El amor sana, no duele

– ¿Qué sientes? – preguntó él.

– ¿Qué es el amor? – preguntó ella, mientras lo sentía con una pasión que intuyó siendo sin frenos.

– El amor es eso que tienes dentro de ti, de lo que tantas veces huiste, pensando que arruinaría las delicias de tu cómoda soledad. Eso que a veces brilla en tu mirada, solo a veces y casi siempre a solas, porque tienes miedo de que codicien su luz y te lo arrebaten.

– Entonces el amor duele.

– No, el amor no duele. Duelen las rejas que pusiste a tu alma para no verlo. Duelen los recuerdos que enteraste sin darles antes su abrazo de perdón. Duelen las barreras de miedos con las que intentas encerrar lo que nadie puede encerrar para siempre. El amor no duele. Yo te amo a ti y a mí no me duele. Yo dejo fluir al amor y luego vuelo con él, por ello no duele.

– Te amo – le dijo ella después de un respiro, mirándolo por entre los brillos de una última lágrima que aún intentaba encerrar su amor. Te amo y casi no duele.

– El amor sana, no duele – susurró él, mientras sus espirales de abrazos besaban con olvido las cicatrices de las tantas guerras de ella -. Ahora quítate las máscaras y regálame tus rosas… sin miedos, sin frenos, sin más…

(Mónica Nita – Camino de Libertad, 3º volumen)

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