticas masivas y coordinadas en sistemas informáticos de aproximadamente 144 universidades de Estados Unidos y al menos 176 universidades de otros 21 países, robando más de 31 terabytes de documentos y datos.

Los ciberataques son habituales no solo fuera de Irán, sino también dentro de sus propias fronteras, y se dirigen principalmente contra la disidencia, activistas y políticos moderados. A ello se añaden las restricciones a Internet que sufren los iraníes, aunque sus líderes sí usan indiscriminadamente redes como Twitter. En agosto de 2018, Facebook, Twitter y otras compañías eliminaron más de mil páginas, grupos y cuentas que se dedicaban a difundir desinformación en nombre del régimen iraní. La porquería y propaganda de odio que vierte en Internet la extensa red iraní de trolls han trasformado las redes sociales en un basurero y tras gritos como Palestina Libre, por ejemplo, siempre encontrarán uno o más yihadistas cazando inocentes que actúen consciente o inconscientemente para su causa. Lo formula Palestina Libre es una sucia táctica para atraer ingenuos, ya que nadie, o muy pocos europeos se acercarían a eslóganes pro-iraníes, mientras que así tienen a su disposición no solo un amplio abanico conformado por neonazis e izquierdistas extremistas, sino incluso a gente de bien. Usan dicha formula con todo el conocimiento del mundo porque saben que la sociedad cristiana europea es fácilmente impresionable frente al débil u oprimido, y no sabe que, en realidad, el débil y oprimido es otro, ni menos aun conoce lo que hay detrás del complicado conflicto palestino-israelí, tan poco comprensible si no se leen al menos cien libros y muchos más documentos al respecto, un esfuerzo que pocos están dispuestos a hacer en un mundo donde la superficialidad se ha puesto de moda y la incultura histórica y política reina desde los círculos altos de la sociedad hasta la base.

 

  • VULNERACIÓN DE DERECHOS HUMANOS BÁSICOS POR PARTE DE RÉGIMEN IRANÍ

En Irán prácticamente no hay derechos fundamentales y los activistas políticos y las minorías religiosas y étnicas son las principales víctimas, aunque no las únicas. La libertad de expresión y de pensamiento son inexistentes y las condenas a muerte de periodistas, blogueros, influencers u oponentes al régimen son más que comunes. En julio de 2018, Reporteros sin Fronteras calculó que veinte periodistas y nueve activistas de Internet permanecen en prisión por expresar sus opiniones en línea. El mismo es el caso de los activistas por los derechos de la mujer, que son penados con hasta 20 años de cárcel por protestar contra el hijab obligatorio, y de los activistas sindicales o ambientales.

Las minorías religiosas también son muy castigadas en Irán. Los bahaí, cristianos, judíos, zoroastrianos y los musulmanes sunitas y sufíes sufren una persecución generalizada en Irán (más abajo hay más datos). Hay informes que advierten de que se producen muertes durante la custodia y también desapariciones de los detenidos, además de la aplicación habitual del trabajo forzado y de la separación forzada de las familias como algo más que habitual. Los cristianos experimentan altos niveles de arrestos y detenciones. Por poner un ejemplo, en julio de 2018, el pastor Youcef Nadarkhani y tres miembros de su congregación fueron sentenciados a 10 años de prisión por “reunión y connivencia contra la seguridad nacional”, por organizar iglesias en sus hogares y por predicar el “cristianismo sionista”. La minoría sunita tampoco va mejor y es víctima constante de ejecuciones extrajudiciales, arrestos arbitrarios y torturas, y se les niega rutinariamente el permiso para construir templos. El mismo es el caso de los pacíficos musulmanes bahaí, quienes enfrentan una severa persecución debido a sus creencias, incluso duras sentencias de cárcel para sus líderes, acceso limitado a la educación pública y empleo, confiscación de propiedades, cierre de negocios y profanación y destrucción de cementerios.

Pero no solo ellos, sino que en Irán son perseguidos incluso los propios abogados para los derechos humanos. En junio de 2018, fueron detenido los abogadas de derechos humanos Nasrin Sotoudeh y Zeynab Taheri motivando, sin aportar pruebas, que su trabajo ponía en peligro la seguridad nacional.

Que las condiciones en las cárceles iraníes son espantosas supongo que no tengo que hablar. Se conoce de sobra que se utilizan regularmente la tortura y otros castigos inhumanos y degradantes, especialmente en la prisión de Evin, donde están encarcelados muchos de los presos políticos iraníes. Hay denuncias de amputaciones, cegamiento y flagelación, y es habitual el uso de la tortura física y mental para forzar confesiones. Los presos no tienen atención medica ni se permiten las visitas de familiares. La tasa de ejecuciones per cápita de Irán sigue siendo una de las más altas del mundo y el Código Penal de la República Islámica continúa permitiendo la ejecución de menores a partir de los 9 años para las niñas y 13 para los niños. Al menos 3 menores fueron ejecutados en 2018.

Pero la violencia contra los civiles no se da solo en Irán, sino también dentro de los territorios de sus satélites, Hezbolá siendo uno de los pilares base para ejecutar las políticas iraníes en el exterior, mientras que, en Yemen, la ONG Save the Children informó de que los militantes hutíes respaldados por Irán habrían participado en el ataque intencional de docenas de hospitales en dicho país.

 

  • EL PROGRAMA NUCLEAR DE IRÁN

El régimen iraní no niega del todo lo anterior (no podría hacerlo) y, recientemente, incluso confirmó su presencia en organizaciones terroristas de Medio Oriente. Así, el 20 de septiembre de 2019, tan solo unos días después de unos ataques a las refinerías de Arabia Saudita, el Ayatolá Alamolhoda, representante del líder supremo de Irán Ali Khamenai en la provincia de Khorassan e Imán de Mashad, declaró públicamente que: “Irán ya no es un Estado limitado a sus fronteras geográficas. (…) El Hashd al-Sha´bi  en Irak es Irán.  Hezbollah en Líbano es Irán. Ansar Allah en Yemen es Irán. El Frente Nacional en Siria es Irán. La Yihad Islámica y Hamas en Palestina son Irán. Todos se han convertido en Irán. Irán ya no somos sólo nosotros”. Aclaro que Hashd al-Sha´abi es una organización que incluye a varias milicias chiitas pro iraníes en Irak. Para más inri, el propio Hassan Nasrallah, Secretario General de la organización terrorista Hezbolá, ha reconocido en varias ocasiones que las actividades de su organización son financiadas por Irán, pero esta es la primera vez que una autoridad islámica tan cercana al líder supremo, lo confirmó explícita y públicamente.

Y continuó el líder iraní: “El sábado pasado, Ansar Allah del Yemen lanzó diez drones a las inmediaciones de Abqaiq y Khurais. En la zona de Abqaiq había una refinería de Aramco, la más importante del mundo. De allí solía exportarse petróleo. La refinería producía 7 millones de barriles de petróleo por día. Los drones de Ansar Allah del Yemen convirtieron la refinería en ruinas. (…) ¿Acaso entienden dónde está Irán? ¿Acaso el sur del Líbano no es Irán? ¿Acaso Hezbolá no es Irán? Los drones enviados por los yemenitas, que causaron tanto daño a Arabia Saudita, ¿eso no fue Irán? Dicen que los drones llegaron del norte y no del sur. ¿Qué cambia? Irán está tanto a vuestro sur como a vuestro norte. Hoy hay un musulmán alerta en cada parte de esta región”. Y como siempre, que no falte el diminuto Estado de Israel, un país del tamaño de la Comunidad Valenciana rodeado por países árabes que lo superan numéricamente en más de mil veces en cuanto a la población y desde el mapa ni siquiera se ve por entre sus vecinos: “En caso de cualquier agresión contra Irán, Israel será totalmente destruido en medio día”, advirtió. O sea, que el diminuto Israel es el rehén en caso de que cualquiera de sus muchos enemigos ataque a Irán.

Como si lo anterior fuera poco, el ayatolá Jamenei declaró en mayo de 2014: «La yihad nunca termina, porque Satán y el frente satánico existirán eternamente». Hay que saber que, para los ayatolás iraníes, Satán es Estados Unidos, el pequeño Satán es Israel, y el frente satánico es la Unión Europea y demás democracias occidentales. Curioso como justo los regímenes más demoniacos del mundo han dicho siempre lo mismo. Hace menos de un siglo escuchamos algo parecido en la Alemania nazi, ahora está en boca de uno de los regímenes más terroristas que hay en el mundo.

 

  • UNOS CUANTOS ASPECTOS GENERALES QUE ACLARAN LA COSA

Yo me pregunto ahora cómo se le ocurre a alguien pensar que negociar con tales personajes puede llevar a algo bueno. Hitler fue un psicópata, pero los lideres iraníes lo superan con creces y está claro que el régimen de los ayatolás es un peligro para la civilización occidental y para cualquier civilización, por mucho que la izquierda intente defenderlo. De hecho, defendiendo a dicho régimen, la izquierda cava su propia tumba a nivel político y podría cavar las de todos nosotros como no sepan tratar con Irán. Sería bonito si el presidente Biden tuviera en cuenta las palabras del general Mohammad Reza Naqdi, Director de la División de Cultura y Sociedad del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) de Irán. Dicho individuo dijo en un discurso de 22 de enero de 2018, en una ceremonia de entrega de premios a funcionarios del cuerpo diplomático iraní, que: “La Revolución Islámica (Yihad) se está extendiendo en Medio Oriente y se anticipan revueltas similares de esta revolución en Egipto y Túnez y en el futuro podemos anticiparnos a grandes alzamientos en estos países. (…) Los Estados Unidos están colapsando y su influencia política en la región va en decadencia y ha menguado. (…) La mayoría de los países europeos sufren hoy de un crecimiento demográfico negativo y el gen europeo se encuentra en vías de extinción. El continente europeo está cediendo terreno gradualmente a los genes asiático y africano: en el próximo siglo, estos tendrán que buscar el genoma europeo dentro de los museos”. Buscar el genoma europeo en los museos…

Igual que los nazis, por cuyas cabezas pululaban cuentos canalizados desde Andromeda y se creían los salvadores del mundo por asesinar a millones de inocentes indefensos, niños, mujeres y ancianos incluidos, el régimen islámico de Irán se cree elegido por Alá para llevar a cabo la misión de expansión islámica global y un plan para crear el gobierno mundial del Mahdi, el mesías chiíta. Para ello, el gobierno de Irán invierte cantidades impresionantes de dinero para financiar a grupos terroristas para que exporten la yihad en todo el mundo y así sustituir el ruinoso (y ya arruinado) Nuevo Orden Mundial nazi-izquierdista occidental. Ello no es ningún secreto y han reconocido abiertamente que lo hacen para “implementar el discurso revolucionario del Imam Ruhollah Jomeini a nivel mundial”. Los únicos que no perciben el peligro yihadista son los políticos europeos, especialmente los de la izquierda, y canales mass-media del tipo de la BBC que intentan convencer a los europeos de que la yihad es algo espiritual (que también, pero esto solo es uno de sus aspectos), cuando los propios lideres islamistas hablan de guerra (no interior, sino guerra-guerra).

Los ayatolás iraníes consideran que la Revolución Islámica es superior a las anteriores (la francesa, la norteamericana, etcétera) y que el islam será la religión del “decadente e inmoral Occidente”. El yihadismo iraní ya ha penetrado en América Latina, Asia Central, Líbano, Irak, Siria, el Cáucaso, el Golfo de Adén, Bab El-Mandeb, las fronteras de China y la costa mediterránea y los lideres iraníes lo celebran sin ocultarse, afirmando públicamente que “Irán tiene el poder y la capacidad material y espiritual para exportar su revolución al mundo, mientras que los sunnitas como el régimen saudita que controla el Hiyaz (noroeste de la Península de Arabia) ha sufrido derrotas en todos sus planes de expansión y todas sus amenazas y esfuerzos contra Irán se han convertido en oportunidades para Irán”. Pero si los líderes europeos son incapaces de darse cuenta de que el régimen yihadista iraní está consolidando un cinturón chiíta conformado por Irán, Azerbaiyán, Irak, Siria y Líbano, este último a través de Hezbolá, el rey jordano Abdallah sí está temeroso respecto a la expansión de Irán en la región y advierte sobre ello desde 2004.

Los líderes árabes sunnitas incluso consideran que la organización terrorista palestina Hamás, que actualmente gobierna en Gaza, ha fundado allí un “emirato iraní” totalmente subordinado a Irán, igual que hizo Hezbolá en Líbano. Por ello no consideran a dichas organizaciones como movimientos de resistencia, como nos son presentados en Occidente por la muy bien encubierta propaganda islamista, sino “contratistas” que imponen la agenda iraní en el exterior, acusando a Hamás que se aprovecha de los problemas de los palestinos con fines políticos. El problema se agrava debido a la alianza con Rusia, que es criticada incluso por la red interna pravda.ru (al final del artículo, en Fuentes, encontráis el artículo que lo detalla).

La principal meta del régimen iraní, públicamente expresada, es derrumbar a Israel, después de lo cual seguiría el derrumbe de la cristiandad, que sería sustituida por el islam. En este punto hay que conocer algunas diferencias entre las tres religiones abrahámicas. Por haber sido los primeros en adoptar el monoteísmo, los judíos se consideran a sí mismos el pueblo de Dios, pero aceptando que hay muchas otras vías para la salvación y rechazando de plano el proselitismo. A diferencia del judaísmo, el cristianismo y el islam se consideran a sí mismas las únicas vías de salvación y el islam es, además, un credo supremacista que impele a sus fieles a propagar su religión por todas partes. Pero, a diferencia del cristianismo, el islam promueve el proselitismo no solo por medio de la palabra, sino también por medio de la espada (la yihad), ambas siendo unas religiones con pretensiones globales. Aunque tanto el cristianismo como el islam son prácticamente hijas del judaísmo y tienen sus raíces en este, las dos  han impulsado la judeofobia hasta el asesinato, justificándolo en una teología de reemplazo. Mientras el cristianismo considera que los cristianos han sustituido a los judíos como pueblo elegido, el islam considera lo mismo y, además, que las promesas de la Torá a Abraham y a su descendencia en realidad se hicieron a Ismael, el padre de la nación árabe. El islam también considera que los cristianos y los judíos tergiversaron la Biblia, que solo el islam es la verdadera religión y que no hay otra ni habrá, ya que Mahoma fue el último profeta.

Con respecto a que el propio Corán reconoce el derecho del pueblo judío sobre la antigua tierra de Israel (algo más extensa que el actual Estado judío y que incluía no solo a Judea y Samaria, sino otros territorios también), los ayatolás y demás radicales islamistas afirman que sí es cierto, pero que esto se cumpliría cuando los cristianos y los judíos se conviertan al islam. Ello es la verdadera razón que subyace tras las guerras de Medio Oriente contra Israel: se trata de una guerra religiosa, para nada territorial. Y también religiosa es su guerra contra Occidente, aunque esto aún está en su fase de inicio (esperemos que no la sobrepase). Por ello Irán destina enormes recursos económicos financiando a organizaciones terroristas para fustigar al pequeño país, por ello apoya al régimen de Bashar al Assad, para tener bases cercanas a Israel, y también por ello emplea a Hezbolá, en el norte, y a Hamás para atacar al Estado judío por el sur. Los que intentan dar un halo materialista al conflicto árabe-israelí son desinformadores o desinformados. El conflicto es religioso. Es Yihad.

Hace poco fue el propio jeque Ahmad Adwan, un erudito musulmán que vive en Jordania, quien dijo en su página personal de Facebook que no hay tal cosa como «Palestina en el Corán. Alá ha asignado la Tierra Santa a los hijos de Israel hasta el día del juicio (Corán, Sura 5, El Sura de la Mesa, versículo 21), e «Hicimos los Hijos de Israel los herederos (de la tierra)» (Corán, Sura 26, El Sura de los Poetas). Yo le digo a aquellos que distorsionan el libro de su Señor, el Corán: ¿De dónde trajeron el nombre de Palestina, ustedes mentirosos, malditos, cuando Alá ya lo ha llamado La Tierra Santa y legó a los Hijos de Israel? No hay tal cosa como «Palestina» en el Corán. Su demanda de la Tierra de Israel es una falsedad y constituye un ataque contra el Corán, los judíos y sus tierras. Por lo tanto, vosotros (los palestinos) no tendréis éxito y Alá os juzgará y os humillará, porque Dios va a proteger a los judíos. (…) Los palestinos son asesinos de los niños, ancianos y mujeres. Atacan a los judíos y luego usan esos (niños, ancianos y mujeres) como escudos humanos y se esconden detrás de ellos, sin piedad para sus hijos como si no fueran sus propios hijos, con el fin de decirle a la opinión pública de que los judíos tienen la intención de matarlos. Esto es exactamente lo que vi con mis propios ojos en los años 70, cuando (los palestinos) atacaron al ejército jordano, que los había albergado y protegido. En vez de dar gracias al ejército jordano, llevaron a sus hijos contra el ejército jordano, con el fin de hacer creer al mundo que el ejército mataba a sus hijos. Esta es su tradición (de los palestinos) y su costumbre, su crueldad, tener corazones de piedras hacia sus hijos y mentir a la opinión pública para obtener su apoyo» (el artículo completo está en Fuentes). Lo anterior es uno de los muchos ejemplos que se pueden dar en este sentido. En el post que hice al respecto (no lo he difundido aún porque haré una serie en su lugar, pero lo pueden leer en mi blog), hay muchos otros, además de incontables pruebas de muchas clases que dejan un sabor más que amargo y delatan la desvergonzada guerra árabe contra un diminuto pueblo ancestral que volvió a su tierra después de un largo exilio forzado, comprándola además, no conquistándola, como hicieron otras potencias europeas a lo largo de la historia, para protegerse del fuerte antisemitismo europeo que desembocó en la Segunda Guerra Mundial y acabó con dos tercios del pueblo judío que, pese a su reducido tamaño y a su dolorosa historia, aportó tanto a esta humanidad.

Volviendo a Irán, hay que saber que, para conseguir sus propósitos a nivel internacional, usa un método que nunca ha fallado: financia a ambos bandos, tanto a partidos políticos de la izquierda como de la derecha. En Francia, financió al partido de extrema derecha Frente Nacional de Francia de Jean Marie Le Pen, un personaje que tuvo la desfachatez de afirmar que las cámaras de gas nazis fueron solo “un detalle de la historia”, reafirmándose en una postura por la que ya había sido condenado en 1991 por un tribunal de Versalles. En España, el régimen iraní financió a Vox, lo cual fue reconocido abiertamente por sus dirigentes explicando que se trata de una donación legal, mientras que el líder de Podemos participó dando charlas semanales en el canal iraní de difusión en lengua castellana HispanTv. Personalmente, considero tanto lo anterior como su declaración que el Holocausto fue “un mero problema burocrático” como fallos juveniles y se agradece que no se han vuelto a repetir. Unos contactos por aquí me preguntaron los días pasados sobre la financiación de Podemos; personalmente, considero que no recibió financiación iraní (en Fuentes hay un artículo al respecto), aunque no he investigado el tema. Además, aprecio el gesto posterior de Pablo Iglesias explicando que, en realidad, no banalizaba el Holocausto en su artículo. Sin embargo, considero que hay que tener mucho cuidado con aspectos tan dolorosos como el asesinato de millones de inocentes, especialmente si vienen por parte de altos cargos de Estado. Sobran neonazis, extremistas de izquierda, yihadistas, islamistas radicales y conspiranoicos que trivializan el Holocausto; la postura correcta de nuestros políticos sería concienciar a la población de eventos tan trágicos para que nunca se vuelvan a repetir, ya que uno de los rasgos más dramáticos de esta humanidad es que no aprende de su historia, y también de prevenir discriminaciones que pueden dar lugar a actos como el de Benidorm que leerán más abajo y que dejó a España con una imagen internacional de un país tercermundista antisemita del calado de Yemen. No hay evento histórico mejor documentado que el Holocausto y tiene que ser uno subnormal sin remedio para negarlo, o sociópata perdido (Uso esta palabra porque el antisemitismo es una enfermedad psíquica calificada como psicopatía o sociopatía por los psicólogos. Es la más antigua de las sociopatías de la tierra y se debe principalmente al cristianismo y, posteriormente al islam, que hicieron durante siglos del antisemitismo el punto principal de sus ideologías de sustitución. Es una manifestación de odio inadmisible en una sociedad civilizada, se da principalmente en las capas bajas de la sociedad, y hay que ser conscientes de que una psicosis que se prolongó durante casi dos milenios no se puede sanar de un día para otro. En Europa, la principal causa del resurgimiento del antisemitismo en los últimos años son los inmigrantes árabes, en segundo lugar está la extrema izquierda, y en menor medida la ultraderecha).

Pero Irán no financia solo a los partidos y la mass-media europeos, sino también a los de América Latina, donde la propaganda desinformativa odiosa del régimen iraní cunde aún más debido a que los pueblos suramericanos desconocen en gran medida tanto la historia como la realidad de Europa y Medio Oriente. Más abajo aportaré datos que demuestran que los líderes venezolanos y de otros países sudamericanos cooperan con los terroristas yihadistas, especialmente con los de Hezbolá, que han inundado el continente sudamericano, donde ganan ingentes cantidades de dinero participando en delitos de todo tipo, principalmente trafico de drogas y de armas, y lavado de dinero.

Bases subterráneas iraníes descubiertas recientemente. La entera colección de fotos la pueden ver en el penúltimo artículo indicado en Fuentes

Sin embargo, lo que más preocupa es el tema nuclear. Datos recientes delatan que Irán construye bases nucleares subterráneas. Por lo menos es lo que se deduce de las imágenes satelitales obtenidas por Associated Press, que muestran la nueva construcción de la instalación nuclear subterránea de Fordow en Irán, utilizada para el enriquecimiento de uranio (el artículo entero está en Fuentes). En el mismo sentido informa el New York Times, quien delató que Irán está trasladando la base nuclear clave de Natanz bajo tierra. Se sabe que las reservas de uranio enriquecido de Irán son de más de 2,4 toneladas, doce veces por encima del tope establecido por el acuerdo. También se sabe que Irán ha estado enriqueciendo uranio con una pureza de hasta el 4,5%, por encima del límite del 3,67% del acuerdo, aunque por debajo del 20% que alcanzó antes del acuerdo. En una entrevista con Reuters, Rafael Mariano Grossi, director del Organismo Internacional de Energía Atómica que supervisa el acuerdo, dijo que hay habido demasiados incumplimientos por parte de Irán como para decir que el acuerdo simplemente volverá a entrar en vigor. “No puedo imaginar que vayan a decir simplemente, ‘Estamos de vuelta al punto de partida’ porque el punto de partida ya no está ahí”, dijo Grossi en la sede del OIEA. “Hay más material (nuclear), (…) hay más actividad, hay más centrífugas, y se están anunciando más. Entonces, ¿qué pasa con todo esto? Esta es la cuestión que deben decidir a nivel político”, dijo Grossi. Por su parte, el embajador iraní ante el OIEA, Kazem Gharibabadi, rechazó la evaluación de Grossi y dijo que no habría ningún acuerdo: “No habrá ninguna renegociación del acuerdo y en caso de que se reactive, no es necesario un nuevo documento sobre el papel de la Agencia. No es necesario para complicar la situación”, escribió. Posteriormente, Irán manifestó cierta comprensión y dijo que está dispuesto a cumplir el acuerdo si los Estados Unidos levantan las sanciones que se impusieron tras la retirada de Trump, pero dijo que no aceptaría negociaciones para un acuerdo posterior.

Bandera de Israel que apareció en Irán hace unos días, agradeciendo a Israel por evitar un colapso nuclear. Hay que saber que en Irán tal «delito» está duramente castigado con cárcel o muerte.

Mientras, el recién asesinato del científico nuclear iraní Mohsen Fakhrizadeh, el jefe del programa de armas nucleares de Irán, ha aumentado las tensiones en la región, Irán culpando de ello a Israel, que no hizo ninguna declaración al respecto. Por otra parte, las tensiones entre Teherán y Occidente han empeorado debido a la ejecución del disidente Ruhollah Zam, que provocó una protesta mundial. Como si fuese poco, el presidente iraní Hassan Rouhani dijo que los programas de misiles de Teherán, vistos por Washington como una amenaza a la estabilidad regional, no son negociables y que Joe Biden es “muy consciente de ello”, descartando detener sus programas de misiles o cambiar su política regional. En lugar de ello, Irán exigió la compensación por los daños económicos causados durante la retirada de EEUU del acuerdo nuclear. “Los americanos intentaron durante meses añadir el tema de los misiles (a las conversaciones nucleares) y esto fue rechazado. Trump no estaba informado y no conocía el asunto, pero Biden conoce bien los detalles del acuerdo”, dijo Rouhani en una conferencia de prensa televisada en Teherán.

Una cosa curiosa es una foto que la prensa iraní publicó accidentalmente los días pasados, junto con otras fotos mostrando al difunto general de brigada de la Guardia Revolucionaria (IRGC), Dr. Mohsen Fakhrizadeh, cerebro y líder del programa nuclear militar iraní, abrazando y charlando con el difunto comandante de la Fuerza Quds de la IRGC, Qasem Soleimani, pretendiendo demostrar con ello que los dos generales eran los que habían contribuido a convertir a Irán en una superpotencia hegemónica en el mundo islámico, uno exportando la revolución islámica en el mundo y el otro adquiriendo un arsenal de armas nucleares. En dicha foto, se ve al Dr. Fakhrizadeh recibiendo un premio especial del presidente Rouhani por su papel en el logro del Plan de Acción Integral Conjunto, también conocido como el acuerdo nuclear de Irán, concluido con EE.UU., Gran Bretaña, Alemania, Francia, Rusia y China en 2015, y que forma el objeto de este artículo. El premio fue otorgado el 9 de febrero de 2016, poco después de que el acuerdo entrara en vigor y tras la confirmación del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) de que Irán había compartido con el organismo la información necesaria sobre las posibles dimensiones militares de su programa nuclear.

La pregunta que nace mirando esa foto es por qué los dirigentes iraníes estaban tan agradecidos con el jefe de su programa nuclear que había aceptado, según lo declarado por el presidente Barack Obama, parar cualquier vía que posibilitara que Irán obtuvieran un arma nuclear. “La respuesta es simple y es una de la que el presidente electo Joe Biden debería tomar nota. Fakhrizadeh fue el experto que le dijo al equipo negociador en qué asuntos debían insistir para asegurarse de que el acuerdo mejorara la capacidad iraní de adquirir un gran arsenal nuclear. Y, gracias al mal manejo de las negociaciones por parte del equipo americano, consiguieron todo lo que él quería. Tenía todas las razones para alegrarse”, se lee en el artículo de Israel Noticias que publicó dicha foto. “Primero, consiguió obligar a los americanos a aceptar una serie de extinciones que terminan después de 15 años”, prosigue el autor del mismo artículo. “El plan era levantar el embargo de armas después de 5 años, cancelar las restricciones a la investigación, el desarrollo y el uso de centrifugadoras avanzadas después de 8 años, borrar los límites del nivel de enriquecimiento de uranio después de 10 años y, después de 15 años, permitir a Irán enriquecer tanto uranio como desee, a cualquier nivel, incluido el militar, y construir reactores de agua pesada que pueden utilizarse para producir plutonio, una forma más fácil de producir armas nucleares. Además, se permitió a Irán mantener activas todas sus instalaciones nucleares, incluida la instalación subterránea profunda secreta de Fordow, que se construyó únicamente con fines militares, y no se desmanteló ninguna de sus 19 000 centrifugadoras. 6000 se mantuvieron enriqueciendo uranio y el resto se desmontaron y almacenaron en salas de producción subterráneas o se utilizaron para otros fines que no fueran el enriquecimiento de uranio. No se hizo ninguna referencia al desarrollo y la producción de sistemas vectores, a saber, misiles, y todas las sanciones internacionales impuestas a Irán se levantaron inmediatamente con una bonificación de 1700 millones de dólares en efectivo. Por si esto no fuera suficiente para justificar la alegría de Rouhani y Fakhrizadeh, también celebraban otro gran logro: la ausencia de una verdadera supervisión del programa nuclear militar. La vigilancia se limitará sólo a los sitios declarados. Si el OIEA desea inspeccionar otros sitios presentará una solicitud a un comité y expondrá su fuente para la solicitud. Y, como guinda del pastel, los inspectores no tendrán acceso a los científicos iraníes, en primer lugar, al propio Fakhrizadeh”, se lee en el mismo artículo.

Mohzen Fakhrizadeh

En realidad, Fakhrizadeh tenía un largo historial en la OIEA y sabía perfectamente cómo manejarla, tal como demuestra el archivo nuclear iraní capturado por el Mossad, la inteligencia israelí. De dicho archivo se desprende con claridad que Irán en ningún momento quiso abandonar su proyecto militar cuando firmó el acuerdo en 2015. Por ello, el presidente Biden tendrá que ser muy cuidadoso y no reanudar un acuerdo defectuoso desde su mismo inicio. Por ello Irán dijo recientemente que está dispuesto a negociar, pero solo si se mantiene el mismo acuerdo (y si no se toca el asunto de los misiles balísticos con que ataca a sus vecinos).

Otra pregunta que nace analizando este espinoso asunto es por qué ocultaría alguien un programa nuclear, si es pacífico. Fotos de los túneles y bases subterráneos en Irán han delatado su actividad nuclear no solo ahora, sino en 2003 también. En realidad, Irán tiene muchas instalaciones de este tipo y hace poco presentó un lanzador móvil de misiles balísticos en una especie de tren que puede ser trasladado de una instalación subterránea a otra. También se sabe que construyó bases subterráneos en Imam Ali, en Siria, y lo mismo en el caso de Hezbolá, ayudando también a los hutíes de Yemen a ocultar la construcción de misiles y aviones no tripulados. Se desconoce el tamaño de la base oculta, pero sí se sabe que hay varias carreteras conectadas a la nueva entrada al túnel, y Gran Bretaña, Francia y Alemania ya han expresado su preocupación por las avanzadas centrifugadoras de Irán de Natanz. Lo anterior deja claro que Irán oculta aspectos de su programa nuclear y con ello viola el acuerdo de 2015.

 

  • ATROCIDADES VARIAS

Sobre las atrocidades cometidas por el régimen iraní se pueden escribir libros enteros y sobra poner en cualquier buscador de internet las palabras claves y se le abrirán miles de páginas delatando los crímenes de uno de los regímenes más atroces del mundo. Empezando con el uso de niños en guerras, con la pedofilia que es una institución legal en Irán (una niña puede ser casada a los 7 años de edad), con la ejecución de los disidentes no solo en territorio iraní sino incluso en atentados perpetrados en suelo europeo, y terminando con los “crímenes de honor” (en Irán, si una mujer es violada será apedreada hasta la muerte porque se considera que ha sido provocadora, y si se defiende y mata por error al violador, será ahorcada en la plaza pública – en el libro ¡Basta! de Pilar Rahola hay una emotiva carta escrita por la madre de una joven que sufrió lo anterior) y la represión de la mujer, estamos hablando de uno de los regímenes más atroces de la tierra y de todos los tiempos. De paso, con una ideología internacionalista declarada públicamente y contando con recursos que pocos países tienen (recursos que no llegan al oprimido pueblo iraní, sino que se destinan a guerras, atentados terroristas y a actividades como las anterior expuestas). No me extenderé mucho en este aspecto y solo aportaré unos cuantos artículos al respecto:

 

 

12) EL YIHADISMO IRANÍ EN AMÉRICA LATINA

“La indiferencia, e incluso complicidad con la que los países sudamericanos permiten la intensa actividad iraní y el crecimiento de Hezbolá en toda la región, además de un crecimiento paralelo del salafismo sunita, además de la impunidad de la triple frontera como zona oscura de blanqueo de dinero para el terrorismo, es el ultimo de estos grandes ejemplos sobre lo que denomino rendición, ceguera, o indiferencia suicida, o cualquier eufemismo que queramos utilizar”, escribe Pilar Rahola en su libro ¡Basta!.

El avance del islamismo en casi toda América Latina es un fenómeno más que preocupante. El punto neurálgico es el llamado “la triple frontera”, un punto sensible entre Brasil Paraguay y Argentina, en el epicentro del continente sudamericano. En ese triangulo de la delincuencia hay tantos espías por metro cuadrado como en Casablanca, aseguran los lugareños. Los tres países poco hacen para resolver la situación y en el caso de Argentina el asunto es aún más dramático, pues parece que, igual que el gobierno de Perón ganó fortunas dando protección a los criminales de guerra nazi que se escaparon después de la Segunda Guerra Mundial con pasaportes vaticanos y suizos hacia el continente sureño, el gobierno de Cristina Kirchner, seguidora del peronismo, se forró cobijando a terroristas iraníes. Pero no se trata solo un triangulo de delincuencia, sino también de un nido de terroristas de todo tipo, principalmente yihadistas de Hezbolá y Al-Qaeda, que operan en la región con total libertad. De hecho, fue en ese triangulo donde se preparó el atentado de AMIA perpetrado en Buenos Aires, Argentina, que tuvo como resultado 85 víctimas mortales y 300 heridos.

La zona es llamada con frecuencia “el pequeño Líbano” debido a la presencia masiva de libaneses que se establecieron allí en el ultimo siglo y el proselitismo islamista está a la orden del día. En la paraguaya Ciudad del Este, ubicada en el triángulo, de los 300 000 habitantes, 50 000 son musulmanes. La presencia masiva de iraníes en la zona se debe a los acuerdos que Hugo Chávez firmó con su homólogo iraní, el presidente Mahmud Ahmadineyad. Con la ayuda de los demás países del eje bolivariano, los recién llegados agentes iraníes y de Hezbolá están tejiendo una red impresionante que se dedica desde hacer negocios y diplomacia, hasta blanqueo de dinero, propaganda yihadista y apoyo al terrorismo.

El conocido periodista Alon Ben David consiguió entrar en una de las mezquitas de Ciudad de Este y el reportaje que hizo es más que aclarador. En la mezquita vio expuesta la foto del ayatolá Muhamad Hussein Fadlallah, el mentor espiritual de Hezbolá, y también los libros de Jomeini y los textos de Hassan Nasrallah, el actual dirigente de la organización terrorista. La mezquita, igual que todas de la zona, sirve, entre otras, para recaudar el diezmo para Hezbolá.

En la misma zona se ubican la mayor parte de los comerciantes que se relacionan con Hezbolá y también allí vivía Muhammad Amadar, que fue detenido en Perú cuando preparaba un atentado contra turistas israelíes. La cúpula dirigente de Hezbolá en la triple frontera cuenta entre sus miembros con Mohammed Youssef Abdallah, residente en Ciudad del Este desde 1980, constructor de la gran mezquita Profeta Mahoma y al que se considera el chiita mas influyente de la región; Farouk Abdul Omairi, un comerciante y fanático religioso, artífice de la gran mezquita Husseinia de Ciudad del Este con mas de 4000 metros cuadrados construidos y un presupuesto de 4 millones de dólares, y pieza clave para mover a los ciudadanos libaneses por la zona, vinculado por la justicia francesa con el terrorista Mohamed Adel Taki, detenido en Costa de Marfil con 70 kilos de explosivos, detonadores, armas de todo tipo y lanzacohetes; Bilal Mohsen Wehbe, un empresario señalado por diversos servicios de inteligencia; y Assad Ahmad Barakat, amigo personal de Nasrallah.

Joseph Humire, director ejecutivo del Center for a Secure Free Society y estudioso del fenómeno yihadista en ese continente dijo que: “El primer objetivo de Hezbolá en la triple frontera es recaudar fondos mediante el narcotráfico, el contrabando, el crimen organizado, etcétera. También lo hace con la ayuda de las comunidades islamistas. En segundo lugar, vigila los blancos occidentales a atacar a la orden del Líbano o Irán. Estos objetivos son principalmente judíos o israelíes, pero también estadounidenses y europeos. Y en tercer lugar, cumple el objetivo de servir como primera línea de defensa para Irán, en caso de que el conflicto aumente en Oriente Próximo, ya sea contra Estados Unidos, ya sea contra Israel”.

Los informes de varios servicios de inteligencia avisan de que la recaudación en la triple frontera para Hezbolá llega a unos 100 millones de dólares anuales, que provienen principalmente de actividades delictivas. Los mismos informes avisan de que las conexiones entre la extrema izquierda y los islamistas procede de los vínculos con el narcotráfico. También se trafica con cheques de viaje, según demostró la agencia Reuters: “En el valle de la Bekaa – epicentro de la actividad de Hezbolá – y en la ciudad de Baalbek se producen millones de dólares falsos al año. Son ingresados en la triple frontera, donde sus cómplices comerciales los introducen en el circuito de compraventa de todo tipo de mercancía. Una vez cambiado el dinero, la estructura delictiva islamista adquiere cheques de viaje, que se descambian en diversos países de Europa, a los que entran con pasaportes falsos paraguayos y brasileños. Con estas mínimas identificaciones, transportan los billetes verdaderos al Líbano”.

El epicentro es la Ciudad del Este, seguido de Foz de Iguazu, una ciudad brasileña que cada día es más musulmana y destaca por la gran cantidad de ciudadanos libaneses acaudalados que se han afincado en la zona, por las mezquitas construidas por Irán y por los símbolos de Hezbolá enarbolados por todas partes.

Sin embargo, el ejemplo más grosero de colaboración entre autoridades estatales con el terrorismo se da en Venezuela. En ese país, destacan los nombres de Ghazi y Oday  Nassereddine, activos líderes de Hezbolá en la región, junto con Tareck El Aissami, gobernador del estado de Aragua, y el argentino Suhail Assad, discípulo de Mohsen Rabbani, buscado por Interpol por el atentado de la AMIA. Desde 2008, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos ha incluido a Nassereddine en su lista negra como terrorista y el FBI lo ha puesto en la lista de personas mas buscadas. En un artículo para Inter American Security Wath titulado The Mounting Hezbollah Threat in Latin America, los analistas Roger F. Noriega y José R. Cardenas escribían lo siguiente sobre esta familia: “Ghazi Nassereddine, natural de Líbano, es en la actualidad el líder de rango superior del partido de Hezbolá en Venezuela, a causa de su papel diplomático y de su estrecha relación con el antiguo ministro de Interior, Tarek El Aissami, hombre de confianza de Chávez y actual gobernador del estado de Aragua. Junto con dos de sus hermanos dirige una red cuyo objetivo es extender la influencia de Hezbolá por Venezuela y por toda Sudamérica. Aprovechando su estatus diplomático, Nassereddine ha construido y consolidado las relaciones con importantes operadores de Hezbolá. (…) Abdallah, su hermano, es un exmiembro del Parlamento venezolano y ex vicepresidente de la Federación de Entidades Árabes de Estados Unidos en Sudamérica. Reside en la isla Margarita, desde donde dirige operaciones de blanqueo y gestiona parte de las actividades empresariales de Hezbolá en el continente. Oday Nassereddine, hermano pequeño de Ghazi, es responsable de establecer centros de entrenamiento en la isla y recluta activamente a través de los Círculos Bolivarianos locales para enviarlos a Irán, donde se entrenan y consolidan su formación”.

Sin embargo, el principal apoyo de la organización terrorista es el propio gobierno bolivariano. En un articulo del diario ABC de abril de 2015, su corresponsal en Washington, el prestigioso analista Emili J. Blasco, autor del libro Bumerán Chávez: Los fraudes que llevaron al colapso de Venezuela, relató el testimonio de Rafael Isea, antiguo viceministro de Finanzas de Chavez: “Nicolas Maduro negoció directamente con el jefe de Hezbolá, Hassan Nasrallah, el despliegue de células de esa organización radical chií en y desde Venezuela. En un encuentro entre ambos en Damasco en 2007, concertado por Hugo Chávez, el entonces titular de Exteriores, abordó un acuerdo marco que amparaba actividades de narcotráfico, blanqueo de dinero, suministro de armas y entrega de pasaportes con el líder de la milicia libanesa que Estados Unidos cataloga como terrorista”.

Se calcula que han llegado centenares de funcionarios iraníes al país, mientras que el numero de militantes chiitas con visados legales que se pasean por la región es incontable. Toda esta bomba de relojería que se prepara en Sudamérica todavía no ha provocado la movilización, colaboración y priorización de los diversos países afectados con el fin de combatir el peligro, ni tampoco ha movilizado a la ruidosa izquierda sudamericana.

 

  • EL BUENISMO IZQUIERDISTA Y EL NAZI-ISLAMISMO

“En la defensa de las libertades, el fascismo es tan letal como el buenismo, y ambos beben del pozo indecente del populismo” – Pilar Rahola

«El islamismo es la forma más eficaz y letal de imperialismo del siglo XXI», dice Pilar Rahola hablando de este régimen fascista que intenta imponer una tiranía islamista feudal en pleno siglo XXI. Frente a ello, se desliza el buenismo, que un porcentaje importante de la izquierda internacional ha adoptado como un paraguas que protege el islamismo en un acto más o menos consciente. Dicho buenismo nació como contraposición al malismo de la ultraderecha y sus intenciones son loables, pero que jamás darán ningún resultado positivo sino todo lo contrario, porque no se puede luchar contra la xenofobia de la ultraderecha minimizando la xenofobia del islamismo totalitario. “Hablando claro, detrás de un imán que defiende el salafismo, no hay una representación de otra cultura o religión. Hay un delincuente, un ideólogo de la opresión, un fascista, tal como los denomina el escritor argelino Boualem Sansal, una voz lúcida en medio de lo que él denuncia como el silencio ensordecedor de los intelectuales. Igual que otros intelectuales musulmanes que se enfrentan a esta locura (y que están amenazados de muerte), Sansal tampoco entiende qué hace la izquierda occidental, y advierte que ´se está produciendo una islamización del islam´, es decir, que la ideología totalitaria está devorando la identidad plural de las tierras musulmanas. Como el nazismo, como el estalinismo, como todas las ideologías de la muerte. Y lo hace con un valioso aliado: la indiferencia del progresismo mundial. (…) El buenismo nace del feroz antiamericanismo, antiisraelismo y, probablemente, antioccidentalismo de la izquierda tradicional. (…) Así es como se forma la ecuación que deriva del buenismo: falta de referentes, antiamericanismo feroz, obsesión antiisraelita, a menudo transmutada en neoantisemitismo, creencia en una idea antiimperialista del islamismo, confusión entre la pluralidad religiosa y la defensa de una ideología fanática, y obsesión por no caer en las manos de la xenofobia”, escribe la periodista Pilar Rahola en su libro ¡Basta!.

Saludo nazi de Hezbolá

Pero ello es como si la izquierda hiciera equipo con el nazismo y la ultraderecha, porque la verdad es que el islamismo, igual que su hermano occidental, el nazismo, es una ideología ferozmente imperialista y opresora; y no hay nada más xenófobo y racista que el islamismo. Dicho de una forma más simple: el islamismo se podría llamar nazismo oriental y pruebas que apoye la afirmación hay de sobra no solamente en los propios programas y discursos de los líderes islamistas, sino también en un sinfín de reportajes fotográficos que delatan cómo, desde el siglo pasado hasta la fecha, el islamismo se ha entretejido permanentemente con el nazismo, empezando con el muftí Hajj Amin al-Husseini de Jerusalén, gran amigo de Hitler y coparticipe en el asesinato de millones de judíos inocentes durante la

Hajj Amin al-Husseini, el mufti de Jerusalén, saludando a sus tropas nazis que entrenó para Hitler

Segunda Guerra Mundial tanto en Europa como en algunos países árabes, y terminando con las esvásticas izadas por las turbas de  palestinos por las calles de Medio Oriente. Así que la actual izquierda, en su honrado intento de luchar contra la xenofobia de la derecha, cae en un error mucho más grave, defendiendo una ideología igual de xenófoba que el nazismo y, dadas las circunstancias, mucho más letal que este debido a que países como Irán pretenden desarrollar armas nucleares, con el apoyo de presidentes como Obama o Biden. Por lo que no me equivoco con nada cuando afirmo que el buenismo izquierdista es una lacra que imposibilita la defensa a su propia 

población.

“La izquierda debe preguntarse por qué tiene tan claras las cosas cuando se trata del nazismo o el fascismo, y tan oscuras cuando se trata de esta ideología que sin duda se mueve con pautas de carácter inequívocamente fascista. Como repetimos hasta la extenuación quienes clamamos en este desierto, las tres son ideologías de muerte, las tres buscan la opresión del ser humano, las tres se imponen por la violencia y las tres odian las libertades. (…) La contención de la izquierda actual respecto del fenómeno islamista me parece un acto rotundo de traición a la lucha por los derechos humanos y por la libertad. (…) Es una situación de orfandad en que la izquierda ha

Palestinos nazis

dejado a mucha gente que, acechada por el islamofascismo, ha acabado abrazando posiciones de extrema derecha que nunca habrían pensado aplaudir (personalmente conozco varios casos). La simbiosis entre la incapacidad de la izquierda para enfrentarse al nuevo fenómeno y la capacidad de la derecha y la extrema derecha para vender simplismo xenófobo como solución a los problemas es la madre de estos huevos podridos. (…) Si la izquierda y la centroizquierda occidentales hubiesen sido capaces de estructurar un relato inteligente y frontalmente comprometido contra el islamismo, habrían cortado el recorrido de éxito del populismo y el fascismo. Pero no ha sido así; la izquierda ha proyectado una mirada paternalista y soft hacia el nuevo fenómeno, se ha inhibido en la defensa de las libertades, ha abandonado a las víctimas de esta ideología totalitaria, no ha enviado mensajes claros y, sobre todo, ha continuado demonizando a quienes levantaban la voz. La unión de todo eso ha provocado la catástrofe. Que no lloren ahora por el crecimiento del fascismo, porque si se miran en el espejo, verán que la bestia ha sacado munición de su inoperancia y de su inhibición. (…) Quizá el ejemplo más salvaje (por desgracia, el adjetivo es preciso) es el de los regímenes bolivarianos, paradigmas de la autarquía moderna vinculada a planteamientos de izquierdas. Como es de rigor, utilizan una retórica altisonante y colorida, emplean la demagogia populista con gran habilidad e izan la bandera de los pobres frente a los poderosos. Pero en realidad son regímenes que perpetran golpes de Estado blancos contra la democracia, recortan derechos fundamentales, se sirven de la represión sistemática, crean oligarquías ricas vinculadas al partido dominante y mantienen a sus países en situación de asfixia económica. Pero son de izquierdas, arremeten contra «el imperialismo americano» (origen de todos los males), azotan a los israelíes, que siempre son un magnífico chivo expiatorio, y todo eso les otorga bula, aunque por el camino den la mano a los regímenes islamistas más delirantes del planeta”, escribe con tristeza Pilar Rahola.

Cuando uno se pone a analizar lo que hay debajo de esto, porque siempre hay algo oculto detrás de las cosas, se da cuenta de que el nexo entre la izquierda reaccionaria y el nazi-islamismo está conformado por el odio a los Estados Unidos y a Israel, que muchos llaman neoantisemitismo camuflado de buenismo. No serán perfectos ni Estados Unidos ni Israel, pero personalmente prefiero ambos frente a cualquiera de los regímenes islamistas de Medio Oriente. El primero es la más grande democracia del mundo, mientras el segundo es la única democracia de Medio Oriente; por mucho que se empeñen, seguiré prefiriendo la libertad a los abusos que se cometen a diario en el Oriente. A lo mejor los tan críticos conspiracionistas no académicos y con un agudo rechazo hacia la lectura, que atacan tan feroz y vulgarmente en las redes a estas dos democracias, deberían de revisar un poco más en qué gastan su tiempo y preguntarse si a lo mejor les convendría más vivir en Irán o Pakistán, donde por cualquier tontería te ahorcan en las plazas públicas.

 

14) EL ANTISEMITISMO Y LA EXTREMA IZQUIERDA

“Es curioso que los judíos, denominados como tales o de manera indirecta («los sionistas»), sean erigidos en figura del enemigo absoluto por tres posturas extremistas muy distintas: la extrema derecha xenófoba, la nueva extrema izquierda tercermundista y el islamismo radical” – Pierre-André Taguieff.

Cuando no sé qué pensar de alguien, miro a ver qué enemigos tiene. Es una táctica que ahorra mucho tiempo y nunca falla. Los enemigos de los judíos han sido siempre los regímenes totalitarios, desde el antiguo Egipto y el Imperio Grecorromano hasta los nazis del siglo pasado y los islamistas de hoy en día. La judeofobia ha sido de siempre una bomba de relojería y los que estudiamos la historia sabemos que siempre antes de épocas de recortes de derechos o guerras han soltado siempre el antisemitismo, principalmente para desviar la atención, utilizando la inversión orwelliana para culpar al débil de ser fuerte y al inocente de ser el culpable de todo.

Es triste ver que la inteligencia de tantas personas no da siquiera para darse cuenta de que un porcentaje tan pequeño de la población mundial, ese 0,2% que representan los judíos en el mundo, y que además están divididos no solo en distintos territorios (solo unos 2/3 de ellos o menos vive en Israel, el resto están esparcidos por todo el mundo, principalmente en Norteamérica y Europa), no puede ser la causa de todos los males, como acusaron los nazis el siglo pasado y los islamistas e izquierdistas hoy en día. Pero igual que los nazis fueron incapaces de verlo, de la misma forma son incapaces de verlo los habitantes del mundo islámico, donde la judeofobia es ya institucionalizada y conforma programas políticos e ideologías, igual que en la Alemania nazi (usando muchas veces la misma propaganda nazi, desde la patraña de los Protocolos de los Sabios de Sión hasta el Mein Kampf de Hitler, que es best-seller en varios países árabes – la trama que hay tras esto la reservo para un próximo artículo, porque tiene mucho jugo y delata cosas que muchos ni siquiera imaginan).

Después de la Segunda Guerra Mundial los pueblos europeos quedaron chocados de la maldad que fue capaz de provocar el antisemitismo, y casi dejó de existir hasta hace poco, cuando volvió a resurgir debido a los inmigrantes musulmanes. Emisoras islamistas como la sueca Radio Islam, dirigida por un exmilitar marroquí, han hecho la delicia de la ultraderecha y las alianzas entre neonazis e islamistas no han parado de aumentar. Se ve que los islamistas tienen menos luces que los nazis, porque promover entre 1400 millones de personas, que es lo que cuentan los habitantes de las tierras del islam, el odio contra 13 millones, que es la suma total de judíos en el mundo, es la maldad más grande que se ha dado en la historia y, sin querer generalizar, que es algo que tan poco me gusta por la injusticia que crea, no puedo no pensar que la Biblia tenía razón en llamar a los pueblos de dicha región “los pueblos de la guerra”, pronosticando su derrumbe debido a su maldad.

Durante dos milenios los judíos sufrieron lo insufrible en Europa debido, principalmente, a la Iglesia católica, pero el antisemitismo nunca llegó a tener una regulación en las propias escrituras sagradas cristianas. No es el caso en el islam, y ello lo demuestra el Corán y sus 109 versículos dedicados en exclusiva a recordar que la yihad contra los judíos y los cristianos es una exigencia del mismo Alá. «Creíamos que el antisemitismo había muerto con Auschwitz. Nos equivocamos», dijo amargamente Elie Wiesel, superviviente del Holocausto. “El antisemitismo estuvo relegado al rincón más extremo de la derecha… hasta que la izquierda reescribió el relato antisemita, con nuevas coordenadas y nuevos camuflajes, pero con la misma capacidad de estigmatizar a todo un pueblo”, completa Pilar Rahola.

Pensadores como Alain Finkielkraut, Walter Laqueur se preguntaron, igual que yo y muchos otros, ¿dónde y cómo nace, y por qué se desarrolla una atmósfera del progresismo mundial abiertamente antisemita o, por decirlo con el camuflaje más utilizado, antisionista (que es el termino preferido por los antisemitas que se avergüenzan de serlo y se han rebautizado pensando que así encubren su vergonzosa fobia)? Los anteriores autores sitúan su origen en 1967, cuando los árabes perdieron la Guerra de los Seis Días. Fue cuando las diversas izquierdas del mundo, empezando con el bloque soviético y terminando con América Latina, desde las comunistas hasta la llamada «nueva izquierda», empezaron a considerar Israel como un amigo de Estados Unidos y, en consecuencia, como enemigo de los pueblos árabes y, en conjunto, del Tercer Mundo. Se ve que habrían preferido que Israel no se defendiera, pero el resultado en ese caso habría sido la desaparición del pequeño Estadoy pueblo. Enseguida olvidaron el encanto que despertaron los kibutz judíos que habían enamorado a todos los progres y aún más rápido se olvidaron del drama que sufrió ese pueblo y que nos hace pensar a muchos que de verdad se salvó solo por la gracia divina. El gran “error” de Israel, a ojos de la izquierda, fue que no se dejó vencido por los árabes, y desde entonces fue como empezaron a construir el neoantisemitismo que se resiente hoy en todo el mundo, usando muchas veces la propaganda islamista que con tanto gusto ponen a su disposición regímenes como el de Irán, capaces de cualquier cosa, incluso de inventarse pueblos y llamar refugiados a los mercenarios. Y para no sentirse ofendidos por haber asumido los odios de la ultraderecha, los nuevos izquierdistas llamaron “antisionismo” a la antigua fobia llamada “antisemitismo”. El mismo lobo con piel de cordero, el mismo demonio que migró de la ultraderecha a la ultraizquierda, con un poco más de añadiduras además de la habitual propaganda nazi del siglo pasado.

Pilar Rahola expresó mis cavilaciones al respecto mejor que yo misma cuando dijo que: “No deja de ser curioso que los mismos que suben en flotas rumbo a Gaza, o que protagonizan sonoras y exaltadas manifestaciones, o que se apuntan con delito al perverso BDS (Boicot, Desinversión y Sanciones a Israel), un gran atizador del odio antisemita que no solo exige el boicot a los productos comerciales, sino también a las universidades (algo que se convierte en un auténtico delirio: ¿qué fanático, qué enloquecido pide el boicot al pensamiento y la ciencia?), nunca hayan alzado la voz en contra de la tiranía islamista de Hamás, cuyo grito de guerra es la siguiente arenga: «¡Musulmanes! Matad a todo judío que se halle detrás de vosotros».  (Por cierto, entre paréntesis, todos los que piden el boicot a la ciencia y el conocimiento israelíes deberían abstenerse de tomar los medicamentos descubiertos por médicos de Israel, los avances tecnológicos, los inventos, pero me temo que no lo hacen)”.

Matthew Paul Miller

Uno de los incidentes antisemitas más vergonzosos ocurridos en España y que le dio una fama exterior de país tercermundista bolivariano fue en el verano de 2015, durante el Festival de Benicássim y del que fue culpable el movimiento ilegal BDS, esa patraña con tufo nazi-islamista. Y cito a la misma autora: “Además de ser una auténtica vergüenza, la polémica también sirve para analizar qué argumentos abiertamente inquisidores utilizan estos autoproclamados «solidarios con Palestina». El relato es el siguiente: el cantante de Pensilvania de origen judío Matthew Paul Miller, conocido internacionalmente con el nombre hebreo de Matisyahu, había sido invitado al festival Rototom Sunsplash. Con veintidós años de festivales de reggae a sus espaldas, parecía normal que Matisyahu, «el artista de reggae más intrigante del mundo», según la revista Esquire, capaz de realizar una sorprendente mezcla de reggae, rap, hip-hop, ska, punk y acordes jazzísticos, actuase en el Rototom. Iba como cantante de fama mundial, autor de la famosa «One Day» dedicada a la paz, que fue usada por la NBC para publicitar los Juegos Olímpicos de Invierno de 2010. Sin embargo, había un problema: era judío y practicante. Si hubiese sido fiel a alguna rama protestante, o hubiese sido un musulmán devoto, o incluso miembro de alguna secta, nadie le habría preguntado sus opiniones sobre Israel. Pero la condición «judía» lo convertía en sospechoso y los del BDS emprendieron una campaña tan feroz que incluso consiguieron que el festival obligase al cantante a pronunciarse contra Israel y a favor de Palestina, si quería actuar. Al negarse a hacerlo, cancelaron la actuación, cosa que provocó un escándalo que tuvo dimensión internacional, con declaraciones de organizaciones judías, diversas administraciones y personas relevantes de todo el mundo. La Federación de Comunidades Judías de España expresó su indignación, asegurando que era un boicot «cobarde, injusto y discriminatorio», y añadió con contundencia:  Actos de esta naturaleza violan los Derechos Fundamentales garantizados por la Constitución, niegan el legítimo ejercicio de actividades profesionales y provocan discriminación y odio proyectado contra grupos y particulares por su origen, en este caso, judío. Y como hecho significativo, el silbido que colgó en su Twitter la diputada socialista Elena Valenciano, que después de asegurar que estaba a favor de un Estado palestino (Nota mía: yo también, igual que casi todos los israelíes, pero es imposible porque los palestinos, que eligieron ser gobernados por la organización terrorista Hamas y por la corrupta Autoridad Palestina, rivales entre sí, son incapaces de conformarlo ni después de habérselo puesto en bandeja varias veces en las últimas décadas), se preguntó: «¿pediremos ahora a todos los artistas que se manifiesten políticamente antes de dejarlos actuar?». Al final, el festival rectificó, pidió perdón a Matisyahu —«hemos cometido un error, fruto del boicot y la campaña de presión, coerción y amenazas a los que nos ha sometido el BDS»— y el cantante pudo actuar a las 00.35 horas del día 23 de agosto de 2015, rodeado de banderas palestinas, gritos y con el ataque de alguna botella que le tiraron a la cabeza. Sin embargo, una parte del público aplaudió con determinación. «Vuestros corazones son vuestras banderas», dijo en medio de la actuación.

En una entrevista posterior, Matisyahu aseguró que era «la experiencia racista más grave que había sufrido jamás». Esto en plena España del siglo XXI. Y desde luego, tenía razón, porque el boicot había sido, con todas las letras, un acto de racismo, dado que su condición judía lo había puesto en el punto de mira de sus inquisidores. Además, obligar a un artista a tener una posición concreta sobre un conflicto tan complejo, y señalarlo y castigarlo si no acepta un determinado dogma ideológico, es un acto de intolerancia propio del fascismo, sea de derechas o de izquierdas. Una intolerancia que no discutiríamos si se hubiese perpetrado contra cualquier otra identidad o religión, pero que, en cambio, ponemos en duda cuando se trata de los judíos. Antisemitismo de manual, metáfora precisa de la intolerancia ideológica. 

Es extraña la postura del BDS que tan alegremente critica a la única democracia de Oriente Medio, que es Israel, un país donde la quinta parte son árabes palestinos que, por cierto, viven allí mejor que en cualquier país árabe e incluso tienen su propio partido con representación en el Parlamento, pero nunca menciona nada sobre los insanos hábitos de la sociedad palestina en la que son más que comunes la opresión de la mujer, los matrimonios con niñas, el adoctrinamiento islamista, el empleo de niños como bombas humanas, la sistemática aniquilación de los opositores, la persecución de periodistas, la nula existencia de la libertad de expresión, el bombardeo sobre la población civil israelí con centenares de misiles, o el enriquecimiento de los líderes palestinos a costa del dinero que recibe de la ONU, EEUU, UE y un sinfín de ONG. No cuentan que el exlíder Yasser Arafat se volvió multimillonario con mansiones en Paris y limusinas en la puerta, ni que Jaled Meshal, líder de Hamás es, según la revista Forbes, uno de los líderes islamistas más ricos del mundo, con grandes proyectos inmobiliarios en Qatar y cuentas millonarias en diversos bancos. El periodista Jaled Abu Toameh demostró que solo en Gaza vivían, en 2012, 600 millonarios, enriquecidos con los centenares de túneles subterráneos entre la Franja de Gaza y Egipto. Tampoco cuentan los fanáticos del BDS el papel importante que tuvo el muftí Husseini de Jerusalén en el Holocausto ni las guerras de los vecinos árabes tan poco generosos que fueron incapaces de aceptar que un pueblo diezmado volviese a su tierra ancestral (¡comprada! en gran parte, no robada) y el mismo día del nacimiento del Estado de Israel le declararon la guerra sin previo aviso una alianza de seis países árabes, cuando Israel no tenia siquiera ejercito y estaba conformado por los sobrevivientes que se escaparon de las cámaras de gas nazis, entre tantas y tantas atrocidades. Tampoco cuentan los fanáticos del BDS la trama del pueblo inventado y de los refugiados que solo en esas tierras disfrutan de tan amable postura por parte de la ONU que está eternizando un conflicto que podría haber terminado hace décadas. Los fanáticos del BDS no cuentan muchas cosas y mienten más que hablan; “No importa la verdad, importa la victoria”, el lema de Hitler sobrevive en el BDS.

Y como los del BDS hay muchos. “El gran drama de esta mirada estrábica, sobre todo cuando la pone en práctica la izquierda, es que el islamismo no encuentra obstáculo alguno para avanzar, pues estamos entretenidos en demonizar a dos grandes democracias”, afirma Rahola.

 

15) LA ENORME RIQUEZA DEL TERRORISMO ISLAMICO

“Vencer al islamismo radical es casi imposible, porque Occidente se acuesta con radicales. (…) El radicalismo islamista no acabará hasta que no se les acabe el petróleo” – Gabriel Ben Tasgal

 

Muchos se imaginan que el terrorismo islámico se debe a la pobreza, pero es una idea equivocada. El terrorismo islámico es religioso, igual que el conflicto árabe-israelí, aunque usa pobres para perpetrar sus atentados. Pobres prefabricados, porque en unos países que cuentan con tanta riqueza como los países árabes, que haya pobres es una voluntad política, no se debe a la falta de recursos. El petróleo se ha vuelto un arma de destrucción masiva en nuestro siglo y un buen ejemplo es justo el caso que conforma el objeto de este artículo, el acuerdo nuclear con Irán. Sin embargo, el flujo de dinero hacia el terrorismo se ha incrementado de forma considerable últimamente debido a las estrechas relaciones de los regímenes bolivarianos con Irán.

Según la revista Fortune, Daesh es el grupo terrorista mas rico de todos los tiempos. Por otro lado, los ingresos anuales del Estado Islámico superan los 2000 millones de dólares y a la vez controla el 60% de las reservas petrolíferas de Siria, así como 7 reservas de gas y petróleo de Irak, y exporta alrededor de 10 000 barriles de petróleo al día, con precios que, según Michael Stephens, director del Royal United Services Institute, van de los 25 a los 45 dólares por barril. El exjefe del Mossad, Efraim Halevy, entrevistado por Forbes, dijo que Daesh tiene un poder económico tan importante, que “puede poner en peligro los fondos estatales de todo Oriente Próximo”.

Es esclarecedor el informe de la revista Fortune sobre las fortunas de los principales grupos terroristas del mundo y es aún más esclarecedor el hecho que, excepto las FARC y el IRA, todos ellos están relacionados con el yihadismo. Después de Daesh, la revista coloca al Estado Islámico, y seguidamente está Hamás, la organización terrorista palestina que gobierna actualmente en Gaza, con unos ingresos de unos 1000 millones de dólares anuales, que provienen principalmente de donaciones, siendo Qatar el principal. No obstante, Hamas también se ha enriquecido por otras vías después de su llegada al poder, en 2007. Por ejemplo, con los impuestos abusivos que impone a los productos que entran en Gaza, o con las tasas de matriculación de coches, por la apertura de gasolineras, etc. Además, hay una denuncia permanente sobre el desvío de fondos de la ayuda internacional, que también va a las arcas del grupo islamista. También ha hecho fortuna con los centenares de túneles subterráneos que ha construido en la frontera egipcia, por donde pasa armamento y todo tipo de contrabando. Al mismo tiempo, el jefe de Hamas, Jaled Meshal, instalado en su refugio de oro de Qatar, es uno de los lideres islamistas más ricos del mundo, con cuentas multimillonarias en Egipto y Qatar, y negocios con petróleo y en la construcción. A su vez, tal como contaba Sal Emergui, corresponsal del diario El Mundo en la región, el dirigente de Hamas en la Franja de Gaza, Ismail Haniya, también habría hecho una fortuna y realizaba la siguiente comparación: “Meshal y Haniya han aumentado sus fortunas mientras el paro en la Franja de Gaza superaba el 40%”. Después de Hamás siguen las FARC y seguidamente Hezbolá, que mueve unos 500 millones de dólares anuales, o más.

Pero la riqueza de estos grupos terroristas no se debe solo al petróleo, sino también al expolio que perpetran robando los bancos de los territorios que conquistan. Solo con el banco central de Mosul, los yihadistas consiguieron 429 millones de dinares, que son unos 500 millones de dólares. El bloguero británico Eliot Higgins (conocido por el alias Brown Moses) hizo estas cuentas: “con los 429 millones de dinares de Mosul, el Estado Islámico podría reclutar a 60 000 combatientes y pagarles 600 dólares al mes durante un año entero, además de comprar armas de alta calidad en el mercado internacional”.

Es evidente que no estamos en presencia de una revolución de los pobres, como lo fueron las europeas del siglo XIX, sino que la yihad es una “una guerra de ricos, dirigida por ricos, financiada con mucha riqueza, que utiliza a los pobres como carnaza bélica de todo prescindible, y cuyo objetivo no es liberar a nadie de la pobreza” (Rahola).

Sin embargo, el aspecto más escabroso en este asunto es la alegría con la que algunas instituciones occidentales aceptan pagos de las dictaduras islamistas, como por ejemplo los recibidos por las universidades para financiar estudios islámicos. La Universidad de Soborna firmó un acuerdo con Qatar de 1,6 millones de euros para 3 años. En Reino Unido hay ocho universidades que han recibido un total de 233,5 millones de libras esterlinas desde 1995, con Cambridge a la cabeza. En Estados Unidos sigue el mismo patrón y diversas universidades han recibido grandes donaciones: Berkeley 5 millones de dólares y Cornell 11 millones. Pero el drama llega cuando uno se lee el estudio del Middle East Centre, del St. Antony´s College de Oxford, que demostró que el 70% de las lecturas de los últimos cinco años eran hostiles a Occidente e Israel. O sea, nosotros nos atacamos a nosotros mismos ¡por amor a los petrodólares! El resultado fue vergonzoso: algunas de estas universidades se han adherido al BDS y a peticiones de boicot a universidades israelíes después de firmar los acuerdos. “La Unión Soviética, durante la guerra fría, invirtió mucho menos en sus operaciones de propaganda en Occidente”, dijo el analista Giulio Meotti.

 

16) LA PERSECUCIÓN SISTEMÁTICA DE CRISTIANOS Y OTRAS RELIGIONES MINORITARIAS EN LOS PAÍSES MUSULMANES

Mientras en Europa la izquierda cierra las bocas a todo el que se atreve a poner en la mesa temas como los tratados en este artículo, tachándolo de xenófobo, islamófobo, racista, etcétera, el asunto pinta más que diferente en los países islámicos. Cuando Qatar compró al club de futbol barcelonés, uno de los mejores del mundo, demandó enseguida la retirada de la cruz que había en los equipos de los jugadores motivando que es un símbolo que molesta a los musulmanes. Algo parecido ocurrió en el caso del club madrileño. Las cosas se están volviendo de un absurdo tal, que en Inglaterra se dio un caso en que en un colegio quiso eliminar de las clases de historia los temas relacionados con el Holocausto, motivando que los padres de los alumnos musulmanes se sentían ofendidos (la iniciativa no prosperó, está claro, pero el caso es para quedarse en la memoria de los absurdos). Me pregunto qué pasaría si los cristianos de repente se sentirían ofendidos por las tantas medias lunas de las incontables mezquitas construidas en Europa, por el velo de las mujeres musulmanas que pasean por la calle exhibiendo lo que en la libre cultura europea se considera una lacra de la discriminación machista inventada para ser “decentes” y no “provocar” a los hombres, como si estos fuesen incapaces de domar su bajo vientre; o qué pasaría si los judíos negaran el acceso a los musulmanes a los lugares sagrados ubicados en Israel.

La prensa europea da poca cobertura a la persecución sistemática de los cristianos en los países islámicos, pese a que el fenómeno es extendido y muy grave, haciendo que en los últimos años desaparezcan comunidades cristianas ancestrales que habitaban en esos parajes desde muchos siglos antes que el propio islam. Benedicto XVI habló de miles de cristianos que morían asesinados al año a causa de la violencia vinculada a su fe, y Massimo Introvigne, representante de la OSCE para la lucha contra la intolerancia y la discriminación, situó la cifra en los 100 000. El papa Francisco dijo que los cristianos de los países islámicos están sufriendo una persecución equiparable a la que sufrieron bajo el Imperio romano. Así, del millón y medio de cristianos que había en Irak en 2003, ahora quedan unos 400 000, y en Siria han desaparecido dos tercios de los cristianos. World Evangelical Alliance sitúa en 200 millones el número de cristianos que tienen negados sus derechos fundamentales, la absoluta mayoría bajo regímenes islamistas. En el Top 10 de la ONG Open Doors International, que hace un seguimiento preciso de la persecución que sufren los cristianos en el mundo y publica cada año un listado con los países donde son perseguidos con mayor brutalidad, están: Corea del Norte, Somalia, Siria, Irak, Afganistán, Arabia Saudí, Maldivas, Pakistán, Irán y Yemen. Es decir, excepto Corea del Norte, el resto son todos regímenes islamistas.

Mientras en Europa los musulmanes gozan de derechos iguales con el resto de la población, lo cual es digno de todo el aprecio del mundo, resulta que la Sharia (la ley islámica) considera apostasía, sentenciada con pena de muerte, la conversión al cristianismo. Una de las victimas de ello fue Gayle Williams, cooperante de SERVE Afghanistan (Serving Emergency Relief and Vocational Enterprise), especializada en terapias de la infancia y dedicada a los niños con discapacidad, quien fue asesinada en octubre de 2008, «por ser culpable de trabajar para una organización que predica el cristianismo». Algo parecido es el caso de un niño de cinco años de edad que, durante el ataque yihadista a la ciudad asiria de Qaraqosh, fue cortado por la mitad por el Estado Islámico porque era el hijo del fundador de la Saint George’s Anglican Church de Bagdad.

Aparte de las persecuciones, secuestros, violencia y matanzas perpetradas por yihadistas contra los cristianos, están los códigos civiles y penales que son asfixiantes. Pilar Rahola hizo un breve resumen de los derechos restringidos a los cristianos en la mayoría de los países musulmanes:

—Las mujeres, no pueden casarse con hombres no musulmanes.

—Los cristianos tienen prohibido comprar terrenos, mostrar cruces o cualquier signo religioso que no sea musulmán, hacer celebraciones públicas de las fiestas religiosas y cualquier actividad religiosa pública que no sea musulmana. También está prohibida la literatura de inspiración cristiana.

—En la mayoría de estos países, está prohibida la conversión de musulmanes a cualquier otra fe religiosa. En los países más indulgentes, como Marruecos, la apostasía del islam se castiga con penas de cárcel, mientras que en otros, como Irán o Qatar, se castiga con la pena de muerte.

—Los cristianos no pueden tener representación política en la mayoría de estos países, donde el islam es la religión de Estado (a diferencia de Israel, donde su minoría musulmana sí está representada en el Knesset).

—También en la mayoría, la admisión de estudiantes cristianos en las escuelas públicas implica el aprendizaje del Corán. Al mismo tiempo, si una escuela privada está implicada en la conversión de un musulmán, se decreta el cierre de la misma.

—Está prohibida la venta de Biblias en muchos países, y en los lugares donde está permitida, como Marruecos, está prohibida su venta en lengua árabe.

—Limitación jurídica del ingreso de misioneros en el país, en los lugares donde se permite. En otros países, como Irán, los misioneros están prohibidos bajo pena de muerte. Al mismo tiempo, muchas de las iglesias cristianas que sobreviven en países islamistas son subterráneas.

—En muchos de los países islámicos es obligatorio convertirse al islam si alguien se quiere casar por el código civil del país.

—En algunos de estos países solo se permite la edificación de una iglesia por ciudad, y siempre que no muestre signos externos de su culto religioso. En otros, sencillamente está prohibido construirlas.

Y el etcétera se volvería interminable.

Un caso especial es el drama de los cristianos en Tierra Santa, especialmente los de Belén o Nazaret, ciudades israelíes con mayoría musulmana casi absoluta, y de los que la prensa occidental no dice nada debido a la extraña falta de voluntad critica de la izquierda europea frente a la violencia y discriminación palestinas. Son relevantes los artículos de Daniel Pipes, intitulado El cristianismo muere en su lugar de nacimiento, y de Daphne Tsimhoni en el Middle East Quarterly, que preguntaba: «¿Se verá obligada la vida cristiana a reducirse a iglesias vacías y a una jerarquía sin congregación y sin fieles, en el mismo lugar de nacimiento del cristianismo?». La misma reflexión hizo el papa Pablo VI: «Sin cristianos, Tierra Santa será una pieza de museo».

Pierbattista Pizzaballa

Pierbattista Pizzaballa, custodio católico de Tierra Santa dijo en una entrevista de la agencia italiana de noticias Adnkronos International: «Nuestras comunidades son asediadas diariamente por los fundamentalistas islámicos de la región. Y cuando no son los miembros de Hamás o de la Yihad Islámica, hay conflictos con la Autoridad Palestina». Un triste relato nos llega de los cristianos de Taibeh quienes cuentan cómo una horda de jóvenes palestinos entró en su ciudad gritando «Allahu Akbar» (el grito de guerra yihadista), y se puso a quemar casas y propinar palizas a la gente, con la excusa de que una joven musulmana había mantenido relaciones sexuales (voluntarias) con su jefe cristiano. Como ocurre casi siempre en el extraño mundo al revés del islamismo, la Autoridad Palestina encarceló al amante de la chica, dejó en libertad a los agresores, y la chica fue asesinada por «delito de honor». Estas atrocidades se cometieron en el lugar en el que, según el Nuevo Testamento, Jesús eligió retirarse después de la resurrección de Lázaro, el único rincón de Cisjordania con mayoría cristiana. Me pregunto por qué los izquierdistas occidentales se callan frente a aberraciones e injusticias que claman al cielo como las anteriores, pero son tan veloces en saltar con gritos de Palestina Libre a cualquier tontería judeofoba publicada en las redes por el conspiranoico de turno, o de flamear banderas palestinas en el Festival de Música de Benidorm y tirar botellas a un cantante judío. Porque si por parte de la ultraderecha me espero a cualquier cosa, que ya sabemos todos lo que hizo el siglo pasado, de los progres me espero a otra cosa, ya que yo misma me considero “progre”, pero desde luego que no tengo nada que ver con los fanatismos de la nueva izquierda.

Cuenta Pilar Rahola, valiente y honrada periodista que conoce la zona posiblemente mejor que nadie, porque estuvo destinada allí: “La mayor parte de los relatos de cristianos en Palestina hablan de asedio, violencia y presión para que abandonen un territorio en el que viven desde hace dos mil años. Cuentan, por ejemplo, que existe lo que llaman una mafia de la tierra musulmana, que amenaza a los propietarios cristianos, quema cultivos y los extorsiona para que se marchen. Así lo relataba Mr. Ibrahim (seudónimo, para protegerlo de las represalias) a Daniel Schwammenthal, del Wall Street Journal, en una crónica titulada Los refugiados palestinos olvidados: «Intentaron secuestrarme dos veces. Mi hermana sufre todo tipo de presiones porque no se cubre el pelo y la gente cada vez se vuelve más fundamentalista. La situación es muy dramática para los cristianos». Él huyó en 2007 y desde entonces no ha podido hablar con su familia. En la misma crónica Schwammenthal relataba que el único propietario de una librería cristiana en Gaza había sido secuestrado y asesinado, y que muchas tiendas y escuelas cristianas habían sufrido ataques con cócteles molotov. (…) Asimismo recogía el testimonio cristiano sobre la intimidación constante a los estudiantes de esta fe: “A menudo se sitúan delante de la puerta del Bible College y se ponen a leer el Corán para intimidarnos”. O.S., un cristiano de Nazaret, lo resume así en una entrevista a los franciscanos de OFM: “Hoy no nos matan, pero tampoco nos dejan vivir”.

Efecto de lo anterior es que en los territorios palestinos, la población cristiana se ha reducido de un modo tan drástico que su supervivencia está amenazada. En Nazaret, la ciudad de Jesús, los cristianos eran 60% de la población en 1950; ahora no llegan ni al 7%. En Belén el declive es todavía más drástico: de ser la población mayoritaria hace 50 años, han pasado a un escaso 2%. En un estudio para el Denver Post sobre la persecución de cristianos en Oriente Próximo, la conclusión de Jonathan Adelman y Agota Kuperman, ambos expertos en el islam, fue rotunda: “La única gran causa de la diáspora cristiana es la presión de los radicales musulmanes. (…) Los cristianos no abandonan en masa la tierra donde sus ancestros han vivido casi 2000 años simplemente para buscar una sociedad mas prospera. Los presionan para que huyan”.

Gabriel Naddaf

También es esclarecedora la carta que envió hace poco a los embajadores de Israel Gabriel Naddaf, líder de la Iglesia ortodoxa griega en Israel y portavoz del Patriarcado Ortodoxo Griego de Jerusalén, quien es un convencido defensor de la necesidad de que los cristianos se alisten en el ejercito de Israel como forma eficaz de defensa de su supervivencia: “Desde la toma de posesión de Hamas en Gaza, esta organización ha hecho todo lo posible por obligar a los cristianos a desaparecer y huir de Gaza, ya que odian a los cristianos tanto como odian a los judíos. Hamas es parte de la ideología de Al-Qaeda. En lugar de reforzar el Estado de Israel y la seguridad que proporciona a los cristianos y a todos sus ciudadanos, esta (Israel) se ve boicoteada e intentan debilitarla, cosa que nos llevaría a nosotros, los cristianos, a ser una presa fácil, tal como ocurre en todos los países de nuestro entorno. Israel está en la vanguardia de la lucha contra el terrorismo, que intenta engullir todo el mundo. La llama del terrorismo llegará a todos los rincones y ningún país quedará inmune a sus ataques”.

Cerraré este subcapítulo con las palabras de Ayaan Hirsi Ali en una entrevista al periodista Pablo Pardo para el periódico El Mundo:

“P: En Occidente, lo políticamente correcto – sobre todo entre la izquierda – es decir que el islam es una religión de paz.

R: Es un cliché totalmente erróneo. La gente que defiende el islam en el nombre de la tolerancia está, en realidad, en la ultraderecha, porque ignora que esa religión tiene un mensaje social y político ultraconservador. No tiene ningún sentido insistir en que se pueden disociar los actos violentos del islam de los ideales religiosos del Corán. (…) Judíos y cristianos han reexaminado a lo largo de los siglos sus textos sagrados. Y los han interpretado. La inmensa mayoría de los fieles de esas religiones han establecido una distinción entre lo que es tribal, o patriarcal, y lo que es teológico. Eso no ocurre en el islam. Un musulmán no puede repudiar partes de Corán. No es que los fundamentalistas hayan secuestrado el mensaje, presuntamente tolerante, del islam, sino que el mensaje de la violencia forma parte del islam y ningún musulmán puede rechazarlo sin romper con su fe. Eso, a su vez, crea una tensión en los musulmanes moderados modernos, porque sus creencias religiosas tienen un componente tribal y tradicional que choca con el mundo contemporáneo. Así, muchos musulmanes se encuentran que no tienen, culturalmente, un lugar claro en el siglo XXI. (…) Lo que propongo es aplicar la Ilustración al islam”.

 

Cerraré este post con una cita del Consejo Consultivo Mujaidín en un comunicado público en Internet en 2012: “Les decimos a los adoradores de la cruz que continuaremos nuestra yihad y que nunca nos detendremos, hasta que Dios nos avale para cortarles el cuello y enarbolar la bandera del islam, hasta que gobernemos todos los pueblos y naciones. Entonces solo será aceptable la conversión con la espada”.

 

FUENTES:

Libros:

Pilar Rahola, ¡Basta!

Fernando Pinto Cebrián, Terrorismo yihadista e inteligencia: Vistos por un ex miembro del CNI

Bahae Eddine Boumnina, Descifrando la mente del yihadista

Andrew McCarthy, The Grand Jihad: How Islam and the Left Sabotage America

 

Webs:

https://www2.memri.org/espanol/diario-irani-debemos-prepararnos-para-construir-un-nuevo-orden-mundial-implementar-el-discurso-revolucionario-del-imam-jomeini-y-prepararnos-nosotros-mismos-utilizando-el-modelo-yihadista-y-rev/40885

https://www2.memri.org/espanol/diario-irani-debemos-prepararnos-para-construir-un-nuevo-orden-mundial-implementar-el-discurso-revolucionario-del-imam-jomeini-y-prepararnos-nosotros-mismos-utilizando-el-modelo-yihadista-y-rev/40885

https://www2.memri.org/espanol/ex-comandante-del-basij-general-mohammad-reza-naqdi-el-continente-europeo-esta-cediendo-gradualmente-ante-el-genoma-de-los-asiaticos-y-africanos-en-el-proximo-siglo-tendran-que-buscar-el-gen-euro/42264

https://www2.memri.org/espanol/preocupacion-en-jordania-por-presencia-de-fuerzas-pro-iranies-en-la-frontera/39898

https://www2.memri.org/espanol/articulo-en-diario-saudita-arremete-contra-hamas-este-ha-fundado-un-emirato-irani-en-gaza-y-esta-totalmente-subordinado-a-los-ayatolas-iranies/38733

https://www2.memri.org/espanol/diario-en-la-red-pro-kremlin-pravda-ru-iran-se-esta-convirtiendo-en-un-problema-mayor-primero-y-principal-para-los-intereses-de-rusia/24712

https://www.abc.es/espana/abci-judios-espana-piden-rectificacion-iglesias-sobre-holocausto-y-este-dice-no-quiso-banalizarlo-201612150233_noticia.html

https://israelnoticias.com/iran/jefe-del-oiea-reingreso-de-ee-uu-al-acuerdo-con-iran-requerira-nuevos-acuerdos/

https://www.abc.es/espana/abci-admite-financiacion-exilio-irani-2014-pero-dice-legal-201901131419_noticia.html

https://israelnoticias.com/iran/iran-instalacion-nuclear-subterranea/

https://israelnoticias.com/iran/iran-construye-planta-nuclear-subterranea/

Integrar la dualidad, el primer paso hacia Dios

El camino hacia la divinidad comienza cuando uno integra la dualidad, que desaparece dentro de esta. Pero para integrarla, primero hay que sentirla, experimentar las luces y las sombras de la existencia, comprendiendo las lecciones que trajeron a nuestra vida; no podemos integrar algo que no conozcamos en profundidad, que no hayamos comprendido con la mente y desde el corazón, a la vez. Por ello hay que agradecer cada experiencia, independientemente de si fue buena o mala, porque en ambos casos nos acerca a Dios.

El conocido físico David Bohm dijo (y demostró) que, «en lo más profundo, la consciencia de la humanidad es una». Por lo que somos seres sin fronteras, a pesar de las apariencias, y cada uno de nosotros actúa como un fragmento de un holograma, conteniendo dentro de sí todas sus características. Ello significa que cada uno de nosotros tenemos acceso al conocimiento de toda la raza humana. Sin embargo, ¿por qué no accedemos conscientemente a dicha información? Robert M. Anderson jr., psicólogo del Rensselaer Polytechnic Institute de Troy, Nueva York, justificó lo anterior explicando que cada uno de nosotros solo es capaz de obtener del orden implicado (y de la consciencia colectiva) solamente la información relacionada con sus recuerdos pasados y su experiencia personal. Por ello, muchas veces he afirmado que, para volvernos conscientes de la verdadera naturaleza del Absoluto que nos integra y que somos, debemos experimentar e integrar emocionalmente todo lo que es posible sentir, porque solo así tendremos acceso a toda la información de la existencia. No podemos ver ni conocer nada que no esté ya dentro de nosotros. La dualidad desaparece (se une) en el Todo, en el Absoluto, Dios, o cómo prefieras llamarlo, dentro de la comprensión de su propósito para la evolución. Así que, para comprender esa divinidad, para integrarnos dentro de ella, primero tenemos que comprender la dualidad. Y solo podremos comprenderla cuando la experimentamos en todas sus facetas, volviéndonos conscientes de que todo tiene su propósito y un fin amoroso, a pesar de las envolturas que a veces pueden ser grises.

El galardonado Nobel David Josephson sugirió que la realidad objetiva nace de la memoria colectiva de la raza humana, mientras que los acontecimientos anómalos observados en muchos chamanes, por ejemplo, son manifestaciones de la voluntad individual. Por lo que, todo indica que estamos programados internamente para ver el mundo en términos de partes, pero cada uno de nosotros tenemos la capacidad de eludir dicha programación y percibir la realidad tal como es y el contacto con nuestro subconsciente es la clave para acceder a la parte de la psique que estructura la realidad. Por ello el trabajo con el subconsciente es el quid de nuestra evolución, y es imprescindible y el primer paso hacia nuestro devenir personal. El conocido místico Sri Aurobindo decía que fragmentamos las cosas porque existimos en una vibración baja de la realidad y es esa fragmentación, la percepción errónea de la separación de las cosas (la cual es una de las consecuencias de la dualidad) lo que nos impide experimentar la intensidad de la consciencia y el amor y la alegría de la existencia, que son su verdadera naturaleza. Pero la verdad es que el universo entero está contenido en cada célula de nuestro cuerpo, como decía tan bellamente William Blake: «Ver un mundo en un grano de arena / y un cielo en una flor silvestre, / abarcar el infinito en la palma de la mano / y la eternidad en una hora».

En la playa desnuda donde los sueños despiertan

En la playa desnuda donde los sueños despiertan,

allí me encuentras, cariño, cuando me pierdo.

Allí donde las olas alborotadas disertan

y tus pecados reviven en mi dulce recuerdo.

 

Donde el desierto se junta al mar,

donde hace vidas juré no olvidar.

 

Donde las rocas invitan a su eternidad

que ahuyenta los grises que a veces se asoman por entre nuestra tan relativa realidad.

 

Donde tantas veces volví para sanar mis heridas

y las mismas tantas volví a tejer otras vidas.

 

En la playa desnuda donde los sueños despiertan

te espero, amor.

En ese lugar solitario que solo las brujas encuentran

para gritar su pasión sin rubor…

 

¿Crisis migratoria, o Yihad?

Cada vez más personas empiezan a pensar que lo que está ocurriendo en Europa en los últimos años y en la paradisiaca isla de Gran Canaria estas últimas semanas no es inmigración, sino que tiene toda la pinta de ser una yihad en toda regla. Soy inmigrante y nunca estaría en contra de la inmigración, sino que mi postura ha sido siempre la integración y la tolerancia, considerando que el cambio intercultural es provechoso tanto para el individuo como para cualquier sociedad libre. Sin embargo, cuando 20 000 personas invaden en poco tiempo una isla tan pequeña (y el gobierno de su país de origen se niega recibirlos de vuelta, o lo hace a cuenta gotas) y el gobierno español deja sueltos por la calle a muchos de ellos sin importarle ni lo que podría derivar de eso ni la pandemia ni nada, hay que empezar a plantearse cosas. De paso, en este caso concreto, me pregunto por qué todos esos miles de hombres, en su mayoría fuertes y jóvenes, se vienen justo a esta isla, y no a Lanzarote, por ejemplo, que está unos cien kilómetros más cerca de África que Gran Canaria. ¿A lo mejor porque aquí se ubica la infraestructura militar más importante del archipiélago?

Me he preguntado muchas veces últimamente a qué se debe el auge de la ultraderecha tanto en España como en Europa. Mirando el panorama político, mi respuesta a esta pregunta es que la causa es la propia izquierda europea que ha hecho, con su mala gestión de la crisis migratoria, que la ultraderecha renazca no solo en España, sino a nivel de la Unión. Por muy buenos y hospitalarios que fuésemos, por muy emigrantes e incluso izquierdistas que fuésemos, no hay comparación alguna entre la emigración normal que desde siempre se ha dado y que muchos europeos practicamos, y la inmigración islámica de nuestros días, no solo a nivel cuantitativo, sino principalmente estructural. Cualquiera se da cuenta que muchos de esos millones de inmigrantes islámicos que han inundado nuestro continente desde la década de los noventa no han venido aquí para integrarse y no lo hacen ni después de generaciones. Entonces, ¿es inmigración, o es otra cosa? La otra parte de la medalla es que en el mundo musulmán tampoco son correspondidas las buenas prácticas europeas de buen trato hacia los inmigrantes de fe musulmana, y uno de los ejemplos más claros en este sentido es que, si yo quiero pasear vestida en mi ropa europea en un país islámico como Irán o Arabia Saudita, por ejemplo, lo más seguro es que me ahorcarían o lapidarían solo por ir en pantalones cortos por la calle, o conducir un coche. Sin embargo, en Europa algunos te tachan de islamófobo e incluso te denuncian solo por decir que el burka es un símbolo de discriminación machista, o te asesinan por hacer alguna broma sobre el Corán. Y eso que en el mundo musulmán incluso hoy en día los cristianos son asesinados solo por su fe (por no hablar de los judíos), y de paso han inundado las redes sociales de nuestro mundo con desinformación al estilo de Goebbels, el ministro de Propaganda nazi (de esto hablaré en otra ocasión), para la delicia de la ultraderecha más radical (en este sentido, la Radio Islam de Suecia es una buen ejemplo de propaganda odiosa nazi-islamista y es destacable que su fundador, un exmilitar marroquí, colaboró provechosamente con el neonazi «revisionista» Ditlieb Felderer)

Esto no es multiculturalismo, sino discriminación machista

Lo que ocurre hoy en Europa y en el mundo me recuerda los años previos a la Segunda Guerra Mundial, de la que hay que responsabilizar no solo a Hitler, sino también al buenismo de los políticos europeos que, en lugar de responder con contundencia a los desmanes de un psicópata, intentaron apaciguarlo, lo cual impulsó el nazismo más que la propia propaganda nazi. Lo mismo ocurre actualmente con el nazi-islamismo que invade Europa (y todo el mundo), una ideología bastante más peligrosa que el nazismo del siglo pasado. De hecho, la amistad entre los neonazis y los islamistas es muy conocida y va desde perpetrar conjuntamente atentados terroristas (por poner unos ejemplos menciono el atentado de los Juegos Olímpicos de Múnich, o el secuestro del avión de Air France llevado a Uganda, perpetrados por neonazis alemanes junto con terroristas palestinos), hasta la propaganda odiosa (en un amplio porcentaje antisemita y anticristiana) que envenena las redes de todo el mundo. En lo último, el gobierno terrorista de Irán ocupa una posición destacada, igual que destacada es su financiación a partidos de ultraizquierda tanto en Europa como en otros países, principalmente algunos suramericanos, y su colaboración con los nazis negacionistas (a los que incluso premia, como por ejemplo a Robert Faurisson).

Muchos analistas consideran que en Europa y Estados Unidos la principal amenaza de nuestros tiempos son las fuerzas sofisticadas del islamismo que están colaborando con la izquierda no solo para socavar la seguridad nacional (la inmigración descontrolada e intensiva siendo una de las vías para ello), sino incluso para destrozar el mismo tejido de las democracias europeas, ya que la democracia es antagónica al islamismo (durante la Segunda Guerra Mundial ello se vio claramente, Hitler siendo ovacionado como un libertador en casi todos los países musulmanes, mientras que hoy en día su libro Mein Kampf es best-seller en varios países árabes).

El siglo pasado fue la extrema derecha la que provocó la peor deflagración de nuestra historia, que fue la Segunda Guerra Mundial. Esperemos que ahora no provoque otra la izquierda europea y las políticas de Joe Biden/Barack Obama (cuyas simpatías islamistas son muy profundas, igual que su amor por el gobierno terrorista de Irán que manda niños por los campos minados con una llave de plástico al cuello, diciéndoles que si explotan llegarán al paraíso). Porque si hace un siglo el resultado fueron 60 millones de muertos, sin contar con los lisiados de por vida y el drama de los millones de sobrevivientes, esta vez podría ser mucho peor, y más si tenemos en cuenta que las pretensiones nucleares de gobiernos como los anteriores son apoyados por buenistas izquierdistas como Biden. Personalmente soy apolítica, aunque con ciertas tendencias hacia la izquierda; sin embargo, la actuación de la izquierda europea y española frente a la avalancha descontrolada de inmigrantes islamistas a Europa me está dejando un gusto aún más amargo del que me suele dejar la ultraderecha y, pese a ser una detractora de partidos como Vox, por ejemplo, sin embargo, cito a una de sus diputadas que, hace pocos días, le dijo a Marlaska que se meta a los inmigrantes en su casa.

Hajj Amin al-Husseini, el Muftí de Jerusalén saludando con el saludo nazi a su legión árabe que luchó en el bando de los nazis durante la Segunda Guerra Mundial

A continuación recordaré algunas citas de algunos líderes islamistas que tienen mucho que ver con la yihad que muchos ya temen que se está perpetrando actualmente bajo la tapadera de la inmigración. Antes de ello, menciono que la cifra de musulmanes que viven en Europa actualmente, muchos de ellos sin ningún deseo de integrarse en nuestra cultura (lo cual despierta la sana pregunta: ¿entonces por qué se vienen aquí?): más de 50 millones. O sea, más que la población entera de España. De paso, el índice de natalidad de los musulmanes es mucho mayor que el de los europeos. Aquí dejo un corto video al respecto:

https://www.youtube.com/watch?v=U0ApL0Y7b24

Ahora vamos a ver lo que dicen los líderes islámicos sobre este asunto:

El expresidente de Argelia, Huari Bumedian dijo en un famoso discurso pronunciado en 1974 ante la Asamblea de la ONU: «Un día, millones de hombres abandonarán el hemisferio sur para irrumpir en el hemisferio norte. Y no lo harán precisamente como amigos. Porque irrumpirán para conquistarlo. Y lo conquistarán poblándolo con sus hijos. Será el vientre de nuestras mujeres el que nos dé la victoria. Al igual que los bárbaros acabaron con el Imperio Romano desde dentro, así los hijos del islam, utilizando el vientre de sus mujeres, colonizarán y someterán a toda Europa.»

Después, Ben Laden, repitiendo el discurso de Huari Bumedian sentenció: «Conquistaremos Europa con el vientre de nuestras mujeres».

También el imán Al Qadarawi, en 2005 hizo la siguiente declaración: «El islam volverá a Europa como conquistador victorioso tras ser expulsado de ella dos veces, una desde el sur, desde Al Ándalus, y la segunda desde el este, cuando llamó a las puertas de Atenas. Conquistando Europa, el mundo será del islam».

Y el exdictador libio Muammar el Gadafi (un terrorista que algunos alaban en las redes últimamente igual que los neonazis alaban a Hitler) dijo: «Hay signos de que Alá garantizará la victoria islámica sobre Europa sin espadas, sin pistolas, sin conquistas. No necesitamos terroristas, no necesitamos suicidas, los más de 50 millones de musulmanes en Europa la convertirán en un continente musulmán en pocas décadas».

Ya más recientemente, el presidente turco Erdogán, que está a punto de detonar un conflicto con Grecia y Europa, dirigiéndose a los emigrantes turcos les dijo: “Sois el futuro de Europa, tened 5 hijos, no 3”.

A continuación, expondré escuetamente en qué consta la peligrosa ideología yihadista que emisoras como la BBC, por ejemplo, intentan endulzar con traducciones manipuladas del Corán, tratando de convencer a los europeos para que acepten lo inadmisible. Un libro muy recomendable en este sentido es ¡Basta!, de la periodista Pilar Rahola, y también The Grand Jihad, de Andrew C. McCarty, ex fiscal federal de Estados Unidos. Este último delata cómo el movimiento islamista global, que implica mucho más que ataques terroristas, encontró en Barack Obama a su socio ideal. El mismo es el caso de Joe Biden, su compañero de partido.

Ciudadanos de Gran Canaria manifestándose contra la inmigración descontrolada

Primero, aclararé que la hijra, o hégira en castellano, es una parte intrínseca de la yihad y se refiere justo a la inmigración masiva ilegal hacia los territorios a conquistar por el islam. Lo cual es un fenómeno cada vez más expandido en nuestro mundo no solo en Europa y Estados Unidos, sino en todas partes, Israel siendo la avanzadilla en esta guerra. Actualmente hay “guerras santas” (yihad) en Tailandia, donde los musulmanes del Sur quieren su propio Estado islámico, y para ello masacran a los budistas sin otra razón que la de ser budistas; está sucediendo en Filipinas bajo el mismo patrón, en Birmania, en el norte de la India, en Bangladesh, etcétera. Si la buenista izquierda europea cree que podrá apaciguar a estos elementos, hay que dejar claro que se equivoca igual que se equivocaron los Aliados antes de la Segunda Guerra Mundial intentando apaciguar a Hitler. E igual se equivoca considerando que los terroristas tienen mas derechos humanos que la propia población. De paso, es inaudible en la historia que un Estado proteja más a los inmigrantes ilegales, que a los propios ciudadanos, lo cual es el caso, por ejemplo, en la crisis migratoria de Gran Canaria, durante la cual inmigrantes ilegales marroquíes en plena fuerza y capacidades son hospedados en hoteles de cinco estrellas, mientras que españoles arruinados por las crisis tras crisis de los últimos años duerman en la calle. Ahora daré algunos datos para aclarar qué es la yihad, con la esperanza que la izquierda despierte antes de que Europa, cuna de civilización a lo largo de la historia, se transforme en Eurabia, y antes de que la ultraderecha suba al poder debido a la migración de los votantes de la izquierda que, hartos de las malas gestiones de esa en el asunto migratorio, cambien de acera y voten a la ultraderecha (que es el caso de España, donde Vox está ganando carrera a todo gas).

El islam, que significa «sumisión a la voluntad de Alá», fue fundado por Mohammed ibn Abdallah, o Mahoma, que nació en 570 en Meca, Arabia Saudita. Mahoma luchó contra la idolatría, prohibió las imágenes e, igual que en el judaísmo, mantuvo el rito de circuncisión y la prohibición de comer carne de cerdo. Mahoma desciende de Cedar, uno de los doce hijos de Ismael, de la tribu de los coreixitas, en su infancia fue pastor y fue criado por su abuelo después de quedarse huérfano. Con 25 años de edad empezó a trabajar en el comercio de caravanas de un rico mercader, con cuya hija contrataría más tarde matrimonio. Debido al trabajo, se desplazaba con frecuencia a Siria y fue en esos viajes que entró en contacto con judíos y cristianos, con quienes hablaba sobre la Biblia y a los que admiraba por su doctrina monoteísta. Profundamente religioso, Mahoma solía retirarse a meditar al monte Hira, en la Meca, y a los 40 años de edad, en el año 610, empezó a predicar su mensaje, muy diferente del concepto politeísta de los árabes de aquellos tiempos, asegurando que recibía sus mensajes del Arcángel Gabriel y que son reproducidos en el Corán, que fue finalizado hacía el año 650. En un primer momento, Mahoma pensó que los mensajes le eran enviados por un demonio, pero fue su esposa la que le convenció de que provenían de un ángel y que no se trataba de alucinaciones, como temía él.

Al principio, Mahoma fue rechazado por los árabes y por ello se refugió a Medina. Allí vivía una comunidad muy importante de judíos que había influenciado al monoteísmo a la población local, por lo que su doctrina fue aceptada y Mahoma fue considerado profeta. Sin embargo, los judíos se negaron a considerarlo como tal y por ello Mahoma los expulsó, confiscó sus propiedades y poco más tarde, en 624, asesinó a todos los hombres judíos y tomó como esclavas a las mujeres. Fue el principio del fuerte antisemitismo y feroz xenofobia del islam, que se mantienen hasta nuestros días. En dicha ciudad, Mahoma se ganaba la vida atacando las caravanas de los árabes enemigos que pasaban por la zona y al final desató una guerra en 620 que duró siete años. El 19 de enero de 630, junto con el ejército que había formado, declaró la yihad y Medina pasó a ser el centro religioso y político del islam, opacando a la Meca.

Mahoma luchó por unificar las tribus árabes, entre las que reinaba la división y eternas guerras, usando para ello el islam como doctrina religiosa y política. Sostenía que la Biblia había sido adulterada por los judíos y cristianos, a los que, si bien en un principio había llamado la gente del Libro, ahora llamaba infieles porque no aceptaban sus enseñanzas y no lo reconocieron como profeta. Desde entonces, el islam afirma que la Biblia judeo-cristiana no es la verdadera revelación de Dios, sino el Corán. Mahoma modificó muchos conceptos de la Biblia y uno de los más controversiales fue el pacto de Dios con Abraham y sus descendientes. Así, a diferencia de la Biblia, en el Corán, el sacrificio de Isaac requerido por Dios de Abraham para probar su fidelidad (Gen. 22:2) es atribuido a Ismael, el hijo que Abraham tuvo con su esclava Agar y que es considerado el padre de los árabes. Lo anterior se celebra en Arabia Saudita como Id-al-Adha. Lo anterior hizo que los musulmanes se consideren a sí mismos como “el pueblo elegido”.

La diferencia más significativa entre el Corán y la Biblia judeo-cristiana es la yihad, que hoy en día es invocado por las hordas de radicales islámicos (Hamás, Hezbolá, los Hermanos Musulmanes, Al Qaeda, etcétera) de todo el mundo para perpetrar sus actos terroristas en base a suras como las siguientes:

«Matad a los infieles dondequiera que los encontréis» (Sura 2:191)

«Ellos son los que Alá ha maldecido, cuya ira ha caído sobre ellos y los ha hecho monos y cerdos… porque alaban al maligno» (Sura 5:61)

«Los infieles no merecen vivir» (Sura 9:5)

«Matadlos y tratadlos duramente» (a los infieles) (Sura 9:123)

«¡Combatid a los infieles que tengáis cerca! ¡Que os encuentren duros! Cuando hayan transcurrido los meses sagrados, matad a los asociados (se refiere a los cristianos) donde quiera que los encontréis. ¡Capturadlos! ¡Sitiadlos! ¡Tendedles emboscadas por todas partes!» (Sura 9:11-123)

«A los que no crean en nuestros signos, arrojaremos al fuego, para que gusten el castigo» (Sura 4:56-57)

«Se recomienda a los creyentes que los infieles son enemigos declarados»

Y la lista podría seguir.

En 632, Mahoma se murió de meningitis en brazos de Aisha, su esposa, con quien había contratado matrimonio teniendo él 50 años de edad, y ella 9 (los matrimonios con niñas eran habituales en el mundo islámico y en algunos países musulmanes se han mantenido hasta hoy en día. Sin ir más lejos, el Ayatollah Khomeini de Irán contrajo matrimonio con una niña de 10 años, cuando él tenía 28 años de edad. En Irán la ley prevé actualmente que las niñas se pueden casar desde los 6 años y los varones desde los 14). Por esas fechas, casi toda la península arábica había aceptado el islam y ganaban por la espada los territorios que iban a conformar su futuro imperio, que en menos de un siglo abarcaría desde España hasta Asia Central.

Lo que una vez fue del islam, siempre será del islam, y los pueblos nativos no tienen derecho a reclamar nada

La creencia de los musulmanes es que todo territorio que haya sido conquistado por el islam es propiedad musulmana para siempre y las poblaciones nativas no tienen más derecho a reclamarlo. Lo cual es un concepto peligroso para cualquier civilización; en base al mismo los españoles, por ejemplo, no podrían reclamar España porque, como una vez fue conquistada por los árabes, es bien musulmán para siempre. Es el mismo caso de Israel y varias regiones europeas que en los mapas islámicas de hoy en día aún aparecen como waqf, o sea, territorio musulmán, aunque actualmente pertenecen a los pueblos autóctonos.

El objetivo de la yihad, que el islam define como camino directo al paraíso, es imponer la Sharia, la ley islámica, en todo el mundo. La yihad se lleva a cabo tanto a través de campañas llamadas intifadas, que cuentan con escuadrones de la muerte y terroristas suicidas que todos conocemos, pero también por medio de la hijra, o sea, la inmigración ilegal masiva. Javier Zaragoza, experto en yihadismo, dijo lo siguiente sobre los yihadistas: «Tienen una preparación psicológica enorme y han sido radicalizados y muy adoctrinados. Son individuos imposibles de recuperar para una vida dentro de la sociedad. (…) Con el terrorismo yihadista, la sensación de amenaza es muy fuerte».

Posiblemente no todos los musulmanes sean adeptos de la yihad, sino que se da especialmente en los ámbitos del extremismo islámico que, según Elena Danta, «obliga a los que considera infieles (o sea, todos los que no son musulmanes) a convertirse al islam o, en su lugar, sufrir el exilio o la decapitación. Practica el lavado de cerebro a las mujeres, exhortándolas a llevar a sus hijos pequeños a estallar con las bombas atadas al cuerpo, o a inmolarse ellas mismas. Obliga a sus seguidores a usar como escudo a sus propios hermanos o aniquilarlos, si pertenecen a una secta contraria. Mientras tanto, sus líderes se distraen en sus refugios, como revelan las escenas mostradas en la Televisión Egipcia el 13 de diciembre de 2014 sobre los líderes de Hamas en un “refugio de cinco estrellas”, continuando en su tarea de instar a otros a sacrificarse. (…) El Consorcio Nacional para el Estudio del Terrorismo registró 14 806 ataques terroristas en el 2015, con un porcentaje de 41 ataques por día».

Sin embargo, según Jacques Ellul, la yihad es el pilar ideológico del islam, «es una institución y no un evento. Es decir, es parte del funcionamiento normal del mundo musulmán». Mientras algunos consideran que el término se refiere a una lucha espiritual, bastantes más afirman que es una lucha militar contra los infieles, una guerra santa contra los que no están dispuestos a convertirse al islam. El primer sentido es el que suele darle la mass-media europea, especialmente la BBC, cuya posición contrasta radicalmente con lo que afirma la oficina de propagación del islam de Arabia Saudita, o la propaganda de Hamás, Hezbolá y Al Fatah, entre otras (que reciben fuertes subsidios de la primera y también de Irán). El termino aparece por primera vez en el Corán, que los musulmanes consideran que fue escrito por Mahoma por inspiración divina. Sin embargo, hasta la fecha no se sabe quién escribió realmente el Corán, ya que Mahoma no sabía leer ni escribir, y lo mismo los que le rodeaban.

En la Edad Media, Abū Muhammad ‘Alī ibn Ahmad ibn Sa‘īd ibn Hazm, un gran teórico de la yihad, no se refería a la misma para nada en términos espirituales, sino dejando claro que se trata de una guerra armada. El académico francés Roger Arnaldez escribió sobre el Abú Muhammad y explicó su visión, en la cual el mundo se dividía en dos partes: Dar al Islam y Dar al Harb. Islam significa sumisión, por lo cual, el Dar al Islam significaría La Casa de la Sumisión, donde los infieles se habían sometido ya al islam sea por conversión, sea volviéndose esclavos de los musulmanes. Harb significa guerra, por lo cual, con Dar al Harb significaría la Casa de la Guerra y se refiere a los territorios donde aún gobiernan los infieles y justo allí es donde Abú Muhammad exigía que se llevara la yihad. Abu Muhammad se inspiraba no solamente en el Corán, sino también en los hadices, que son las enseñanzas y anécdotas del profeta Mahoma, y consideraba que todo musulmán tiene que esforzarse permanentemente para expandir el islam, incluso por medio de la fuerza. Según Arnaldez, los escritos de Abú Muhammad son muy significativos y dejan claro la yihad consiste en obedecer en todo al dios reflejado en el Corán y «que además de la guerra en el sentido estricto de la palabra, hay también algo así como una alerta psicológica permanente para la guerra. En esta forma latente, la yihad no debe jamás terminar».

Según la Enciclopedia Británica, «aunque la esclavitud existía en casi todas partes, parece haber sido especialmente importante en el desarrollo de dos de las grandes civilizaciones mundiales, la occidental (incluyendo Grecia y Roma) e islámica». Por lo que, igual que en el Imperio Grecorromano la guerra fue el pilar base de la sociedad y fue alabada hasta casi la edad moderna por sus sucesores, de la misma forma lo es la yihad para los musulmanes.

Abu Muhammad decía que «el musulmán que vive en Dar al Harb y recibe órdenes de ir a la guerra deberá obedecer, a menos que tenga una excusa válida». Pero no es el caso de las minorías musulmanas que viven en tierra de infieles (como por ejemplo Europa), que solo tienen que ir a la yihad cuando comience efectivamente la invasión islámica de dichas tierras. No se trata solo de dar muerte a los infieles, sino que «las corrientes islámicas maliquita y janafita permiten asesinar incluso a todos los animales domésticos de los infieles porque “la guerra debe traer la destrucción del enemigo y todo lo que no consume el invasor musulmán debe ser vuelto inutilizable”», como apunta Gil-White, aunque sobre lo anterior hay debate en el mundo musulmán, y añade, citando a Arnaldez: «No hay prácticamente límites a la violencia contra los infieles. No pueden asesinarse mujeres y niños cuando no forman parte del esfuerzo militar. Pero si se les mata durante un ataque de noche (bayat), o sin haberlo querido durante el combate, no hay crimen. Fuera de estas dos excepciones, puede matarse a cualquier infiel, combatiente o no, mercaderes, sirvientes o trabajadores, viejos, campesinos, obispos, sacerdotes o monjes, ciegos y cojos, sin excepción alguna. (…) Algunos autores citan varios hadices para defender otras excepciones: a los viejos, monjes y mercaderes. Pero Ibn Hazm las rechaza todas y niega que la licencia para matar permita asesinar solo a los combatientes. Para justificar su tesis, recuerda el exterminio que hizo el profeta Mahoma de los hombres de la tribu judía de Banu Qurayza, quienes fueron asesinados todos sin excepción, mientras que las mujeres y los niños fueron vendidos como esclavos». Pero en el islam el yihadista no tiene solo la promesa de ganarse el paraíso, sino también el incentivo de quedarse con el botín de la guerra, por lo que, concluye Gil-White, «no son occidentales “islamófobos” por representar a Mahoma lanzando “guerras santas” contra los infieles; son los propios juristas musulmanes que han reconstruido con cuidado la biografía de su profeta y es esa tradición, la tradición musulmana, la que representa orgullosamente a Mahoma esclavizando inocentes, robando la propiedad de los derrotados, violando a mujeres e inclusive a niñas, y exterminando a tribus enteras».

En nuestros tiempos, las cosas no han mejorado mucho en ciertos ámbitos del islam, como por ejemplo en el mundo sunita, que representa el 87% de los musulmanes y es la religión estatal en Afganistán, Pakistán, Jordania, Kuwait, Yemen, Emiratos Árabes, Egipto, Túnez, Catar, Libia, Turquía y Siria. Los sunitas han ampliado su definición del infiel incluso para otros musulmanes que no coinciden con sus ideas y que, por consiguiente, tienen que ser asesinados igual que los infieles que no se convierten al islamismo. Según la tradición sunita, la revelación de Mahoma es final y no hay más que enseñar.

Sin embargo, en el mundo chiita, que representa el 13% de los musulmanes y es la religión oficial en Irán, Azerbaiyán, Baréin, Irak y Líbano, las cosas han ido para mejor, predicando la hermandad universal y la abolición de la guerra. Desafortunadamente, actualmente en Irán la interpretación dominante de la yihad es la que le dio el Ayatolá Ruhollah Jomeini quien, en un discurso de 1942 intitulado «El islam no es una religión de pacifistas» dijo que: «Quienes no saben nada del islam afirman que el islam aconseja contra la guerra. Son imbéciles. El islam dice: ¡Asesina a todos los infieles igual que ellos te asesinarían a ti! ¿Acaso quiere decir esto que los musulmanes se relajen hasta que sean devorados por los infieles? El islam dice: ¡Mátalos (a los infieles), ensártales la espada y dispérsales (sus ejércitos)! ¿Acaso quiere decir esto que nos relajemos hasta que (los infieles) nos dominen? El islam dice: ¡Mata en servicio de Alá a quienes te quieran matar! ¿Acaso quiere esto decir que nos rindamos al enemigo? El islam dice: ¡Todo lo bueno que existe es gracias a la espada y a la sombra de la espada! ¡La gente no sabe obedecer más que con la espada! ¡La espada es la llave del paraíso y éste no puede ser abierto más que por soldados santos! Hay muchos otros versos (del Corán) y hadices incitando a los musulmanes a que peleen y amen la guerra. ¿Acaso quieren estos decir que el islam es una religión que les prohíbe a los hombres la guerra? A quien su alma imbécil le haga decir semejante cosa, le escupo».

En el mismo sentido se expresó el presidente de Turquía, que algunos llaman con toda la razón «el califa neotomano Erdogan», cuando afirmó públicamente que no hay islam moderado, sino sólo islam: «El llamado islam moderado no existe y es inventado por Occidente para debilitar la fe de los musulmanes. Recientemente el concepto del islam moderado ha recibido mucha atención. Pero este término y concepto se originó en el Occidente. El islam no puede ser moderado o no moderado. El islam solo es uno».

http://alwaght.com/es/News/116650/Erdogan-al-pr%C3%ADncipe-heredero-saud%C3%AD-Islam-moderado-no-existe

Es extraño que Turquía sea miembro de la OTAN, cuando es el caballo de Troya de imperialismo islámico en Europa y Occidente y un financiador muy importante del terrorismo (la financiación de grupos terroristas palestinos como Hamas, chechenos a través de IHH, y su apoyo al Estado Islámico no es nada nuevo).

En el mundo árabe Yihad es nombre de mujer. ¿Es aceptable esto en una sociedad pacífica?

Recientemente, en el perfil Facebook del grupo terrorista palestino Al-Fatah en el Líbano se mostró la fotografía de una madre que colocaba orgullosa el cinturón suicida a su hijo pequeño, demostrando una vez más el profundo e irremediable lavado de cerebro que se practica por esa gente. Y no fue un caso aislado, basta con mirar algunas páginas de Internet para tenerlo todo claro. En 2002, la Fatah de Arafat, que recibió el Premio Nobel de la Paz, creó dentro de la Brigada de Mártires Al Aqsa una unidad especial de mujeres suicidas portadoras de bombas y una joven palestina de 19 años de edad, llamada Ayat Akhras, fue el temazo de las noticias de información cuando decía que su heroína era otra muchacha de 14 años, palestina también, que había explotado una bomba muriendo en el acto tanto ella como la adolescente israelí Rachel Levy.

Manifestación en Francia contra la barbarie del terrorismo yihadista

Hay que saber que estos grupos terroristas compensan jugosamente a las familias de los terroristas, que nadie se engañe, y la familia de un terrorista que, por ejemplo, degolla a un profesor francés por la simple razón de unas caricaturas del Corán, vive holgadamente. Por poner un ejemplo, la organización terrorista palestina Hamas compensa a los familiares de los suicidas con 25 000 dólares o más, en función del número de víctimas causadas, dinero que proviene de fondos que proveen no solamente Arabia Saudita e Irán, entre otros, sino incluso la Unión Europea. O sea, tú, yo y todos los que pagamos impuestos en la Unión Europea, también financiamos el terrorismo yihadista, sin saberlo, y hay países como España, por ejemplo, que consideran que el ala política de Hezbolá no es terrorista, pese a que muchos otros países europeos y del mundo así lo han declarado, parando el grifo a la financiación del terrorismo (es la declaración reciente de Arancha González Laya, nuestra ministra de Asuntos Exteriores, UE y Cooperación, que considera que el ejemplo de Alemania y muchos otros países tanto europeos como del resto del mundo no son dignos de seguir).

https://www.europapress.es/nacional/noticia-israel-pide-gonzalez-laya-declarar-terrorista-hezbola-saluda-espana-prohibida-actividad-bds-20201209202946.html

https://www.lavanguardia.com/internacional/20200501/48857758492/alemania-declara-como-organizacion-terrorista-al-partido-hizbulah.html

La «civilización» que los yihadistas quieren exportar a nivel global no tiene nada que ver ni con la libertad ni con la paz. «El Medio Oriente se desangra a diario con asesinatos grotescos, violaciones, secuestros de mujeres, niñas y niños, con el fin de ser vendidos como esclavos. Abundan infames procedimientos como amputaciones, decapitaciones y crucifixiones, obra funesta que en pleno siglo XXI realizan las organizaciones terroristas (…) cuyo enfoque apunta el asesinar especialmente a los judíos y cristianos». Es un mundo donde las mujeres apenas tienen derechos y donde lo grotesco se llama «asesinato de honor, muy común en el mundo mahometano contra mujeres y también niñas que en la opinión de sus parientes masculinos han “deshonrado” a sus familias. Muchas veces, el simple hecho de que una mujer musulmana exija libertad, o actúe como si la tuviere, representa una “deshonra” que le merece la muerte. Otras veces, actos de violencia contra las mujeres son considerados responsabilidad de la víctima y resultan igualmente en el asesinato de la misma. Por ejemplo, sucede inclusive que “un hombre, como ha sucedido en Jordania y Egipto, viola a su propia hija y luego, cuando se embaraza, la asesina para salvar el “honor” de la familia», apunta Francisco Gil-White.

Otra rama del islam es el wahabismo, que es la religión oficial de Arabia Saudita, una de las grandes potencias petroleras del mundo, que tacha de infieles incluso a la mayoría de los musulmanes y es la ideología de la famosa Hermandad Musulmana de la que surgió la OLP (la Organización para la Liberación de Palestina). El wahabismo ya no habla solo de la yihad, sino de la yihad global, y fue generado a finales del siglo XVIII por Muhammad ibn Abd Wahab. Los fondos para la construcción de las mezquitas de Europa provienen en su gran mayoría de Arabia Saudita, donde el wahabismo (y su visión sobre la yihad global) es la religión de estado.

Una gran revolución en el mundo islámico es la ideología bahaí, cuyo profeta Bahá’u’lláh predicó en Irán en el siglo XIX y que también se rige por las enseñanzas de otro de sus grandes maestros, Bab, quien ungió a Bahá’u’lláh. Ambos reinterpretaron la yihad en el sentido de excluir totalmente la violencia, pero debido a ello, los bahaís han sido perseguidos y asesinados en el mundo musulmán. De los cinco millones de bahaís que hay en el mundo, solo 350 000 viven en Irán, mientras que en países como Egipto, por ejemplo, es ilegal. La comunidad más grande de bahaís, de unos 2,2 millones, reside en la India, y su centro espiritual más importante está en Haifa, en Israel.

Santuario Bahaí en Israel

En Occidente hemos sido advertidos en varias ocasiones del peligro de la yihad por algunas mujeres que han sobrevivido al extremismo islamista y nos han contado, poniendo sus vidas en riesgo, el terror que han vivido. Es el caso de Wafa Sultan o Brigitte Gabriel, entre otras. Un caso especial es el de Ayaan Hirsi Ali, que nació en Somalia y que, de haberse quedado en su país, no habría sido más que una esclava, que es el destino de las mujeres en las sociedades musulmanes radicales. Cuando su familia le escogió un esposo, se huyó a Holanda donde, después de aclimatarse, estudió ciencias políticas y tiempo más tarde fue electa como diputada en el Parlamento holandés. También se dedicó a escribir y avisó al mundo occidental sobre los peligros del islam y de su vulnerabilidad frente al mismo. Debido a ello, se convirtió en el blanco de una multitud de inmigrantes musulmanes de Holanda que se empeñaban en asesinarla. Hasta la fecha no lo han conseguido, pero sí han asesinado a su amigo, Theo van Gogh, con quien Hirsi Ali había hecho una película sobre la violencia que sufren las mujeres musulmanas inclusive en Holanda. El asesinato se perpetró en Ámsterdam, una de las capitales más liberales, seguras y bonitas de Europa, y el asesino le clavo al cadáver una carta para Hirsi con el mensaje: «Sigues tú». Por su seguridad, Hirsi se refugió a Estados Unidos.

Ayaan Hirsi Ali

Pero, ¿cómo es la vida de los infieles en el mundo islámico? Para saberlo, habrá que entender el concepto de dhimmitud. Nos enteramos en qué consiste en dhimmi del mismo Corán: no puede portar armas; en general no tiene derecho de propiedad; no puede construir casas de culto nuevas ni restaurar las viejas; no puede atestiguar en las cortes; debe vestir ropas especiales que avisen de su estatus desde lejos (como la estrella de David que los judíos estaban obligados a llevar durante el régimen nazi y que fue una práctica que el cristianismo prestó del mundo islámico y luego lo aplicaron los nazis también); su casa no puede ser más alta que las musulmanas, por muy bajas que sean estas últimas; no puede montar un caballo o mula elegante; no puede caminar del lado bueno del camino; debe permanecer callado siempre que sea prudente. Para el musulmán que asesinara a otro habría condena de muerte, pero si asesinaba a un judío o a un cristiano habría que hacer nada más un pago a la familia, y eso en raras ocasiones porque era preciso que dos musulmanes atestiguaran en contra del asesino a favor del infiel.

A menudo las restricciones eran más severas y para ello sobra con leerse el tratado Relámpagos Contra los Judíos de Al Majlisi, cuyos leyes sobre los dhimmis tratan a los judíos «como si estuvieran hechos enteramente de una sustancia ajena e inmunda» escribe Gil-White, quien también cita la crónica del armenio Ghevond, del siglo VIII, que describe la situación atroz de los dhimmis cristianos en Armenia bajo la dinastía Abasí: «Uno veía escenas horribles de todo tipo de tortura. Y no se les olvidaba cobrarles impuesto a los muertos. La multitud de huérfanos y viudas sufría la misma crueldad; sacerdotes y misioneros en el santo recinto fueron forzados por castigos infames a latigazos a confesar los nombres de sus parientes muertos y de sus padres. En breve, la población entera del país, acosada con enormes impuestos y después de haber pagado enormes cantidades de zuze (monedas de plata), tenía también que colgarse al cuello un sello de plomo. En cuanto a las clases bajas, se les exponía a otros tipos de tortura: algunos eran flagelados por no poder pagar estos impuestos exorbitantes; otros eran colgados en público, o aplastados con máquinas; y otros eran desnudados y aventados en lagos en medio del crudo invierno y los soldados se apostaban alrededor para prevenir que salieran y así asegurar que murieran una muerte infame».

También nos enteramos de cuál fue el trato de los dhimmis analizando el reciente genocidio de los cristianos armenios cometido por los turcos otomanes y que es «el genocidio olvidado del siglo XX», durante el cual fueron asesinados aproximadamente un millón de personas. Christopher Simpson dijo que, al terminar la Primera Guerra Mundial, la mayor parte de los responsables del genocidio se refugió en Alemania, donde recibieron asilo. Ello fue corroborado por Andrew Bostom, quien demostró que, previo a la invasión de Polonia, «Hitler apremiaba a sus comandantes militares con la imperativa de lidiar una campaña brutal, sin tregua, y alcanzar una victoria rápida. (…) En una referencia explícita a los armenios, Hitler preguntó: “¿Quién después de todo habla hoy de la destrucción de los armenios?”. Hitler justificó que hubieran sido aniquilados (y que el genocidio fuese olvidado) como un aceptable nuevo orden mundial, porque “El mundo cree solamente en el éxito”».

Charles de Foucauld

También son relevantes el testimonio de Charles de Foucauld sobre la salvaje opresión de los judíos marroquíes y las pruebas de Arnold Blumberg sobre el trato de los cristianos y los judíos en la Palestina del siglo XIX. Sobre lo último, Blumberg escribe: «ninguna iglesia o sinagoga podía tener ventanas que avistaran sobre propiedad religiosa musulmana. Ninguna iglesia podía hacer sonar sus campanas ni tampoco se permitían crucifijos u otros símbolos cristianos a la vista en sus procesiones religiosas en la vía pública. (…) Una mezquita había sido erguida sobre la cueva que era tumba de los patriarcas judíos. (…) A los judíos se les permitía que ascendieran solo los primeros escalones de la mezquita sobre esta tumba y eran objeto de acosos variados aun cuando se sometían a esta humillante limitación. A los judíos que rezaban al pie de la muralla occidental del Monte del Templo, el recinto más sagrado del judaísmo, se les prohibía sonar el cuerno tradicional o hacer cualquier ruido que pudiese ofender a los musulmanes. Los judíos no podían erguir una mejitza (la barrera que separa a los hombres y mujeres que oran en la muralla) para que no se interpretase como el derecho de construir una sinagoga ahí. Los musulmanes aventaban basura sobre las cabezas de los judíos que iban a rezar al Monte del Templo, sin que las autoridades intervinieran. Solo los musulmanes podían subir al Monte del Templo. Había guardias negros de las tribus sudanesas empleados en asegurar que los infieles no violaran las reglas. (…) Los turcos, por su parte, divertidos, miraban las disputas de los raya (los no musulmanes), con desprecio. Lo hacían porque podían. Aún en las ciudades amuralladas que tenían mayorías judías o cristianas, prácticamente toda la propiedad estaba en manos de patrones musulmanes cuyos arrendados nacían, vivían y morían ahí sin esperanza alguna de volverse propietarios».

Es cierto que la Iglesia Católica también lanzó guerras santas, que fueron las cruzadas y que se parecen a la yihad islámica. Pero esas y otras aberraciones cometidas por la Iglesia a lo largo de la historia fueron muy discutidas en el ámbito teológico por haber contravenido a las enseñanzas de Jesucristo. No es el caso del islam, cuya propia escritura sagrada, el Corán, impulsa a la guerra e incluso promete el paraíso como recompensa por asesinar infieles. Aunque las tres religiones tienen un tronco común, sin embargo, el Corán dista bastante del judaísmo y del cristianismo, y en el islam se justifica lo anterior con que los primeros (los judíos y los cristianos) han corrompido la enseñanza original para refutar el islam, pero que en realidad la Ley es la del Corán, después del que no habrá más revelaciones por parte de Dios, ya que es la ley absoluta. «Es notable esta teoría: judíos y cristianos inventaron la ética con el fin único de fastidiar y engañar a los musulmanes», se extraña con toda la razón del mundo, Francisco Gil-White.

Los principales teólogos musulmanes están de acuerdo en que el profeta Mahoma fue la principal inspiración para el yihadismo (en ese sentido, ver El profeta Mahoma como un modelo de Jihad, de Yusuf Al-Qaradawi). Ibn Jaldún, jurista, filósofo, historiador y sociólogo de renombre, resumió así los cinco siglos de jurisprudencia musulmana con respecto a la yihad: «En la comunidad musulmana, la guerra santa es un deber religioso debido al universalismo de la misión (musulmana) y (la obligación de) convertir a todos al islam ya sea por persuasión o por la fuerza. (…) Los otros grupos religiosos no tenían una misión universal y la guerra santa no era un deber religioso para ellos, salvo sólo con fines de defensa. (…) El islam tiene la obligación de ganar poder sobre otras naciones».

Dar-al-Islam y Dar-al-Harb

Dar-al-Islam y Dar-al-Harb

Juristas islámicos clásicos como Ibn Khaldun también formularon los conceptos Dar al Islam y Dar al Harb. Según lo descrito por el gran 20 º estudioso de la Ley Islámica, «un no musulmán que no está protegido por un tratado se llama harbi; su vida y propiedad están completamente desprotegidas por la ley». Yusuf Al-Qaradawi, líder espiritual de los Hermanos Musulmanes, jefe del Consejo Europeo para la Fatwa e Investigación y popular personalidad de la televisión de Al-Jazeera, reiteró lo anterior en julio de 2003, dejando claro que esos inocentes harbis no combatientes pueden ser asesinados, y siempre han sido asesinados, con impunidad simplemente por ser harbis, durante razzias (redadas) o campañas de jihad a gran escala que se han producido continuamente desde la época de Mahoma. El patrón esencial de la yihad fue descrito por el historiador musulmán al-Tabari de la recomendación dada por Umar b. al-Khattab (el segundo «Califa Bien Guiado») al comandante de las tropas que envió a al-Basrah (636 EC), durante la conquista de Irak. Según los informes, Umar dijo: «Convoca al pueblo a Dios; los que responden a tu llamado, lo aceptan de ellos, pero los que se niegan deben pagar el impuesto de capitación por humillación y humildad (Corán 9:29). Si se niegan a ello, la respuesta para ellos es la espada sin clemencia».

Muhammad Taqi Usmani

Esta formulación clásica de la yihad es una doctrina viva hoy en día. Por poner un ejemplo en este sentido menciono la obra Islam y modernismo, del juez Muhammad Taqi Usmani. Sr. Usmani, de 65 años, quien fue durante veinte años juez de la Sharia en el Tribunal Supremo de Pakistán (su padre fue el Gran Muftí de Pakistán y uno de los más importantes veinte comentaristas del Corán). Actualmente, Usmani es diputado del Consejo Islámico Fiqh (Jurisprudencia) de la Organización de la Conferencia Islámica, el principal organismo internacional de naciones islámicas en el mundo, y se desempeña como asesor de varias instituciones financieras islámicas globales basadas en la Sharia, siendo una figura destacada en el mundo de la jurisprudencia islámica. Usmani es un visitante habitual de Gran Bretaña y en una visita allí fue entrevistado por el Times, que publicó extractos de sus escritos sobre la yihad, en su periódico de 8 de septiembre de 2007. En el capítulo final de su libro, Usmani refutó a los que creen que solo en la yihad defensiva (para defender tierras musulmanas bajo ataque u ocupación) está permitida en el islam. También refutó la teoría de la BBC en el sentido de que la yihad es ilegal contra un estado no musulmán que permite libremente la predicación del islam. En cambio, sostuvo que los musulmanes deberían vivir pacíficamente en países como Gran Bretaña, donde tienen la libertad de practicar el islam, pero solo hasta que obtengan suficiente poder para participar en la guerra. Usmani destruyó los mitos en el sentido que la yihad ofensiva y expansionista es una distorsión del pensamiento islámico tradicional, o que es algo irrelevante para nuestra era. Su formulación fue reiterada durante una entrevista del 8 de enero de 1998 por Yusuf al-Qaradawi, quien confirmó que la yihad continúa regulando las relaciones entre musulmanes y no musulmanes hasta el día de hoy.

 

FUENTES:

Francisco Gil-White, Hajj Amin al Husseini: Palestina y los Nazis (El Colapso de Occidente: El Siguiente Holocausto y sus Consecuencias nº 1)

Pilar Rahola, ¡Basta!

Fernando Pinto Cebrián, Terrorismo yihadista e inteligencia: Vistos por un ex miembro del CNI

Bahae Eddine Boumnina, Descifrando la mente del yihadista

Andrew McCarthy, The Grand Jihad: How Islam and the Left Sabotage America 

Bella locura

Vente cariño, tú ya conoces mi locura, que no es tal, sino que es puro fuego. Fuego que arde como las pasiones que arrebatan, porque por ello nació, para arrebatar. Así soy, y tú mejor que nadie me conoces, ¿quién más que tú maneja tan bien los hilos de mi alma, sin que le arda mi locura? Vente, que solo tú sabes bailar con ella, bebiéndote mi jugo que brota cuando tu pasión arremete.

Vente cariño, que tú ya me conoces; tanto, que no sé cómo no te has aburrido ya de mí y mi locura, que no pudo alejarte; yo lo probé, sin darme cuenta, llorando porque tú te ibas cuando, de hecho, era yo la que huía.

Vente cariño, ya no tengo miedo. Te amo tanto e igual amo lo nuestro… lo nuestro, nuestra tan bella locura…

El recién inventado «pueblo palestino» y su relación con los nazis

El presente artículo será sustituido en breve con una serie mucho más detallada.

 

CONTENIDO:

  1. El «pueblo palestino» nunca existió antes de la década de los 60, ni los judíos despojaron de sus tierras a ningún «palestino»
  2. ¿Cuándo y por qué se creó la identidad «palestina»?
  3. Breve repaso de las causas y antecedentes del sionismo
  4. El papel de Hajj Amin al Husseini, el muftí de Jerusalén, en el Holocausto y su colaboración con los nazis
  5. La meta de la yihad: un Estado Islámico global
  6. Algunos pocos datos sobre la financiación por parte de Irán del terrorismo palestino
  7. La enorme riqueza del terrorismo islamista
  8. La persecución sistemática de cristianos, judíos y otras religiones minoritarias en los países musulmanes. La alarmante situación de las ancestrales comunidades cristianas y judías de Gaza y otros territorios palestinos.

 

(1) El «pueblo palestino» nunca existió antes de la década de los 60, ni los judíos despojaron de sus tierras a ningún «palestino»

En nuestros tiempos, debido a la propaganda mediática promovida por los radicales yihadistas, los neonazis, los fanaticos de la extrema izquierda, los judeofobos de turno y, principalmente, por la corrupta ONU y sus satélites tipo BBC y parecidos, mucha gente se ha creído el mito de que el «pueblo palestino» ha sido robado por los «malignos sionistas» y confieso que yo también caí en la trampa. Hasta que decidí investigar por mí misma este asunto, ya que me extrañaba que se diera tanta importancia al conflicto palestino-israelí, en un mundo donde desde luego que se registran conflictos muchos más sangrientos e injusticias mucho más atroces que las acusadas en el mismo.

Por poner un ejemplo, mencionaré a Ray McGovern, quien explica así las raíces del conflicto árabe-israelí: «aquella tierra, que fue el hogar de los palestinos durante mil años, les fue arrebatada cuando se creó el Estado de Israel». Es importante la presencia mediática que tiene dicho veterano con 27 años en el servicio clandestino de la CIA, según demostró Boston Globe. Por si alguien no entiende lo que significa lo anterior, lo diré en palabras claras y menos oficiosas: ese individuo fue un profesional de la mentira al servicio de la CIA durante casi tres décadas. No sé si dicho individuo que clama como nadie contra Israel es pagado por la CIA, por el CFR que financia escritores para difundir conspiranoias de supuestos lobbys judíos calcados a Los Protocolos de los Sabios de Sión, pero desde luego que lo pagan muy bien, porque atreverse a mentir de la forma en que lo hace y tan públicamente, deja claro que su paga tiene que ser más que jugosa. Tan jugosa que lo hace olvidar del sentido común, de las pruebas históricas irrefutables y hasta de la vergüenza, teniendo en cuenta que se plantó delante de la Casa Blanca, con un megáfono, para pedir políticas más duras contra Israel. Y como él hay muchos, demasiados, que intoxican las mentes de la gente con mentira tras mentira, en esta triste era que muchos la llamamos «de la mentira».

Como veremos a continuación, el «pueblo palestino con más de mil años de antigüedad» nunca existió y esto ya no es propaganda, sino hechos históricos más que comprobados. Pero empezaré con el final, porque a veces ayuda a comprender mejor los sucesos.

Se podría decir que la historia del moderno Estado de Israel comenzó al finalizar la Primera Guerra Mundial, en 1918, cuando los imperios alemán y turco fueron derrotados (aunque tardarían algunas décadas para que el nuevo Estado naciera). Consecuencia de ello, los ganadores, que fueron los imperios inglés y francés, se repartieron el botín, que en este caso fueron las tierras de Oriente Medio, que anteriormente habían pertenecido a los turcos otomanos (ya sabemos del anterior capítulo que Alemania se libró de lo anterior debido a su protección por los altos foros eugenistas integrados por algunos individuos extremadamente ricos de Norteamérica). El Imperio Británico bautizó su nueva conquista, que incluía Jerusalén, con el nombre de Palestina, nombre inventado por primera vez por los romanos unos dos mil años antes, en un (infructuoso) intento de borrar de la memoria histórica a los rebeldes judíos que no se dejaban conquistar por las buenas. También se comprometió convertir dicho territorio en una patria para los judíos. Ello se debió principalmente al justificado clamor del recién nacido movimiento sionista europeo, que fue fruto de la extrema crueldad de los pogromos rusos, polacos y de otras partes de Europa, y también como consecuencia de la falsa acusación del caso Dreyfuss, que pese a demostrarse que fue una farsa, ello no impidió que hordas descontroladas revivieran el tristemente famoso antisemitismo medieval gritando como descelebrados por las calles de Paris: «Muerte a los judíos», impulsados por los movimientos de extrema derecha y en parte por la Iglesia católica.

Debido a lo anterior, previamente ya se habían registrado en la zona importantes oleadas de inmigrantes judíos a finales del siglo XIX y principios del XX, que hartos de ser hostigados y hasta asesinados como ningún otro pueblo de Europa, clamaban por su antigua patria de donde habían sido expulsados por los romanos dos milenios atrás.

Como he dicho antes, el nombre Palestina no fue un invento británico y tampoco tuvo un uso generalizado antes de dárselo los británicos en 1918. Dicho territorio se llamaba tradicionalmente Judea, termino derivado del reino de Judá, o sea: el país de los judíos. Sin embargo, en el siglo II, el Imperio Romano inventó el nombre de Siria-Palestina, en su esfuerzo de borrar de la faz de la tierra al pueblo judío. Aunque hablé de ello en el anterior capítulo, haré un breve resumen: en los siglos I y II, para evitarse una revolución en el imperio, los romanos emprendieron una serie de genocidios que, si hiciéramos un cálculo proporcional en función de la densidad de la población de aquellos tiempos, resultaría lo más seguro que asesinaran a más judíos que Hitler. En su libro La historia de los judíos, Paul Johnson lo resume así: «50 fuertes donde los rebeldes resistían fueron destruidos y también 985 ciudades, pueblos y asentamientos agrícolas. Dio Casio dijo que 580 000 judíos murieron en batalla y un número incontable murió de hambre, por el fuego y por la espada. Prácticamente toda Judea fue destruida».

La caída del Segundo Templo, tal como está reflejada en la Columna de Trajano de Roma

Para darnos cuenta de la magnitud del evento, Johnson menciona en su libro a San Jerónimo, quien dijo que, tras la derrota, había tantos esclavos judíos a la venta, que el precio de un esclavo era menor que el de un caballo. Como si ello no fuese suficiente, el emperador Adriano se empeñó en borrar de la faz de la tierra a Jerusalén y la transformó en una polis griega que llamó Aelia Capitolina, convirtió el sagrado Templo de Salomón en un templo pagano y pobló la ciudad con griegos, prohibiendo la entrada a los judíos bajo pena de muerte. El mismo emperador rebautizó Judea como Siria-Palestina, para así borrar toda conexión entre los judíos y su tierra ancestral, el reino de Judá. Como bien matiza Francisco Gil-White en su excelente libro Hajj Amin al Husseini: Palestina y los Nazis, el primer volumen de su obra El Colapso de Occidente: El Siguiente Holocausto y sus Consecuencias, en términos políticos, Palestina en realidad quiere decir: «aquí no hay judíos, ni se permiten». Adriano se inspiró para elegir el nombre de Palestina del nombre de los filisteos (en griego Palestina significando tierra de filisteos) pese a que los filisteos habían dejado de existir varios siglos antes, cuando habían ocupado una delgada tira en la costa del Mediterráneo, no mucho mayor que la actual Franja de Gaza. El otro nombre, Siria, provenía de Cele Siria, que era el nombre dado por los griegos al reino de Judá y las tierras aledañas.

Sin embargo, aún en el siglo IV, el autor cristiano Epifanio, citado por Joan Peters, se refería a dicho territorio como «Palestina, es decir, Judea», delatando con ello que sus lectores lo más seguro que no conocían el significado de la palabra Palestina. «Y así como no desapareció el nombre de Judea, tampoco abandonaron los judíos su tierra. Un número permaneció obstinadamente allí y muchos otros pronto regresaron a reconstruir su mundo». «Es decir que esa tierra nunca dejó de ser tierra de judíos, aunque sufrió ocupación extranjera hasta la formación del moderno Estado de Israel», aclara Francisco Gil-White.

Después de la caída del Imperio Romano, el nombre de Palestina dejó de usarse y, según el historiador Nathan Weinstock, en el siglo XIX, «el territorio al que correspondía este nombre estaba compuesto, más o menos, de las regiones occidentales de lo que tradicionalmente se denominaba Siria. No tenía fronteras precisas y la verdad es que nadie sabía qué cosa era. La vaguedad de la palabra Palestina en el siglo XIX se ilustra muy bien en el vocabulario de los primeros sionistas, quienes utilizaban las expresiones Siria y Palestina intercambiablemente». De hecho, el termino de Palestina no fue usado ni siquiera durante el Imperio Otomano, que controlaba la zona, por lo cual tampoco existía como una entidad política o como un pueblo. Fueron los británicos los que rebautizaron la zona como Palestina, después de arrebatarla a los otomanes después de la Primera Guerra Mundial, creando el Mandato Británico de Palestina. Pero «ni siquiera ellos fijaron exactamente su delimitación territorial y su definición final de 1922 se refería a apenas una cuarta parte del territorio que ellos mismos habían definido como Palestina tan solo dos años atrás, en 1920» (Gil-White). En 1946, antes de la partición por la ONU del Mandato Británico en un Estado árabe y otro judío, el historiador árabe Filip Hitti dijo al Comité Anglo-Americano de Investigación que: «No hay en la historia ninguna Palestina, en lo absoluto», dejando claro que los británicos se la acababan de inventar.

Aunque lo más significativo es que los británicos eligiesen el nombre de Palestina siendo conscientes, lo más seguro, de que su significado político era que «aquí no hay judíos ni se permiten», establecido casi dos milenios antes por el emperador Adriano. Y más si tenemos en cuenta que, pese a su compromiso de crear una patria para los judíos en la Palestina (que se acababan de inventar), los británicos estuvieron entre los que más sabotearon el movimiento sionista, hasta el extremo de devolver los barcos de refugiados judíos que llegaban a Israel, incluso con niños a bordo, lo cual hizo que muchos cayeran en manos de los nazis y fueran asesinados en los campos de exterminio de Europa.

Por lo cual, si Palestina nunca existió, entonces tampoco hubo ningún pueblo palestino en Palestina… Y menos aún uno con mil años de historia, como descaradamente clama Ray McGovern por su megáfono, delante de la Casa Blanca, y demás desinformadores judeofobos de turno. Lo anterior nos lo aclara con datos aún más exactos el historiador Arnold Blumberg en su libro Sión antes del Sionismo: 1838-1880, publicado en 1985, en el cual documentó el periodo previo a las grandes migraciones sionistas de judíos europeos a Oriente Medio, y que parece que asusta mucho a los poco estudiosos y muy pregoneros fans del conflicto árabe-israelí. En dicho libro, Blumberg examinó la población que existía en el territorio comprendido en las fronteras finales establecidas por el Imperio Británico que llamó Palestina y que son casi las mismas que las del actual Estado de Israel y demostró que a mediados del siglo XIX, «la mayoría de ellos eran musulmanes sunitas. En el extremo Norte había concentraciones de musulmanes chiítas y drusos. Había otros asentamientos grandes de drusos cerca de Haifa. (…) Había un pequeño remanente de samaritanos viviendo entre los musulmanes de Nablus. (…) Las cuatro ciudades sagradas para el judaísmo en Palestina, que son Jerusalén, Hebrón, Safed y Tiberias, tenían poblaciones judías importantes. También subsistían pequeñas comunidades judías en la mayoría de las ciudades grandes e inclusive en los pueblos de Galilea. En Belén y Nazaret los árabes cristianos eran mayoría». «Lo que se ve es un popurrí de etnias, religiones y culturas, incluyendo a un buen número de judíos», remarca Gil-White, y «no es fácil discernir en este resumen dónde está el pueblo palestino». En realidad, «en Safed, Tiberias y Jerusalén, de hecho, los judíos eran mayoría para mediados del siglo XIX. Un documento del consulado británico de 1859 reza: “Los mahometanos de Jerusalén son menos fanáticos que en muchas otras partes, a consecuencia de que su número no excede una cuarta parte de la población entera”», aclara el mismo autor.

Por lo cual, el argumento pro-palestino se cae estrepitosamente, ya que como documentan tanto Joan Peters como Nathan Weinstock y muchos otros historiadores que se han tomado las molestias de comprobar datos, y no lanzar rumores sin fundamento alguno, la población de lengua árabe de Palestina era una mezcla increíble de gente que había llegado de varias partes del mundo, de los que solo algunos eran étnicamente árabes. Esa gente no poseía una identidad cultural y étnica común, a lo que se añade la diversidad religiosa, ya que algunos eran musulmanes (la mayoría chiítas y sunitas), mientras que otros eran judíos, cristianos, drusos, etcétera.

Por otro lado, el sistema social en el «desierto marginado» de Palestina era claramente feudal y muy pocos campesinos poseían título de propiedad sobre la tierra. Los campesinos arrendaban la tierra y eran prácticamente los siervos de los grandes terratenientes efendis (árabes) que tenían derecho a gran parte de su cosecha y que ostentaban el poder político y comercial pero que, a diferencia del antiguo sistema feudal europeo, no se encargaban de la defensa militar de sus campesinos, que estaban totalmente desprotegidos frente a las bandas de tribus beduinas que pululaban por la zona. Pero los beduinos no eran los únicos depredadores. Además de ellos, había soldados turcos que extorsionaban a libre gusto a los campesinos, y mucho peores que ellos eran las tropas irregulares de los bashi-bazouk o howari, que eran mercenarios árabes que, pese a tener el mismo origen árabe, no tenían escrúpulo alguno a la hora de robar las gallinas, vacas y cosechas de los pueblos con los que no tuvieran lazos de sangre o alianza.

Beduinos en la antigua Palestina

Para más inri, Blumberg demostró que «toda la población árabe musulmana de la región, fuera nómada beduina o asentada en pueblos, recordaba que eran Yeminis o Kais. (…) Los Kais, cuya residencia en Palestina databa de la conquista musulmana del siglo VII, provenían de unas tribus que tenían unas muy viejas enemistades con los Yeminis. Estos últimos, según recordaban, habían sido guerreros en el sur de la península árabe». Por lo cual, está más que claro que la población de Palestina del siglo XIX no solo que no tenía una identidad común, lo cual significa que no conformaban un pueblo, sino que se dividían en identidades que se cruzaban de forma compleja y que invocaban lazos de clase, tribu, clan, ocupación y linaje más que diferente.

De paso, la impresionante gama de identidades culturales que habitaban Palestina en el siglo XIX ni siquiera se consideraban palestinos y menos aún pensaban que viven en un lugar llamado Palestina. El historiador Nathan Weinstock aclaró que: «el territorio del Mandato Británico de Palestina correspondía a la Siria Mediterránea y sus habitantes se consideraban vecinos de Siria (bilad al-Sham)». Pero ni siquiera eso estaba claro si tenemos en cuenta que en 1919 el Congreso Árabe en Jerusalén dijo que las tierras árabes constituían «un todo completo e indivisible» y que no se admitían identidades regionales, lo cual fue asentado de nuevo por el Partido Baaz (Baath), que en 1951 declaró lo mismo.

En realidad, los únicos que se autodenominaban palestinos eran quienes soñaban con regresar a Oriente Medio para recrear ahí su patria: los judíos sionistas. Para poner un ejemplo, el líder sionista Hillel Kook (alias Peter Bergson) decía: «Soy hebreo. Mi lealtad es a la nación hebrea. Mi país es Palestina». Y como matiza Gil-White, «la gran mayoría de los así llamados árabes palestinos que hoy se quejan del Estado de Israel, igualmente vinieron de otros lados y al mismo tiempo que los judíos sionistas». Y para más inri, «los judíos sionistas que inmigraron a Palestina no despojaron a nadie de su tierra», como se verá a continuación, sino que compraron sus tierras a precio de oro (a diferencia de lo que habían hecho los imperios de Gran Bretaña, España, etcétera, que diezmaron a la población nativa y les despojaron y robaron efectivamente sus tierras).

También hay que dejar claro que, a diferencia de los judíos que durante siglos volvían a Israel para repoblar su tierra ancestral y una vez arribados ahí se quedaban («Este año estamos en el exilio. El año que viene estaremos en Jerusalén», rezaron cada año, durante dos milenios, los judíos esparcidos por todo el mundo, en el Pésaj, la Pascua judía), la gran mayoría de los musulmanes de Palestina eran una población transitoria, una población rotante de inmigrantes con diversos orígenes étnicos que jamás conformaron un pueblo palestino. Los terratenientes árabes importaban labradores de fuera para trabajar sus latifundios, pero debido a las condiciones usureras, a las que se añadían los constantes robos, después de más o menos tiempo, se marchaban, según demuestra Peters. Ello hizo que Palestina fuese un área despoblada, y viajeros europeos del siglo XIX escribieron que había pocos campesinos y que el lugar era sobre todo un desierto. Por ejemplo, después de visitar Palestina, Mark Twain escribió que en el Valle de Jezreel no había un solo pueblo en 30 millas a la redonda. A mediados de siglo, el cónsul británico de Palestina también se quejó de que había muy pocos habitantes de cualquier especie en la zona y reportó que estaba casi «vacía de habitantes» y que urgentemente precisaba de «una población substancial de la religión que sea». A finales de siglo Pierre Loti, un escritor francés, después de visitar Palestina escribió que las ciudades y los palacios se habían convertido en polvo. Y los ejemplos podrían seguir mucho.

La antigua Palestina, una tierra yerma

Carl Hermann Voss resumió muy bien lo anterior en un estudio sobre Palestina que publicó en 1953: «En los doce siglos y medio que hubo entre la conquista árabe del siglo VII y los comienzos del regreso de los judíos en 1880, Palestina fue yerma. Sus antiguos canales y sistemas de irrigación fueron destruidos y la maravillosa fertilidad de la que habla la Biblia desapareció para convertirse en desierto y desolación». A ello se añade la investigación de Arnold Blumberg, quien dijo que «no se hizo ningún censo, pero el estimado más fiable establece un máximo de 300 000 habitantes en 1841». Hoy en día, el pueblo de Israel cuenta con casi 9 000 000 habitantes, lo cual significa que, a finales del siglo XIX, la población total de Palestina era de aproximadamente un 3% de lo que es ahora y que la zona estaba casi vacía.

Allí, a esa tierra de nadie emigraron los judíos a finales del siglo XIX. Pero casi a la vez, en 1878, «los turcos habían comenzado sistemáticamente a colonizar el lugar con musulmanes de fuera, principalmente circasianos y argelinos», explica Blumberg. «Millones de muhagir, musulmanes que salieron huyendo de los nuevos Estados cristianos en los Balcanes tras las derrotas turcas del siglo XIX, abandonaron lo que habían sido provincias otomanas en Serbia, Grecia, Bulgaria, Rumania, Bosnia-Herzegovina, Tesalia, Epirus (el Sur de Albania) y Macedonia», explica la historiadora Bat Ye’or. Por lo cual, de repente, a finales del siglo XIX, la demografía de Palestina fue alterada por inmigración judía y también musulmana, casi a la vez.

El sultán de Turquía, en bancarrota ya, fingía cooperar con los sionistas y cobraba mucho por tolerar que entrasen un puñado de judíos europeos a la zona. Sin embargo, estaba decidido destruir el movimiento sionista, por lo cual reasentó a los refugiados musulmanes en Judea, Galilea, Samaria y Transjordania, donde les otorgó derechos colectivos sobre la tierra en condiciones muy favorables. Pese a ello, los judíos sí sentían un amor profundo por esas tierras por las que habían rezado durante dos mil años y, sin importarles el estado deplorable en el que las encontraron, en poco tiempo transformaron ese desierto en un oasis rebosante de vida. Debido a ello, muchos musulmanes foráneos se sintieron atraídos por la prosperidad que nacía y masas de vagabundos empobrecidos y tradicionalmente sin tierra, que son endémicos en Oriente Medio, empezaron a llegar. Ese repentino influjo de musulmanes fue documentado por los británicos en un estudio de 404 páginas. Según escribió el historiador Howard Sachar: «El reporte detalla los logros de la Patria Nacional Judía, incluyendo una economía tan vigorosa que había estimulado un crecimiento del 50% en la población árabe desde 1921». Lo anterior es visible también hoy en día y una simple mirada sobra para darse cuenta de que Israel, además de ser la única democracia del Oriente Medio, es el país más floreciente de la zona, envidiable hasta por las civilizaciones más desarrolladas de Europa, a pesar de que apenas cuenta con 72 años de existencia, periodo en el que casi permanentemente fue azotado por guerras iniciadas por sus vecinos árabes y por los desdeñables terroristas yihadistas palestinos que sueñan con 72 vírgenes que les satisfagan en el Paraíso si asesinan algún inocente (a veces judío, otras cristiano o musulmán israelí).

«Sin duda alguna, los árabes, tanto felajines (campesinos) como terratenientes, gozaban de una prosperidad jamás vista en Palestina», dice Sachar, e incluso los detractores del sionismo lo reconocen, como por ejemplo Nathan Weinstock, quien dijo que: «No hay la menor duda de que los pioneros judíos sí limpiaron los pantanos, rescataron la tierra abandonada, reforestaron los montes y lo volvieron todo verde otra vez con el uso cuidadoso de técnicas avanzadas basadas en la irrigación racional e intensiva», mientras que el Rey Abdullah de Transjordania, quien participaría en el esfuerzo por destruir el incipiente Estado judío en 1948, escribió en 1946: «Me asombré de ver los asentamientos judíos. (…) Habían colonizado las dunas de arena, tomado agua de ellas y las habían transformado en un paraíso». Merece la pena pensar por lo menos un rato sobre cómo actúan los que aman a su tierra, que en este caso son los judíos, y cómo los que no, que en este caso fueron los árabes musulmanes que transformaron la bella tierra de Judá en un desierto yermo, que fue lo que encontraron los judíos cuando volvieron a su patria arrebatada.

Ahora queda claro que el resplandor económico ocasionado por los judíos que inmigraron a Palestina a finales del siglo XIX y que resulta del estudio de Peel 295 fue lo que atrajo a los árabes a emigrar. Pero ello también deja claro que los judíos no desplazaron a ningún palestino ni menos aún robaron la tierra de nadie, sino todo lo contrario: la compraron a precio de oro, como se verá a continuación. Pese a ello, el reporte Hope-Simpson de los británicos, publicado en 1930, sí menciona un supuesto desplazo, aunque luego se contradice por sí solo cuando reconoce los factores de lo anterior y más aún cuando admite que los funcionarios británicos rutinariamente hacían la vista gorda para con la inmigración ilegal de miles de árabes. Y no solo eso, sino que el reporte «confiesa que la inmigración ilegal árabe era una injusticia que desplazaba a los inmigrantes judíos en potencia». Hay que dejar claro que la política británica favoreció la inmigración ilegal árabe, tal como se verá a lo largo de este libro, mientras impedía que los judíos emigraran para salvar sus vidas de la amenaza nazi. De hecho, los archivos de la época demuestran que la enorme ola de inmigrantes musulmanes que llegaron en esos tiempos a Palestina abrumó incluso a la población islámica que ya vivía allí.

Pero la trama se vuelve aún más sucia cuando nos enteramos de los hechos documentados por Francisco Gil-White en su libro: «Un dato curioso confirma lo reciente de la llegada de los así llamados árabes palestinos a Palestina. Cuando los Estados árabes lanzaron un ataque genocida conjunto para impedir la creación de un Estado judío en 1948, y perdieron, provocaron además un éxodo de musulmanes—y lo causaron ellos, no los judíos que se defendían. Posterior a ello, la ONU, siempre tan solícita con las quejas de los árabes contra los israelíes, se arrogó el poder de definir lo que es un refugiado palestino. Dictaminó que dos años de residencia en el Mandato Británico de Palestina bastaban para que un árabe o musulmán tuviera derecho a la categoría. O sea que, según la ONU, cualquier inmigrante a Palestina era palestino, por reciente que fuera, ¡con tal de que no fuera judío! Si la ONU hubiese requerido una residencia sustancial para los musulmanes, y en particular una residencia de más de una generación para elaborar su categoría, la población resultante de refugiados palestinos habría aproximado un conjunto vacío». Y concluye Gil-White: «Los puntos principales aquí son dos. Primero, que los judíos se asentaron sobre todo en tierras abandonadas e improductivas y por lo tanto no desplazaron a la población nativa. Segundo, que la gran mayoría de los supuestos árabes palestinos de quienes ahora tanto se habla son descendientes, por un lado, de la multitud musulmana reasentada ahí por los turcos otomanos al mismo tiempo que empezaban las inmigraciones sionistas, y por el otro de musulmanes que inmigraron atraídos por la prosperidad que produjeron los judíos. En Palestina casi todo el mundo era inmigrante: llegaron todos al mismo tiempo a una tierra prácticamente vacía. Si los inmigrantes musulmanes son nativos de Palestina, entonces también lo son los inmigrantes judíos. Pero como ya vimos, esos musulmanes no se consideraban a sí mismos palestinos».

 

(2) ¿Cuándo y por qué se creó la identidad «palestina»?

El mundo árabe consideró la región bautizada por los británicos como Palestina como parte de Siria y aún hacia la primera década de los cincuenta, los académicos árabes consideraban que el movimiento sionista se había movilizado en territorio sirio. En la Conferencia de Paz de Paris de 1919, la comisión árabe que representaba a Palestina afirmaba: «Nosotros consideramos a Palestina como parte de Arabia Siria, ya que nunca ha sido separada de ella en ningún tiempo. Nosotros estamos unidos a ella con lazos de índole nacional, religioso, lingüístico, natural, económico y geográfico». Más tarde, en el documento nº 22 de marzo de 1946, el comité árabe se refiere al problema palestino delante del Comité Anglo-Americano de la siguiente manera: «(…) geográficamente, Palestina es parte de Siria. (…) Es de común conocimiento que Palestina no es sino el sudeste de Siria» (palabras de Ahmed Shuqeiri, el primer presidente de la OLP – Organización para la Liberación de Palestina, cuando se dirige al Consulado de Seguridad). En 1937, en la Comisión Peel, el líder palestino Auni Bey Abdul-Haiti va aún más allá: «No existe tal país… Palestina es un término inventado por los sionistas. Nuestro país fue por siglos parte de Siria». Mientras que en la convención investigadora anglo-americana de 1946, el historiador árabe Philip Hitti decía que: «No hay en absoluto tal Palestina en la historia árabe». La población árabe, que en su mayoría eran descendientes de los inmigrantes que llegaron a Palestina en la segunda mitad del siglo XIX, comienza a identificarse como un pueblo separado solo después del restablecimiento del Estado de Israel. Ello fue confirmado incluso por Hafez Assad, quien le dijo a Yasser Arafat, cuyas ansias de controlar comprendían no solo Israel, sino también Líbano: «Usted no representa a Siria más que yo (…) no se olvide, no existe ningún pueblo palestino ni ningún Estado palestino. Sólo existe Siria».

De hecho, en 1917, el comité político árabe encabezado por el mufti de Jerusalén, Hajj Amin al-Husseini, no fue llamado comité palestino, como es llamado hoy en día, sino como alto comité árabe y aún se guarda el documento nº 22 de marzo de 19545 donde se puede leer: «Los árabes de Palestina son descendientes de los primitivos habitantes de la región que se establecieron desde el comienzo de la historia. (…) Ellos (los árabes de Palestina) no pueden admitir contra su voluntad a una inmigración extranjera cuyo reclamo está basado en una conexión bíblica que cesó hace muchos siglos». Pero lo anterior es absurdo y es el mismo caso de España, por ejemplo, que estuvo durante ocho siglos bajo ocupación árabe, excepto el Principado de Asturias, pero «España nunca cesó de ser el país de los españoles y aunque en el caso de Israel fueron trece siglos, el principio es el mismo» (cita de Benjamín Netanyahu). Por lo cual, aunque el pueblo judío fue expulsado a la fuerza de su tierra y debido a ello vivió en el exilio durante siglos, ello no significa que Israel no sea su país, y más si tenemos en cuenta que, pese a lo anterior, en Israel siempre se quedó un importante segmento de población judía durante los últimos dos milenios, aunque no pudieron constituirse como estado debido a la dominación romana, árabe, otomana o británica.

En realidad, el derecho de los judíos a las tierras de Israel fue reconocido a través de los siglos por muchas personalidades y pondré algunos de los muchos ejemplos que hay:

En 1740, el jeque Dahil Al-Omar invitó al rabino Haim Abufalia a «subir y tomar posesión de la que fue tierra de vuestros antepasados».

Cuando Napoleón Bonaparte entró en la región, que por aquellos tiempos eran considerados territorio sirio, al oír los lamentos que emergían de una sinagoga y al enterarse que se debían al llanto de los judíos por la destrucción de su Templo, ocurrido 1700 años atrás, dijo: «Un pueblo que recuerde tanto su pasado tiene su futuro asegurado». Posteriormente, el 20 de abril de 1799, emitió la Proclamación a la nación judía, abogando por la creación de un Estado judío independiente, al considerar que los judíos eran «los herederos legítimos de Palestina».

En marzo de 1891, seis años antes de crearse el Primer Congreso Sionista en Basilea, el evangelista cristiano Benjamín Harrison presentó al entonces presidente de los Estados Unidos el documento conocido como The Memorial Blackstone, en el que se refería a la situación difícil de los judíos rusos de emigrar (para evitar su asesinato en los pogromos) a Europa y tampoco poder hacerlo a Estados Unidos debido a que el costo del billete era muy elevado. En dicho documento se lee: «Si en el Tratado de Berlín en 1878 se devolvió Bulgaria a los búlgaros y Serbia a los serbios; y si Rumania, Montenegro y Grecia fueron quitados a los turcos y entregados a sus dueños, ¿por qué no devolver Palestina a los judíos, de dónde fueron expulsados a la fuerza y la que de manera inalienable les pertenece? (…) Creemos que es el tiempo apropiado para todas las naciones, especialmente las naciones cristianas de Europa, para mostrar solidaridad con Israel (…) restaurémosle la tierra de donde fueron cruelmente desterrados por nuestros ancestros, los romanos».

Unas tres décadas después, el Sharif Hussein en la Meca daba la bienvenida, por la prensa, a los judíos en su retorno a Palestina, reconociéndolos como «los hijos originales del país, de quienes sus hermanos árabes se beneficiarán material y espiritualmente».

Por su parte, Ryan Mervin Bellerose, activista y fundador del grupo de defensas indígenas que lucha por los derechos de los indígenas de Alberta, Canadá dijo: «Los judíos y no los árabes palestinos son los nativos de la región. (…) Las reclamaciones de los palestinos son peligrosas para los pueblos indígenas de todas partes. (…) Es la primera vez en la historia que un pueblo indígena ha logrado recuperar el control de sus tierras ancestrales y ha construido un Estado-nación. (…) Gran ejemplo a emular por nuestros pueblos».

Mientras que Martínez Cobo, exrelator de la subcomisión de prevención de discriminaciones y protección de las minorías de las Naciones Unidas, dijo que los judíos encajaban en su planteamiento por lo siguiente: « (1) Sus tierras ancestrales fueron invadidas por los romanos y luego por los árabes; (2) Comparten un ancestro común con los ocupantes anteriores, según estudios genéticos; (3) Poseen una cultura, lengua y lazos espirituales con las tierras ancestrales como Judea y Samaria; (4) Aunque las diversas comunidades judías tienen algunas diferencias tradicionales, todas mantienen la misma cultura y se mantienen sin cambios; (5) Resucitaron el idioma hebreo, que hoy es el principal».

Centro arqueológico de Beersheba, frontera sur del antiguo reino de Judea, una de las incontables pruebas de la existencia del pueblo judío en la tierra de Israel

Antes de pasar al siguiente aspecto, para que se comprenda mejor lo que a continuación sigue, haré un breve repaso de la investigación de Anees Zaka y Diane Coleman, que demostraron que en ninguna de las 21 referencias que hizo el Corán sobre los árabes se les identificó como pueblo, nación o grupo étnico, ni tampoco existe referencia de alguna tierra árabe, armada, o por lo menos un hombre o una mujer árabe, mientras que en la Biblia/Torá, los árabes aparecen como tribus errantes originarias de la Península Arábiga de etnias mezcladas, que llevaban una vida de austeridad y sin ningún tipo de gobierno, algunas siendo nómadas y sedentarias. Por ejemplo, el profeta Isaias dijo: «los hijos de Cedar serán reducidos, porque el Señor Dios de Israel lo ha dicho» (Is. 21:13,17). Los cedar, término que proviene del nombre del segundo hijo de Ismael (el hijo de la esclava Agar concebido con Abraham) del que, según la Biblia, descienden los árabes, se refiere a los árabes y beduinos. También hay otras referencias a los árabes en la Biblia, pero nunca identificándolos como pueblo y, además, considerados adversarios de los hijos de Israel. Por ejemplo, se menciona que durante la reconstrucción de los muros de Jerusalén, los árabes agrupados con los idumeos y otros grupos étnicos se mofaban de los judíos profiriéndoles amenazas de muerte (Neh. 2:19; 6:1-9,16), que también menciona el profeta Isaías: «Pero aconteció que oyendo Sanbalat y Tobías, y los árabes, los amonitas y los de Asdod que los muros de Jerusalén eran reparados, se encolerizaron mucho y conspiraron para atacar Jerusalén y hacerle daño» (Is. 4:7), o «Y nuestros enemigos dijeron: no sepan, ni vean, hasta que entremos en medio de ellos y los matemos y hagamos cesar la obra» (Is. 4:11). También el rey David exclama en un Salmo: «¡Ay de mí, que moro en Mesec y habito entre las tiendas de Cedar! Mucho tiempo ha morado mi alma con los que aborrecen la paz. Yo soy pacífico; más ellos, así que hablo, me hacen la guerra» (Sal. 120:5-7).

Como se verá más abajo, después de la Primera Guerra Mundial fue creado el sistema de mandato según el cual Palestina e Irak quedaron bajo el mandato de Inglaterra, mientras que Siria, separada del Líbano, quedó bajo el mandato de Francia. Pero no fue sino hasta 1967 que se habló seriamente de una identidad árabe palestina. Ello se debió a que, después de la estrepitosa derrota de los Estados árabes tras la Guerra de Seis Días, esos se dieron cuenta de que por la vía armada no podrán vencer a Israel, pese a la inferioridad numérica y logística del último, por lo cual cambiaron de estrategia. Ello resulta claramente de las palabras de Sahir Muhsein, jefe del departamento de operaciones militares de la OLP  (Organización para la Liberación de Palestina) quien en 1977, en una entrevista que dio a la revista holandesa Trouw, después de explicar que no hay diferencias entre jordanos, palestinos, sirios y libaneses, dijo: «Somos todos miembros de un pueblo: la nación árabe. (…) Somos un pueblo. Es solo por razones políticas que apoyamos nuestra identidad palestina con cuidado. Pues es de interés nacional que los árabes aprendan a promover la existencia de un Estado palestino independiente en oposición al sionismo. Es verdad, la existencia de una identidad palestina está ahí solo por razones tácticas. La fundación de un Estado palestino es una nueva herramienta para continuar la lucha contra Israel y por la unidad árabe». Para más inri, las mismas Constituciones de la OLP confirman las palabras de Muhsein, en el sentido de que el pueblo palestino no existe, sino que es una sucia maquinación inventada por los árabes para deslegitimar el Estado de Israel y a continuación citaré de las mismas:

Primera Constitución de 1964 de OLP definió Palestina en el Artículo 2 «con las fronteras que tenía durante el Mandato Británico». Se refiere a la segunda delimitación realizada por los británicos en 1922, muy injusta y más que ilegal en cuanto a su propio acuerdo previo y también muy criticada por todos los Estados civilizados del mundo, de la que hablaré en las siguientes páginas. Gil-White hizo una excelente observación al respecto cuando dijo que: «si un poder colonial extranjero del siglo XX puede definir arbitrariamente las fronteras de la tierra ancestral palestina, debemos cuestionar la presunta realidad de los mencionados palestinos». Pero luego resulta que la OLP no hizo caso a esa definición y en el artículo 24 de la Constitución estableció que Judea, Samaria y Gaza, territorios que posteriormente y hasta nuestros días reclama (y algunos Estados europeos se adhieren injustificada y descaradamente a esa demanda ilegal, amenazando a Israel), no eran tierras palestinas. Cito el respectivo artículo: «Esta Organización no reclama soberanía territorial sobre Cisjordania (Judea y Samaria) en el Reino Hachemí de Jordania, ni la Franja de Gaza». Ello se debió a que, después de la guerra de 1948, Egipto arrebató ilegalmente Gaza y Jordania hizo lo mismo con Judea y Samaria.

Sin embargo, en 1968 la OLP reescribió su Constitución, pero esa vez dijo que Gaza, Judea y Samaria sí eran territorio palestino y explicaré por qué, dejando claro una vez más la doble moral de la OLP y sus aliados. Resulta que, en 1967, los países árabes musulmanes liderados por el dictador egipcio Gamal Abdel Nasser, declararon una nueva guerra genocida a Israel, lo cual se conoce como la Guerra de Seis Días: «La batalla será general y nuestro objetivo básico la destrucción de Israel. (…) No entraremos a Palestina con su suelo cubierto de arena. Entraremos con su suelo saturado de sangre», clamaba el desquiciado Nasser. Pero Dios ayudó de nuevo a los judíos y la guerra terminó en una nueva derrota para los árabes, mientras que Israel obtuvo el control sobre Gaza, Judea y Samaria, además de otros territorios. Sin embargo, Israel quería la paz, así que, en un gesto sin precedentes en la historia, devolvió los territorios conquistados a sus atacantes, a cambio de una mera promesa de paz. Pero los árabes rehusaron incluso eso, planeando un nuevo ataque en cuanto se recuperasen. A ello se debió que en 1968 la OLP reescribiera su Constitución, pero esa vez considerando que Gaza, Judea y Samaria eran palestinos. «¿Qué conclusión sacamos de todo esto? Que Palestina tiene fronteras flexibles que se definen y redefinen tan solo para utilizarla como “herramienta para continuar la lucha contra Israel”?», se pregunta Francisco Gil-White.

Aclarado ya lo anterior, vamos a analizar ahora otra de las muchas graves acusaciones de la OLP contra Israel que pulula por las redes sociales de todo el mundo y que es usada con mucho gusto por neonazis, yihadistas, extremistas de izquierda, judeofobos y conspiranoicos sin cultura alguna, y ver si de verdad los sionistas «arrebataron la tierra al pueblo palestino o lo oprimieron de alguna forma», como los anteriores acusan.

Hajj Amin al-Husseini saludando con el saludo nazi a su legión árabe

Uno de los primeros que formuló la teoría anterior, acusando a los judíos del supuesto robo de tierra de los palestinos fue Hajj Amín al Husseini, que se aprovechó de la misma para lanzar su cuarta oleada terrorista entre 1936-1939, bautizada como la Revuelta árabe y cuando usó armamento que con mucho gusto le abastecían Mussolini y Hitler. Intentando comprobar qué había pasado, el gobierno británico, que por aquel entonces ejercía su dominio sobre Palestina, envió un equipo de investigación encabezado por el Lord Peel y el muftí Husseini fue requerido a comparecer. A continuación, reproduzco el diálogo entre este y Sir L. Hammond que formaba parte de la comisión, citado por Peters y Gil-White:

HAMMOND: Su Eminencia nos dibujó un escenario de árabes que eran expulsados de sus tierras y de pueblos que fueron destruidos. Lo que quisiera saber es si el Gobierno (Británico) de Palestina y la Administración adquirieron la tierra y luego se la dieron a los judíos.

MUFTÍ: En la mayoría de los casos las tierras fueron adquiridas.

HAMMOND: Quiero decir adquiridas por la fuerza, con compulsión, como si hubiesen sido adquiridas para uso público.

MUFTÍ: No, no fue así.

HAMMOND: ¿No fueron adquiridas por la fuerza?

MUFTÍ: No.

HAMMOND: ¿Pero entonces estas tierras que ascienden a los 700 000 dunams de hecho fueron vendidas?

MUFTÍ: Sí, fueron vendidas, pero el país fue puesto en condiciones para facilitar aquellas adquisiciones.

HAMMOND: No estoy seguro de estarle entendiendo. Fueron vendidas. ¿Quién las vendió?

MUFTÍ: Los terratenientes.

HAMMOND: ¿Árabes?

MUFTÍ: En su mayoría eran árabes.

HAMMOND: ¿Hubo alguna compulsión para que vendieran? Y si así fue, ¿quién lo hizo?

MUFTÍ: Como en otros países, hay gente que se ve forzada por las circunstancias, las fuerzas económicas, a vender su tierra.

En realidad, las tierras habían sido compradas por el gobierno sionista a precio de oro, como se verá a continuación, y del anterior dialogo está claro que ni siquiera Husseini pudo negarlo. Como bien matiza Gil-White, a diferencia de los europeos y musulmanes, que después de robar, esclavizar y exterminar pueblos enteros de América, África del Norte y parte de Asia, y que luego allí se quedaron sin intención alguna de devolverles ni las tierras ni las justas reparaciones a dichos pueblos, los judíos compraron de forma legítima sus tierras, que generalmente eran de las que nadie deseaba y yermas, y más: transformaron un desierto en un oasis rebosante de vida y próspero.

Uno de los más conocidos defensores del movimiento palestino como nacionalista y anticolonialista es el historiador Nathan Weinstock, quien expuso sus argumentos en su libro El Sionismo: Falso Mesías. Sin embargo, su teoría se cae por sus propios argumentos, viéndose obligado a confesar por sí mismo que la judeofobia de los musulmanes y sus ataques contra los judíos eran iguales que los pogromos de la Rusia zarista, siendo alentados por las propias autoridades, esta vez británicas.

En realidad, los judíos no solo que no oprimían a los árabes, sino todo lo contrario: los ayudaron a liberarse del yugo que les imponían los grandes terratenientes igualmente árabes. De hecho, incluso hoy en día, donde mejor viven los palestinos no es en los países árabes, sino en Israel, donde trabajan en igualdad de condiciones con los judíos y cristianos e incluso tienen un partido político con presencia en el Knesset (el Parlamento israelí), entre muchas otras. Me refiero a los árabes de buen sentido, no a los terroristas. Los árabes de Palestina oprimían a los otros árabes del territorio, esta es la verdad y a continuación analizaré las pruebas.

Weinstock mismo reconoció que, «cuando se discute la compra de tierras por parte de las organizaciones sionistas en Palestina, tiende a omitirse que estas transacciones sucedieron gracias a lo ansiosos que estaban los grandes terratenientes árabes por vender sus tierras (…) porque los sionistas pagaron bien cara su Tierra Santa (…) y su afán de compra produjo una oleada muy lucrativa de especulación en el mercado de bienes raíces: para el año 1931, un aumento de más de 3000%». Luego, Weinstock explica también que los «felajines (los campesinos árabes) fueron desplazados en la compra de tierras hechas por no judíos (o sea: árabes)» y sufrían una tremenda explotación y opresión por parte de la clase feudal árabe, ya que los efendis (los terratenientes árabes) se habían apoderado de sus tierras y los mantenían en un estado de semiesclavitud, lo cual era regla en todo el mundo musulmán. En concreto, los felajines fueron desposeídos de sus tierras por los mismos árabes, los ricos, claro está, que adquirían sus propiedades a precio de ganga y muchas veces por la fuerza, para luego revenderlas a precio de oro a los judíos sionistas. Si lo anterior es reconocido incluso por un antisionista, la cosa está clara.

Por el contrario, los judíos sionistas «prohibían expulsar a los felajines (…) y decían que había que promover los derechos de los trabajadores árabes y mejorar sus condiciones de vida», aclara y demuestra la historiadora Anita Shapira, y si bien se daban casos de judíos que consideraban que las tierras adquiridas tenían que ser labradas solo por judíos, muchos otros no estaban de acuerdo y cuando se compraban tierras donde los efendis aún no habían expulsado a los felajines, «los trabajadores árabes eran invitados a quedarse a labrar las tierras judías». Ello se debía a que la mayoría de los judíos, que habían sido humildes artesanos en Europa, habían probado el amargo sabor de la opresión y no querían dar el mismo trato a otros.

Luego, como reconoce el mismísimo Weinstock, «las repercusiones del capital (sionista) en Palestina y de la expansión económica se sintieron, a la larga. (…) La agricultura avanzó considerablemente durante este periodo y se vio el comienzo de una evolución hacia el cultivo intensivo. Las hortalizas árabes, que cubrían un área de unos 332 000 dúnams en 1921, se extendía sobre 832 000 dúnams en 1942». «¿Puede alegarse un desplazo de los árabes cuando la tierra que cultivan, gracias a la influencia sionista, aumenta más del 100% en veinte años?», se pregunta Gil-White.

Weinstock también se vio forzado a reconocer el benéfico impacto del sionismo para los árabes pobres que se quedaron sin tierra, ya que muchos encontraron nuevos empleos en la explosiva economía judía, muy superiores a la esclavitud en la que hasta ese entonces los habían mantenido sus señores feudales árabes, y cito: «El uso del ganado vacuno y la avicultura crecieron rápidamente, un 60% en 13 años. Los naranjales crecieron a gran velocidad: 22 000 dúnams de cítricos en 1922, a 144 000 en 1937. La producción de vegetales se multiplicó por diez entre 1920 y 1938. Pero con todo, y aquí deben culparse las estructuras sociales primitivas y reaccionarias de los árabes, a la agricultura le continuó haciendo falta capital. Por otro lado, en un periodo de explosión económica e inmigración masiva (tanto musulmana como judía), la escasez de la mano de obra y la fiebre de la construcción favorecían el empleo de los árabes. Además, un gran número de árabes palestinos encontraron trabajo en servicios públicos: 18 000 en 1930, y más de 30 000 en 1945. A estos hay que añadir los que eran empleados por compañías concesionadas en las que el capital era judío pero que por estatutos de la compañía misma tenían que emplear una cierta proporción de obreros árabes. Asimismo, apareció también una industria árabe».

Como se ve, en realidad, los árabes de Palestina vivían mucho mejor con los judíos y de hecho las inmigraciones masivas de árabes después de la llegadas de los judíos sionistas se debieron justo a eso. Por otro lado, los terratenientes árabes, entre ellos el muftí Husseini, se enriquecieron más de lo que habían soñado jamás debido a lo anterior. Sin embargo, los efendis seguían impulsando la judeofobia y ello nos lo demuestra incluso el antisionista Weinstock, explicando en su libro que «la aristocracia terrateniente tenía un control total sobre la vida política» y que el liderazgo del movimiento árabe surgido en reacción al sionismo «estaba en manos de los grandes terratenientes del estrato a’yan (los nobles urbanos)», que ya sabemos que no sentían ninguna piedad para las clases bajas conformadas por los árabes pobres. De hecho, el mismo muftí Husseini reconoció que fueron los grandes terratenientes árabes los que expulsaron a los felajines de sus tierras cuando dijo que los efendis vendían sus tierras «por encima de las cabezas de sus labradores, quienes fueron expulsados a la fuerza». Huelga decir que era Husseini y su familia quienes lideraban a los terratenientes.

Sigue Weinstock: «los pequeños terratenientes árabes ya no se atrevían a vender sus tierras abiertamente a los judíos. Porque mientras que en público los líderes (árabes) arremetían con su propaganda feroz contra los sionistas, denunciando cualquier transferencia de tierra ancestral a los judíos como una traición, en secreto se enriquecían por medio de las operaciones mismas que tan furiosamente denunciaban. (…) Durante la revuelta de 1936-39, las guerrillas de Husseini de hecho ejecutaban “traidores”, pero al mismo tiempo un familiar cercano del muftí (Hussieni) comerciaba con brío en estas transacciones supuestamente criminales, pero con una diferencia notable: esta persona forzaba las ventas de pequeños campesinos árabes a precios despreciables y revendía después la tierra a los judíos a precios altísimos. En otras palabras, la propaganda hipernacionalista se convirtió en un negocio lucrativo, un fraude gangsteril al estilo estadounidense, para los nobles árabes». Hay que tener en cuenta que lo anterior son las palabras de un antisionista defensor del movimiento supuestamente nacionalista y anticolonialista del pueblo palestino.

«Está claro, pues, que en Palestina lo que había era un odio racista contra los judíos que Husseini y sus aliados efendis abanicaban cínicamente para oprimir más a los árabes. El racismo naturalmente pugnaba por evitar que los felajines fueran influenciados por los judíos sionistas. De todas formas, los árabes humildes podían ver los beneficios para ellos del sionismo (por algo habían inmigrado), y Husseini tuvo que dirigir más y más terrorismo contra los árabes para así forzarlos a matar judíos. En conclusión, ¿es justo decir que un milenario pueblo palestino fue despojado por la fuerza de su tierra ancestral? Entonces, ¿por qué nos inculca esta interpretación la mass-media occidental?», pregunta Gil-White.

 

(3) Breve repaso de las causas y antecedentes del sionismo

La existencia del pueblo judío se remonta a unos 4000 años atrás. Sin embargo, a lo largo de este tiempo ha sufrido varios exilios, el último en el año 70, debido a la conquista romana. Sorprendentemente, los profetas de la Biblia ya habían pronosticado lo anterior, e  igual pronosticaron su retorno a la Tierra Prometida. De acuerdo con la Torá (que son los primeros cinco libros de la Biblia, conocidos como el Pentateuco), el primer retorno se remonta al siglo XIII a.C., cuando los judíos volvieron de Egipto después de cuatro siglos de esclavitud, donde habían emigrado debido a una hambruna, siendo guiados por Moisés y que conocemos como el Éxodo (12:37-51). El segundo retorno ocurrió en 597 a.C., cuando se utilizó por primera vez la expresión «retorno a Sión» (Ezra, capítulos II y III); y el tercero empezó a finales del siglo XIX y aún está en marcha.

El tercer y actual retorno fue provocado por el antisemitismo cuyas consecuencias en muchas ocasiones trágicas sufrieron los judíos en Europa. Además, durante la década de 1870-1880, en Rusia y Polonia se registraron de nuevo sangrientos pogromos, que poco más tarde se agravaron bajo las acusaciones de que los judíos habían estado detrás del asesinato del zar Alejandro II, aunque la historia demostró posteriormente que, en realidad, los perpetradores fueron los nihilistas.

En ese tiempo, muchos judíos se habían integrado totalmente dentro de los pueblos donde vivían e incluso muchos de ellos incluso denigraban el judaísmo, dando paso al fenómeno conocido como «judío no judío». La asimilación fue recomendada por varias personalidades, como Moritz Hesse, un judío-alemán y León Pinsker, un judío-ruso, que vivieron en el siglo XIX. Pero debido al antisemitismo cada vez más acentuado y del resurgimiento de los pogromos, al final tuvieron que reconocer que la misma no era la vía para que los judíos pudieran vivir en paz en medio de los pueblos europeos. Consecuencia de lo anterior, al final Hesse cambió su nombre por Moisés y escribió su obra Roma y Jerusalén, en la cual expone la imperante necesidad de una nación para los judíos exiliados. Por su parte, León Pinsker expresó en Auto-emancipación la necesidad de crear un congreso de judíos notables, siendo consciente de que la solución era la creación de un estado judío: «El único remedio sería la creación de una nacionalidad judía, de un pueblo viviendo en su propio suelo». A continuación, Pinsker visitó las comunidades judías a fin de obtener la financiación necesaria para un plan de colonización de la tierra de sus ancestros.

Ya en 1855, Moisés Montefiori había promovido la compra de tierras en Israel, pero como vimos anteriormente, el mito de que las compraran a un precio irrisorio no se sostiene y en realidad es justo al revés. Los registros que se hicieron públicos después de la Primera Guerra Mundial demostraron que un porcentaje del 73% de dichas tierras se compraron a terratenientes árabes ausentes, que vivían en Damasco, Cairo y Beirut y a un precio exorbitante. Sin embargo, en 1858, el gobierno otomano prohibió la venta de tierras a los judíos bajo pena de muerte.

Como vimos antes, en las descripciones hechas por viajeros y escritores de la época, Israel no era ni de lejos la tierra de la que manaba leche y miel que describía la Biblia, sino todo lo contrario: una tierra de nadie, un desierto habitado por una población que había sido diezmada por la malaria y que estaba integrada principalmente por judíos y árabes, los últimos siendo casi en su totalidad seminómadas y beduinos. Por aquel entonces, a los pobladores de la zona se les llamaba palestinos, aunque tal como se expresan los antiguos libros de la época, el término se aplicaba especialmente a los judíos, y no a los árabes. Fue después del surgimiento del movimiento sionista cuando los judíos iban a volver a llamarse judíos y después del surgimiento de la OLP, en los años 60 del siglo pasado, cuando Yasser Arafat iba a nombrar palestinos exclusivamente a los árabes de la zona.

La Organización Sionista Mundial define el sionismo como: «Movimiento que defiende el derecho del pueblo judío a retornar a su patria y vivir allí como un pueblo libre en un Estado judío independiente, en su patria histórica» y fue impulsado por primera vez por Hesse, Pinsker y el rabino Zebi Hirsch Kalischer. Los que iniciaron el retorno a Israel fueron los judíos de Polonia y Rusia, entre 1882 y 1904, huyendo de los pogromos. Influenciados por algunos rabinos, consideraban que no era necesario esperar la llegada del Mesías para volver a su tierra ancestral, sino que el Mesías iba a volver cuando en Israel iba a morar un número significativos de judíos. A diferencia de la inmigración, el retorno de los judíos a Eretz Israel, la Tierra de Israel, se llama aliya, que fue definida por Berl Katznelson, uno de los líderes del movimiento kibutz: «El partir a cualquier otra tierra lo llamamos inmigración, pero retornando a Sión es aliyá. Aliyá es el ascenso de las profundidades del Galut (exilio) hacia la tierra natal, a la tierra de la libertad».

Lo anterior aumentó significativamente la población de Palestina y no solo judíos, sino también árabes atraídos por la prosperidad que creaban los judíos. Según Elena Dantas, «ante el desconocimiento no sólo del cultivo de la tierra, sino de las condiciones climáticas de un ambiente totalmente diferente al suyo, los inmigrantes (judíos) se vieron en la necesidad de recurrir a los árabes para adjudicarle las labores de la agricultura, lo que fue un factor favorable para ellos, ante la gran afluencia de trabajo que esto va a producir. Un estudio demográfico realizado por la Universidad de Columbia demostró que, a finales del siglo XIX, la población árabe había logrado un crecimiento notable de 1 300 000, cuadruplicando el número de habitantes en menos de un siglo».

El segundo aliyá se produjo entre 1904-1914 y el tercero entre 1919-1923, cuando llegaron unos 37 000 judíos principalmente de Rusia, pero también de Polonia, Lituania y Rumania. Después de 1933, cuando Hitler subió al poder, llegaron otros 80 000 judíos. Debido al largo exilio, el idioma hebreo había dejado de usarse, excepto en oraciones y lecturas de la Torá y del Talmud. Fue Ben Yehuda quien elaboró el diccionario que se convertiría en la base del actual hebreo, aunque debido a ello fue tildado de hereje por algunos judíos religiosos, que consideraron que había transformado el antiguo lenguaje sagrado en uno secular.

Hace unos 2500 años, el profeta Ezequiel vaticinó que a finales del siglo XIX el pueblo judío iba a volver a su tierra ancestral. A continuación, citaré algunas de las profecías de la Biblia sobre el retorno total del pueblo judío a Israel:

«Por tanto así ha dicho el Señor: ahora volveré la cautividad de Jacob y tendré misericordia de toda la casa de Israel. (…) Y sabrán que Yo soy el Señor cuando después de haberles llevado al cautiverio entre las naciones, los reúna sobre su tierra, sin dejar allí a ninguno de ellos» (Ez. 39:28)

«Del oriente traeré tu generación y del occidente te recogeré. Diré al Norte: da acá; y al Sur: no te detengas, trae de lejos a mis hijos y a mis hijas de los confines de la tierra» (Is. 43:5-7)

Para entender mejor el contexto en el que se produjo el movimiento nacionalista judío, conocido como sionismo, tenemos que hacer un recorrido por la historia moderna de Europa. Después de unos 2000 años de persecuciones, hostigamiento y asesinatos impulsados por el Vaticano y las monarquías y nobleza occidental, aproximadamente un 90% de los judíos se refugiaron a Europa oriental. Pero pese a que allí el trato que recibieron fue algo mejor, tampoco se puede decir que su condición mejoró mucho. Por poner un ejemplo, mencionaré el pogromo de 1903 de Kishinev, Rusia (que actualmente pertenece a la República de Moldavia), resumido por Gil-White que cita a Elon: «El 19 de abril sucedió un ultraje en el pequeño pueblo besarabio de Kishinev, que en menos de 48 horas dejó 45 judíos muertos y casi 600 heridos. 1500 negocios y casas fueron saqueados o destruidos. Sonaban las campanas de la iglesia para anunciar el domingo de Pascua cuando una muchedumbre salvaje, obedeciendo una señal, se lanzó atropellada por las estrechas calles matando judíos y poniéndole fuego a sus casas y negocios. En las décadas anteriores la población cristiana de Kishinev, de unos 60 000 personas, había vivido en paz con sus 50 000 vecinos judíos, que eran artesanos o dueños de pequeños comercios. Pero el único periódico en el pueblo era un diario antisemita sensacionalista, el Bessarabitz, subsidiado por un presupuesto especial del Ministerio de Asuntos Internos del Zar. En los meses que precedieron la conflagración, el Bessarabitz había lidiado una campaña de incitación violenta contra los judíos de Kishinev, acusándolos de capturar y asesinar de forma ritual a bebés cristianos y de apoyar, simultáneamente, la revolución socialista y la explotación capitalista de los cristianos.

La policía no hizo ningún esfuerzo por interferir ni con los asesinatos que por todas partes cundían, ni con el saqueo, ni con los quemazones. Durante casi veinticuatro horas, mientras que el ejército permanecía en sus barracas bajo órdenes del gobernador de la provincia, la multitud se desaforó. Se martillaron clavos en los cráneos de las víctimas, se les arrancaron los ojos de la cara, bebés fueron azotados contra la calle desde los pisos más altos de los edificios. Hombres fueron castrados, mujeres violadas. El obispo local se paseó en su carruaje en medio de la multitud, bendiciéndola. Solo al caer el sol, al segundo día, apareció finalmente la policía para dispersar al gentío. Para entonces había sido consumada esta atrocidad.

Se pensaba que había sido Konstantín Pobedenostsev, el consejero del Zar y cabeza del Santo Sínodo, quien había inspirado el ultraje para desviar el descontento popular e impedir que se unieran los pobres al movimiento socialista. La política de Pobedenostsev ante el problema judío fue tripartita: un tercio de los judíos sería convertido al cristianismo por la fuerza, un tercio sería expulsado y un tercio sería asesinado. Se dijo ampliamente que Wentzel von Pleve, el Ministro de Asuntos Interiores del Zar, le había dado instrucciones al gobernador de Kishinev que no se esmerara demasiado protegiendo a los judíos. En Kishinev el gobierno estaba poniendo a prueba una nueva técnica para ahogar el fervor revolucionario en sangre judía. La noticia del pogromo fue suprimida en los diarios rusos, los cuales dijeron solamente que había habido un repentino estrago de violencia provocado por los judíos».

Desafortunadamente, lo anterior no fue el único incidente de este tipo, ni el peor.

En Occidente la cosa tampoco era mejor. En la misma época, Theodor Herzl, un periodista vienés que iba a convertirse en el más famoso nacionalista judío, estaba preocupado cada vez más debido a incidentes como el anterior y del aumento del antisemitismo en Europa, especialmente en Alemania. Ello lo hizo pronosticar que iba a producirse un gran genocidio, lo cual ocurrió pocas décadas después de su muerte, a mano de los nazis. Herzl era un judío acomodado, totalmente asimilado a la cultura cristiana europea y alejado de los fundamentos de la cultura judaica. Había estudiado el Derecho, pero su gran pasión siempre fueron la literatura y el teatro. Igual que Moisés, no presenció el nacimiento del Estado de Israel, pero fue su obra El Estado Judío y el movimiento que nació a raíz de ella, lo que lo hiciera posible.

La teoría arianista de Max Müler, cuyo fracaso científico no vejó en absoluto su éxito cultural y años más tarde iba a ser la base ideológica de los nazis, siendo incluso hoy en día ventilada por las redes sociales, fue el pilar del nacionalismo alemán ferozmente antisemita, debido a que ofrecía una alternativa a la humillación que sentían los cristianes alemanes al saber que eran un producto del judaísmo, ya que el Antiguo Testamento se ubica en Israel y el mismo Jesucristo fue judío. «Pero ya en el siglo XIX era muy popular y, además de servirle de herramienta a Bismarck, promovió el rechazo, muy doloroso, hacia todos los judíos que amaban a Alemania. Teodoro Herzl fue uno de los rechazados. “Estos días tiene uno que ser rubio”, escribió Herzl en una nota encontrada entre sus efectos de su época de estudiante. Su propia fraternidad de la universidad, Albia, la cual era, como él, pro alemana, se convirtió en un nido de antisemitas. En marzo de 1883 Herzl presentó furioso su renuncia».

Sin embargo, lo que colmó el vaso para Herzl fue el caso Dreyfus. Cuando Alfred Dreyfus, un alto oficial judío del ejército francés, fue acusado falsamente de alta traición a la patria y condenado a cadena perpetua (aunque fue puesto en libertad pocos años más tarde, al demostrarse su inocencia), Herzl cubrió el caso como periodista para el Neue Freie Presse. Los gritos de las turbas enloquecidas por las calles de Paris que gritaban «Muerte a los judíos», a todos los judíos, y no solo a Dreyfus, le provocaron una fuerte impresión. Se dio cuenta de que los judíos seguían siendo considerados extranjeros (en su propio país) incluso después de dos mil años de convivencia, que no eran percibidos simplemente como practicantes de una religión distinta y que no tenía sentido combatir el antisemitismo disfrazado de nacionalismo de los pueblos europeos. Por lo cual pensó que, si los europeos consideraban que los judíos eran un pueblo distinto, de acuerdo con la ideología nacionalista de autodeterminación, muy en alza en la Europa en aquellos tiempos y que exigía un Estado para cada pueblo, entonces los judíos también necesitaban un Estado propio. Plasmo en su libro la anterior idea, viajó a las grandes capitales de Europa, se entrevistó con reyes, aristócratas, estadistas, juristas y financieros y trató de convencerles de que era muy simple deshacerse de los indeseables judíos si apoyaban la creación de un Estado judío independiente.

Herzl no era religioso, por lo que en un primer momento consideró que cualquier territorio serviría, siempre y cuando se le otorgara soberanía judía. Propuso territorios de varias partes de mundo, pero al ser tachado de traidor por algunos de sus correligionarios (debido a ello) y pensando en la añoranza milenaria de los judíos por Jerusalén, por Sión, la tierra de Israel, al final se decidió por lo último. Muchos judíos, especialmente los bien posicionados en Europa, no solo que no se volvieron sionistas, sino todo lo contrario: antisionistas feroces. Pero otros tantos, generalmente los más pobres, abrazaron con alegría su propuesta, y dejaron las tierras donde vivían y que amaban, pero donde sufrían constante rechazo o peor, y emprendieron una larga y arriesgada travesía hacia su tierra ancestral.

Por aquel entonces, Israel estaba bajo el gobierno otomano y el sultán estaba en bancarrota. Por lo que Herzl intentó obtener una carta constitutiva del gobierno turco, prometiendo a cambio que el gobierno sionista asumiera su deuda. Pero el sultán rechazó su oferta. Sin embargo, unos pocos inmigrantes judíos compraron pequeñas parcelas y se transformaron en agricultores. Pocos años después, al finalizar la Primera Guerra Mundial, Gran Bretaña obtuvo el mandato de la zona, que rebautizó como Palestina, igual que en el antiguo Imperio Romano, y por medio de la famosa Declaración de Balfour se comprometió a crear una patria judía en el Oriente Medio.

Hay que aclarar el interés que tenía Gran Bretaña por Palestina y ello lo explica muy bien el historiador Saadia Weltmann, que nos aclara que cuando los turcos atacaron, durante la Primera Guerra Mundial, desde el Canal de Suez, los ingleses se dieron cuenta de que era un nudo de comunicación muy importante para su imperio. Por ello, en 1916 firmó el acuerdo Sykes-Picot con Francia y el Imperio Zarista como socio menor, para dividirse entre las tres potencias las tierras del Imperio Otomano. Dicho acuerdo dictaba que Jerusalén y sus alrededores iban a ser área internacional gobernada conjuntamente por los británicos y los franceses y, para contar con el apoyo de los aristócratas árabes locales, les prometieron que obtendrían a cambio tierras otomanas. Sin embargo, al finalizar la guerra, el nuevo gobierno británico decidió que mejor gobernar Palestina sin los franceses, por lo que un mandato para crear allí una patria judía fue considerado como un excelente argumento para obtener el control total de la zona y así tener salida al Canal de Suez. Weltmann considera que esa fue la clave de la Declaración de Balfour, que fue promulgada el 2 de noviembre de 1917.

El 24 de abril de 1920, en la Conferencia de Paz de San Remo, la Declaración de Balfour obtuvo validez legal internacional y «a consecuencia directa de esa decisión, Gran Bretaña se comprometió a establecer, o más precisamente a reconstituir, el Hogar Nacional Judío en Palestina» (Weltmann). Debido a ello, el día siguiente Gran Bretaña recibió de la Liga de las Naciones el control de lo que se llamaría el Mandato Británico de Palestina. A cambio, se comprometió a crear el Estado judío en Palestina, que se reservaba integralmente para el pueblo judío y que por aquel entonces no existía como entidad legal bajo la ley internacional. «El Hogar Nacional Judío y Palestina eran por lo tanto sinónimas, dado que ambas fueron creadas en el mismo instante y para el mismo propósito» (Gil-White) y «de otra manera, Palestina nunca hubiera sido creada como un país propio el 24 de abril de 1920» (Grief).

La Declaración de Balfour fue aprobada por ley del Congreso de los Estados Unidos en 1922 y en un primer momento contó también con la aprobación de los árabes, ya que en la Conferencia de Paz de París de 2 de marzo de 1919, Jaim Weizmann junto con otros líderes sionistas firmaron con el Emir Feisal ibn Hussein un acuerdo «consciente de los vínculos raciales y consanguíneos entre los árabes y judíos» y el día siguiente, el emir mandó una nota al líder sionista Felix Frankfurter expresándose así: «Los árabes, especialmente los educados entre nosotros, vemos con profunda simpatía el movimiento sionista (…) y le damos calurosamente nuestra bienvenida (…) el movimiento judío, como el nuestro, es nacionalista y no imperialista. En Siria hay sitios para ambos y no puede haber una victoria real sin la presencia de ambos».

Sin embargo, los gobernantes británicos en realidad no se entusiasmaron con recrear el Estado judío en Palestina, y eso porque deseaban más bien el apoyo de los terratenientes árabes, que eran profundamente antisemitas, mientras que los judíos no eran más que un paupérrimo grupito de gente odiada en todas partes. Por lo que, en lugar de respetar lo asumido en la Declaración de Balfour, pusieron en marcha una política antisionista muy violenta. A ello se sumaba el desgano de los líderes sionistas que siguieron a Herzl. El historiador Kenneth Levin dijo que en 1914, pese al entusiasmo de muchos judíos sionistas (generalmente los más oprimidos en Europa), Jaim Weizmann, sucesor de Herzl en la dirección de la Organización Sionista, incluso pidió menos de lo que le ofrecían los británicos, explicando que solo deseaba «un lugar donde (los judíos) formaran una parte importante de la población (…) aunque fuera este lugar muy pequeño. Por ejemplo, algo así como Mónaco, con una universidad en vez de un casino».

«Esto traicionaba por completo la visión original de Teodoro Herzl, ya que si los judíos no eran una mayoría demográfica en un Estado propiamente judío, no podrían defenderse jamás del antisemitismo. Aquellos políticos británicos que se habían entusiasmado con el proyecto sionista, vieron ahora la timidez y desgano de Weizmann y redujeron su entusiasmo. Terminaron hablando, como él, de un “plan cultural” y de crear “un gran centro espiritual para el judaísmo en la Tierra Santa”. Así, los británicos se comprometieron no a la creación de un Estado sino más ambiguamente de una “patria”, un lugar donde los judíos tuvieran derecho a asentarse y punto. Entre los judíos británicos humildes Herzl había encontrado un apoyo apasionado, pero los adinerados eran más bien antisionistas, pues se preocupaban de proteger su cómoda posición, esmerándose para ello en no ofender a ningún antisemita en la clase gobernante británica. Weizmann se codeaba, precisamente, con los judíos ricos, y parece haberles querido dar gusto. (…) Pero el problema de Weizmann no era simplemente timidez y fue gracias en parte a su “liderazgo” que tomaron la batuta en Palestina, con firmeza, los antisemitas británicos. Estos movieron viento y marea para hacer marcha atrás con el movimiento sionista en Palestina, forjando un martillo con el cual quebrarlo: Hajj Amín al Husseini», dice Gil-White.

Sin embargo, en Palestina no todos los árabes se oponían a la inmigración judía y muchos incluso consideraban que era beneficiosa. Pero Hajj Amín al Husseini era de los que se oponía y con él se aliaron los británicos. Sus familiares eran los amos de Jerusalén de generaciones, tenían buenas relaciones con los turcos otomanos y Husseini incluso había sido oficial del ejército turco. A principio de la segunda década del siglo pasado, Husseini empezó a organizar grupos terroristas para atacar a los judíos y en abril de 1920, durante la fiesta de Nebi Musa cuando los musulmanes celebraban, irónicamente, a Moisés, el libertador de los judíos, «las masas árabes descendieron sobre los barrios judíos masacrando, quemando y saqueando. Los disturbios duraron cuatro días». La historiadora Anita Shapira dijo que «las autoridades británicas ni siquiera parpadearon con los disturbios de al-Nebi Musa, los cuales sucedieron bajo el régimen militar que fungía como autoridad suprema en Palestina». La investigación del gobierno militar británico estableció que los ataques habían sido perpetrados no solo contra los judíos sionistas, sino también contra los judíos que desde siempre vivían allí, atribuyendo la culpa a Husseini y a Aref al Aref.

La anterior mencionada historiadora demostró que, en realidad, los líderes militares británicos al mando de Palestina querían deshacerse de los sionistas y que «hay evidencia que esta posición fue comunicada a los líderes árabes, que lo tomaron en cuenta». Una de esas evidencias es el diario del coronel Richard Meinertzhagen, ex jefe de la inteligencia militar británica en Cairo, según el cual el coronel Waters Taylor, asesor económico de la administración militar de Palestina del 1919 al 1923, se reunió Husseini y le dijo «que él tenía una gran oportunidad en Pascua de mostrarle al mundo (…) que el sionismo era impopular no sólo con la administración (británica) palestina, sino en Whitehall (gobierno británico en Londres) también, y que si ataques suficientemente violentos ocurrían en Jerusalén de Pascua, tanto el general Bols como el general Allenby propondrían el abandono de la patria judía. Waters Taylors explicó que la libertad (árabe) sólo podría lograrse con la violencia» (Bard). Poco antes había habido otro atentado terrorista contra los judíos en Galilea, del cual los sionistas habían avisado a los británicos, advirtiendo que lo mismo era probable que ocurriese en la fiesta de al-Nebi Musa. Pero justo antes de las celebraciones de al-Nebi Musa, el ejército recibió órdenes de salir de Jerusalén, escribe Shapira. Luego, cuando el líder judío Vladimir Jabotinsky intentó organizar la autodefensa, fue arrestado por los británicos y sentenciado a quince años de cárcel (aunque luego fue puesto en libertad, pero en el contexto de una amnistía general que liberó también a los agresores).

El lugarteniente coronel John Patterson de la oficialía británica en Palestina expresó públicamente que los responsables británicos deseaban que los árabes ejercieran violencia contra los judíos y que lo anterior no fue ningún error: «Un pogromo como los que hasta ahora se creía solo sucedían en la Rusia Zarista tuvo lugar en la Ciudad Santa de Jerusalén en abril de 1920, y como fue éste el clímax de la mala administración de las autoridades militares (británicas), considero que los hechos de este caso deben publicarse».

En realidad, el objetivo de un importante segmento de oficiales británicos nunca fue respetar la Declaración de Balfour y «la idea era presentarle al público judío, al público británico (donde, por simpatía con el pueblo judío y por razones religiosas protestantes, había muchos pro sionistas) y a la Liga de las Naciones (la organización responsable de velar por el cumplimiento de las obligaciones de Gran Bretaña), el siguiente argumento: el proyecto sionista debe ser “lamentablemente” abandonado porque los árabes simplemente no lo van a permitir. (…) Los oficiales británicos en Oriente Medio estaban tratando que la Declaración de Balfour, con sus promesas de asistencia británica para la formación de una patria judía, formara parte del acta constitutiva del Mandato Británico de Palestina. Eso habría de decidirse en la Conferencia de San Remo de 24-25 de abril de 1920, y por eso fue que los disturbios ocurrieron precisamente a principios de abril» (Gil-White).

Pese a esas sucias maniobras, en San Remo se decidió la creación de una patria judía en Palestina bajo la protección británica, ratificada posteriormente por la Liga de las Naciones. Sin embargo, los ataques terroristas fueron utilizados como excusa para reducir la cuota permitida de inmigrantes judíos, justificando que los árabes serían imposibles de controlar en caso contrario.

Un año después, en mayo de 1921, hubo otro ataque terrorista árabe contra los judíos en Jaffa, aún más violento, y de nuevo los británicos se aliaron con los árabes, ocultando en sus comunicados que había sido iniciado por esos y sin imponerles ningún castigo, aunque sí detenían a cualquier judío que se atreviera a defender su familia y propiedad y con ello hiriese a algún atacante. Además, «los británicos pusieron un alto a la inmigración (judía) e inclusive los judíos que ya habían zarpado hacia Palestina fueron regresados a sus puertos de embarque», según explicó John Patterson. Como si lo anterior no fuese suficiente, «se amputaron tres cuartas partes del territorio de Palestina, todas ellas al Oeste del Río Jordán, bautizadas de aquí en adelante Transjordania. El nombre Palestina se reservó solo para el pequeño territorio sobrante, con las peores tierras, abrazando la costa del Mediterráneo. Los judíos quedaron así vetados de un 75% del territorio al que originalmente habían de migrar, pues tenían derecho legal a un lugar llamado Palestina cuyas fronteras habían sido ahora mágicamente redefinidas a la baja, y no tenían derecho a asentarse en otras partes. Una astucia. A los inmigrantes musulmanes, por contraste, no se les prohibió el asentamiento en la muy reducida patria judía. Esa fue la primera partición de Palestina. Habría otras» (Gil-White). Aunque el colmo fue el nombramiento de Hajj Amín al Husseini, que más abajo veremos que fue coartifice de la Solución Final de los nazis, como muftí de Jerusalén.

En realidad, después de los ataques de 1920, Husseini fue sentenciado a diez años de cárcel por las autoridades británicas, pero las mismas autoridades lo indultaron un año después. En las elecciones para muftí, Husseini ocupó el cuarto lugar, lo cual lo descalificaba porque las leyes estipulaban que el gobierno británico nombrara al candidato que más le gustara de entre los tres primeros. Pero los británicos presionaron a uno de los candidatos a renunciar y eligieron a Husseini, favoreciendo así el terrorismo árabe y para colmo, recibiendo para ello un subsidio del gobierno británico.

Pero desde 1928 «empezó a incrementarse la tensión entre árabes y judíos. (…) Hubo más y más incidentes de violaciones árabes a jovencitas judías en Jerusalén e incrementaron también los robos en las ciudades y pueblos por todo el país. (…) Lo que animaba estos incidentes era un elemento criminal, no un sentimiento nacionalista», escribe Anita Shapira. Husseini organizó ataques que se extendieron de Jerusalén por todo el país. «Los ataques de 1929 se acompañaron de lemas árabes como “La ley de Mahoma está siendo implementada con la espada”, o “Palestina es nuestra tierra y los judíos son nuestros perros”. También hubo actos brutales de los árabes que parecen no haber tenido otro objeto que la crueldad misma, como los asesinatos de Hebrón, donde niños pequeños fueron torturados por sus asesinos antes de ser ejecutados. (…) El peligro parecía amenazar la supervivencia de la comunidad judía entera», sigue la misma autora.

Pogromo de Jerusalén

Los británicos de nuevo no hicieron nada para frenar la carnicería y, aunque después la comisión de investigación británica atribuyó toda la culpa a los árabes, de nuevo los favorecieron. «A pesar de una reacción ofendida de los líderes de la comunidad judía en Palestina y también de gran parte del público británico, y a pesar de la condena de la Liga de las Naciones, el gobierno británico impuso un moratorio a la inmigración judía en mayo de 1930 y el otoño siguiente firmó el así llamado White Paper de Passfield, que especificaba medidas anti-sionistas adicionales. Hubo protestas y posteriormente dio un poco marcha atrás con las restricciones a la inmigración, pero el White Paper no se revocó. Tampoco perdió su puesto Husseini, aunque la comisión británica de investigación de Shaw concluyera que había sido el responsable de la carnicería. (…) Si bien los acuerdos internacionales firmados por Gran Bretaña la comprometían oficialmente a cooperar con el proyecto de construir una patria judía en Oriente Medio, sería falso afirmar que Gran Bretaña se esforzó en esta tarea. Al contrario, la patria judía se construyó muy a pesar de los gobernantes británicos, quienes en realidad se aliaban con los árabes para sabotear con violencia extrema el proyecto sionista» (Gil-White).

El antisemitismo que los judíos habían sufrido en Europa se volvió aún más doloroso en Medio Oriente debido al extremismo árabe-musulmán bajo los mismos estereotipos y mitos de Europa, pero ahora bajo el nombre de antisionismo. El conflicto se acrecentó en 1964 con el Pacto Nacional Palestino según el cual «el establecimiento del Estado de Israel es enteramente ilegal. (…) La Declaración de Balfour es nula e inválida. (…) La pretensión de un vínculo histórico o espiritual entre los judíos y Palestina no concuerda con históricas realidades y sólo los árabes tienen derecho a la autodeterminación. (…) El Estado de Israel no tiene derecho a existir. (…) Los árabes palestinos no aceptan ninguna otra solución que no sea la total liberación de Palestina, a través de la lucha armada». Los árabes palestinos y de los demás países árabes niegan rotundamente el vínculo del pueblo judío con Israel, pese a los hechos históricos demostrados más que de sobra y corroborados por un sinfín de hallazgos arqueológicos, amenazando con la destrucción de los judíos, que repiten día sí día también en los medios de comunicación y que en los últimos años ha invadido las redes sociales de Europa también.

 

 

(4) El papel de Hajj Amin al Husseini en el Holocausto y su colaboración con los nazis

En todo el continente europeo de la década de los años treinta del siglo pasado, las largas filas de pobre gente con una Estrella de David (que además tenían que pagar) en sus ropas caminando cabizbajo hacia los trenes que los llevaban como a animales hacia los mataderos de los centros de exterminio nazi, gente a la que nadie ayudó y excepto el búlgaro, ningún gobierno del mundo defendió sino todo lo contrario: les cerraron las fronteras, dejándoles como única posibilidad el asesinato o el suicidio, constituyen la prueba clara de que ese oculto lobby judío del que hablaba los best-seller Los Protocolos de los Sabios de Sión y El Judío Internacional de Henry Ford, además de la prensa vaticana en su diario jesuita Civiltta Católica, entre muchas otras, no fue más que propaganda odiosa lanzada, entre otros, por la Iglesia, como veremos a lo largo de este libro. El débil es el fuerte, la inversión orwelliana funcionó una vez más. La misma prueba nos aportan los Einsatzgruppen, las unidades móviles nazi de masacre civil que asesinaron fuera de Alemania a más de dos millones de seres humanos, la mayoría judíos, aunque también comunistas, eslavos, gitanos, polacos, homosexuales, pacientes de hospital, prisioneros de guerra indefensos e inclusive huérfanos.

Sin embargo, en los años treinta, pese a las declaraciones antisemitas violentas propagadas por los nazis, Hitler en un primer momento quiso que los judíos saliesen de Alemania y del área europea que controlaba, la expulsión (y no el asesinato) siendo inicialmente la política general nazi. Sobre ello hay un consenso que no da lugar a interpretaciones. Tobias Jersak dejó claro que «a partir de la publicación en 1995 de la documentación de Michael Wildt sobre el Servicio de Seguridad de la SS  y el Problema Judío, ya nadie niega que a partir de 1933 la política nazi concerniendo el Problema Judío buscaba la emigración de los judíos, preferentemente a Palestina». Por otro lado, Gunnar Paulsson aclara que inclusive después de conquistar Polonia, «los nazis permitían todavía la emigración judía y hasta la favorecían, y consideraban mientras otros planes de expulsión», como por ejemplo reasentarlos en Madagascar. Christopher Simpson aclaró que, aunque la matanza de judíos había empezado, promovida principalmente por individuos como Reinhard Heydrich, de los SS Einsatzgruppen, «otros ministerios preferían una variedad de planes de deportación y reasentamiento, aunque no se ponían de acuerdo dónde relocalizar a los refugiados ni tampoco cuánto terror aplicarles». Marrus & Paxton concluyeron que «hasta el otoño de 1941, aunque nadie definía la Solución Final con precisión, todo indica que se trataba de un vasto programa de emigración masiva que quedaba todavía por especificar».

Sin embargo, en el otoño de 1941 algo sucedió y los nazis cambiaron de opinión, optando ya no para la expulsión de los judíos, sino para su asesinato. No había dónde expulsarlos porque, tal como apunta James Carroll, «los mismos líderes mundiales que habían denunciado la violencia antijudía de los nazis se rehusaban a recibirlos como refugiados. Para que la Solución Final se volviera irreversible, fue crucial el descubrimiento tardío de Hitler sobre la indiferencia política de las democracias europeas para con la suerte de los judíos». Por lo que, el 23 de octubre de 1941 Heinrich Himmler decretó que, a partir de esa fecha, los judíos ya no podrían salir de los territorios controlados por los nazis.

Poco más tarde, el 9 de noviembre de 1941, nuestro ya conocido Hajj Amín al Husseini llegaba a Berlín, siendo recibido por los nazis con todos los honores. Husseini era un árabe palestino que había sido muftí de Jerusalén, la máxima autoridad política, burocrática y religiosa entre los musulmanes del Mandato Británico de Palestina, y llegaba justo después de haber dirigido para el gobierno pro nazi de Irak una gran matanza de los judíos de Bagdad. También se sabía que a lo anterior se sumaban varias matanzas de judíos que había organizado en las últimas dos décadas en la Palestina Británica, como se verá a lo largo de este capítulo. El 28 de noviembre, Husseini tuvo una larga y tendida charla con Hitler quien, tal como resulta de las minutas nazi, aseguró al muftí que Alemania conquistaría Oriente Medio, que el «objetivo único de Alemania sería la destrucción del elemento judío que reside en la esfera árabe» y que colocaría a Husseini como el «vocero con mayor autoridad para el mundo árabe».

Pocos días después, el 20 de enero de 1942 se convocó la famosa Conferencia de Wannsee, mediante la cual los nazis avisaron que la Solución Final ya no era un programa de expulsión de los judíos, sino de exterminio. La llegada de Husseini a Berlín parece que tuvo mucho que ver con lo anterior y ello fue demostrado más que de sobra años más tarde, en 1961, durante el juicio de Adolf Eichmann, el tristemente famoso arquitecto del exterminio judío, aliado con Heinrich Himmler y muy amigo de Husseini.

La influencia del muftí Husseini sobre Eichmann y Himmler fue demostrada a los magistrados del Tribunal de Crímenes de Guerra de Núremberg por Andrej Steiner, quien reprodujo una conversación que había tenido durante la guerra, en Bratislava, con Dieter Wisliceny, la mano derecha de Eichmann (los interesados pueden analizar en el libro de Francisco Gil-White casi todo el juicio). Según contó Steiner, ese le había preguntado a Wisliceny por qué los judíos no podían ser enviados a Palestina. «Wisliceny se rió y me preguntó que si no había oído hablar del Gran Muftí Husseini. Me explicó que el muftí tenía lazos muy estrechos de cooperación con Eichmann y que por lo tanto Alemania no podía permitir que Palestina fuera el destino final, pues sería un golpe contra el prestigio de Alemania, en la opinión del muftí». Wisliceny explicó a Steiner que: «El muftí [Husseini] es un enemigo mortal de los judíos y siempre ha peleado por la idea de exterminarlos. Insiste siempre en esta idea y también en sus pláticas con Eichmann. El muftí es uno de los progenitores de la destrucción sistemática del pueblo judío europeo por los alemanes y se ha convertido en el colega permanente, socio y consejero de Eichmann en la implementación de este programa». Es evidente que Wisliceny, que corroboró el testimonio de Steiner ante los investigadores de Nuremberg, consideraba a Husseini no solo coarquitecto y codirector del Holocausto, sino instigador directo y principal del asesinato de millones de judíos de Europa.

A ello se añade el testimonio que Rudolf Kastner entregó al Tribunal de Núremberg sobre sus conversaciones con Eichmann y Wisliceny, en Budapest. Se trata de un testimonio independiente como fuente confirmativa. Según los testimonios y confesiones que Kastner entregaría mucho después a otra corte, resulta que ese había colaborado con las nazis durante la guerra, en Hungría, conspirando contra sus compatriotas judíos a cambio de salvar a unos cuantos de su elección. Según el relato de Kastner, en junio de 1944, cuando negociaba la salida de sus elegidos, Eichmann se resistió a enviarlos a Palestina y respondió ante su insistencia que: «Yo soy un amigo personal del gran muftí (Husseini). Le prometimos que ningún judío europeo entraría ya más a Palestina. ¿Lo entiende ahora?». Unos días después, Wisliceny le confirmó a Kastner que, efectivamente, Eichmann y Husseini eran muy amigos.

Wisliceny también explicó lo siguiente: «El gran muftí (Husseini), que ha estado en Berlín desde 1941, jugó un papel en la decisión del gobierno alemán de exterminar a los judíos europeos, y no debe menospreciarse la importancia de ello. Repetidamente le planteó el exterminio de la judería europea a las autoridades con quienes hablaba, y sobre todo a Hitler, Ribbentrop y Himmler. Le parecía una solución cómoda al problema palestino. En sus mensajes enviados (por radio) desde Berlín, nos superaba en sus ataques antijudíos. Era uno de los mejores amigos de Eichmann y lo había incitado constantemente a que acelere las medidas de exterminio. He oído que, acompañado de Eichmann, visitó de incógnito las cámaras de gas de Auschwitz». (citado por Maurice Pearlman)

Sin embargo, tal como delata un documento de Wisliceny presentado en Núremberg, las relaciones entre Eichmann y Husseini databan de 1937. El mismo Eichmann confesó en su juicio que en 1939 había hecho un viaje a Palestina para familiarizarse con el lugar y reunirse con el muftí. Posteriormente,  según Wisliceny, cuando el muftí llegó a Berlín, Eichmann se reunió con él para discutir la solución al Problema Judío. Ello deja claro que, antes de la visita de Husseini a Berlín, los nazis no habían ideado aún el sistema de campos de exterminio para asesinar a los judíos europeos, sino que ello fue formalizado en Wannsee después de que Husseini se presentara en Berlín. Esto es lo que dejan claro los testimonios de Andrej Steiner y Rudolf Kasztner sobre sus conversaciones con Dieter Wisliceny, corroborados por el último como testigo directo de lo anterior.

Pero ello no es todo, y de los documentos nazis intervenidos después de la guerra y analizados por Maurice Pearlman en su detallado trabajo sobre Husseini, resulta que: «en varias etapas de la guerra, y en particular hacia el final, los oficiales (nazis) a cargo de los asuntos judíos (es decir, del exterminio) estaban conformes, a cambio de dinero, de desviar a los judíos que iban a los campos de concentración. En los últimos días de la guerra inclusive pensaban permitir que los niños fueran hacia Palestina en barcos “ilegales”. Pero cada vez el ex muftí, amenazando que delataría a los responsables con Hitler si se escapaba algún judío a Palestina, insistió que fueran todos a los campos de concentración. Ninguno escapó» (Pearlman). Ello fue corroborado también por Steiner, quien afirmó que en una ocasión, cuando Wisliceny y Eichmann quisieron negociar con algunos judíos que querían pagar para enviar a unos niños al campo de concentración de Teresienstadt y de ahí a Palestina, Husseini se enteró y se negó rotundamente, enviando cartas a varias autoridades nazi (que fueron presentadas como pruebas en el juicio de Eichmann) e insistiendo que dichos niños fuesen enviados a Polonia (es decir, a las cámaras de gas de Auschwitz-Birkenau que recién había visitado).

Como si ello fuera poco, también se guardan cartas que Husseini, presentándose como alto diplomático de la Solución Final, envió a los gobiernos aliados de los nazis de Hungría, Rumania, Bulgaria e Italia, solicitando que no dejasen escapar a un solo judío. A ello se añade un extenso registro fotográfico delatando las actividades del muftí al servicio de Hitler, y de especial relevancia son las que delatan su actividad en la ex Yugoslavia, donde creó ejércitos musulmanes en Bosnia y Kosovo a servicio de las SS de Heinrich Himmler, que se encargaron del exterminio de miles de serbios, judíos y gitanos yugoslavos, y luego también de judíos húngaros. Husseini participó también en debates de alto nivel con los nazis sobre el esfuerzo bélico alemán en el Oriente Medio y sus planes para el exterminio de los judíos de Palestina y «de no ser por Hajj Amín al Husseini, la matanza no hubiera sido tan extendida y cientos de miles de judíos quizá se habrían salvado», según demostró Maurice Pearlman.

Cuando acabó la guerra, a petición oficial del gobierno yugoslavo y en base a las abrumadoras pruebas presentadas, en el Parlamento británico hubo una presión sostenida para enjuiciar a Husseini por crímenes de guerra y contra la humanidad, pero los gobiernos británico y francés, que tenían a Husseini bajo su custodia, lo dejaron escapar a Egipto (lo más seguro para no delatar sus pésimas actuaciones en Oriente Medio). Posteriormente, un artículo publicado en 1947 por la revista The Nature, explicaba que todo ello había hecho que Husseini tuviera una excelente reputación en el mundo árabe musulmán. En 1996, el historiador Rafael Medoff comentaba que «los primeros trabajos académicos sobre el muftí, como el de Maurice Pearlman o el de Joseph Schechtman, si bien obstaculizados por la inaccesibilidad de algunos documentos clave, por lo menos lograron comunicar los hechos básicos de la carrera del muftí como colaborador nazi. Uno hubiera pensado que la siguiente generación de historiadores, con mayor acceso a los materiales de archivo relevantes (sin mencionar la perspectiva histórica más amplia que se obtiene con el paso del tiempo) hubiera podido mejorar el trabajo de sus predecesores. En vez de eso, sin embargo, las historias recientes del conflicto árabe-israelí han jugado con la evidencia, produciendo recuentos que minimizan o inclusive justifican las actividades nazis del muftí».

En realidad, cuando Husseini se entrevistó con los nazis en Berlín, en noviembre de 1941, tenía ya más de veinte años de experiencia organizando grandes oleadas terroristas contra los judíos del Mandato Británico de Palestina, como se verá a continuación. Era un judeofobo de larga experiencia que, según dijo Wisliceny, «nos superaba en sus ataques antijudíos». No pudo exterminar a los judíos de Palestina porque los nazis perdieron la guerra, pero luego siguió con sus planes y, siendo ayudado por los nazis alemanes que después de guerra se escaparon a Cairo, igual que él, entrenaron a las fuerzas de Gamal Abdel Nasser. Entre ellos estaban Yasser Arafat y Mahmoud Abbas, el anterior y el actual líder de Al Fatah, que disfrazada bajo nombres como la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) y la Autoridad Palestina (AP), y bajo la presión de Estados Unidos, negociaron los Acuerdos de Oslo que le permitió el ingreso a Israel y su control de las colinas de Cisjordania, que es estratégica para el diminuto Estado de Israel, ya que acorrala a más de la mitad de los judíos israelíes contra el mar en una franja de no más de 18 kilómetros, en el bajío de Tel Aviv-Yafo».

Las intenciones de OLP/Al Fatah nunca han sido pacíficas y solo con citar a Yasser Arafat en un comunicado que presentó a la prensa árabe en agosto de 2002, durante sus ataques terroristas de la Segunda Intifada, sobra. Después de alabar como héroe a su tío Hajj Amín al Husseini, igual que los neonazis alaban a Hitler, declaró sin vergüenza alguna: «Esta será una guerra de exterminio y una masacre gigantesca que será comparada con las masacres mongolas y las cruzadas». Para más inri, en un evento organizado hace poco en Gaza, Mahmoud Abbas, el actual líder de OLP/Fatah, también celebró la memoria de Husseini. El anterior es otro de los negacionistas del Holocausto, aunque hay que reconocerle el mérito porque al final reconoció que se había equivocado y se retractó.

Como se verá a continuación, la OLP en realidad no es más que una avanzadilla de los Estados musulmanes, repleta de terroristas adoctrinados con que llegarán al paraíso, donde los esperan 72 vírgenes para satisfacer todos sus placeres, si mueren asesinando a israelíes. Irán y Arabia Saudita son sus principales financiadores, aunque el dinero recaudado no es destinado por la organización (y sus sucesoras) a mejorar la vida de sus súbditos, sino para pagar terroristas y para envenenar las redes sociales de todo el mundo con su propaganda igual o incluso que la de los nazis antes y durante la Segunda Guerra Mundial. El presidente Mahmoud Ahmadinejad (otro negacionista del Holocausto) de Irán, un país que pretende ser una potencia mundial nuclear, subió al poder con la ayuda de las guerrillas entrenadas por OLP/Fatah.

Un breve análisis nos dejará claro que la responsabilidad de Husseini en el Holocausto fue igual que la de Hitler, pero sin embargo, pocos han oído su nombre en Europa. Ni siquiera el Museo del Holocausto de Washington DC lo menciona ni aparece ninguna foto suya, y aunque lo anterior fue acusado en 2006 por Israel Insider, hasta 2008 aún no habían corregido la información, según dice Gil-White, que se molestó en comprobarlo personalmente. A ello se añade el actual rechazo de algunos países europeos frente a la actitud de Israel de declarar su soberanía sobre un territorio (Judea y Samaria) que es imprescindible para su defensa estratégica, que no tiene la más mínima importancia para otra cosa y que Israel ya ganó hace mucho en los guerras que tuvo que llevar cuando fue atacado por los vecinos árabes, pero que posteriormente cedió en pos de la paz (a la que se negaron sus atacantes, después de prometerla cuando fueron vencidos). Gil-White compara lo anterior con un esfuerzo político y diplomático internacional que presiona al Estado de Israel para que ceda un territorio estratégico para ser gobernado por el Partido Nazi Alemán, responsable del exterminio del pueblo judío europeo, cuando ya sabemos que el Estado de Israel fue creado justo para evitar que se extermine al pueblo judío. Pues con respecto a la OLP es lo mismo, porque la responsabilidad de Husseini en el asesinato de millones de judíos tanto en Europa como en los países árabes, es igual o incluso mayor que la de Hitler.

 

(5) La meta de la yihad: un Estado Islámico global

Terroristas palestinos

Antes de empezar, aclaro que lo que sigue a continuación no es para ofender a nadie, y a los que menos, a los creyentes musulmanes pacíficos. Sin embargo, no se puede negar que existen muchos elementos criminales que perpetran actos de terrorismo en nombre del islam, ni que el Corán contiene fragmentos que incitan a la violencia, igual que contiene fragmentos que animan a la paz, el amor y la fraternidad.

El islam, que significa «sumisión a la voluntad de Alá», fue fundado por Mohammed ibn Abdallah, o Mahoma, que nació en 570 en Meca, Arabia Saudita. Mahoma luchó contra la idolatría, prohibió las imágenes e, igual que en el judaísmo, mantuvo el rito de circuncisión y la prohibición de comer carne de cerdo. Mahoma desciende de Cedar, uno de los doce hijos de Ismael, de la tribu de los coreixitas, en su infancia fue pastor y fue criado por su abuelo después de quedarse huérfano. Con 25 años de edad, empezó a trabajar en un comercio de caravanas perteneciente a un rico mercader, con cuya hija contrataría más tarde matrimonio. Debido al trabajo, se desplazaba con frecuencia a Siria y fue en esos viajes que Mahoma entró en contacto con judíos y cristianos y con quienes hablaba sobre la Biblia, que admiraba por su doctrina monoteísta. Profundamente religioso, Mahoma solía retirarse a meditar al monte Hira, en la Meca y a los 40 años de edad, en el año 610, empezó a predicar su mensaje, muy diferente del concepto politeísta de los árabes de aquellos tiempos, asegurando que recibía sus mensajes del Arcángel Gabriel y que son reproducidos en el Corán, que fue finalizado hacía el año 650.

Al principio Mahoma pensaba que los mensajes le eran enviados por un demonio, pero fue su esposa la que le convenció de que provenían de un ángel y que no se trataba de alucinaciones, como él temía. Muchos autores que estudiaron la vida de Mahoma consideran que los mismos fueron ocasionados por la epilepsia que padecía. «Existe una combinación de efectos hidrocefálicos y epilecticos», escribía el Dr. Dede Korkut en su libro Life Alert: The Medical Case of Muhhamad.

Al principio, Mahoma fue rechazado por los árabes y por ello fue obligado a refugiarse a Medina, donde debido a que allí vivía una comunidad muy importante de judíos que ya habían influenciado al monoteísmo a la población local, su doctrina fue aceptada con relativa facilidad y Mahoma fue considerado profeta. Sin embargo, los judíos se negaron a reconocerlo como tal y por ello Mahoma los expulsó, confiscó sus propiedades, y poco más tarde, en 624, asesinó a todos los hombres judíos y tomó como esclavas a las mujeres que aún vivían en la zona. En dicha ciudad, Mahoma se ganaba la vida atacando las caravanas de los árabes enemigos que pasaban por la zona y al final desató una guerra en 620 que duró siete años y el 19 de enero de 630, junto con el ejercito que había formado, declaró la yihad y Medina pasó a ser el centro religioso y político del islam, opacando a la Meca.

Mahoma luchó por unificar a las tribus árabes entre las que reinaba la división y eternas guerras, usando para ello el islam como doctrina religiosa y política por la que luchar. Sostenía que la Biblia había sido adulterada por los judíos y cristianos, a los que, si bien en un principio los había llamado la gente del Libro, ahora los llamaba infieles porque no aceptaban sus enseñanzas y no lo reconocieron como profeta. Desde entonces, el islam afirma que no se puede considerar la Biblia, el libro sagrado común de los cristianos y judíos, como la verdadera revelación de Dios, sino al Corán. En realidad, fue Mahoma quien modificó muchos conceptos de la Biblia y uno de los más controversiales es el pacto que Dios estableció con Abraham y sus descendientes, Isaac y Jacob. A diferencia de la Biblia, en el Corán, el sacrificio de Isaac requerido por Dios de Abraham para probar su fidelidad (Gen. 22:2) es atribuido a Ismael, el hijo que Abraham tuvo con su esclava Agar y que es considerado el padre de los árabes. Lo anterior se celebra en Arabia Saudita como Id-al-Adha.

Pero la diferencia más significativa del Corán con respecto a la Biblia, que en su esencia promueve el amor y el perdón, es la yihad, que hoy en día es invocado por las hordas de radicales islámicos (Hamás, Hezbolá, etcétera) de todo el mundo para perpetrar sus actos terroristas en base a suras como las siguientes:

«Matad a los infieles dondequiera que los encontréis» (Sura 2:191) (Aclaro que el islam considera infieles a todos los que no aceptan el Corán como palabra de Dios. O sea, a mí y seguramente que a muchos de los lectores de este libro, sin importar si somos gente pacífica, espiritual, bondadosa, culta, etcétera.)

«Ellos son los que Alá ha maldecido, cuya ira ha caído sobre ellos y los ha hecho monos y cerdos… porque alaban al maligno» (Sura 5:61)

«Los infieles no merecen vivir» (Sura 9:5)

«Matadlos y tratadlos duramente» (a los infieles) (Sura 9:123)

«¡Combatid a los infieles que tengáis cerca! ¡Que os encuentren duros! Cuando hayan transcurrido los meses sagrados, matad a los asociados (se refiere a los cristianos) donde quiera que los encontréis. ¡Capturadlos! ¡Sitiadlos! ¡Tendedles emboscadas por todas partes!» (Sura 9:11-123)

«A los que no crean en nuestros signos, arrojaremos al fuego, para que gusten el castigo» (Sura 4:56-57)

«Se recomienda a los creyentes que los infieles son enemigos declarados»

Y la lista podría seguir mucho más.

Muchos consideran que la violencia árabe fue descrita en la Biblia hace milenios e igual se hizo referencia a las guerras y actos de terrorismo en nombre del islam que de hace siglos y hasta hoy en día azotan a nuestro mundo. Una de las profecías más significativas en este sentido es la de Ezequiel 38-39, que es demasiado larga para reproducirla aquí en su totalidad, por lo que solo citaré algunos fragmentos:

«De aquí a muchos días serás visitado. Al cabo de muchos años volverás a la tierra salvada de la espada, elegida entre muchos pueblos, a los montes de Israel, que durante mucho tiempo se tornó una desolación; más fue sacada de las naciones y todos ellos morarán confiadamente. (…) Subirás tú (Gog) y vendrás como tempestad; como nubarrón para cubrir la tierra serás tú y todas tus tropas y muchos pueblos contigo (…) Y dirás: subiré contra una tierra indefensa, iré contra gentes tranquilas que habitan confiadamente; todas ellas habitan sin muros y no tienen cerrojos ni puertas (…) para arrebatar despojos y para tomar botín, para poner tus manos sobre las tierras que fueron desiertas y ahora están pobladas, y sobre el pueblo recogido de entre las naciones, que se hace de ganado y posesiones, que mora en la parte central de la tierra (…) Por tanto, profetiza, hijo de hombre, y di a Gog: Así ha dicho el Señor: En aquellos tiempos, cuando mi pueblo Israel habite con seguridad (…) vendrás de tu lugar, de las regiones del norte, tú y muchos pueblos contigo, gran multitud y poderoso ejército (…) y subirás contra mi pueblo Israel como una nube para cubrir la tierra. Será al final de los tiempos; y te traeré sobre mi tierra, para que las naciones me conozcan, cuando sea santificado, oh Gog, delante de sus ojos (…) Así ha dicho el Señor: ¿No eres tú aquel de quien hablé yo en tiempos pasados por medio de los profetas de Israel, quienes profetizaron en aquellos tiempos lejanos que yo te traería sobre ellos? (…) Cuando venga Gog contra la tierra de Israel, dijo el Señor, subirá mi ira y mi enojo (…) y Yo litigaré contra él con pestilencia y sangre; y haré llover sobre él, sobre sus tropas y sobre los muchos pueblos que están con él, impetuosa lluvia y piedras de granizo, fuego y azufre. (…) Sobre los montes de Israel caerás tú con todas tus tropas y los pueblos que se aliaron contigo; a aves de rapiña de toda especie y a las fieras del campo te daré por comida. (…) Sobre la faz del campo caerás; porque yo he hablado, dice el Señor (…) Y los moradores de las ciudades de Israel saldrán y encenderán y quemarán tus armas, escudos, paveses, arcos y saetas, dardos de mano y lanzas; y los quemarán en el fuego durante siete años. (…) No traerán leña del campo ni cortarán de los bosques, sino que quemarán las armas en el fuego y despojarán a sus despojadores, y robarán a los que les robaron, dice el Señor. (…) Y la casa de Israel los estará enterrando durante siete meses, para limpiar la tierra. (…) Y pondré mi gloria entre las naciones y todas verán mi juicio que habré hecho y mi mano que sobre ellos puse. (…) Y de aquel día en adelante sabrá la casa de Israel que yo soy su Dios. (…) Y sabrán las naciones que la casa de Israel fue llevada cautiva por su pecado, porque se rebelaron contra mí y por ello yo escondí mi rostro de ellos, y los entregué en manos de sus enemigos. (…) Por tanto, así ha dicho el Señor: Ahora volveré de su cautividad a Jacob (Nota mía: de Jacob, la Biblia afirma que descienden los judíos, mientras que de Ismael descienden los árabes) y tendré misericordia de toda la casa de Israel (…) Y ellos sentirán vergüenza por su rebeldía con que prevaricaron contra mí, cuando habiten en su tierra con seguridad y no haya quien los espante más (…) Cuando los saque de entre los pueblos y los reúna de la tierra de sus enemigos, y Yo sea santificado en ellos ante los ojos de muchas naciones. (…) Y sabrán que yo soy su Dios cuando después de haberlos llevado al cautiverio entre las naciones, los reúna sobre su tierra, sin dejar allí a ninguno de ellos. (…) No esconderé más mi rostro de ellos, porque habré derramado mi Espíritu sobre la casa de Israel, dice el Señor».

En el mismo sentido cito del Salmo 83: «Contra tu pueblo han consultado astuta y secretamente y han entrado en consejo contra tus protegidos. Han dicho: Venid y destruyámoslos, para que no sean nación y no haya más memoria del nombre de Israel».

En 632, Mahoma se murió de meningitis en brazos de Aisha, su esposa, con quien había contratado matrimonio teniendo él 50 años de edad, y ella 9 (los matrimonios con niñas eran habituales en el mundo islámico y en algunos países musulmanes se han mantenido hasta hoy en día. Sin ir más lejos, el Ayatollah Khomeini de Irán contrajo matrimonio con una niña de 10 años, cuando él tenía 28 años de edad. En Irán la ley prevé actualmente que las niñas se pueden casar desde los 6 años de edad y los varones desde los 14). Por esas fechas, casi toda la península arábica había aceptado el islam y ganaban por la espada los territorios que iban a conformar su futuro imperio. A esas fechas, Palestina y Siria formaban parte del Imperio Bizantino, pero en 634, dos milenios después de que Israel se había convertido en nación (en 1312 a.C.), pasaron a integrarse en el imperio musulmán, que en menos de un siglo abarcaba desde España hasta Asia Central.

La creencia de los musulmanes es que todo territorio que haya sido conquistado por el islam, que ocurrió en el siglo VII, es propiedad musulmana. Negando las incontables pruebas históricas irrefutables, los musulmanes niegan hoy en día incluso el vínculo de los judíos con su ciudad santa, Jerusalén. Para dar un ejemplo, el muftí Ikrama Sabri dijo al diario Al-Ayyam en 1997 que: «El reclamo de los judíos al derecho sobre Jerusalén es falso y no reconocemos nada sino una Jerusalén enteramente islámica bajo una supervisión islámica», mientras Al-Hayat Al-Jadida se refería a los judíos como «rebaño de ganado que no tiene ningún derecho de entrar allí (en Jerusalén)». Como si ello no fuese suficiente, la Unesco también negó en una resolución de abril de 2016 el vínculo de los judíos con su tierra santa, mencionando las áreas y las edificaciones del Monte Moria, donde se ubica el Muro de los Lamentos, que es lo que queda del Templo de Salomón, solo por sus nombres musulmanes de Haram Al Sharif y la Plaza Al-Buraq. Sin embargo, en una guía oficial para Haram Al Sharif publicada en 1925 por el Supremo Consulado Islámico se puede leer en la página 4: «Su identidad con el sitio del Templo de Salomón está fuera de duda. También es el lugar, de acuerdo a la creencia universal, donde David construyó un altar para el Señor (Samuel XXIV, 25)». Se ve que el juego de abracadabra de ahora es, ahora ya no es, no solo es el favorito de organizaciones nazi-terroristas como la OLP, Hamás, etcétera, sino también de organismos internacionales que se nutren de los impuestos que con tanto esfuerzo pagamos, entre otros, los europeos. Mientras que la Unión Europea paga con gusto y también de nuestros impuestos importantes cantidades de dinero a los terroristas palestinos, aunque intenta aparentarlo como legal, como se verá al final de este subcapítulo.

Sin embargo, «negar la existencia del Templo de los judíos por parte del extremismo musulmán contradice la Sura 17 del Viaje Nocturno del Corán, versículo 7, que al referirse a la destrucción de Jerusalén como castigo divino para con los crímenes cometidos por Israel, admite la existencia de los dos Templos al decir lo siguiente: “…entonces enviaremos un enemigo para desfigurar tus rostros e invadir el Templo como hicieron antes, y destruir totalmente lo que habían conquistado”», como apunta Elena Dantas. Para colmo, tanto los extremistas musulmanes como la Unesco se olvidan que incluso el propio nombre de los caballeros templarios, la famosa Orden de la Caballería Militar cristiana, se debió por estar asentados en sus comienzos junto al Templo de Salomón y más aún de la Declaración de San Remo del mes de abril de 1920, cuando 52 países reconocieron el vínculo entre el pueblo judío e Israel. De parte de los radicales yihadistas (y sus socios neonazis) se puede esperar cualquier cosa, ya lo hemos comprobado en incontables ocasiones en las últimas décadas. Pero por parte de organismos internacionales como la Unesco y algunos políticos de la UE y EEUU lo único en que puedo pensar es que el sabor de los petrodólares es tan apetitoso, que hace que algunos se olviden de la ética más básica y de las pruebas históricas más claras, convirtiendo a terroristas en héroes de la resistencia y negando los vínculos milenarios de un pueblo que hasta la fecha solo se ha defendido de los ataques de sus vecinos, después de haber sufrido lo insufrible durante casi dos milenios debido a la manipulación mental de la Iglesia (el mismo Hitler reconoció públicamente que él, en realidad, no hacía otra cosa de lo que ya había hecho la Iglesia en los últimos 1500 años).

En el mismo sentido se podría hablar de la resolución nº 3379 de la ONU de 1975, que declaraba que: «El sionismo es una forma de racismo» (dicha declaración fue hecha mientras un ex nazi dirigía el alto foro, como se verá en un próximo capítulo), una obscenidad de la que se retractó 16 años después. Pero pese a múltiples incidentes como el anterior, en las redes sociales hay una amplia opinión en el sentido que la ONU está mandada por Israel (El débil es el fuerte, la inversión orwelliana muestra de nuevo su sonrisa y ahora resulta que organizaciones mundiales como la ONU son controladas por ese diminuto país de Medio Oriente que no para de batallar para defenderse de hordas de terroristas que le mandan sus vecinos árabes). Ello se debe a la propagación incesante de propaganda desinformativa y a lo mejor también debido al gran porcentaje de población islámica que reside en Europa, que actualmente ronda unos 55 millones. «Un día, millones de hombres abandonarán el hemisferio sur para irrumpir en el hemisferio norte. Y no lo harán precisamente como amigos, pues irrumpirán para conquistarlo. Y lo conquistarán poblándolo con sus hijos. Será el vientre de nuestras mujeres el que nos dé la victoria», retumbaron las palabras de Huari Boumediene, presidente de Argelia, en la sesión de la Asamblea de la Naciones Unidas en 1974.

Pasemos ahora a analizar qué es la yihad, que el islam define como camino directo al Paraíso, cuyo objetivo es imponer la Sharia, su ley, en todo el mundo y que se aplica a través de campañas llamadas intifadas que cuentan con escuadrones de la muerte y terroristas suicidas que ya todos conocemos. Empezaré citando a Javier Zaragoza, experto en yihadismo, que dice los siguientes de los yihadistas: «Tienen una preparación psicológica enorme y han sido radicalizados y muy adoctrinados. Son individuos imposibles de recuperar para una vida dentro de la sociedad. (…) Con el terrorismo yihadista, la sensación de amenaza es muy fuerte».

Está claro que no todos los musulmanes son adeptos de la yihad, sino que se da especialmente en los ámbitos del extremismo árabe musulmán que, según Elena Danta, «obliga a los que considera infieles (o sea, todos los que no son musulmanes) a convertirse al islam o en su lugar, sufrir el exilio o la decapitación. Practica el lavado de cerebro a las mujeres, exhortándolas a llevar a sus hijos pequeños a estallar con las bombas atadas al cuerpo, o a inmolarse ellas mismas. Obliga a sus seguidores a usar como escudo a sus propios hermanos o aniquilarlos, si pertenecen a una secta contraria. Mientras tanto, sus líderes se distraen en sus refugios, como revelan las escenas mostradas en la Televisión Egipcia el 13 de diciembre de 2014 sobre los líderes de Hamas en un “refugio de cinco estrellas”, continuando en su tarea de instar a otros a sacrificarse. (…) El Consorcio Nacional para el Estudio del Terrorismo registró 14 806 ataques terroristas en el 2015, con un porcentaje de 41 ataques por día».

Hamas y Al Fatah, dos organizaciones palestinas, son unas de esas organizaciones terroristas a las que se referían los anteriores autores. La primera es creación de la Hermandad Musulmana, mientras que la segunda fue dirigida desde sus comienzos por Yasser Arafat y Mahmoud Abbas, identificada desde 1970 con la OLP (Organización para la Liberación de Palestina), que en nuestros días se conoce como la Autoridad Palestina (AP). En la mass-media y las redes sociales es habitual que la OLP/Fatah/AP se presente como una organización secular que busca crear un Estado árabe palestino. Gil-White sin embargo nos aclara que «historiadores como Howard Sachar afirman que “desde el principio, (…) la reputación de Al Fatah dependía del éxito de su gestión musulmana tradicionalista de yihad contra Israel”. ¿Quién tiene razón? ¿Persiguen OLP/Fatah metas nacionalistas, o más bien, como Hamas, las metas religiosas de la yihad? (…) No es difícil encontrar material para avalar la opinión de Howard Sachar. Por ejemplo, en mayo de 1994, cuando arrancaba el Acuerdo de Oslo (también conocido como el Proceso de Paz) el Evening Standard reportó: “Ha emergido una grabación del líder de la OLP, Yasser Arafat, hablando a seguidores musulmanes en una mezquita de Johannesburgo. (…) El Sr. Arafat exhortaba a sus seguidores a la “yihad… para liberar Jerusalén”. El Sr. Arafat no niega la autenticidad de la grabación, pero ahora dice que se refería a la yihad en el sentido metafórico. Una yihad verbal. Nada que ver con la violencia». Huelga decir que los hechos posteriores demostraron que Arafat no hablaba para nada metafóricamente y su descaro ofende no solo con respecto a su actitud de impulsar a la guerra mientras Israel se preparaba para la paz, sino también de mentir posteriormente motivando que era solo una expresión verbal, nada de impulsar a la guerra. Recordemos que el padre del movimiento árabe palestino fue Hajj Amín al Husseini, el tío de Arafat, quien también creó Al Fatah y fue el mentor de Arafat y Mahmoud Abbas, impulsando la yihad y el terrorismo islámico.

Como decía Jacques Ellul, la yihad es el pilar ideológico del islam, «es una institución y no un evento. Es decir, es parte del funcionamiento normal del mundo musulmán». Sin embargo, mientras algunos consideran que el término se refiere a una lucha espiritual, bastantes más afirman que es una lucha militar contra los infieles, una guerra santa contra los que no están dispuestos a convertirse al islam. El primer sentido es el que suelen darle la mass-media europea, especialmente la BBC, cuya posición contrasta radicalmente con lo que afirma la oficina de propagación del islam de Arabia Saudita, o la propaganda de Hamás, Hezbolá y Al Fatah (que reciben fuertes subsidios de la primera y también de Irán, entre otras). El termino aparece por primera vez en el Corán, que los musulmanes consideran que fue escrito por Mahoma por inspiración divina. Sin embargo, hasta la fecha no se sabe quién escribió realmente el Corán, ya que Mahoma no sabía leer ni escribir, y lo mismo los que le rodeaban.

En la Edad Media, Abū Muhammad ‘Alī ibn Ahmad ibn Sa‘īd ibn Hazm, un gran teórico de la yihad, no se refería a la misma para nada en términos espirituales, sino dejando claro que se trata de una guerra armada. El académico francés Roger Arnaldez escribió sobre el Abú Muhammad y explicó su visión, en la cual el mundo se dividía en dos partes: Dar al Islam y Dar al Harb. Islam significa sumisión, por lo cual, el Dar al Islam significaría La Casa de la Sumisión, donde los infieles se habían sometido ya al islam, ya sea por conversión, ya sea volviéndose esclavos de los musulmanes. Harb significa guerra, por lo cual, con Dar al Harb significaría la Casa de la Guerra y se refiere a los territorios donde aún gobiernan los infieles y justo allí es donde Abú Muhammad exigía que se llevara la yihad. Abu Muhammad se inspiraba no solamente en el Corán, sino también en los hadices, que son las enseñanzas y anécdotas del profeta Mahoma y consideraba que todo musulmán tiene que esforzarse permanentemente para expandir el islam, incluso por medio de la fuerza. Según Arnaldez, los escritos de Abú Muhammad son muy significativos y dejan claro la yihad consiste en obedecer en todo al dios reflejado en el Corán y «que además de la guerra en el sentido estricto de la palabra, hay también algo así como una alerta psicológica permanente para la guerra. En esta forma latente, la yihad no debe jamás terminar».

Según la Enciclopedia Británica, «aunque la esclavitud existía en casi todas partes, parece haber sido especialmente importante en el desarrollo de dos de las grandes civilizaciones mundiales, la occidental (incluyendo Grecia y Roma) e islámica». Por lo que igual que en el Imperio Grecorromano la guerra fue el pilar base de la sociedad y fue alabada hasta casi la edad moderna por sus sucesores, como vimos al principio de este libro cuando me referí a Prusia, de la misma forma lo es la yihad, a diferencia de la Biblia judeo-cristiana que desarrolla la Ley de Moisés que enseña cómo los esclavos fueron liberados, o que hay que amar al prójimo como a sí mismo e incluso a tu enemigo.

Abu Muhammad decía que «el musulmán que vive en Dar al Harb y recibe órdenes de ir a la guerra deberá obedecer, a menos que tenga una excusa válida». Pero no es el caso de las minorías musulmanas en tierra de infieles, que solo tienen que ir a la yihad cuando comience la invasión islámica de dichas tierras. No se trata solo de dar muerte a los infieles, sino que «las corrientes islámicas maliquita y janafita permiten asesinar a todos los animales domésticos de los infieles porque “la guerra debe traer la destrucción del enemigo y todo lo que no consume el invasor musulmán debe ser vuelto inutilizable”», como apunta Gil-White, aunque sobre lo anterior hay debate en el mundo musulmán, y añade, citando a Arnaldez: «No hay prácticamente límites a la violencia contra los infieles. No pueden asesinarse mujeres y niños cuando no forman parte del esfuerzo militar. Pero si se les mata durante un ataque de noche (bayat), o sin haberlo querido durante el combate, no hay crimen. Fuera de estas dos excepciones, puede matarse a cualquier infiel, combatiente o no, mercaderes, sirvientes o trabajadores, viejos, campesinos, obispos, sacerdotes o monjes, ciegos y cojos, sin excepción alguna. (…) Algunos autores citan varios hadices para defender otras excepciones: a los viejos, monjes y mercaderes. Pero Ibn Hazm las rechaza todas y niega que la licencia para matar permita asesinar solo a los combatientes. Para justificar su tesis, recuerda el exterminio que hizo el Profeta Mahoma de los hombres de la tribu judía de Banu Qurayza, quienes fueron asesinados todos sin excepción, mientras que las mujeres y los niños fueron vendidos como esclavos».

Pero en el islam el yihadista no tiene solo la promesa de ganarse el Paraíso, sino también el incentivo de quedarse con el botín de la guerra, por lo que, concluye Gil-White, «no son occidentales “islamófobos” por representar a Mahoma lanzando “guerras santas” contra los infieles; son los propios juristas musulmanes que han reconstruido con cuidado la biografía de su profeta y es esa tradición, la tradición musulmana, la que representa orgullosamente a Mahoma esclavizando inocentes, robando la propiedad de los derrotados, violando a mujeres e inclusive a niñas, y exterminando a tribus enteras».

En nuestros tiempos, las cosas no han mejorado mucho en ciertos ámbitos del islam, como por ejemplo en el mundo sunita, que representan un 87% de los musulmanes (es la religión estatal en Afganistán, Pakistán, Jordania, Kuwait, Yemen, Emiratos Árabes, Egipto, Túnez, Catar, Libia, Turquía y Siria). Los sunitas han ampliado su definición del infiel incluso para otros musulmanes que no coinciden con sus ideas y que por consiguiente tienen que ser asesinados igual que los herejes que no se convierten al islamismo. Según la tradición sunita, la revelación de Mahoma es final y no hay más que enseñar.

Sin embargo, en el mundo chiita, que representa un 13% de los musulmanes (es religión oficial en Irán, Azerbaiyán, Baréin, Irak y Líbano) las cosas han ido para mejor, predicando la hermandad universal y la abolición de la guerra. Desafortunadamente, actualmente en Irán la interpretación dominante de la yihad es la que le dio el Ayatolá Ruhollah Jomeini, que en un discurso de 1942 intitulado «El islam no es una religión de pacifistas» dijo que: «quienes no saben nada del islam afirman que el islam aconseja contra la guerra. Son imbéciles. El islam dice: ¡Asesina a todos los infieles igual que ellos te asesinarían a ti! ¿Acaso quiere decir esto que los musulmanes se relajen hasta que sean devorados por los infieles? El islam dice: ¡Mátalos (a los infieles), ensártales la espada y dispérsales (sus ejércitos). ¿Acaso quiere decir esto que nos relajemos hasta que (los infieles) nos dominen? El islam dice: ¡Mata en servicio de Alá a quienes te quieran matar! ¿Acaso quiere esto decir que nos rindamos al enemigo? El islam dice: ¡Todo lo bueno que existe es gracias a la espada y a la sombra de la espada! ¡La gente no sabe obedecer más que con la espada! ¡La espada es la llave del paraíso y éste no puede ser abierto más que por soldados santos! Hay muchos otros versos (del Corán) y hadiz incitando a los musulmanes a que peleen y amen la guerra. ¿Acaso quieren estos decir que el islam es una religión que les prohíbe a los hombres la guerra? A quien su alma imbécil le haga decir semejante cosa, le escupo». Hay que mencionar aquí que fueron la OLP y Al Fatah (creadas por el terrorista amigo de los nazis Hajj Amín al Husseini) quienes entrenaron y armaron a las guerrillas de Jomeini, y junto con Yasser Arafat (el líder de la OLP/Al Fatah), ambos anunciaron la destrucción de Israel y luego la exportación de la revolución iraní en todo el mundo. «Parece mentira» dice Gil-White, «pero escasos años después se inventó el Proceso de Oslo con OLP/Fatah, el brazo largo de Hajj Amí al Husseini y socio de la revolución islamista iraní posando como paloma de paz bajo patrocinio de los estadounidenses y europeos».

Recientemente, en el perfil Facebook de Fatah en el Líbano se mostró la fotografía de una madre que colocaba orgullosa el cinturón suicida a su hijo pequeño, demostrando una vez más el profundo e irremediable lavado de cerebro que se practica por algunos adeptos del islam y que parece increíble que exista en nuestros tiempos. Y no fue un caso aislado, basta con mirar algunas páginas de Internet para tenerlo todo claro. En 2002, la Fatah de Arafat creó dentro de la Brigada de Mártires Al Aqsa una unidad especial de mujeres suicidas portadoras de bombas y una joven palestina de 19 años de edad, llamada Ayat Akhras, fue el temazo de las noticias de información cuando decía que su heroína era otra muchacha de 14 años, palestina también, que había explotado una bomba muriendo en el acto tanto ella como la adolescente israelí Rachel Levy.

Hay que saber que Hamas compensa a los familiares de los suicidas con 25 000 dólares, dinero que proviene de fondos que proveen no solamente Arabia Saudita e Irán, entre otros, sino incluso la Unión Europea. La «civilización» que los yihadistas quieren exportar a nivel global no tiene nada que ver con la libertad ni con la paz. «El Medio Oriente se desangra a diario con asesinatos grotescos, violaciones, secuestros de mujeres, niñas y niños, con el fin de ser vendidos como esclavos. Abundan infames procedimientos como amputaciones, decapitaciones y crucifixiones, obra funesta que en pleno siglo XXI realizan las organizaciones terroristas (…) cuyo enfoque apunta el asesinar especialmente a los judíos y cristianos». Es un mundo donde las mujeres apenas tienen derechos y donde lo grotesco se llama «asesinato de honor, muy común en el mundo mahometano contra mujeres y también niñas que en la opinión de sus parientes masculinos han “deshonrado” a sus familias. Muchas veces, el simple hecho de que una mujer musulmana exija libertad, o actúe como si la tuviera, representa una “deshonra” que le merece la muerte. Otras veces, actos de violencia contra las mujeres son considerados responsabilidad de la víctima y resultan igualmente en el asesinato de la misma. Por ejemplo, sucede inclusive que “un hombre, como ha sucedido en Jordania y Egipto, viola a su propia hija y luego, cuando se embaraza, la asesina para salvar el “honor” de la familia», apunta Gil-White.

Hay que mencionar también el wahabismo, que es la religión oficial de Arabia Saudita, una de las grandes potencias petroleras del mundo, que tacha de infieles incluso a la mayoría de los musulmanes y que es la ideología de la famosa Hermandad Musulmana de la que surgió la OLP (La Organización para la Liberación de Palestina). El wahabismo ya no habla solo de la yihad, sino de la yihad global y fue generado a finales del siglo XVIII por Muhammad ibn Abd Wahab.

Una gran revolución en el mundo islámico es la ideología bahaí, cuyo profeta Bahá’u’lláh predicó en Irán en el siglo XIX y que también se rige por las enseñanzas de otro de sus grandes maestros, Bab, quien ungió a Bahá’u’lláh. Ambos reinterpretaron la yihad en el sentido de excluir totalmente la violencia, pero debido a ello, los bahaís han sido perseguidos y asesinados en el mundo musulmán. De los 5 millones de bahaís que hay en el mundo, solo 350 000 viven en Irán, mientras que en países como Egipto, por ejemplo, es ilegal ser bahaí. La comunidad más grande de bahaís, de unos 2,2 millones, reside en la India, y su centro espiritual más importante está en Haifa, en Israel. «El mensaje de “igualdad y unidad de todos los seres humanos” no prospera en el mundo musulmán; prospera en Israel», apunta Gil-White.

Actualmente, la inmigración musulmana a Europa y Estados Unidos está en pleno auge y hay países como Francia, por ejemplo, donde conforman un 9% del total demográfico. Los fondos para la construcción de las mezquitas de Europa provienen en su gran mayoría de Arabia Saudita, donde el wahabismo es la religión de estado y que, no olvidar, promueve la yihad global.

En Occidente hemos sido advertidos en varias ocasiones del peligro de la yihad islámica por algunas mujeres que han sobrevivido al extremismo islámico y que nos han contado, poniendo sus vidas en riesgo, el terror que han vivido, como por ejemplo Wafa Sultan o Brigitte Gabriel, entre otras muchas. Un caso especial es el de Ayaan Hirsi Ali, que nació en Somalia y que, de haberse quedado en su país, no habría sido más que una esclava, que es el destino de las mujeres en las sociedades musulmanes radicales. Cuando su familia le escogió un esposo, ella se huyó a Holanda, donde después de aclimatarse, estudió ciencias políticas y tiempo más tarde fue electa como diputada en el Parlamento holandés. También se dedicó a escribir y avisó al mundo occidental sobre los peligros del islam y de su vulnerabilidad frente al mismo. Debido a ello, se convirtió en el blanco de una multitud de inmigrantes musulmanes en Holanda, que se empeñaban en asesinarla. Hasta la fecha, no lo han conseguido, pero sí han asesinado a su amigo, Theo van Gogh, con quien Hirsi Ali había hecho una película sobre la violencia que sufren las mujeres musulmanas inclusive en Holanda. El asesinato se perpetró en Ámsterdam, una de las capitales más liberales, seguras y bonitas de Europa, y el asesino le clavo al cadáver una carta para Hirsi con el mensaje: «Sigues tú». Por su seguridad, Hirsi se refugió a Estados Unidos.

Pero, ¿qué pasaría si los yihadistas se saliesen con la suya? Pues que Europa y el resto del mundo serían transformados en dhimmis, o pueblos protegidos, término que se usa por los musulmanes para referirse a los cristianos y judíos que viven en tierras islámicas.

Existe el mito de que los judíos vivieron en armonía con los árabes antes de la existencia del Estado de Israel. Sin embargo, «innumerables obras de autoridad histórica documentan sin lugar a duda la subyugación, opresión y erupciones espasmódicas de violencia antijudía que oscurecieron la existencia de los judíos en los países árabes musulmanes. (…) Aquí, por ejemplo, el testimonio de Moisés Maimónides, el gran filósofo medieval: “Recuerden, mis correligionarios, que a consecuencia del gran número de nuestros pecados, Dios nos aventó en medio de este pueblo, los árabes, que nos han perseguido con severidad y han aprobado legislación perjudicial y discriminatoria en nuestra contra… Nunca nos persiguió, degradó, abajó y odió tanto una nación como lo hacen ellos». Y «la suerte de los cristianos subyugados por los musulmanes no fue mejor (y en ocasiones fue peor)» (Gil-White).

Nos enteramos en qué consiste el dhimmi del mismo Corán: no puede portar armas; en general no tiene derechos de propiedad; no puede construir casas de culto nuevas ni restaurar las viejas; no puede atestiguar en las cortes; debe vestir ropas especiales que avisen de su estatus desde lejos (el parecido con la Estrella de David que los judíos estaban obligados a llevar en la ropa durante el régimen nazi es obvio); su casa no puede ser más alta que las musulmanas, por muy bajas que sean estas últimas; no puede montar un caballo o mula elegante; no puede caminar del lado bueno del camino; debe permanecer callado siempre que sea prudente. Para el musulmán que asesinara a otro habría condena de muerte, pero si asesinaba a un judío o a un cristiano habría que hacer nada más un pago a la familia, y eso en raras ocasiones porque era preciso que dos musulmanes atestiguaran en contra del asesino a favor del infiel.

A menudo las restricciones eran más severas y para ello sobra con leerse el tratado Relámpagos Contra los Judíos de Al Majlisi, cuyos leyes sobre los dhimmis tratan a los judíos «como si estuviera hecho enteramente de una sustancia ajena e inmunda», quien también cita la crónica del armenio Ghevond, del siglo VIII, que describe la situación atroz de los dhimmis cristianos en Armenia bajo la dinastía Abasí: «Uno veía escenas horribles de todo tipo de tortura. Y no se les olvidaba cobrarles impuesto a los muertos. La multitud de huérfanos y viudas sufría la misma crueldad; sacerdotes y misioneros en el santo recinto fueron forzados por castigos infames a latigazos a confesar los nombres de sus parientes muertos y de sus padres. En breve, la población entera del país, acosada con enormes impuestos y después de haber pagado enormes cantidades de zuze (monedas de plata), tenía también que colgarse al cuello un sello de plomo. En cuanto a las clases bajas, se les exponía a otros tipos de tortura: algunos eran flagelados por no poder pagar estos impuestos exorbitantes; otros eran colgados en público, o aplastados con máquinas; y otros eran desnudados y aventados en lagos en medio del crudo invierno y los soldados se apostaban alrededor para prevenir que salieran y así asegurar que murieran una muerte infame».

También nos enteramos de cuál fue el trato de los dhimmis analizando el reciente genocidio de los cristianos armenios cometido por los turcos otomanes y que es «el genocidio olvidado del siglo XX», durante el cual fueron asesinados aproximadamente un millón de personas. Christopher Simpson dijo que al terminar la Primera Guerra Mundial, la mayor parte de los responsables del genocidio se refugió en Alemania, donde recibieron asilo y ello es corroborado por Andrew Bostom, quien demostró que previo a la invasión de Polonia, «Hitler apremiaba a sus comandantes militares con la imperativa de lidiar una campaña brutal, sin tregua, y alcanzar una victoria rápida. (…) En una referencia explícita a los armenios, Hitler preguntó: “¿Quién después de todo habla hoy de la destrucción de los armenios?”. Hitler justificó que hubieran sido aniquilados (y que el genocidio fuese olvidado) como un aceptable nuevo orden mundial, porque “El mundo cree solamente en el éxito.” Sin duda que la admiración de Hitler por el exterminio otomano de los armenios añadió al prestigio de Hajj Amín al Husseini cuando éste llego a Berlín en noviembre de 1941. Pues Husseini había sido un oficial otomano durante la Primera Guerra, cuando sucedía el crimen contra los armenios».

También son relevantes el testimonio de Charles de Foucauld sobre la salvaje opresión de los judíos marroquíes y las pruebas de Arnold Blumberg sobre el trato de los cristianos y los judíos en la Palestina del siglo XIX. Sobre lo último, Blumberg escribe: «ninguna iglesia o sinagoga podía tener ventanas que avistaran sobre propiedad religiosa musulmana. Ninguna iglesia podía hacer sonar sus campanas ni tampoco se permitían crucifijos u otros símbolos cristianos a la vista en sus procesiones religiosas en la vía pública. (…) Una mezquita había sido erguida sobre la cueva que era tumba de los patriarcas judíos. (…) A los judíos se les permitía que ascendieran solo los primeros escalones de la mezquita sobre esta tumba y eran objeto de acosos variados aun cuando se sometían a esta humillante limitación. A los judíos que rezaban al pie de la muralla occidental del Monte del Templo, el recinto más sagrado del judaísmo, se les prohibía sonar el cuerno tradicional o de hacer cualquier ruido que pudiese ofender a los musulmanes. Los judíos no podían erguir una mejitza (la barrera que separa a los hombres y mujeres que oran en la muralla) para que no se interpretase como el derecho de construir una sinagoga ahí. Los musulmanes aventaban basura sobre las cabezas de los judíos que iban a rezar al Monte del Templo, sin que las autoridades intervinieran. Solo los musulmanes podían subir al Monte del Templo. Había guardias negros de las tribus sudanesas empleados en asegurar que los infieles no violaran las reglas. (…) Los turcos, por su parte, divertidos, miraban las disputas de los raya (los no musulmanes), con desprecio. Lo hacían porque podían. Aún en las ciudades amuralladas que tenían mayorías judías o cristianas, prácticamente toda la propiedad estaba en manos de patrones musulmanes cuyos arrendados nacían, vivían y morían ahí sin esperanza alguna de volverse propietarios».

A lo anterior se añade la violencia y libelos de sangre que periódicamente azotaban a los judíos de Palestina, como por ejemplo en 1830, 1840 y en el intervalo comprendido entre 1848 y 1878, todo antes de la llegada de los judíos sionistas a Palestina. Por lo cual no se puede argumentar que la violencia árabe se inició debido a los sionistas, sino que ya era la regla bastante antes y no solo en Palestina, sino en todos los territorios donde los árabes eran mayoría, y tampoco solo con los judíos, sino también con los cristianos y con cualquier otra minoría. Lo cual se da incluso en nuestros días en muchos países árabes.

Para finalizar, es cierto que la Iglesia Católica también lanzó guerras santas, que fueron las cruzadas y que se parecen mucho a la yihad islámica. Pero esas y otras aberraciones cometidas por la Iglesia a lo largo de la historia fueron muy discutidas en el ámbito teológico por haber contravenido a las enseñanzas de Jesús. No es el caso del islam, cuya propia escritura sagrada, el Corán, impulsa a la guerra e incluso promete el Paraíso como recompensa por asesinar infieles. Aunque las tres religiones tienen un tronco común, sin embargo, el Corán dista bastante del judaísmo y del cristianismo y en el islam se justifica lo anterior con que los primeros (los judíos y los cristianos) han corrompido la enseñanza original para refutar el islam, pero que en realidad la Ley es la del Corán, después del que no habrá más revelaciones por parte de Dios, ya que es la ley absoluta. «Es notable esta teoría: judíos y cristianos inventaron la ética con el fin único de fastidiar y engañar a los musulmanes», se extraña, con toda la razón del mundo, Francisco Gil-White.

 

(6) Hajj Amín al Husseini, el muftí palestino de Jerusalén, y sus extrañas amistades con Hitler y los nazis

«El muftí me explicó hoy largo y tendido que los musulmanes dentro y fuera de Palestina le dan la bienvenida al nuevo régimen en Alemania y esperan que se extiendan las formas de gobierno antidemocráticas y fascistas a otros países», reportaba Heinrich Wolff, el cónsul alemán en Jerusalén a sus jefes en Berlín. A casi dos meses después de que Hitler subió al poder en Alemania, Hajj Amin al Husseini le hizo una visita a Hitler, aunque fue pasados dos años cuando la alianza nazi-palestina iba a estrecharse. En ese tiempo, Husseini era ovacionado: «¡Viva Hajj Amín, el Hitler de Palestina!», tal como reportaba en el diario Palestine a mediados de 1934, cuando Husseini volvió a Jerusalén después de mediar un conflicto entre Arabia Saudita y Yemen.

La alianza con los nazis le dio aún más seguridad a Husseini, que la política antisionista de los británicos. Ya era el momento de cargarse a los judíos, pensó, y para ello uso las artimañas de siempre, en este caso el falso rumor que unos árabes habían sido atacados en Tel Aviv. La respuesta no tardó en llegar: el 19 de abril de 1936, en lo que se conoce como Bloody Sunday (el Domingo Sangriento), los árabes atacaron en Jaffa a unos transeúntes judíos desarmados, que no sospechaban que ello iba a ser el principio de lo que se conocería como la Revuelta Árabe. Para coordinarlo mejor, el 25 de abril de 1936 se formó el Alto Comité Árabe, presidido, claro está, por Husseini. Las masacres de la población civil judía venían acompañadas de la destrucción de sus cosechas y el robo del ganado y todo lo que se podía robar, y pronto se extendieron en un amplio territorio. La investigación británica que se realizó al respecto no pudo no reconocer que «el muftí debe ser considerado cabalmente responsable de los disturbios». También se vieron obligados a reconocer que los disturbios habían sido posibles debido a los poderes desmedidos de Husseini, otorgados por los mismos británicos. Pero lo anterior no impidió que lo toleraran aún mucho más tiempo, hasta finales de 1937.

Muchos árabes se opusieron a esas sangrientas masacres, pero «los líderes árabes que se oponían, entre ellos miembros prominentes del Partido de Defensa Nacional Nashashibi, fueron asesinados o forzados a huir del país». Una comisión británica reportó que «cualquier árabe sospechado de apoyar tibiamente la causa nacionalista (mejor dicho: el terrorismo contra los judíos) está pidiendo que lo visite un grupo de pistoleros. (…) Fawzi El-Husseini, un primo del mufti, se volvió el portavoz de una sección minoritaria de la burguesía urbana que deseaba colaborar con los sionistas. Eso le costó su vida».

Un historiador de la época dijo que «los siguientes dos años, las fuerzas del muftí mataron a más de cuatrocientos judíos y varios miles de árabes». Se trataba de los árabes que rehusaban participar en la violencia, ya que muchos de ellos se habían dado cuenta de que no los judíos los oprimían, sino todo lo contrario, los efendis como Husseini. De hecho, en Palestina hubo tan poco apoyo por parte de los árabes a la causa de Husseini, que se vio obligado a establecer Comités para la Defensa de Palestina en los países vecinos y a reclutar mercenarios sirios e iraquíes para participar en su sucia yihad. Mientras, los fascistas italianos y los nazis alemanes le mandaban alegremente armas.

Los italianos ya tenían bases en Libia, Etiopía y Somalia, pero Mussolini soñaba también con hacerse con la Tunicia francesa, Egipto y el Oriente Medio y Hitler respetaba a su camarada. Por otro lado, los nazis difundían propaganda antijudía entre los musulmanes y Hitler se declaraba fun del islamismo. Andrew G. Bostom expuso la charla de al Mashriqi (por su verdadero nombre, Muhammad Inayat Allah Khan), quien tradujo Mein Kampf al urdu (impulsado por su enorme similitud con su propio libro), con Hitler, durante la cual ese le había dicho que había leído su libro, al-Tazkirah. Y ello no es de extrañar, ya que Mashriqi, igual que Hitler, predicaba una doctrina militarista de construcción del Estado y había fundado el movimiento khaksar de separación musulmana en la India, promoviendo la yihad para así conseguir el dominio mundial del islam. Lo anterior también fue corroborado por Albert Speer, el ministro de armamentos de Hitler, quien escribió en sus memorias de posguerra que ese alababa el islam, al cual consideraba una religión perfecta para los alemanes, mucho más compatible con el nazismo que el cristianismo, y que lamentaba que los alemanes fuesen cristianos y no musulmanes.

Pero Hitler no fue un caso aislado. Como demuestra el historiador Christopher Hale, Himmler, el jefe de las SS, también consideraba que el islam era mejor que el «suave» judeo-cristianismo y le informó a Goebbels, el ministro de Propaganda de Hitler, que «El islam promete el cielo si ellos (los musulmanes) mueren peleando; es una fe atractiva y práctica para los soldados». Poco más tarde, en un discurso para los bosnios musulmanes de las SS, tropa que había creado el mismísimo Husseini, Himmler dijo: «En los últimos dos siglos, Alemania, su gobierno y sus líderes fueron amigos del islam debido a sus principios, y no por razones de oportunismo o cálculo político. (…) El Dios todopoderoso, que ustedes llaman Alá, envió al Führer a los pueblos torturados y sufrientes de Europa. (…) Fue el Führer el que liberó primero a Europa y después liberará a todo el mundo de los judíos, los enemigos de nuestro país. También son sus enemigos, pues el judío siempre ha sido enemigo de ustedes».

En 1935, «la oficina de propaganda de los nazis subsidiaba una gran variedad de cursos, institutos y diarios, gastándose millones de marcos en las actividades “educativas” de los agregados culturales y de prensa alemanes en el mundo islámico», explica Howard Sachar. Se alababa la similitud entre el pangermanismo nazi y el nacionalismo panarábico, y claro está, siempre se recordaba al enemigo común: «el judío». Husseini difundía alegremente esas publicaciones y cuando en Alemania se decretaron las Leyes raciales antijudías de Núrenmerg, Hitler recibió un montón de telegramas de felicitación de los árabes. «En Palestina, el diario Al Liwa tomaba prestado de los nazis el slogan “Un País, Un Pueblo, Un Líder”. Ahmed Husseini, líder del movimiento Egipto Joven, le comentaba a (la revista italiana) Lavoro Fascista que “Italia y Alemania son hoy las únicas democracias verdaderas en Europa y las demás son tan solo plutocracias parlamentarias”. A lo largo y ancho del Oriente Medio, grupos y partidos de ultraderecha pulularon en imitación consciente del nazismo y del fascismo italiano» (Gil-White).

Mientras, en Palestina, la Revuelta Árabe seguía a todo gas. Solo en 1937 los británicos, que no se habían molestado para nada en intervenir, declararon que los miembros del Alto Comité Árabe eran los responsables de los disturbios, por lo que los detuvieron y los deportaron a las Islas Seychelles. Husseini se escondió en la Mezquita de Omar y luego, vestido de mujer, se escapó cobardemente a Líbano. De allí siguió dirigiendo los disturbios tanto contra los judíos como contra sus opositores árabes, hasta 1939.

«Los británicos utilizaron la excusa de la Revuelta Árabe para castigar a los judíos otra vez, y premiaron a los terroristas árabes con un nuevo plan de partición de Palestina. Recordemos que en 1922 se había partido Palestina en dos, segregando un 75% de su territorio para los árabes (y que en adelante fue llamado Transjordania) y prohibiéndoles ahí el asentamiento a los judíos. Los árabes sí podían asentarse en el nuevo y más pequeño Mandato Británico de Palestina, que supuestamente era para una patria judía (según la Declaración de Balfour). En la nueva partición, se proponía entregar todo el territorio de Transjordania y la mayor parte de la redefinida Palestina, para la creación de un Estado árabe, mientras que el sobrante sería para los judíos: un 4% del Mandato original. A pesar de que la Liga de las Naciones se quejó de violaciones a las estipulaciones del Mandato en detrimento de los derechos judíos, los líderes sionistas en Palestina aceptaron este nuevo ultraje» (Francisco Gil-White).

Pero pese a lo ventajoso de lo anterior para los árabes, Husseini tampoco lo aceptó, ya que para él la victoria no significaba crear un Estado árabe palestino, sino impedir que se creara uno judío, por muy diminuto que fuera, por muy yermas y abandonadas que fueran esas tierras antes de que llegaran los judíos allí y por mucho que una gran parte de los árabes pobres de la zona estaban entusiasmados con su colaboración con los nuevos llegados. Tampoco le importaba a Husseini que los judíos no solo que tenían todo el derecho del mundo sobre sus tierras ancestrales, ni que ello era por razones de supervivencia. Fueron los británicos los que se comprometieron a crear un Estado árabe en Palestina, pisoteando ya del todo lo convenido en la Declaración de Balfour. Por ello, restringieron la inmigración judía a Palestina, lo cual se conoce como el White Paper (de Chamberlain), del que he hablado en las páginas anteriores. Ese documento firmó la sentencia de muerte de gran parte de los judíos de Europa y su asesinato en los campos de exterminio nazis.

Posteriormente, Husseini se fue a Irak, donde se dedicó a difundir propaganda pro nazi. Dinero tenía más que de sobra, ya que el parlamento iraquí votó pagarle 20 000 libras y se rumoreó que también lo pagaba el servicio secreto iraquí. Además, recibía fondos de la Sociedad de Defensa Palestina, de los alemanes recibió 60 000 libras y de los italianos 40 000. Vivía con más lujo del que jamás había soñado, el terrorismo y el nazismo rentaban más que nada. Siguiendo sus costumbres, en mayo de 1941 organizó otra matanza de judíos en Bagdad, donde 400 judíos fueron asesinados, que es conocida como farhud.

Después de lo anterior y de haber participado en un golpe de estado en Iraq, Husseini huyó a Irán, luego a Italia, donde fue recibido con todos los honores del mundo, y en noviembre de 1941 llegó a Berlín, donde fue recibido por Hitler en persona. De aquí en adelante, ya sabemos lo que ocurrió: se convirtió en coarquitecto en la Solución Final, convenciendo a los nazis de exterminar a los judíos, y no de deportarlos. «Sin duda, Husseini también le explicó a Hitler que los militares británicos no estorbarían demasiado. Después de todo, eran los militares británicos quienes habían creado a Husseini, ayudándole con sus matanzas y rematando siempre con castigos adicionales para los judíos, como la reducción de su territorio y la restricción de la inmigración. Eran los británicos quienes pugnaban con mayor pasión por impedir que los judíos se refugiaran a Palestina. Y los mismos británicos habían permitido que Husseini escapara una y otra vez, como lo harían también después de la guerra» (Francisco Gil-White).

Lo anterior tiene mucho interés no solo desde el punto de vista histórico, sino por sus profundas implicaciones en la actualidad. La Autoridad Palestina (AP), que antes fue la OLP/Fatah (creadas por Hajj Amín al Husseini), no solo que se ha dedicado a perpetrar atentados terroristas durante décadas y hasta nuestros días, sino que recibe una fuerte financiación tanto de gobiernos como el de Irán o Arabia Saudita (que, juzgando por sus acciones, yo llamo gobiernos terroristas), entre otros, sino también de la Unión Europea. Para más inri, Joe Biden, actual candidato a la presidencia de Estados Unidos, promete restaurar fondos a la Autoridad Palestina si fuera elegido y renovar el acuerdo nuclear con Irán, lo cual es lo mismo que haber entregado hace pocas décadas la bomba atómica a Hitler.

 

6) Algunos pocos datos sobre la financiación por parte de Irán del terrorismo palestino

A continuación aporto algunos datos del artículo Joe Biden, Iran y la amenaza nuclear. 

Otros socios importantes de Irán son los grupos terroristas palestinos Hamás, Yihad Islámica Palestina, el Frente Popular para la Liberación de Palestina, etcétera, conocidos internacionalmente por sus incontables actos de terror perpetrados no solo en la zona y contra civiles israelíes, sino también contra las fuerzas de seguridad egipcias, contra los regímenes y civiles jordanos, libaneses y de otros países árabes, contra ciudadanos estadounidenses o europeos (civiles también), y tantos y tantos actos de terror que se requieren unos cuantos libros para detallar. Como curiosidad, los terroristas palestinos también contaron en el pasado con apoyo de facciones neonazis alemanes. Da igual si es hacia la derecha o hacia la izquierda, mientras sea extremismo, los terroristas palestinos abrazan calurosamente. Estos grupos terroristas siguen existiendo hoy en día no solo gracias a la financiación iraní (según los datos existentes, Irán les proporciona unos 100 millones de dólares), sino también a la financiación europea y de la propia ONU que, inaudiblemente hasta la fecha, reinventó el derecho internacional en materia de refugiados, pero solo en el caso de los recién inventados palestinos (hasta la década de los 60 no existía tal pueblo ni hay referencia alguna en la historia del mismo, y con dicho termino se designaba, habitualmente, a los judíos que vivían en la zona). Se ve que, para la ONU, una de las organizaciones más corruptas del mundo, salpicada por delitos cometidos por sus funcionarios que van desde el acoso sexual hasta hechos mucho más graves (el periodista Eric Frattini lo describe muy bien en su libro ONU, historia de la corrupción) los refugiados de otras nacionalidades no son tan importantes como los que desestabilizan Medio Oriente ni reciben de la ilustre organización fondos tan jugosos que hasta ahora habrían sido suficientes para construir no solo un Estado, sino un mundo entero.

El drama de lo anterior es, sin embargo, que mientras Irán apoya a las organizaciones terroristas palestinas, en realidad obra en detrimento de la población civil palestina, una sociedad rota por regímenes corruptos que roban a manos llenas todas las ayudas internacionales que reciben, y sus disputas internas imposibilitan que se llegue a una situación normal en la zona. Mientras Irán paga millones a los terroristas, apenas dona algo de su inconmensurable riqueza a la OOPS (El Organismo de Obras Públicas de Socorro de la ONU). Así, mientras la UE proporcionó en los últimos diez años a OOPS unos 2000 millones USD, la EEUU proporcionó unos 3000 millones y Arabia Saudita unos 600 millones, el rico Irán solo entregó 20 000 USD. En otras palabras: mientras Irán financia con millones a los terroristas palestinos, a la población civil palestina solo le entregó, desde 2008 hasta 2017, 20 000 USD a través de la UNWRA. Esta última es una fundación igual de corrupta e inútil que la propia ONU y fue creada por esta solo para los refugiados palestinos, como si los cientos de millones de otros refugiados del mundo no importaran, La ONU no creó una ONG especialmente para, por ejemplo, los refugiados judíos que fueron obligados de marcharse de varios países árabes con las manos vacías, que son muchos más que los palestinos y a los que nadie les ha compensado con nada. O sea, mientras Irán regala millones a bandas terroristas, a la población civil palestina, en su conjunto, no le da ni para sobrevivir…

Como Irán es muy rico porque tiene mucho petróleo y gasto interno casi nulo, ya que poco dinero destina a las necesidades de su propio pueblo, entonces puede permitirse financiar no solo a los anteriores, sino también al régimen sirio de Assad, al que regaló como mínimo unos 4600 millones de dólares (no sé si lo hizo como premio por haber desmantelado al país, o por qué). Desde 2012, Irán gastó más de 16 000 millones de dólares apoyando el régimen de Assad y a sus socios en Irak y Yemen. A la larga lista anterior se añade que hospeda con gusto dentro de su propio territorio a agentes de Al-Qaeda y, pese a su fuerte tendencionismo anti-Israel, la corrupta e inútil ONU no pudo no reconocer en 2018 que “los dirigentes de Al-Qaeda en la República Islámica de Irán se han vuelto más prominentes”.

Con respecto a las tácticas que Irán usa, destacan el uso de niños soldado, el uso de aerolíneas e instalaciones civiles con propósitos militares y el reclutamiento de mercenarios extranjeros. En este último punto destacan la división Fatemiyoun de chiitas afganos, con unos efectivos de 10-12 000 soldados, y la brigada Zainabiyoun de chiitas pakistaníes. Human Rights Watch documentó que el CGRI reclutó para Fatemiyoun niños soldados y que menores de 14 años murieron en combate en Siria. Sobre Zainabiyoun no tenemos muchos datos, aunque la Fundación Jamestown informó que el grupo es financiado y reclutado por el mismo CGRI y fue usado primero en Irak y luego transferido a Siria. También destaca el uso por parte de Irán de la aviación civil y está demostrado que compañías como Mahan Air, Caspian Air, Meraj Air y Pouya Air han colaborado con CGRI y CGRI-QF, transportando agentes, armas y fondos para las campañas de Irán en el extranjero.

Está claro que es el Medio Oriente el que más sufre debido al régimen iraní, pero la verdad es que el terrorismo financiado por Irán es un problema global. Desde 1979, cuando el actual régimen subió al poder, Irán ha participado en golpes de Estado, asesinatos y atentados terroristas en más de veinte países de todo el mundo, principalmente por medio de CGRI-QF y MOIS, pero también por medio de Hezbolá o Hamás. Y va en aumento. Solo por poner unos ejemplos, menciono los siguientes hechos:

  • En 2018, las autoridades de Francia, Alemania y Bélgica detuvieron a varios agentes iraníes preparando un atentado con bomba en un mitin (político) de París;
  • En 2016, en Montevideo, Uruguay, un alto diplomático iraní fue expulsado por planear un ataque cerca de la embajada de Israel;
  • En 2016, en Manila, Filipinas, las autoridades filipinas frustraron un complot iraní para secuestrar un avión civil saudí;
  • En 2013, en Bosnia y Herzegovina se descubrió que dos diplomáticos iraníes eran, en realidad, agentes de inteligencia con conexiones con el terrorismo internacional;
  • Entre 2016 y 2018, las autoridades alemanas condenaron por espionaje a un agente del CGRI-QF
  • En 2012, en Turquía, cuatro agentes del CGRI-QF intentaron atacar varios objetivos israelíes; el atentado fue desmantelado por las fuerzas de seguridad turcas;
  • En 2012, en Bulgaria fue detenido otro agente del CGRI-QF;
  • En 2011, en Washington DC, CGRI-QF apoyó un plan para bombardear un restaurante y asesinar al embajador de Arabia Saudita en EEUU;
  • En 2011, en Karachi, Pakistán, varios agentes iraníes asesinaron al diplomático saudí Hassan al-Qahtani;
  • En 2009, en Glendora, EEUU, un agente iraní contrató a un asesino a sueldo para asesinar a un disidente iraní-estadounidense que emitía por una radio local;
  • En 1994, en Buenos Aires, argentina, Hezbolá detonó un artefacto explosivo improvisado en un vehículo (VBIED) fuera de la Asociación Mutual Israelita Argentina, con el apoyo logístico de Irán, que resultó en 95 muertos y 200 heridos;
  • En 1992, en Buenos Aires, Argentina, Hezbolá detonó un VBIED fuera de la embajada israelí, con apoyo logístico de Irán, asesinando a 29 personas e hiriendo a 252;
  • En 1992, agentes de Hezbolá, con apoyo logístico de Irán, asesinaron a cuatro disidentes kurdos iraníes;
  • En 1989, agentes iraníes con cobertura diplomática asesinaron en Viena, Austria, a un disidente iraní y otras dos personas;
  • En 1985, Hezbolá, con apoyo logístico de Irán, secuestró el vuelo 847 de la TWA y asesinó a un buzo de la Fuerza Naval de EEUU;
  • En 1980, en Bethesda, EEUU, un agente iraní asesinó a un ex diplomático iraní en el exilio, Ali Akbar Tabatabai, crítico vocal del entonces líder supremo iraní, el ayatolá Ruhollah Jomeini.

Y la lista podría seguir, en todos los continentes y a lo largo de muchos años desde la década de los setenta.

Los ayatolás iraníes consideran que la Revolución Islámica es superior a las anteriores (la francesa, la norteamericana, etcétera) y que el islam será la religión del “decadente e inmoral Occidente”. El yihadismo iraní ya ha penetrado en América Latina, Asia Central, Líbano, Irak, Siria, el Cáucaso, el Golfo de Adén, Bab El-Mandeb, las fronteras de China y la costa mediterránea y los lideres iraníes lo celebran sin ocultarse, afirmando públicamente que “Irán tiene el poder y la capacidad material y espiritual para exportar su revolución al mundo, mientras que los sunnitas como el régimen saudita que controla el Hiyaz (noroeste de la Península de Arabia) ha sufrido derrotas en todos sus planes de expansión y todas sus amenazas y esfuerzos contra Irán se han convertido en oportunidades para Irán”. Pero si los líderes europeos son incapaces de darse cuenta de que el régimen yihadista iraní está consolidando un cinturón chiíta conformado por Irán, Azerbaiyán, Irak, Siria y Líbano, este último a través de Hezbolá, el rey jordano Abdallah sí está temeroso respecto a la expansión de Irán en la región y advierte sobre ello desde 2004.

Hamás, la organización terrorista que gobierna la Franja de Gaza

Los líderes árabes sunnitas incluso consideran que la organización terrorista palestina Hamás, que actualmente gobierna en Gaza (elegida libremente por los palestinos), ha fundado allí un “emirato iraní” totalmente subordinado a Irán, igual que hizo Hezbolá en Líbano. Por ello no consideran a dichas organizaciones como movimientos de resistencia, como nos son presentados en Occidente por la muy bien encubierta propaganda islamista, sino “contratistas” que imponen la agenda iraní en el exterior, acusando a Hamás que se aprovecha de los problemas de los palestinos con fines políticos. El problema se agrava debido a la alianza con Rusia, que es criticada incluso por la red interna pravda.ru (al final del artículo, en Fuentes, encontráis el artículo que lo detalla).

La principal meta del régimen iraní, públicamente expresada, es derrumbar a Israel, después de lo cual seguiría el derrumbe de la cristiandad, que sería sustituida por el islam. En este punto hay que conocer algunas diferencias entre las tres religiones abrahámicas. Por haber sido los primeros en adoptar el monoteísmo, los judíos se consideran a sí mismos el pueblo de Dios, pero aceptando que hay muchas otras vías para la salvación y rechazando de plano el proselitismo. A diferencia del judaísmo, el cristianismo y el islam se consideran a sí mismas las únicas vías de salvación y el islam es, además, un credo supremacista que impele a sus fieles a propagar su religión por todas partes. Pero, a diferencia del cristianismo, el islam promueve el proselitismo no solo por medio de la palabra, sino también por medio de la espada (la yihad), ambas siendo unas religiones con pretensiones globales. Aunque tanto el cristianismo como el islam son prácticamente hijas del judaísmo y tienen sus raíces en este, las dos  han impulsado la judeofobia hasta el asesinato, justificándolo en una teología de reemplazo. Mientras el cristianismo considera que los cristianos han sustituido a los judíos como pueblo elegido, el islam considera lo mismo y, además, que las promesas de la Torá a Abraham y a su descendencia en realidad se hicieron a Ismael, el padre de la nación árabe. El islam también considera que los cristianos y los judíos tergiversaron la Biblia, que solo el islam es la verdadera religión y que no hay otra ni habrá, ya que Mahoma fue el último profeta.

Con respecto a que el propio Corán reconoce el derecho del pueblo judío sobre la antigua tierra de Israel (algo más extensa que el actual Estado judío y que incluía no solo a Judea y Samaria, sino otros territorios también), los ayatolás y demás radicales islamistas afirman que sí es cierto, pero que esto se cumpliría cuando los cristianos y los judíos se conviertan al islam. Ello es la verdadera razón que subyace tras las guerras de Medio Oriente contra Israel: se trata de una guerra religiosa, para nada territorial. Y también religiosa es su guerra contra Occidente, aunque esto aún está en su fase de inicio (esperemos que no la sobrepase). Por ello Irán destina enormes recursos económicos financiando a organizaciones terroristas para fustigar al pequeño país, por ello apoya al régimen de Bashar al Assad, para tener bases cercanas a Israel, y también por ello emplea a Hezbolá, en el norte, y a Hamás para atacar al Estado judío por el sur. Los que intentan dar un halo materialista al conflicto árabe-israelí son desinformadores o desinformados. El conflicto es religioso. Es Yihad.

Hace poco fue el propio jeque Ahmad Adwan, un erudito musulmán que vive en Jordania, quien dijo en su página personal de Facebook que no hay tal cosa como «Palestina en el Corán. Alá ha asignado la Tierra Santa a los hijos de Israel hasta el día del juicio (Corán, Sura 5, El Sura de la Mesa, versículo 21), e «Hicimos los Hijos de Israel los herederos (de la tierra)» (Corán, Sura 26, El Sura de los Poetas). Yo le digo a aquellos que distorsionan el libro de su Señor, el Corán: ¿De dónde trajeron el nombre de Palestina, ustedes mentirosos, malditos, cuando Alá ya lo ha llamado La Tierra Santa y legó a los Hijos de Israel? No hay tal cosa como «Palestina» en el Corán. Su demanda de la Tierra de Israel es una falsedad y constituye un ataque contra el Corán, los judíos y sus tierras. Por lo tanto, vosotros (los palestinos) no tendréis éxito y Alá os juzgará y os humillará, porque Dios va a proteger a los judíos. (…) Los palestinos son asesinos de los niños, ancianos y mujeres. Atacan a los judíos y luego usan esos (niños, ancianos y mujeres) como escudos humanos y se esconden detrás de ellos, sin piedad para sus hijos como si no fueran sus propios hijos, con el fin de decirle a la opinión pública de que los judíos tienen la intención de matarlos. Esto es exactamente lo que vi con mis propios ojos en los años 70, cuando (los palestinos) atacaron al ejército jordano, que los había albergado y protegido. En vez de dar gracias al ejército jordano, llevaron a sus hijos contra el ejército jordano, con el fin de hacer creer al mundo que el ejército mataba a sus hijos. Esta es su tradición (de los palestinos) y su costumbre, su crueldad, tener corazones de piedras hacia sus hijos y mentir a la opinión pública para obtener su apoyo» (el artículo completo está en Fuentes). Lo anterior es uno de los muchos ejemplos que se pueden dar en este sentido. En el post que hice al respecto (no lo he difundido aún porque haré una serie en su lugar, pero lo pueden leer en mi blog), hay muchos otros, además de incontables pruebas de muchas clases que dejan un sabor más que amargo y delatan la desvergonzada guerra árabe contra un diminuto pueblo ancestral que volvió a su tierra después de un largo exilio forzado, comprándola además, no conquistándola, como hicieron otras potencias europeas a lo largo de la historia, para protegerse del fuerte antisemitismo europeo que desembocó en la Segunda Guerra Mundial y acabó con dos tercios del pueblo judío que, pese a su reducido tamaño y a su dolorosa historia, aportó tanto a esta humanidad.

 

7) La enorme riqueza del terrorismo islamista

“Vencer al islamismo radical es casi imposible, porque Occidente se acuesta con radicales. (…) El radicalismo islamista no acabará hasta que no se les acabe el petróleo” – Gabriel Ben Tasgal

 

Muchos se imaginan que el terrorismo islámico se debe a la pobreza, pero es una idea equivocada. El terrorismo islámico es religioso, igual que el conflicto árabe-israelí, aunque usa pobres para perpetrar sus atentados. Pobres prefabricados, porque en unos países que cuentan con tanta riqueza como los países árabes, que haya pobres es una voluntad política, no se debe a la falta de recursos. El petróleo se ha vuelto un arma de destrucción masiva en nuestro siglo y un buen ejemplo es justo el caso que conforma el objeto de este artículo, el acuerdo nuclear con Irán. Sin embargo, el flujo de dinero hacia el terrorismo se ha incrementado de forma considerable últimamente debido a las estrechas relaciones de los regímenes bolivarianos con Irán.

Según la revista Fortune, Daesh es el grupo terrorista mas rico de todos los tiempos. Por otro lado, los ingresos anuales del Estado Islámico superan los 2000 millones de dólares y a la vez controla el 60% de las reservas petrolíferas de Siria, así como 7 reservas de gas y petróleo de Irak, y exporta alrededor de 10 000 barriles de petróleo al día, con precios que, según Michael Stephens, director del Royal United Services Institute, van de los 25 a los 45 dólares por barril. El exjefe del Mossad, Efraim Halevy, entrevistado por Forbes, dijo que Daesh tiene un poder económico tan importante, que “puede poner en peligro los fondos estatales de todo Oriente Próximo”.

Es esclarecedor el informe de la revista Fortune sobre las fortunas de los principales grupos terroristas del mundo y es aún más esclarecedor el hecho que, excepto las FARC y el IRA, todos ellos están relacionados con el yihadismo. Después de Daesh, la revista coloca al Estado Islámico, y seguidamente está Hamás, la organización terrorista palestina que gobierna actualmente en Gaza, con unos ingresos de unos 1000 millones de dólares anuales, que provienen principalmente de donaciones, siendo Qatar el principal. No obstante, Hamas también se ha enriquecido por otras vías después de su llegada al poder, en 2007. Por ejemplo, con los impuestos abusivos que impone a los productos que entran en Gaza, o con las tasas de matriculación de coches, por la apertura de gasolineras, etc. Además, hay una denuncia permanente sobre el desvío de fondos de la ayuda internacional, que también va a las arcas del grupo islamista. También ha hecho fortuna con los centenares de túneles subterráneos que ha construido en la frontera egipcia, por donde pasa armamento y todo tipo de contrabando. Al mismo tiempo, el jefe de Hamas, Jaled Meshal, instalado en su refugio de oro de Qatar, es uno de los lideres islamistas más ricos del mundo, con cuentas multimillonarias en Egipto y Qatar, y negocios con petróleo y en la construcción. A su vez, tal como contaba Sal Emergui, corresponsal del diario El Mundo en la región, el dirigente de Hamas en la Franja de Gaza, Ismail Haniya, también habría hecho una fortuna y realizaba la siguiente comparación: “Meshal y Haniya han aumentado sus fortunas mientras el paro en la Franja de Gaza superaba el 40%”. Después de Hamás siguen las FARC y seguidamente Hezbolá, que mueve unos 500 millones de dólares anuales, o más.

Pero la riqueza de estos grupos terroristas no se debe solo al petróleo, sino también al expolio que perpetran robando los bancos de los territorios que conquistan. Solo con el banco central de Mosul, los yihadistas consiguieron 429 millones de dinares, que son unos 500 millones de dólares. El bloguero británico Eliot Higgins (conocido por el alias Brown Moses) hizo estas cuentas: “con los 429 millones de dinares de Mosul, el Estado Islámico podría reclutar a 60 000 combatientes y pagarles 600 dólares al mes durante un año entero, además de comprar armas de alta calidad en el mercado internacional”.

Es evidente que no estamos en presencia de una revolución de los pobres, como lo fueron las europeas del siglo XIX, sino que la yihad es una “una guerra de ricos, dirigida por ricos, financiada con mucha riqueza, que utiliza a los pobres como carnaza bélica de todo prescindible, y cuyo objetivo no es liberar a nadie de la pobreza” (Rahola).

Sin embargo, el aspecto más escabroso en este asunto es la alegría con la que algunas instituciones occidentales aceptan pagos de las dictaduras islamistas, como por ejemplo los recibidos por las universidades para financiar estudios islámicos. La Universidad de Soborna firmó un acuerdo con Qatar de 1,6 millones de euros para 3 añosEn Reino Unido hay ocho universidades que han recibido un total de 233,5 millones de libras esterlinas desde 1995, con Cambridge a la cabeza. En Estados Unidos sigue el mismo patrón y diversas universidades han recibido grandes donaciones: Berkeley 5 millones de dólares y Cornell 11 millones. Pero el drama llega cuando uno se lee el estudio del Middle East Centre, del St. Antony´s College de Oxford, que demostró que el 70% de las lecturas de los últimos cinco años eran hostiles a Occidente e Israel. O sea, nosotros nos atacamos a nosotros mismos ¡por amor a los petrodólares! El resultado fue vergonzoso: algunas de estas universidades se han adherido al BDS y a peticiones de boicot a universidades israelíes después de firmar los acuerdos. “La Unión Soviética, durante la guerra fría, invirtió mucho menos en sus operaciones de propaganda en Occidente”, dijo el analista Giulio Meotti.

 

8) La persecución sistemática de cristianos, judíos y otras religiones minoritarias en los países musulmanes. La alarmante situación de las ancestrales comunidades cristianas y judías de Gaza y otros territorios palestinos

Mientras en Europa la izquierda cierra las bocas a todo el que se atreve a poner en la mesa temas como los tratados en este artículo, tachándolo de xenófobo, islamófobo, racista, etcétera, el asunto pinta más que diferente en los países islámicos. Cuando Qatar compró al club de futbol barcelonés, uno de los mejores del mundo, demandó enseguida la retirada de la cruz que había en los equipos de los jugadores motivando que es un símbolo que molesta a los musulmanes. Algo parecido ocurrió en el caso del club madrileño. Las cosas se están volviendo de un absurdo tal, que en Inglaterra se dio un caso en que en un colegio quiso eliminar de las clases de historia los temas relacionados con el Holocausto, motivando que los padres de los alumnos musulmanes se sentían ofendidos (la iniciativa no prosperó, está claro, pero el caso es para quedarse en la memoria de los absurdos). Me pregunto qué pasaría si los cristianos de repente se sentirían ofendidos por las tantas medias lunas de las incontables mezquitas construidas en Europa, por el velo de las mujeres musulmanas que pasean por la calle exhibiendo lo que en la libre cultura europea se considera una lacra de la discriminación machista inventada para ser “decentes” y no “provocar” a los hombres, como si estos fuesen incapaces de domar su bajo vientre; o qué pasaría si los judíos negaran el acceso a los musulmanes a los lugares sagrados ubicados en Israel.

La prensa europea da poca cobertura a la persecución sistemática de los cristianos en los países islámicos, pese a que el fenómeno es extendido y muy grave, haciendo que en los últimos años desaparezcan comunidades cristianas ancestrales que habitaban en esos parajes desde muchos siglos antes que el propio islam. Benedicto XVI habló de miles de cristianos que morían asesinados al año a causa de la violencia vinculada a su fe, y Massimo Introvigne, representante de la OSCE para la lucha contra la intolerancia y la discriminación, situó la cifra en los 100 000. El papa Francisco dijo que los cristianos de los países islámicos están sufriendo una persecución equiparable a la que sufrieron bajo el Imperio romano. Así, del millón y medio de cristianos que había en Irak en 2003, ahora quedan unos 400 000, y en Siria han desaparecido dos tercios de los cristianos. World Evangelical Alliance sitúa en 200 millones el número de cristianos que tienen negados sus derechos fundamentales, la absoluta mayoría bajo regímenes islamistas. En el Top 10 de la ONG Open Doors International, que hace un seguimiento preciso de la persecución que sufren los cristianos en el mundo y publica cada año un listado con los países donde son perseguidos con mayor brutalidad, están: Corea del Norte, Somalia, Siria, Irak, Afganistán, Arabia Saudí, Maldivas, Pakistán, Irán y Yemen. Es decir, excepto Corea del Norte, el resto son todos regímenes islamistas.

Mientras en Europa los musulmanes gozan de derechos iguales con el resto de la población, lo cual es digno de todo el aprecio del mundo, resulta que la Sharia (la ley islámica) considera apostasía, sentenciada con pena de muerte, la conversión al cristianismo. Una de las victimas de ello fue Gayle Williams, cooperante de SERVE Afghanistan (Serving Emergency Relief and Vocational Enterprise), especializada en terapias de la infancia y dedicada a los niños con discapacidad, quien fue asesinada en octubre de 2008, «por ser culpable de trabajar para una organización que predica el cristianismo». Algo parecido es el caso de un niño de cinco años de edad que, durante el ataque yihadista a la ciudad asiria de Qaraqosh, fue cortado por la mitad por el Estado Islámico porque era el hijo del fundador de la Saint George’s Anglican Church de Bagdad.

Aparte de las persecuciones, secuestros, violencia y matanzas perpetradas por yihadistas contra los cristianos, están los códigos civiles y penales que son asfixiantes. Pilar Rahola hizo un breve resumen de los derechos restringidos a los cristianos en la mayoría de los países musulmanes:

—Las mujeres, no pueden casarse con hombres no musulmanes.

—Los cristianos tienen prohibido comprar terrenos, mostrar cruces o cualquier signo religioso que no sea musulmán, hacer celebraciones públicas de las fiestas religiosas y cualquier actividad religiosa pública que no sea musulmana. También está prohibida la literatura de inspiración cristiana.

—En la mayoría de estos países, está prohibida la conversión de musulmanes a cualquier otra fe religiosa. En los países más indulgentes, como Marruecos, la apostasía del islam se castiga con penas de cárcel, mientras que en otros, como Irán o Qatar, se castiga con la pena de muerte.

—Los cristianos no pueden tener representación política en la mayoría de estos países, donde el islam es la religión de Estado (a diferencia de Israel, donde su minoría musulmana sí está representada en el Knesset).

—También en la mayoría, la admisión de estudiantes cristianos en las escuelas públicas implica el aprendizaje del Corán. Al mismo tiempo, si una escuela privada está implicada en la conversión de un musulmán, se decreta el cierre de la misma.

—Está prohibida la venta de Biblias en muchos países, y en los lugares donde está permitida, como Marruecos, está prohibida su venta en lengua árabe.

—Limitación jurídica del ingreso de misioneros en el país, en los lugares donde se permite. En otros países, como Irán, los misioneros están prohibidos bajo pena de muerte. Al mismo tiempo, muchas de las iglesias cristianas que sobreviven en países islamistas son subterráneas.

—En muchos de los países islámicos es obligatorio convertirse al islam si alguien se quiere casar por el código civil del país.

—En algunos de estos países solo se permite la edificación de una iglesia por ciudad, y siempre que no muestre signos externos de su culto religioso. En otros, sencillamente está prohibido construirlas.

Y el etcétera se volvería interminable.

Un caso especial es el drama de los cristianos en Tierra Santa, especialmente los de Belén o Nazaret, ciudades israelíes con mayoría musulmana casi absoluta, y de los que la prensa occidental no dice nada debido a la extraña falta de voluntad critica de la izquierda europea frente a la violencia y discriminación palestinas. Son relevantes los artículos de Daniel Pipes, intitulado El cristianismo muere en su lugar de nacimiento, y de Daphne Tsimhoni en el Middle East Quarterly, que preguntaba: «¿Se verá obligada la vida cristiana a reducirse a iglesias vacías y a una jerarquía sin congregación y sin fieles, en el mismo lugar de nacimiento del cristianismo?». La misma reflexión hizo el papa Pablo VI: «Sin cristianos, Tierra Santa será una pieza de museo».

Pierbattista Pizzaballa

Pierbattista Pizzaballa, custodio católico de Tierra Santa dijo en una entrevista de la agencia italiana de noticias Adnkronos International: «Nuestras comunidades son asediadas diariamente por los fundamentalistas islámicos de la región. Y cuando no son los miembros de Hamás o de la Yihad Islámica, hay conflictos con la Autoridad Palestina». Un triste relato nos llega de los cristianos de Taibeh quienes cuentan cómo una horda de jóvenes palestinos entró en su ciudad gritando «Allahu Akbar» (el grito de guerra yihadista), y se puso a quemar casas y propinar palizas a la gente, con la excusa de que una joven musulmana había mantenido relaciones sexuales (voluntarias) con su jefe cristiano. Como ocurre casi siempre en el extraño mundo al revés del islamismo, la Autoridad Palestina encarceló al amante de la chica, dejó en libertad a los agresores, y la chica fue asesinada por «delito de honor». Estas atrocidades se cometieron en el lugar en el que, según el Nuevo Testamento, Jesús eligió retirarse después de la resurrección de Lázaro, el único rincón de Cisjordania con mayoría cristiana. Me pregunto por qué los izquierdistas occidentales se callan frente a aberraciones e injusticias que claman al cielo como las anteriores, pero son tan veloces en saltar con gritos de Palestina Libre a cualquier tontería judeofoba publicada en las redes por el conspiranoico de turno, o de flamear banderas palestinas en el Festival de Música de Benidorm y tirar botellas a un cantante judío. Porque si por parte de la ultraderecha me espero a cualquier cosa, que ya sabemos todos lo que hizo el siglo pasado, de los progres me espero a otra cosa, ya que yo misma me considero “progre”, pero desde luego que no tengo nada que ver con los fanatismos de la nueva izquierda.

Cuenta Pilar Rahola, valiente y honrada periodista que conoce la zona posiblemente mejor que nadie, porque estuvo destinada allí: “La mayor parte de los relatos de cristianos en Palestina hablan de asedio, violencia y presión para que abandonen un territorio en el que viven desde hace dos mil años. Cuentan, por ejemplo, que existe lo que llaman una mafia de la tierra musulmana, que amenaza a los propietarios cristianos, quema cultivos y los extorsiona para que se marchen. Así lo relataba Mr. Ibrahim (seudónimo, para protegerlo de las represalias) a Daniel Schwammenthal, del Wall Street Journal, en una crónica titulada Los refugiados palestinos olvidados: «Intentaron secuestrarme dos veces. Mi hermana sufre todo tipo de presiones porque no se cubre el pelo y la gente cada vez se vuelve más fundamentalista. La situación es muy dramática para los cristianos». Él huyó en 2007 y desde entonces no ha podido hablar con su familia. En la misma crónica Schwammenthal relataba que el único propietario de una librería cristiana en Gaza había sido secuestrado y asesinado, y que muchas tiendas y escuelas cristianas habían sufrido ataques con cócteles molotov. (…) Asimismo recogía el testimonio cristiano sobre la intimidación constante a los estudiantes de esta fe: “A menudo se sitúan delante de la puerta del Bible College y se ponen a leer el Corán para intimidarnos”. O.S., un cristiano de Nazaret, lo resume así en una entrevista a los franciscanos de OFM: “Hoy no nos matan, pero tampoco nos dejan vivir”.

Efecto de lo anterior es que en los territorios palestinos, la población cristiana se ha reducido de un modo tan drástico que su supervivencia está amenazada. En Nazaret, la ciudad de Jesús, los cristianos eran 60% de la población en 1950; ahora no llegan ni al 7%. En Belén el declive es todavía más drástico: de ser la población mayoritaria hace 50 años, han pasado a un escaso 2%. En un estudio para el Denver Post sobre la persecución de cristianos en Oriente Próximo, la conclusión de Jonathan Adelman y Agota Kuperman, ambos expertos en el islam, fue rotunda: “La única gran causa de la diáspora cristiana es la presión de los radicales musulmanes. (…) Los cristianos no abandonan en masa la tierra donde sus ancestros han vivido casi 2000 años simplemente para buscar una sociedad mas prospera. Los presionan para que huyan”.

Gabriel Naddaf

También es esclarecedora la carta que envió hace poco a los embajadores de Israel Gabriel Naddaf, líder de la Iglesia ortodoxa griega en Israel y portavoz del Patriarcado Ortodoxo Griego de Jerusalén, quien es un convencido defensor de la necesidad de que los cristianos se alisten en el ejercito de Israel como forma eficaz de defensa de su supervivencia: “Desde la toma de posesión de Hamas en Gaza, esta organización ha hecho todo lo posible por obligar a los cristianos a desaparecer y huir de Gaza, ya que odian a los cristianos tanto como odian a los judíos. Hamas es parte de la ideología de Al-Qaeda. En lugar de reforzar el Estado de Israel y la seguridad que proporciona a los cristianos y a todos sus ciudadanos, esta (Israel) se ve boicoteada e intentan debilitarla, cosa que nos llevaría a nosotros, los cristianos, a ser una presa fácil, tal como ocurre en todos los países de nuestro entorno. Israel está en la vanguardia de la lucha contra el terrorismo, que intenta engullir todo el mundo. La llama del terrorismo llegará a todos los rincones y ningún país quedará inmune a sus ataques”.

Cerraré este subcapítulo con las palabras de Ayaan Hirsi Ali en una entrevista al periodista Pablo Pardo para el periódico El Mundo:

“P: En Occidente, lo políticamente correcto – sobre todo entre la izquierda – es decir que el islam es una religión de paz.

R: Es un cliché totalmente erróneo. La gente que defiende el islam en el nombre de la tolerancia está, en realidad, en la ultraderecha, porque ignora que esa religión tiene un mensaje social y político ultraconservador. No tiene ningún sentido insistir en que se pueden disociar los actos violentos del islam de los ideales religiosos del Corán. (…) Judíos y cristianos han reexaminado a lo largo de los siglos sus textos sagrados. Y los han interpretado. La inmensa mayoría de los fieles de esas religiones han establecido una distinción entre lo que es tribal, o patriarcal, y lo que es teológico. Eso no ocurre en el islam. Un musulmán no puede repudiar partes de Corán. No es que los fundamentalistas hayan secuestrado el mensaje, presuntamente tolerante, del islam, sino que el mensaje de la violencia forma parte del islam y ningún musulmán puede rechazarlo sin romper con su fe. Eso, a su vez, crea una tensión en los musulmanes moderados modernos, porque sus creencias religiosas tienen un componente tribal y tradicional que choca con el mundo contemporáneo. Así, muchos musulmanes se encuentran que no tienen, culturalmente, un lugar claro en el siglo XXI. (…) Lo que propongo es aplicar la Ilustración al islam”.

 

Cerraré este post con una cita del Consejo Consultivo Mujaidín en un comunicado público en Internet en 2012: “Les decimos a los adoradores de la cruz que continuaremos nuestra yihad y que nunca nos detendremos, hasta que Dios nos avale para cortarles el cuello y enarbolar la bandera del islam, hasta que gobernemos todos los pueblos y naciones. Entonces solo será aceptable la conversión con la espada”.

 

 

 

FUENTES:

Libros:

Francisco Gil-White, Hajj Amin al Husseini: Palestina y los Nazis (El Colapso de Occidente: El Siguiente Holocausto y sus Consecuencias nº 1)

Francisco Gil-White, El eugenismo, movimiento que parió al nazismo alemán (El Colapso de Occidente: El Siguiente Holocausto y sus Consecuencias nº 2)

Elena Dantas, El Conflicto: Las Raíces Bíblicas Del Perenne Antagonismo Árabe-Israelí

Gerardo Stuczynski, Historia de Israel

Julián Schvindlerman, Roma y Jerusalén: la política vaticana hacía el Estado judío

James Carroll, La espada de Constantino

de Almeida, Abraão. Israel, Gog y el Anticristo: El fin de los tiempos (Spanish Edition) . Editorial Patmos. Edición de Kindle.

Coll, Juan Pedro Cavero. El pueblo judío en la historia: desde los comienzos hasta el Holocausto (Spanish Edition) . Punto de vista editores. Edición de Kindle.

Eric Frattini. ONU HISTORIA DE LA CORRUPCION (Spanish Edition) . Unknown. Edición de Kindle.

Hayes, Peter. Las razones del mal (Spanish Edition) (p. 9). Grupo Planeta. Edición de Kindle.

Rees, Laurence. El Holocausto (Spanish Edition) . Grupo Planeta. Edición de Kindle.

Wistrich, Robert S.. Hitler y el Holocausto (Spanish Edition) . Penguin Random House Grupo Editorial México. Edición de Kindle.

 

Webs:

www.relay-of-life.org

http://www.nuremberg-tribunal.org

 

Plantas maestras, física y metafísica

Hay un principio chamánico que dice que es imposible imaginar nada, porque cuando uno cree que se está imaginando cosas nuevas, en realidad accede a otras posibilidades ya creadas en otras dimensiones que están esperando su materialización en este plano. En realidad, solamente tenemos consciencia de una ínfima parte de nosotros mismos, pero de hecho nos rigen discretamente otras fuerzas: el subconsciente, el supraconsciente y a lo mejor otras que ni siquiera llegamos a sospechar, de momento. Jung decía: «Hasta que el subconsciente no se haga consciente, seguirá conduciendo tu vida y tú le echarás la culpa al destino». Ello se puede conseguir por medio de ciertas técnicas (meditación, regresión, hipnosis, relajación, etcétera), o con la ayuda de ciertas plantas maestras que los chamanes utilizan desde siempre: la ayahuasca, la wachuma o el cannabis, entre otras, que estimulan la producción de la DMT en nuestro cerebro, una sustancia psicoactiva que segrega nuestra glándula pineal, semejante a la melatonina y a la serotonina, que produce experiencias extracorpóreas e induce estados místicos, siendo una clase de conexión entre nosotros y lo divino.

Muchas de las tradiciones antiguas afirman que dentro de nuestro cuerpo existe una glándula maestra que es capaz de captar lo divino y, a la vez, enviar al campo universal nuestros pensamientos y emociones. Del tamaño de un guisante y en forma de piña, sin formar parte del cerebro, aunque ubicada en su centro, la glándula pineal es donde se reciben las transmisiones telepáticas y muchos de los antiguos, como por ejemplo Platón, Pitágoras o Descartes, se referían a ella como la «sede del alma». Otros investigadores afirmaron que existe una comunicación permanente y no consciente entre nuestro planeta y los seres humanos, que se realiza a través de la glándula pineal. A continuación, haré una breve referencia a su representación en nuestra cultura occidental, aunque las orientales son las que más la mencionan:

1) El Gran Sello de los Estados Unidos representa un ojo inscrito en un triángulo que flota por encima de una pirámide, poniendo de manifiesto su conexión simbólica con la glándula pineal, relacionada con lo que se conoce como el «tercer ojo» o el «ojo de Horus». Según algunos, lo anterior también tendría otro significado bastante más oscuro, delatando las intenciones de una élite conformada por individuos que se consideran «iluminados» y ocupan el pico de la pirámide, de dominar al resto de la sociedad que está en su parte inferior y a la cual ocultan el «secreto de la iluminación», el verdadero conocimiento, dentro de un Novus Ordo Seclorum donde el control sustituya la compasión que debería de ser la base de todas las relaciones humanas.

2) En la plaza San Pedro del Vaticano hay una estatua gigante que representa una piña (que es la forma de la glándula pineal), que se observa también en el báculo de los papas. La estatua está rodeada de símbolos egipcios y flanqueada por dos leones sobre pedestales con jeroglíficos egipcios y por dos aves que representan, con mucha seguridad, al Ave Fénix. En el mismo Patio de la Piña del Vaticano se puede contemplar una escultura extraña, una esfera dentro de otra, muy parecida a un ojo. Las dos esferas gigantes están giradas a noventa grados una respecto a la otra y parece que ello significa que, para acceder a otras dimensiones, deberíamos realizar un giro de este tipo en un movimiento llamado «rotación ortogonal».

3) El polémico escritor masón Manly Palmer Hall dijo que la masonería se remonta a las escuelas mistéricas egipcias y que su máximo secreto es la regeneración del ser humano en un estado divino mediante el despertar de la glándula pineal, que se consigue haciendo «subir el Fuego del Espíritu (en otras tradiciones llamado Kundalini) por los treinta y tres grados o segmentos de la columna vertebral. La masonería operativa, en el sentido más pleno del término, es el proceso por el que se abre el Ojo de Horus, el tercer ojo. (…) Como su nombre indica, la glándula pineal es la piña sagrada del hombre, es el ojo único que no se puede abrir hasta que Chiram (el Fuego del Espíritu, la Kundalini) se eleve a través de los sellos sagrados (los chakras), que se llaman las Siete Iglesias de Asia. La glándula pineal es un órgano espiritual que está destinado a ser lo que fue en tiempos, a saber, un vínculo de conexión entre lo humano y lo divino», decía el escritor. Los francmasones, los alquimistas y otras sociedades esotéricas se referían a la glándula pineal despierta como la Piedra Filosofal y el anterior mencionado escritor decía que: «La Piedra Filosofal es un símbolo antiguo del hombre perfeccionado y regenerado, cuya naturaleza divina resplandece. El que posee la Piedra Filosofal posee la Verdad, que es el mayor de todos los tesoros; es inmortal, porque la Razón no tiene en cuenta la muerte; y está curado de la ignorancia, que es la más repugnante de todas las enfermedades».

Investigaciones recientes han demostrado que ciertas plantas usadas por los chamanes desde tiempos inmemoriales, como la ayahuasca, los hongos, el cannabis o la wachuma, favorecen la producción de la DMT en el cerebro, estimulando las funciones de la glándula pineal. Por lo que, mejor quitarnos las vendas de los ojos y dejar de catalogar estas plantas como drogas y, a la vez, aprender cómo usarlas para mejorar, en lugar de buscar en ellas un escape momentáneo a nuestras tensiones. Son plantas maestras que no producen adicción física, aunque sí psíquica en el caso del cannabis, si es consumido a la ligera y sin una intención pura. En realidad, ninguna planta maestra produce adicción, sino todo lo contrario: limpian tanto a nivel físico como emocional y energético. De hecho, incluso diría que es imposible que se vuelvan adictivas ya que, excepto el cannabis, no se pueden consumir con frecuencia o en grandes cantidades porque el cuerpo las rechaza naturalmente si no le sirven o no es el momento adecuado. Incluso el cannabis es un medicamento natural y la única razón de estar prohibido en muchos países es porque es una fuente de ingresos muy jugosa de la cual se aprovechan incluso los gobiernos, como se verá más adelante en este libro. Pero hubo tiempos cuando fue uno de los sacramentos en ciertas culturas, como por ejemplo en Etiopía, o fue utilizado como moneda de cambio en las colonias americanas. Como curiosidad, la Declaración de Independencia de Estados Unidos de 1776 fue redactada en papel de cannabis y cuando la reina Victoria de Inglaterra sufría de dolores menstruales, su médico le recetaba marihuana, convencido de que es la mejor medicina para los dolores femeninos, que utilizaba incluso para preparar los partos.

Las plantas maestras nos ayudan a cambiar nuestro estado de consciencia y a percibir otras dimensiones y el que últimamente se hayan visto demonizadas es porque su consumo consciente facilita nuestra conexión con otros niveles de la realidad. Si tanto nos quieren el bien, deberían ser objetivos y prohibir todo lo que daña nuestra salud: el gluten de nuestro pan (y también de nuestra cerveza), el azúcar (además de tóxico, es muy adictivo), las carnes rojas (nuestro sistema digestivo no las puede digerir y se pudren en los intestinos provocando cáncer de colon, además de otras enfermedades), el alcohol (es una de las adicciones más difíciles de superar y corta la conexión con lo divino), la comida envasada en aluminio (es uno de los elementos más tóxicos para el ser humano), el wifi , el flúor de la pasta de dientes y del suministro público de agua y un largo etcétera.

William James, filósofo y psicólogo estadounidense con una larga y brillante carrera en la Universidad de Harvard, decía: «Nuestra conciencia normal de vigilia, que nosotros llamamos racional, no es más que un tipo especial de conciencia y a su alrededor, separadas de ella por la más transparente de las películas, existen formas potenciales de conciencia totalmente diferentes». Acceder a ellas se consigue mediante el trabajo con nuestro subconsciente y hace poco se confirmó el papel más que importante que el mismo tiene en nuestras vidas. En realidad, es el «gran jefe», el que nos rige, como decía Jung, aunque no lo pudo demostrar en su tiempo. Se ha demostrado que, antes de que nosotros seamos conscientes de algo, el subconsciente ya lo ha procesado, mandando a nuestro cuerpo los impulsos necesarios para actuar en consecuencia. Por ejemplo, si estoy sentada en el sillón y decido irme a dormir, por lo menos un segundo antes de ser consciente de mi deseo de irme a la cama, mi cuerpo ya empezó a levantarse. Mi subconsciente conocía con antelación la decisión que iba a tomar y el momento exacto cuando ello iba a ocurrir y coordinó los músculos y órganos de mi cuerpo para llevar a cabo dicha acción, por lo menos un segundo antes de que yo fuese consciente de ello. En este caso, ¿quién tomó la decisión? ¿Yo, o mi subconsciente? ¿Quién mandó la orden a mi cuerpo de levantarse del sillón, si yo aún no había pensado en ello? Es obvio: mi subconsciente, que me conduce desde la sombra. Por ello es recomendable comunicarnos con este gran desconocido que tanta importancia tiene en nuestras vidas y reprogramarlo, diciéndole lo que deseamos que se manifieste en nuestra vida. La fórmula que yo uso con más frecuencia es esta: «Que se haga la voluntad de Dios en el mundo y en mi vida, para mi bien y el bien de los demás seres divinos del universo. Que Dios se manifieste en mí en todo momento. ¡Así sea! ¡Así es!». Esto no significa que abandono mi poder personal en manos de nadie, sino que ordeno a esa parte desconocida mía que actúa desde la atemporalidad y que tiene consciencia de todo lo que existe en todo momento, que se active en la dimensión terrenal de la que soy consciente. Creo que es la «magia» más simple y efectiva de las que existen. Eso sí, luego hay que fluir y prepararse para lo que venga, porque los caminos de Dios a veces se vuelven muy tortuosos.

Los chamanes predicen desde siempre que la paz reinará en el mundo cuando los hombres se den cuenta de que son uno con el universo, que entre todos formamos el Todo (el Absoluto, Dios). Últimamente, muchas ramas de la ciencia moderna se han visto obligadas a reconocer esta unidad intrínseca de la existencia, de la cual nosotros, los seres humanos, formamos parte. Es lo que los místicos e iluminados de todos los tiempos y credos de la tierra intentaron hacernos ver: que todos estamos interconectados, que «Todos somos Uno». Mi opinión es que la ecología es la más completa en este sentido ya que, además de desarrollar la ciencia de los ecosistemas, abarca disciplinas muy variadas que desarrollan nuevas formas de vivir, nuevos sistemas de valores, nuevas estrategias económicas y políticas, reconociendo el valor intrínseco de todos los seres vivos dentro de un profundo sentimiento de conectividad y unión.

Por otro lado, la física, la madre de todas las ciencias, tiene aplicación no solamente en el campo de la tecnología, sino también en el del pensamiento y de la conciencia, y nos ofrece una visión del mundo similar a la de los místicos, en el sentido de la unidad e interrelación de todos los fenómenos. La física moderna describe el mundo como un sistema de componentes inseparables, interrelacionados entre sí y en constante movimiento, siendo el observador (nosotros mismos) una de las partes que lo integran. La teoría cuántica demostró la unidad básica del universo y nos mostró que, a medida que nos adentramos en la materia, no descubriremos ningún «ladrillo básico» aislado, sino una clase de telaraña de relaciones que se dan entre las distintas partes del conjunto, donde la conciencia del observador humano tiene un papel de primer orden. La teoría de la relatividad de Einstein fue el detonante de este proceso al demostrar que las partículas de materia (que componen nuestro universo material, incluidos nuestros cuerpos) nacen de la energía. Se podrá dividir la materia las veces que queramos, pero nunca obtendremos trozos más pequeños, sino otras partículas que surgirán de la energía aportada en el proceso. En realidad, la materia es algo completamente mutable y las partículas pueden ser creadas partiendo de la energía, o desvanecerse en ella; ello es la explicación de los milagros de materialización de objetos de la nada que han sido documentados y probados con cientos o miles de testigos, como en el caso de Sai Baba, por poner un ejemplo.

La unidad básica del universo se observa sin lugar a dudas a nivel atómico y la teoría cuántica demostró que las partículas no son granos aislados de materia, sino patrones de probabilidad. Cuando las observamos, no vemos sustancia alguna, sino modelos dinámicos que cambian de forma permanentemente, en una clase de danza eterna de energía (representada en el hinduismo por la Danza de Shiva). El «campo cuántico» aparece como una continuidad presente en todo el espacio, siendo las partículas simples condensaciones locales de este, como una clase de concentraciones de energía. Einstein dijo: «Podemos considerar la materia como constituida por las regiones del espacio en las cuales el campo es extremadamente intenso. En este nuevo tipo de física no hay lugar para campo y materia, pues el campo es la única realidad». Walter Thirring, profesor de física teórica en la Universidad de Viena y director de la División de Teoría del CERN entre 1968 y 1971 completó: «El campo existe siempre y en todos los lugares; nunca puede ser eliminado. Es el que transporta a todos los fenómenos materiales. Tanto el aparecer como el desaparecer de las partículas son sencillamente formas de movimiento del campo».

La física moderna estableció que la conexión que se da entre el observador y el fenómeno observado es absoluta, que no se pueden separar, demostrando que todo lo que vemos en la naturaleza no son más que creaciones de nuestras mentes. El galardonado Nobel, Niels Bohr y el académico Werner Karl Heisenberg, nombres de mucha carga en la física moderna, demostraron que, además de las conexiones locales que se dan entre las partículas de materia como partes que integran un todo unificado, existen otras no locales que son instantáneas e imposibles de predecir que interconectan diferentes partículas muy distanciadas en el espacio de forma instantánea. David Bohm, físico que se adelantó más que ninguno en el estudio de las relaciones que se dan entre la materia y la conciencia, se refirió a una «totalidad irrompible», siendo las conexiones no locales un aspecto esencial de la misma y la mente y la materia, proyecciones de una realidad superior que no es materia ni conciencia.

Si la física moderna demostró la unidad e interconexión de la materia en la primera mitad del siglo pasado, Cleve Backster, pionero del polígrafo y exempleado de la CIA, demostró que la misma se da a nivel de nuestras mentes y también con los animales y las plantas. Estando una noche en su laboratorio, a Backster le vino la idea de conectar el polígrafo a una planta que le había regalado su secretaria y, para su gran sorpresa, constató que su actividad eléctrica tenía el mismo gráfico que el de un ser humano, mostrando patrones de miedo cuando le acercó una cerilla amenazándola con quemarla, o de tranquilidad cuando le enviaba pensamientos amorosos. Backster descubrió que cuando empezamos a cuidar de una planta, ella seguirá nuestros pensamientos y sentimientos incluso si estuviésemos separados por grandes distancias. El mismo es el caso con los animales. Un día, Backster observó patrones de terror en su planta y se dio cuenta de que se habían registrado en el mismo momento que él vertía una cazuela de agua hirviendo en la pila de su laboratorio. Cuando las bacterias que vivían dentro de la pila murieron al entrar en contacto con el agua hirviendo, su planta efectivamente «gritó» de miedo. Los mismos resultados se produjeron cuando Backster conectó el polígrafo a huevos de gallina, bacterias de yogur, verduras o células humanas vivas, demostrando de esa forma que todos los seres vivientes estamos sintonizados con nuestro entorno y que cuando se produce algún sufrimiento o muerte, todas las formas vivientes que se hallan próximas al lugar tienen una reacción eléctrica inmediata, como si compartieran el dolor. De la misma forma, Backster descubrió que si uno reza por las plantas con las que se nutre y les agradece antes de consumirlas, enviándoles pensamientos positivos, esas aceptan su papel de nutrirnos y mantenernos vivos y el polígrafo deja de registrar patrones de miedo.

En los años 90 del siglo pasado otro pionero, esta vez en el campo de la biología, Rupert Sheldrake, un bioquímico inglés, formuló una teoría que, aunque sin ser aún reconocida de forma definitiva por la ciencia oficial, sigue siendo una de las más revolucionarias en este campo: la Teoría de la Resonancia Mórfica. Según esta teoría, las mentes de todos los individuos de una especie están unidas dentro de un mismo campo mental al que Sheldrake llamó «morfogenético», que contiene toda la información que esa especie recopiló a lo largo de su historia y que se transmite a cada uno de los individuos que la conforman. Ello tiene un parecido asombroso con lo que los antiguos sánscritos llamaban «akasha» y también podría explicar el origen de los instintos. Sheldrake dijo que: «Existen en la naturaleza unos campos, los cuales son como estructuras organizativas invisibles que moldean o dan forma a tales cosas como plantas o animales, que también tienen un efecto organizador en la conducta». Parece ser que estos campos no están formados de energía, sino que contienen información y perduran a través del espacio y tiempo sin sufrir pérdida alguna, conformando galaxias, plantas o animales que se organizan por sí mismos y cambian a la vez que el sistema al que se asocian. Así apareció lo que se llama la Teoría del centésimo mono, que demostró que las habilidades que desarrolla uno de los miembros de una especie se transmiten a los demás miembros de la misma, incluso si se encuentran a miles de kilómetros de distancia.

Sin embargo, lo anterior no es nada nuevo, ya que todas las corrientes místicas y filosóficas antiguas desde siempre afirmaron la unidad de la existencia, empezando con el hinduismo y el yoga y siguiendo con las escuelas iniciáticas del antiguo Egipto e incluso el cristianismo temprano. La ciencia moderna no hace más que confirmar lo que los antiguos nos dijeron hace milenios y uno de los libros que más lo demuestra es el best-seller El Tao de la física, del físico académico Fritjof Capra (el libro que marcó un antes y un después en mi evolución).

 

Fragmento de mi libro, La Bruja del Amor

Pecados…

Yo también tengo mis pecados, te lo confieso, y no podría ser de otra forma en este mundo. Por eso, nadie tiene el derecho de tirar la primera piedra, porque aquí todos somos pecadores y lo único que nos diferencia es cuánto y cómo se equivocó cada cual. Pero que se equivocó, de eso no hay duda. De hecho, en este mundo venimos los pecadores de todo el multiverso, y no tanto para redimirnos, sino muchas veces para reafirmar el placer del pecado y luchar para que se le otorgue la inocencia. Porque, ¿cómo podría ser pecado algo que dé placer? El pecado debería ser considerado, como mínimo, inocuo, pensarán algunos. Y algo de razón tienen, aunque no del todo, pero de esto hablaré otro día.

Sí, yo también tengo mis pecados, te lo confieso. No tantos como los tuyos, pero los tengo, allí están, algunos a la vista, otros tan escondidos por entre los rincones de mi ser, que ni yo los encuentro muchas veces. Fueron y son mis maestros del perdón, porque si no hubiera errado, no sabría ahora perdonar al otro el mismo pecado que yo cometí. Por esto agradezco a mis pecados y los colmo de bendiciones, les pido que siempre me recuerden que nunca hay que condenar nada ni a nadie de una forma irreversible, porque la redención es universal y nadie se le puede escapar, excepto si uno así lo desea.

Sí, te confieso, yo también tengo mis pecados. Pero los perdoné. Los perdoné con ese don que todos tenemos, que heredamos de la Madre Cósmica que nos parió y que nos ama sin importarle si pecamos o no, porque es Madre, y las madres aman sin condiciones. Si alguien dice lo contrario, miente, los curas primero, porque no necesitamos de curas ni de nadie para redimirnos, igual que no necesitamos de intermediarios para hablar con la divinidad. Como es arriba es abajo, como es abajo es arriba, como en lo pequeño, en lo grande, y al revés, dice la Ley. Por lo que, si en lo «pequeño», o sea, en este mundo nuestro terrenal, un niño no necesita intermediarios para hablar con sus padres, entonces en lo «grande», el ser humano tampoco necesita de nadie y lo que menos, de curas, para hablar con Dios, con su Madre-Padre divino. Así que yo me perdoné – con ese don mágico de perdonar pecados que todos tenemos -, y así pude perdonarte a ti también, porque sin sanarse una primero, jamás podrá sanar al otro, y el perdón es sanación. Perdóname tú ahora, que te toca, aunq