El diario de Ana Frank es auténtico, no fue escrito con boli y la Fundación Ana Frank nunca negó su autenticidad

Ana Frank, Crédito: Wikipedia

CONTENIDO:

  • La desgarradora historia de Ana Frank y su Diario
  • Quién niega la autenticidad del Diario de Ana Frank
  • Argumentos negacionistas desmontados
  • Opinión personal

LA DESGARRADORA HISTORIA DE ANA FRANK Y SU DIARIO

Annelies Marie Frank (Ana Frank, en español) nació el 12 de junio de 1929 y murió en el campo de concentración Bergen-Belsen, en el mes de febrero o marzo de 1945, a casi 16 años de edad. Fue una niña alemana de ascendencia judía, conocida a nivel internacional debido al Diario de Ana Frank, en el cual describió lo ocurrido en una casa de Ámsterdam donde vivió encerrada durante casi dos años y medio, desde el 9 de julio de 1942 hasta el 4 de agosto de 1944, junto con su familia y cuatro personas más, ocultándose de los nazis.

Cuando Ana Frank cumplió 13 años de edad, recibió como regalo un pequeño cuaderno, que ella mismo se lo había pedido a su padre, para usarlo como diario. El 5 de julio de 1942 Margot, su hermana mayor, recibió una citación para prepararse para su deportación a un campo de trabajo forzado, pese a que era una adolescente que no había llegado a la mayoría de edad aún. Debido a ello, la familia se refugió en un edificio anexo de la empresa de su padre, que solo conocían algunos de sus socios y empleados, que fueron los que ayudaron a la familia a sobrevivir durante su clausura, proporcionándoles comida y ropa, pese a ser conscientes de que dar refugio a judíos podía conllevar por aquel entonces la pena capital. Poco después se les unió otra familia y un hombre más.

En un principio Ana Frank escribió el cuaderno para sí misma, sin permitir que nadie lo leyera ni con intención alguna de dar a conocer alguna vez su contenido de forma pública Todos los que vivían recluidos en la casa sabían que lo escribía, pero no su contenido. Sin embargo, en verano de 1944 escuchó por la radio la propuesta de Gerrit Bolkestein, el ministro de Educación holandés en exilio, de crear después de la guerra un registro público donde reflejar la opresión que sufrió la población bajo la ocupación alemana, recogiendo cartas y diarios al respecto. Ello hizo que Ana corrigiera su primer diario (conocido como la «versión A»), a fin de publicar un libro en base al mismo en cuanto terminase la guerra. Posteriormente le anexó varios cuadernos y hojas sueltas, y eliminó algunas partes (esta segunda variante se conoce como la «versión B»). También mejoró su estilo dándole una forma más cuidada y cambió los nombres.

Al escribir la segunda versión de su diario, Ana Frank elaboró una lista con los seudónimos que iba a dar a los personajes en caso de que su obra iba a publicarse e incluso cambió su nombre a Anne Aulis y posteriormente a Anne Robin. Sin embargo, en su edición su padre conservó los nombres de su familia y los apellidos de los demás que vivieron en el escondite, manteniendo ocultos solo las identidades de algunos de los amigos de su hija que aparecen de forma muy transitoria en el libro. Al considerar que no es ningún secreto que se conozca la identidad real de las personas que aparecen en el diario, y con el permiso de las mismas, la Fundación Ana Frank los ha dado a conocer en el libro, siendo los que a continuación siguen. La familia Van Pels, de Osnabrück, Alemania: Auguste, nacida el 29 de septiembre de 1890; Hermann, nacido el 31 de marzo de 1889; y Peter, nacido el 9 de noviembre de 1929. El otro hombre que vivió con ellos fue Fritz Pfeffer, nacido en Giessen (Alemania) en 1889, que en el libro aparece por el nombre dado por Ana, que es Albert Dussel.

Al publicar el diario, Otto Frank, el padre de Ana, utilizó partes de ambas versiones, elaborando una tercera versión, también abreviada, debido al requerimiento de la editorial, que impuso ciertas limitaciones a su extensión. También retiró ciertos párrafos o formulaciones para respetar la memoria e intimidad de su mujer y de los otros integrantes de la casa, ya que Ana tenía entre 13 y 15 años de edad cuando escribió su diario y expresó abiertamente tanto sus antipatías como su afecto.

El 4 de agosto de 1944, las ocho personas que vivían escondidas en la casa fueron detenidas por la Grüne Polizei, condenadas como «criminales» por no haber atendido la orden de acudir a los campos de trabajos forzados y llevadas a varios campos de concentración alemanes. También fueron detenidos dos de sus protectores, Viktor Kugler y Johannes Kleiman, aunque dos de las protectoras de las familias, Miep Gies y Elisabeth Voskuijl (en el libro, Bep), fueron dejadas en libertad. Kugler y Kleiman fueron conducidos a un centro de prisión preventiva de Ámsterdam y trasladados un mes más tarde a una cárcel de la misma ciudad. El 11 de septiembre de 1944 fueron llevados, sin formulación de causa legal alguna, al campo de concentración transitoria de la policía alemana de Amersfoort (Holanda). El 18 de septiembre de 1944 Kleiman fue liberado por motivos de salud y murió en 1959 en Ámsterdam. Kugler logró escaparse en 1945, poco antes de que lo enviaran a Alemania a realizar trabajos forzados. En 1955 emigró al Canadá y murió en 1989 en Toronto.

Ana Frank, su familia y los demás que se habían escondido permanecieron detenidos durante cuatro días en el centro penitenciario de Weteringschans de Ámsterdam, tras lo cual fueron enviados a Westerbork, un campo de concentración transitorio holandés para judíos. De allí fueron deportados el 3 de septiembre de 1944 en los últimos trenes que partieron hacia los campos de concentración del Este, llegando tres días más tarde a Auschwitz (Polonia). Edith Frank (la madre de Ana) murió de inanición el 6 de enero de 1945. Hermann van Pels (en el libro, Van Daan) fue enviado el día de su llegada a Auschwitz a la cámara de gas, el 6 de septiembre de 1944, según informó la Cruz Roja holandesa. Auguste van Pels (en el libro, la señora Van Daan) fue enviada el 9 de abril de 1945 al campo de concentración de Theresienstadt (Checoslovaquia), tras haber pasado por los campos de Auschwitz, Bergen-Belsen y Buchenwald. Al parecer, luego fue deportada de nuevo y se sabe que murió, aunque se desconoce la fecha.

Ana Frank y Margot, su hermana, fueron deportadas de Auschwitz a Bergen-Belsen a finales de octubre donde, debido a las desastrosas condiciones higiénicas, hubo una epidemia de tifus que costó la vida a miles de internados, entre ellos a las dos niñas. Las fechas de sus muertes han de situarse entre finales de febrero y principios de marzo de 1945 y los restos de sus cuerpos yacen, lo más seguro, en las fosas comunes de Bergen-Belsen. El campo de concentración fue liberado por las tropas inglesas el 12 de abril de ese mismo año. Ana no solo que vio muriendo a su madre y hermana, sino que, además, pensaba que su padre también se había muerto, según declaró una amiga suya internada en el mismo centro y con la cual coincidió durante un corto periodo de tiempo. Se estima que la epidemia de tifus cobró la vida de aproximadamente 17 000 prisioneros en el campo de concentración de Bergen-Belsen. De los 110 000 judíos que fueron deportados por los nazis desde los Países Bajos, solo 5000 sobrevivieron.

Peter van Pels (en el libro, Peter van Daan) fue evacuado el 16 de enero de 1945 de Auschwitz a Mauthausen (Austria), muriendo el 5 de mayo de 1945, solo tres días antes de la liberación. Fritz Pfeffer (en el libro, Albert Dussel) murió el 20 de diciembre de 1944 en el campo de concentración de Neuengamme, donde ingresó tras pasar por el campo de Buchenwald o el de Sachsenhausen.

Otto Frank fue el único del grupo de ocho escondidos que sobrevivió. Tras la liberación de Auschwitz por las tropas rusas se fue a vivir a Ámsterdam, donde residió hasta 1953, año cuando se mudó a Basilea (Suiza), donde vivían su hermano y hermana con sus familias. Se casó con Elfriede Geiringer (nacida Markowitz) que, como él, había sobrevivido al campo de Auschwitz y cuyo marido e hijo habían muerto en Mauthausen. Hasta el día de su muerte, el 19 de agosto de 1980, Otto Frank vivió en Birsfelden, en Suiza.

Miep Gies y Bep Voskuijl, dos de las personas que habían protegido a las familias durante su clausura, encontraron los escritos de Ana Frank después del arresto de la familia, que posteriormente entregaron a su padre, junto con los álbumes de fotos de la familia. Otto Frank cumplió el deseo de su hija y decidió publicarlo.

El 3 de mayo de 1957, Otto Frank junto con algunos amigos constituyeron la Fundación Ana Frank, para salvar de la demolición el edificio donde se había refugiado la familia durante la guerra y, a la vez, para fomentar el contacto y la comunicación entre las diferentes culturas de la tierra, luchando contra la intolerancia y discriminación. Tres años más tarde, la casa iba a transformarse en museo, donde aún se conservan algunos de los bienes de los antiguos inquilinos y los diarios originarios de Ana Frank.

En 1963, Otto Frank y su segunda esposa fundaron el Fondo Ana Frank, una organización de beneficencia con sede en Suiza que recauda dinero que dona a causas que lo necesitan y que, después de la muerte de Otto, posee los derechos de autor del Diario de Ana Frank, en su calidad de heredero universal de Otto Frank. El Fondo no solo que nunca ha negado la autenticidad del Diario, como falsamente anuncian algunos artículos nazis que circulan por las redes, sino que además ha decidido publicar una versión bastante más completa, añadiendo partes del diario que anteriormente habían sido eludidos por Otto Frank, aunque con la mención de que el trabajo de edición de este sigue igual de válido. Esta última edición del Diario, la más completa de todas, estuvo a cargo de la escritora y traductora alemana Mirjam Pressler, quien añadió a la versión de Otto Frank varios extractos tanto de la primera como de la segunda variante del diario de Ana Frank, con el permiso del Fondo Ana Frank. Se trata de la cuarta y última versión del Diario, que otorga al lector una comprensión aún más exacta del mundo en que vivió su autora.

En 1986, el Instituto Holandés de Documentación de Guerra (RIOD, posteriormente NIOD) publicó una versión crítica y anotada de la totalidad de los textos escritos por Ana. Se trata de una importante publicación cuyo enfoque científico y envergadura hacen que sea poco accesible (comprensible) para el público en general y que ha servido como punto de partida para la última edición del diario. La obra que se publica actualmente abarca el texto completo de la segunda versión que Ana hizo de su diario.

El Diario de Ana Frank ha sufrido a lo largo de los años varios intentos de desacreditación por parte de los nazis, extremistas islámicos e incluso fanáticos cristianos. A raíz de los cuestionamientos suscitados en torno a la autenticidad del diario, el Instituto Holandés de Documentación de Guerra (RIOD, posteriormente NIOD) de Ámsterdam sometió los manuscritos a un minucioso examen pericial. Solo cuando se constató sin lugar a dudas su autenticidad, el NIOD publicó todos los textos junto con los resultados del peritaje en una voluminosa publicación.

QUIÉN NIEGA LA AUTENTICIDAD DEL DIARIO DE ANA FRANK

En Europa y Estados Unidos no hay ningún historiador serio que niegue la autenticidad del Diario de Ana Frank. Sin embargo, en algunos países árabes (Irán, principalmente) se difunde mucha desinformación que niega su autenticidad y que posteriormente es difundida en los ámbitos nazis de nuestro mundo. Ello es muy parecido con lo ocurrido con los Protocolos de los Sabios de Sión, un documento judeofobo que fue ampliamente difundido por el régimen nazi antes y durante la 2ºGM e incluso fue impuesto como materia de obligado estudio en los colegios, por Hitler. El mismo es el caso actualmente en varios países árabes. Aunque he hablado extensamente de ese documento en ocasiones anteriores e incluso hay un post muy resumido en este blog, les recuerdo que dicho documento no fue más que un torpe plagio del libro «Diálogo en el infierno entre Maquiavelo y Montesquieu» de Maurice Joly, que describía un supuesto complot de Napoleón para conquistar el mundo y que la Ojrana, la policía secreta de Rusia, falsificó para culpar a los judíos de los males de la Revolución Rusa. En las redes, especialmente en Telegram, la red predilecta de los neonazis, los Protocolos de los Sabios de Sión aún están siendo difundidos, atribuyendo su autoría a los judíos.

En realidad, el Diario de Ana Frank es para muchos neonazis un gran obstáculo para la rehabilitación del nacional-socialismo. A continuación haré un breve esbozo de los que difunden la desinformación negando la autenticidad del Diario de Ana Frank, muy citada en los grupos neonazis de Internet y que también filtran en grupos de gente normal y corriente, a fin de captar nuevos seguidores para su causa. Todas las capturas de pantalla que he utilizado en este artículo las hice durante unos pocos días de los meses marzo y abril de 2020, en dos grupos de Telegram, ninguno de ellos declarados como neonazis.

 

DAVID IRVING

David Irving atacó de forma muy virulenta la autenticidad del Diario de Ana Frank en la introducción a la edición alemana de su libro, Hitler und seine Feldherren, alegando falsamente que un tribunal estadounidense había sentenciado que el diario era una falsificación ideada por Otto Frank, el padre de Ana Frank, y un guionista de películas, Levin Meyer (en este artículo se demostrará que ello no solo que no fue así, sino que además, y pese a que esta teoría lleva años desmontada, sigue habiendo blogs que la citan).

No entraré mucho en el análisis de este oscuro historiador para no alargar demasiado el artículo. Sin embargo, menciono que pese a que Irving insistió que no tenía odios raciales de ningún tipo, lo contrario se demostró cuando The Guardian publicó el 3 de febrero de 2000 un poema que Irving le había escrito a su pequeña hija en septiembre de 1994, extraído de sus diarios personales (y que él nunca negó ni podría haberlo hecho):

«Yo soy un bebé ario,

Ni judío ni sectario,

No tengo planes de casarme

Con un Simio o un Rastafari» (en inglés rima)

Las teorías de Irving, que según su propio hermano saludaba desde los 6 años con «Heil Hitler», fueron desmontadas integralmente por la historiadora Deborah Lipstadt (cuyos argumentos se pueden leer en sus libros), entre muchos otros. Disconforme con la historiadora, Irving la demandó en juicio junto con su editorial, Penguin Books, pero las pruebas que se presentaron en el juicio fueron demoledoras: resulta que Irving había tergiversado y manipulado las pruebas de la evidencia histórica de forma absolutamente deliberada y persistente debido a sus propias razones ideológicas, tal como está recogido en la sentencia judicial, y que en repetidas ocasiones basó sus teorías en documentos o declaraciones de testigos que no existían. A continuación, mencionaré solo algunas de sus teorías, que dejan claro el calibre moral de ese individuo y su profunda judeofobia.

En primer lugar, Irving afirmaba que Hitler no sabía del exterminio de los judíos o, si lo sabía, se opuso a ello. Cualquier persona con dos dedos de frente, solo en base a esta afirmación se da cuenta de que las teorías de Irving no se sostienen para nada, ya que con solo leer unos breves fragmentos de Mein Kampf (Mi lucha), el libro de Hitler (que fue parcialmente un plagio, lo cual expuse hace tiempo en un artículo que publiqué en mi anterior blog y que volveré a publicar en este en cuanto lo actualice), o con escuchar sus discursos, la profunda judeofobia del dictador nazi y asimismo su psicopatía son evidentes. Aquí les dejo una de las muchas citas de Hitler que demuestra su ideología, que es una mezcla explosiva de darwinismo social, eugenismo, higiene racial, antisemitismo e ideología Volkisch, las doctrinas más peligrosas de la época y de nuestra historia reciente:

«El antisemitismo emotivo producía pogromos; el antisemitismo basado en la razón debía conducir, sin embargo, a la supresión sistemática de los derechos de los judíos. (…) Su objetivo final debe ser de eterno bacilo disociador de la humanidad, el judío y siempre judío».

Años más tarde, Hitler afirmaba: «En Viena dejé de ser cosmopolita y me convertí en antisemita». Por otro lado, igual que los darwinistas sociales, Hitler argumentaba que la ley natural es la ley de la eterna lucha entre los fuertes y los débiles, que él llamaba simplemente, «biología aplicada». Curiosamente, en un grupo de Telegram en apariencia inocente y a primera vista de misterios y enigmas, pero donde la propaganda desinformativa nazi es la orden del día (aunque no por todos los miembros del grupo, claro está), me topé hace poco con que su moderador (que posteriormente fue nombrado administrador), un miembro del partido político español Vox, manifestaba abiertamente el mismo peligroso, inhumano y desfasado darwinismo social, además de otras violencias e incluso trucos ilegales.

La «tesis» de Irving en su conjunto es demasiado ridícula como para perder tiempo refutándola y, además, hace tiempo que muchos historiadores serios lo hicieron. Sin embargo, al constatar que sigue siendo citado en los ambientes nacional-socialistas como teoría demostrada, expondré un ejemplo de los muchos que se pueden aportar, que alerta sobre los métodos que empleó para sostenerla.

En concreto, menciono la transcripción de una llamada telefónica de Himmler a Heydrich durante la cual Himmler dijo: «Transporte de judíos de Berlín / No liquidar». De estas líneas Irving concluyó que Hitler, al haberse enterado de que Himmler «tramaba» el asesinato de judíos, lo detuvo mediante la orden de «no liquidar». Pasando de que Himmler sí que siguió asesinando judíos después de dicha fecha y que Irving no aclaró qué pasó después, la trama se desentrama cuando leemos toda la transcripción de dicha llamada, que Irving recortó convenientemente para probar su teoría. En realidad, el mensaje completo fue el siguiente: «Arreste al Dr. Jekelius / Probablemente es el hijo de Molotov / Transporte de judíos de Berlín / No liquidar». Al leerla integralmente, está claro que la orden se refería a que se detuviera a Jekelius, siendo ese muy probablemente el hijo del ministro de Exteriores soviético, que podía haber estado incluido dentro del dicho transporte de judíos procedentes de Berlin, pero que, a diferencia de los demás judíos, a Jekelius no tenían que asesinarlo, lo más probable para intercambiarlo por prisioneros alemanes. De paso, Himmler tampoco dijo que hubiese recibido la orden de Hitler, como sostuvo Irving, y está más que claro que solo se refería a Jekelius, y no a los demás judíos del transporte.

Pese a ello, Irving escribió la segunda parte de su biografía de Hitler, The War Path, que de nuevo fue señalada con incontables omisiones, errores y fraudes, igual que la primera parte, pero que se vendió tan bien, que gracias a ella Irving pudo permitirse comprar un apartamento en el selecto barrio londinense Mayfair, un Rolls Royce y ostentar una vida de lujos con un sinfín de relaciones extramatrimoniales que él mismo detalló en su autobiografía. De hecho, Irving afirmó abiertamente que las mujeres existían para, básicamente, producir varones. Curiosamente, la misma filosofía de vida he notado en el grupo supuestamente de misterios y propaganda nazi que anteriormente he mencionado:

dani antifeminista

Otro ejemplo que se puede dar es que Irving declaró que la concentración de los residuos de cianuro encontrados en las paredes de varias cámaras de gas que los nazis no pudieron destruir del todo al retirarse, no era suficiente ni para matar a un piojo. Sin embargo, cualquier químico y toxicólogo sabe que la concentración de cianuro gaseoso necesaria para matar a un ser humano es de 300 ppm durante 20 minutos, siendo mucho menor que la necesaria para matar a un piojo, que es de 1700 ppm durante un período de entre 20 y 25 horas. Otra tergiversación de la verdad, muy difundida en los grupos neonazis.

Ejemplos como los anteriores se pueden dar cientos, sin embargo, considero que lo anterior es suficiente para este post y si alguien está interesado en saber más sobre el tema, tiene a su disposición un sinfín de artículos serios y libros al respecto. Pero Irving continuó y, dándose cuenta de su estrepitoso fracaso como escritor e historiador, intentó unificar a los varios grupos de neonazis de Inglaterra en una sola organización, que llamó Focus, para así llegar a ser primer ministro británico, tal como lo expresaba abiertamente. Plan que tampoco pudo llevar a cabo.

Al final de su carrera Irving, que en 1990 declaraba públicamente que en Auschwitz solo habían fallecido 30 000 personas, todas por causas naturales, en julio de 1995 declaró públicamente que durante la 2ºGM habían muerto 4 000 000 judíos (en realidad, hay documentos 4 800 000 judíos, sin contar con los que no se han podido documentar, pero a los que se refieren testigos, principalmente familiares y amigos de los fallecidos, pero de ello hablaré en otro artículo de la presente serie). Sin embargo, siguió insistiendo con su teoría de que ello se debió a las malas condiciones de los campos de concentración y no a una política organizada de los nazis. También afirmó que el peor error de su vida fue aliarse con los nazis.

En las siguientes capturas de pantalla, tomadas en marzo de 2020 en una conversación que tuve con unos cuantos nacional-socialistas (neonazis) en un grupo de Telegram, parece que no tienen en cuenta ni siquiera lo afirmado por Irving, uno de sus ídolos, además de Hitler. Sin embargo, no se ponen de acuerdo entre ellos, ya que en la misma conversación, uno dice que no murió nadie en los campos de concentración, mientras que otro afirma que murieron poco más de 30 000 judíos.

nadie murio en campos concentracion

en los campos murieron 31 mil judios

 

DITLIEB FELDERER

Felderer es un crítico de historia sueco y escéptico de la historia del Holocausto en general. Desde 1977 publica traducciones de libros negacionistas (que falsamente son llamados por algunos «revisionistas», ya que no revisan nada, sino que en general solo niegan la verdad usando trucos como los mencionados en el caso de Irving) y desde 1979 es miembro de una junta del Instituto de Revisión Histórica. Bajo seudónimo, disputó la autenticidad del Diario de Ana Frank.

En 1983 fue sentenciado a 10 meses de prisión por difundir folletos judeofobos y en 1994 fue acusado de nuevo por delitos de odio y por haber mandado material pornográfico antisemita a cientos de personas y organizaciones de Suecia y del extranjero. Al parecer, el porno es un hábito común en los ámbitos nacional-socialistas, además de negar el Holocausto, entre otras muchas otras aberraciones.

5 gb porno

 

En 2005 se descubrió que Felderer tenía estrechos vínculos con Radio Islam, una web sueca que fue cerrada en varias ocasiones por incitación al antisemitismo y que el Centro de Monitoreo Europeo del Racismo y la Xenofobia calificó como «uno de los sitios más radicalmente antisemitas de Internet». Per Ahlmark considera que esta web es la campaña antisemita más vehemente en Europa desde el Tercer Reich. Está dirigido por Ahmed Rami, un ex oficial del ejército marroquí y su principal tema es la predica anti-judía. Desde 1992 está dirigido por un notorio neonazi sueco llamado David Janzon, tanto este como el primero siendo condenados en varias ocasiones por incitación al odio.

El material que la web difunde en 14 idiomas (anteriormente 23) se centra en las típicas conspiranoias que circulan en los ámbitos nacional-socialistas de España: la negación del Holocausto, la «supremacía sionista», etcétera. Entre los libros disponibles en esta web se encuentran varios panfletos antisemitas como: Los Protocolos de los Sabios de Sión (pero sin precisar que este panfleto no tiene nada que ver con los judíos), Mi lucha (el libro de Adolf Hitler, en parte un plagio) o El judío internacional, de Henry Ford. Para quién no lo sabe, Ford fue un eugenista judeofobo que, junto con el Instituto Carnegie y grandes fortunas como Rockefeller, Coca-Cola, J.P. Morgan (uno de los impulsores de la Reserva Federal Americana, el banco central de Estados Unidos), I.G. Farben (cuyas sucesoras actualmente son la farmaceútica Bayer, o conglomerados como BASF, etcétera),  financió a Hitler y del que hablaré en los próximos artículos de esta serie). El libro de Ford no tuvo ningún eco en Estados Unidos, pero sin embargo, en la Alemania nazi fue un éxito de ventas debido a la propaganda de Goebels, pero de esto y lo anterior hablaré en un futuros artículo de esta serie.

ford

 

ENRIQUE AYNAT EKNES

Es un escritor negacionista español que publicó en la revista Revisión un artículo sobre la supuesta falsedad del Diario de Ana Frank, apoyándose en el libro de Felderer, «Anne Frank’s Diary, a Hoax». Según informó Jaime Millas en el periódico El País de 3 de febrero de 1977, fue puesto a disposición judicial junto con otros integrantes de grupos de extrema derecha, acusados de tenencia de explosivos encontrados en un gran paquete que portaban en el momento de su detención.

https://elpais.com/diario/1977/02/03/espana/223772413_850215.html

Parece que la violencia, el darwinismo social, la misoginia y la ilegalidad es regla común en los ámbitos nacional-socialistas, aunque actualmente algunos se disfrazan de simpatizantes de Vox y moderan grupos de misterios y propaganda neonazi en Telegram. Sin embargo, no tienen el coraje y el buen sentido de presentarse como ser humano, sino como una IA o bot  con una foto sin cara y medio cuerpo cargado de esteroides:

dani asaltos

 

dani dni

dani politicos

 

ROBERT FAURISSON

Fue un negacionista del Holocausto franco-británico que escribió un texto en francés, «El diario de Ana Frank, ¿Es auténtico?», que en 1985 fue traducido al holandés también. Se demostró su colaboración con Heinz Roth, el propietario de una editorial que difundía folletos neonazis (que también impugnaban la autenticidad del Diario).

En 1960 fue arrestado por su supuesta membresía a la organización terrorista Organización del Ejército Secreto (OAS) que operaba en Francia y Argelia, recordada por su triste fama debido a la virulencia de sus ataques. Solo en 1962 la OAS secuestró a más de 3000 civiles, la mayoría de ellos siendo torturados, asesinados o desaparecidos.

Faurrison tenía la misma idea que Irving, declarando que Hitler nunca ordenó ni permitió que nadie fuera asesinado por razón de su raza o religión (se ve que no había leído el Mein Kampf de Hitler, ni había escuchado sus discursos, ni tampoco había conocido la propaganda judeofoba de la Alemania nazi).

En 2006, Faurisson pronunció un discurso en la Conferencia internacional para revisar la visión global del Holocausto, patrocinada por Irán, y en 2012 le fue otorgado el premio por «coraje» en Teherán, Irán, por el presidente iraní Mahmoud Ahmadinejad (considerado como terrorista incluso por su propio pueblo). Por si alguien aún dudaba de que el nacional-socialismo europeo tiene mucho que ver con el islamismo radical…

iran

RADIO CRISTIANDAD

Se trata de una web argentina que en 2009 publicó un artículo intitulado «El Diario de Ana Frank, la falsificación literaria más grande del siglo XX», que posteriormente fue publicado en Metapedia y muchos blogs de España y América Latina (actualmente sigue visible en Internet, para así intoxicar con su desinformación a los desprevenidos), y que la web presenta como «tomado de Santa Iglesia Militante». El artículo de Radio Cristiandad se basa en las «tesis» de Irving, Faurisson, Felderer y Enrique Eknes, de los cuales ya he hablado anteriormente.

Para quién desconozca la Metapedia, aclaro que se trata de una web fundada en 2006 por Anders Lagerström, un editor neonazi de Linköping, y con un contenido propio de la extrema derecha: el nacionalismo blanco, la supremacía blanca, el neonazismo, el esoterismo ario, la apología a Hitler, además de un claro contenido antisemita. Anders Lagerström fue militante en organizaciones de extrema derecha y en 2000 fue condenado por haber rociado gas lacrimógeno en la cara de un policía. En 2002 fundó la editorial Nórdica, especializada en la emisión y venta de literatura neonazi y de música del poder blanco.

Radio Cristiandad se declara como una organización católica, militante y antimodernista, llamando a todos los cristianos no católicos «herejes». La web Alerta Religión lo considera lefebvrista y del contenido de la propia web es evidente que se trata de una organización anti-feminista, pro-dictadura y excesivamente antisemita. Según Alerta Religión, la Radio Cristiandad «ataca ferozmente al gobierno de los Kirchner, está a favor de la pasada dictadura militar, trata de héroes a los militares criminales que «desaparecieron» a treinta mil personas, y defiende a personajes siniestros como el obispo Antonio Baseotto, ex vicario castrense que bendijo tantas torturas y asesinatos, y al sacerdote Christian Von Wernich, que participaba de las torturas y que ha sido juzgado culpable de crímenes de lesa humanidad. Odia a las mujeres que luchan por sus derechos, a los homosexuales, a los que quieren una sociedad igualitaria».

http://alertareligion.blogspot.com/2008/04/recomendaciones-radio-cristiandad.html

 

ARGUMENTOS NEGACIONISTAS DESMONTADOS

Uno de los lemas de Hitler fue: «No importa la verdad. Importa la victoria». Como se deduce de lo anterior, dicho lema es también el lema de los negacionistas y nacional-socialistas. Mi opinión es que sin verdad, no hay victoria, a no ser por un breve lapso de tiempo y ello fue demostrado por el estrepitoso fracaso de Hitler de hacerse con este mundo y de asesinar a su antojo. Repito lo que he dicho muchas veces: hay que caminar por la vida con la verdad por delante y la justicia de la mano. A lo que añado que hay que caminar con la cara al descubierto, porque la verdad nunca se tapa, mostrando tu humanidad, y no ocultado tras perfiles que más bien parecen bots o IA, que es la costumbre de la gran mayoría de los neonazis y demás delincuentes de turno.

A continuación expondré los argumentos que han usado y siguen usando los nazis, radicales islámicos y fanáticos cristianos para negar la autenticidad del Diario de Ana Frank. Para este fin usaré el artículo publicado en Radio Cristiandad y que luego fue copiado total o parcialmente, o modificado pero guardando su esencia, en varios sitios web como la Metapedia, el blog de Pedro Varela y un montón de otros blogs de España y América Latina. Dicho artículo, que contiene prácticamente todos los argumentos negacionistas que se han formulado hasta la fecha, lo nombraré a continuación y a fin de no repetirme, simplemente como el «artículo copia-pega».

Con lo anterior desde luego que no me refiero ni a los musulmanes ni a los cristianos de buena fe, siendo yo misma cristiana y teniendo buenos amigos musulmanes, igual que tengo buenos amigos judíos, budistas, hindúes, yoguies, ateos, etcétera. Ya lo he aclarado en el post introductorio a esta serie:

https://monicanita.com/cuestiones-preliminares/

 

1)            EL DIARIO DE ANA FRANK, LA FALSIFICACIÓN LITERARIA MÁS GRANDE DEL SIGLO XX

No, no es cierto que el Diario de Ana Frank fuese una falsificación. En este sentido ha dictaminado RIOD y varios organismos  más.

En los años 50, Lothar Stielau, antiguo miembro de las Juventudes Hitlerianas, publicó un documento en el cual se refirió al Diario como siendo una falsificación. En 1959, Otto Frank, el padre de Ana Frank, emprendió acciones legales en Lübeck contra Stielau, el tribunal examinó el Diario y en 1960 se pronunció en el sentido de que era autentico. Stielau se retractó de su anterior afirmación y Otto Frank no llevó su demanda más lejos.

En los años 80, otros dos neonazis, Ernst Römer y Edgar Geiss, distribuyeron folletos en los cuales denunciaban la falsedad del Diario. Frente a ello, Otto Frank interpuso una denuncia judicial. Durante la apelación de la misma, un equipo de expertos examinó el documento y determinaron su autenticidad.

Después del fallecimiento de Otto Frank, los diarios originales en su totalidad, incluyendo las cartas y las hojas sueltas de Ana Frank, fueron dejados en herencia al Instituto para la Documentación de la Guerra de los Países Bajos (RIOD, posteriormente NIOD). Dicho instituto realizó en 1986 un estudio forense de la totalidad de los documentos, a través del Ministerio de Justicia de los Países Bajos. Se cotejó la caligrafía de los mismos con documentos de autoría probada y se realizó un peritaje que determinó que tanto el papel de los documentos, como la tinta y el pegamento eran muy comunes en la época en la que vivió Ana Frank, concluyendo que los documentos en su integridad eran auténticos. Todos los documentos (la segunda versión de Ana Frank incluida, igual que los apuntes en hojas sueltas y la versión del diario publicada en 1947 por la editorial Contact) junto con el peritaje fueron recopilados por el NIOD en 1986 en un documento muy extenso, intitulado «Los diarios de Ana Frank» (en plural, para no confundir con el libro El Diario de Ana Frank). El 23 de marzo de 1990 el Tribunal Regional de Hamburgo confirmó la autenticidad del peritaje y, por consiguiente, de los diarios y demás documentos escritos por Ana Frank.

fraude diario pedro varela 2

De mis cosechas en Telegram durante los meses de marzo y abril de 2020

 

2)            EL VERDADERO AUTOR DEL DIARIO ES MEYER LEVIN

No, no es cierto. Meyer Levin escribió después de la guerra y con la aprobación de Otto Frank, una obra basada en El Diario de Ana Frank (pero que no es la misma que El Diario de Ana Frank). Posteriormente, quiso realizar en Estados Unidos una adaptación teatral de la misma, pero Otto Frank no le dio permiso para ello. Sin embargo, Otto Frank dio permiso a Frances Goodrich y Albert Hackett de realizar una versión dramatizada del Diario, que esa sí que llegó a Broadway.

Meyer Levin, considerando que dicha dramatización contenía partes de su trabajo, demandó por plagio, violación de contrato y uso ilícito de ideas a Otto Frank y a la empresa que realizó la adaptación cinematográfica. Hay que recalcar que el juicio versaba sobre la «dramatización escenográfica», y no sobre la autenticidad del Diario de Ana Frank, que nunca fue puesto en debate en dicho procedimiento judicial.

Explicado de forma más sencilla: Meyer Levin consideró que ciertas ideas suyas que había aportado para realizar la adaptación teatral en base al Diario de Ana Frank habían sido copiadas en la posterior puesta en escena de la película por los que sí realizaron la película. Debido a ello, consideró que tenía derecho a ser indemnizado. Dicho juicio, que finalizó con un acuerdo entre las partes, de ninguna manera trató sobre la autenticidad del Diario de Ana Frank y menos aún se puede considerar que Meyer Levin fuese el autor de los diarios de la niña. Ni él lo afirmó en ningún momento, ni el objeto del juicio fue el mismo, ni la sentencia judicial se refiere a nada por el estilo.

La afirmación difundida en Metapedia, Radio Cristiandad, Pedro Varela y demás blogs que han publicado el artículo copia-pega, lo único que demuestra es que, o sus autores no tienen capacidad de comprensión para lo más básico, o que tergiversan las cosas al mismo estilo que Irving y demás negacionistas, intentando defender lo indefendible. Para más inri, dichos canales dejan clara su judeofobia (que es una sociopatía, una dolencia neurótica que desarrollaré en un futuro artículo de la presente serie), al mencionar que ambas partes y asimismo el juez de la causa eran judíos. Y yo me pregunto, ¿qué importancia tiene esto? ¿Acaso hay algo raro si en una causa ambas partes y el juez son cristianos, musulmanes o hindúes? ¿Qué conclusiones tiene que sacar uno al leer tan argumento? ¿De qué va esa gente? ¿En qué siglo y en qué mundo viven?

Para más inri, dichos canales afirman que «La Enciclopedia Judaica le reconoce (a Meyer Levin) como “el primer escritor en poner en escena el Diario de Anne Frank (1952) (Vol. 11, pág. 109)», considerando que ello demuestra que Meyer Levin fue el verdadero autor de los diarios de Ana Frank, sin comprender que una cosa es escribir un libro, y otra es representarlo en una escenificación teatral. Yo puedo escribir un libro sobre mi vida y tengo derechos plenos de copyright. Pero si una productora de cine o teatro pone en escena mi libro, también tendrá derechos de autor sobre su trabajo, sobre la película o pieza de teatro, pero no sobre mi libro. Y si mi libro necesitó algunas modificaciones para su edición, que no hice yo, sino la editorial u otra persona, esas tienen también derechos de autor sobre su trabajo. Así de simple es el derecho, como para saber distinguir qué es blanco y qué es negro, pero se ve que algunos no entienden ni lo más sencillo, pero sí atacan sin criterio y sin consideración para con la memoria de una niña asesinada sin culpa alguna cuando tenía menos de 16 años de edad, en un centro de concentración nazi. Y de paso se llaman cristianos, aunque está claro que de las enseñanzas de Cristo nada han comprendido y menos aún las ponen en práctica.

Cerrando este tema, expondré la conclusión expresada en el artículo copia-pega publicado por Radio Cristiandad y otros de índole nazi y radical islámicos: «Podemos concluir pues, que no se trata de un “Diario”, sino de una novela, basada en un manuscrito escrito después de la guerra por Otto Frank o sus colaboradores, y redactado por Meyer Levin». Se ve que para esa gente no importa nada el trabajo de muchos expertos, grafólogos, peritos judiciales, etcétera, pero sí acuerdan total crédito a unos cuantos individuos que ya vimos que no solo que tergiversan la verdad y manipulan pruebas, sino que además cuentan con un historial de delitos muy a tener en cuenta, desde incitación al odio hasta la difusión de material pornográfico y colaboración con grupos terroristas. De paso, en el caso de Irving, incluso se retractó en parte de sus propias teorías, pero después de haber llenado el mundo de libros sin ningún fundamento histórico, que siguen circulando en Internet gracias a la propaganda nazi y de unos cuantos fanáticos religiosos.

El desprecio hacia la inteligencia, cultura, legalidad y coherencia son norma en los ámbitos neonazis. Aquí les dejo las apreciaciones de un neonazi con respecto a mí, cuando le llamé la atención en un grupo de Telegram que difundía desinformación (no añado las apreciaciones del moderador del grupo del que he hablado antes, que me reservo para un futuro post):

licenciada derecho

Pues no, la verdad es que no soy licenciada en Derecho del judeosistema, sino del hispanosistema, entre otras. Menos aún rindo culto a nadie y al que menos, al Don Dólar. De hecho, tengo fama de rebelde y de cuestionarme absolutamente todo antes de emitir un juicio.

5escroto

Pues no, no me paga nadie y menos aún la supuesta banca usurera judía por delatar la desinformación nazi que pulula por las redes, lo hago por razones de consciencia. Tampoco voy a perder tiempo denunciando a bots neonazis, sino que enviaré el presente artículo al propietario del grupo, que como todo propietario de un sitio web sabe que es responsable de absolutamente todo el contenido que se publique en su grupo y que actuará en función de lo que le dicte la consciencia o la ley. El resto de las apreciaciones de este individuo son el reflejo de sí mismo.

golem

Bueno, tener una carrera no debería ser nada despreciable, todo lo contrario. Pero no lo mismo opinan los nacional-socialistas, que consideran que este individuo es un historiador serio, el que más sabe del grupo, según se expresó el administrador de Vox en un canal de Telegram donde entré pensando que era de misterios y enigmas, pero donde una se topa día sí, día también con propaganda desinformativa neonazi…

 

3)            EL DIARIO FUE ESCRITO CON BOLI EN UNA EPOCA CUANDO EL BOLI NO SE HABÍA INVENTADO

No, no es cierto. Y además, el apodo de Ana Frank como «la niña del boli» no es solamente humillante e injustificado, sino que hiere la memoria de una joven de menos de 16 años que fue asesinada en un campo de concentración nazi sin haber cometido nunca ningún delito, sino todo lo contrario. Ninguna hoja de los diarios de Ana Frank ni de las hojas sueltas fue escrita con bolígrafo, sino absolutamente todas con pluma estilográfica de varios colores.

La historia del bolígrafo empezó en 1980, cuando un informe de la Oficina Federal de Investigación Criminal (BKA), de Alemania, mencionó que algunas hojas sueltas de los documentos que peritó contenían «correcciones escritas con bolígrafo». En concreto, se trata de dos páginas añadidas a los diarios en 1960 por una grafóloga que analizó el documento. En 2006, la BKA hizo un comunicado oficial declarando que de ninguna forma dichas hojas ponían en duda la autenticidad de los escritos originarios de Ana Frank y que, de hecho, la escritura de dichas hojas ni siquiera era de Ana Frank, después de haber comunicando en 1987 que pertenecía a la investigadora Dorothea Ockelmann, que había integrado un grupo de científicos que había realizado un peritaje grafológico de los escritos de Ana Frank en 1960.

Para más inri, dichas hojas nunca fueron publicadas en el Diario de Ana Frank y su contenido no tiene nada que ver con el contenido del libro o de sus escritos. Dichas hojas solo aparecen en la edición académica del NIOD, donde aparecen no solamente todos los escritos de Ana Frank, sino también dicho peritaje y otros que se realizaron anteriormente.

El argumento del boli fue expuesto por Robert Faurisson, mencionado antes en este artículo y que dijo que el Diario no fue escrito por Ana Frank, ya que contiene algunas páginas escritas con boli, un invento que no se comercializaba aún en Europa cuando la niña escribió su diario. Y aquí viene la historia real: anteriormente a la afirmación de Faurisson, dos ciudadanos alemanes, Edgar Geiss y Ernst Roemer, emitieron un juicio público negando la autenticidad del Diario de Ana Frank. Debido a ello, el Tribunal de Distrito de Hamburgo encargó a la Oficina Federal Criminal Alemana (BKA) un examen de los textos para determinar científicamente si eran auténticos, el cual dictaminó que tanto el papel, como la tinta y el pegamento eran de fácil adquisición cuando Ana Frank escribió su diario. En dicho informe se mencionaban absolutamente todos los documentos que habían sido entregados para su examen, entre los cuales se encontraban también las dos hojas escritas por la científica Dorothea Ockelmann, que es evidente que no tenían nada que ver con los escritos de la joven ni como contenido ni como caligrafía.

A BKA se le requirió que hiciera el peritaje de todos los textos, incluidos los apuntes que fueron realizados en el diario después de la guerra (ya sea por su padre, ya sea por los periodistas, expertos peritos o por las editoriales). Dichas hojas sueltas ya habían sido mencionadas por el informe de NIOD, con la mención de que fueron introducidas en el diario después de la guerra y que su letra difiere de la letra de los diarios de Ana Frank. El informe de NIOD contiene las fotos de dichas hojas sueltas (en Los diarios de Ana Frank, 5º edición, 2001, pg 193 y 195, que no hay que confundir con El Diario de Ana Frank, el primero siendo un estudio científico que incluye el peritaje de todos los escritos de Ana Frank y que determinó sin lugar a dudas la autenticidad de los escritos de la niña, y el segundo siendo el libro de Ana Frank).

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4) LA FUNDACIÓN ANA FRANK RECONOCE QUE EL PADRE FUE EL AUTOR DE LA NOVELA

No, no es cierto. La Fundación Ana Frank no reconoció en ningún momento que Otto Frank fuese el autor del Diario de Ana Frank, ni mucho menos que el libro fuese una novela. Todo lo contrario, a la fecha sigue publicando el Diario como testimonio real de una niña que murió durante el Holocausto.

Lo anterior surge a raíz de los derechos de copyright, ya que según algunos, el Diario de Ana Frank debería haber estado libre de derechos de autor en 2016, porque según la ley vigente en los Países Bajos los mismos expiran a 70 años después del fallecimiento del autor, y Ana Frank falleció en marzo de 1945, por lo cual dicho plazo se había cumplido. Sin embargo, el Fondo Ana Frank de Basilea, Suiza, considera que el copyright sigue vigente porque Otto Frank participó en la edición (no confundir edición con autoría) del texto del libro, y como este falleció en 1980, el copyright sigue vigente hasta 2050.

La controversia actual es sobre la primera edición que omitió algunas partes personales del diario, siendo un argumento del Fondo Ana Frank para mantener las regalías en Europa, pero que nunca dijo que Otto Frank fuese el autor de los escritos, sino que este solamente editó el texto para omitir ciertas partes demasiado personales del diario de su hija.

Hay que recordar que el Diario de Ana Frank como libro que se comercializa no contiene la totalidad de los escritos de la joven, sino solamente una parte de los mismos, ya que la totalidad de ellos es imposible que se publiquen en un libro, como he dejado patente al principio de este artículo. Todas las editoriales imponen un límite de extensión a cualquier libro y las editoriales del Diario de Ana Frank no han hecho ninguna excepción en este sentido. Otto Frank hizo la selección de las partes que se iban a publicar, por lo cual podría considerarse que su trabajo de edición tiene que ser protegido aún por el copyright, ya que él falleció en 1980, pero de ninguna manera implica que se reconozca su autoría sobre los escritos de su hija. El argumento del Fondo Ana Frank  se basa en que Otto Frank fue el editor de la primera edición del Diario de Ana Frank, pero en ningún momento dijo que el padre fuese el autor o coautor del texto de los diarios, como afirman los nazis y demás negacionistas.

Para más inri, solo a efectos de comprobar el absurdo de los argumentos negacionistas, cito del artículo copia-pega de Metapedia, Radio Cristiandad, etcétera: «la Fundación Anne Frank, encargada de gestionar la casa museo en Amsterdam donde Ana y su familia se refugiaron durante la Segunda Guerra Mundial, declaró que los derechos de autor expiran el próximo año». Pues se equivocaron incluso en el nombre de las organizaciones, ya que la Fundación Ana Frank consideró en un primer momento que el copyright expiró en 2006, mientras que el Fondo Ana Frank es el que considera que el copyright sigue vigente. Jurídicamente, más bien tiene razón, en mi opinión, el Fondo Ana Frank, porque el trabajo de edición también está protegido por derechos de autor. A la vez, si nos ceñimos solamente a la autoría del texto publicado en el libro, tendría razón la Fundación Ana Frank. Lo anterior es bastante habitual en el mundo jurídico, donde con frecuencia se dan casos cuando ambas partes tienen razón y que son los más difíciles de sentenciar. Sin embargo, el poco criterio de los nazis y negacionistas se pone de manifiesto una vez más, ya que se contradicen en dicho artículo a sí mismos: el nombre del artículo publicado en letras mayúsculas en las redes es «La Fundación Ana Frank reconoce finalmente que el padre fue el autor de la novela», confundiendo no solo el fondo de la causa, que versa sobre los derechos de copyright, sino también entre las dos organizaciones. El pésimo criterio y la inexistente capacidad analítica de estos individuos se pone de manifiesto una vez más.

En realidad, la Fundación Ana Frank (de Holanda), que se encarga de la casa-museo donde Ana Frank vivió recluida y escribió su diario durante la ocupación nazi y que conserva buena parte de los cuadernos y manuscritos originales de la joven, tenía preparadas algunas ediciones online gratuitas y comentadas del Diario, que pensaba publicar en cuanto expirasen los derechos de autor sobre el libro. Sin embargo, al constatar que el Fondo Ana Frank (de Suiza), que hereda los derechos de edición del Diario de Ana Frank, considera que el copyright sigue vigente por los argumentos expuestos anteriormente, ha avisado que ello se hará de acuerdo con la legalidad. Maatje Mostart, la representante de la casa-museo ha afirmado tajantemente que ni Otto Frank ni ninguna otra persona fue coautor de los escritos de Ana Frank.

 

5)            ANA FRANK NO EXISTIÓ

Este argumento da risa incluso a los negacionistas. Sin embargo, en los ámbitos nazi hay unos cuantos individuos que lo ostentan sin vergüenza alguna. La cantidad de material que demuestra la existencia de Ana Frank es abrumadora: desde documentos, hasta fotos y testigos que conocieron a la niña personalmente.

Para más inri, en 1963 Simon Wiesenthal localizó a Karl Silberbauer, el hombre que arrestó a Ana Frank y los demás del refugio, que identificó sin duda alguna a Ana Frank en una fotografía y dio testimonio de lo ocurrido, recordando que había volcado en el suelo una maleta llena de papeles, el día de la detención de los ocho clausurados. Su versión fue la misma que muchos años antes había dado Otto Frank. La ardua labor de  Simon Wiesenthal se debió a que en 1958, un grupo de nazis lo interpelaron durante una representación del Diario de Ana Frank, negando la existencia de la niña y pidiéndole que localizara a uno de los policías que la detuvo. Pido disculpas por la repetición de la secuencia de fotos, es un fallo del sistema que espero solucionar pronto.

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A continuación, expondré otros argumentos nazi negando la autenticidad del Diario de Ana Frank, uno más sinsentido que el otro:

 

6)            «METIERON UN POCO DE PORNO PARA VENDER BIEN»

«¿Un poco de pornografía para una mejor venta?… ¿Es éste el lenguaje y las inquietudes de una niña de trece años?… ¿Es ésta una niña sana?…», surge una pregunta retórica en el artículo copia-pega de Metapedia, Radio Cristiandad, Pedro Varela y demás blogs que lo han publicado.

Primero, aclaro que lo de la «pornografía» mencionada por los anteriores canales se refiere a una cita del Diario donde Ana Frank, igual que todas las adolescentes, manifestó sus inquietudes con respecto a la sexualidad, mencionando que una de sus amigas tenía ya pechos y le había bajado la regla, mientras que a ella aún no. Por ello, quiso tocar los pechos de su amiga, que no se lo permitió, y expresó su admiración frente a la belleza del cuerpo femenino. Me pregunto qué clase de individuos pueden calificar de pornografía lo anterior, teniendo en cuenta que Ana era una niña que ni siquiera conocía que era un beso cuando escribió esas líneas. Si esto es pornografía, sería recomendable que revisaran el significado de la palabra e hicieran memoria de su más tierna adolescencia, cuando seguro que pensaron cosas bastante más «pornográficas» que lo anterior, antes de juzgar a otro.

Por otro lado, los pocos fragmentos de los escritos de Ana Frank que se referían a temas sexuales fueron excluidos por su padre en la edición del Diario, debido a que en la época cuando se publicaron por primera vez no era habitual publicar este tipo de inquietudes juveniles. Por lo que el afán de «vender bien» publicando «pornografía» ni siquiera existió. Sin embargo, al avanzar en el tiempo y en consciencia, en cuanto estos temas no se consideraban ya tabú en nuestra sociedad, las editoriales encargadas de la publicación de los escritos de Ana Frank decidieron incluir dichos fragmentos, igual que incluyeron otras partes de los diarios de la niña, para dar una imagen lo más fidedigna de su autora.

Nadie compra un libro porque en el mismo una niña que acaba de entrar en la adolescencia expone sus dudas sobre la sexualidad y ello ni aumenta ni baja las ventas de un libro. Por otro lado, nadie sabe con antelación si un libro va a ser o no un éxito de venta, ni siquiera las mejores editoriales, que solo pueden hacer pronósticos que a veces se cumplen y muchas otras no. Otto Frank no publicó los escritos de su hija para «forrarse», como afirman algunos, sino para cumplir post-mortem el mayor deseo de su hija y, a la vez, para dejar testimonio a las generaciones futuras de lo que fue la 2ºGM, para que tal demencia no vuelva a repetirse jamás.

 

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7)            «Resulta poco creíble que en un estrecho refugio, en el que permanecieron durante casi dos años, ninguna de las ocho personas que se encontraban en él supieran que Ana Frank redactaba un diario durante ese lapso (junio 1942 – agosto 1944). El padre dice que se entera después de retornar de Auschwitz», es otro de los argumentos expuesto en el artículo copia-pega analizado en este post.

En realidad, lo anterior lo único que demuestra es que el autor del dicho artículo critica sin haberse leído siquiera el Diario de Ana Frank. Criticar sin conocer siquiera lo que críticas no es ético y deja más que claro la clase de persona que es su autor, que por cierto, no se identifica por su nombre, que es la práctica de casi todos los neonazis y desinformadores de turno, que usan el anonimato que ofrecen las redes para intoxicar las mentes de los desprevenidos. Si el autor del artículo hubiese leído el Diario de Ana Frank, habría sabido que todos los de la casa y también los protectores de la familia sabían que la niña escribía un diario (los protectores de afuera le traían cuadernos, hojas y todo lo necesario para escribir). Eso sí, nadie supo lo que la niña escribía, hasta después de la guerra, cuando Otto Frank volvió del campo de concentración y leyó los escritos de su hija. En varias ocasiones Ana Frank mencionó  que la Sra. Vaan Damm le pidió que le mostrara lo que escribía, que tuvo una discusión con uno de los habitantes de la casa porque ella también quería escribir en la mesa, que el respectivo la ocupaba casi siempre y un largo etcétera, y todo ello está escrito en el Diario de Ana Frank.

Otto Frank nunca dijo que no sabía que su hija había escrito el diario ni podía hacerlo, como afirma el autor del artículo copia-pega, ya que él le compró el cuaderno a petición de ella, como regalo de su cumpleaños, y sabiendo perfectamente por habérselo dicho su hija que iba a usarlo para escribir su primer diario. Lo que sí dijo Otto Frank después de la guerra fue que: «encuentra en él (en el diario) a una Ana muy distinta de la que conocía», una hija muy profunda y cuyo talento de escritora no impresionó solo a su padre, sino a todos los que leímos su Diario. Ni su padre ni nadie conocía lo que escribía Ana, pero todos los de la casa, y no solo ellos, sabían que la niña lo escribía e incluso que quería publicar un libro después de la guerra, basado en el diario (después de enterarse de las palabras del ministro en la radio, de lo que hablé antes).

Para más inri, Miep Gies, una de las mujeres que ayudaron a los recluidos a sobrevivir durante su claustro en la casa, dijo en una entrevista con Menno Metselaar en 1998: «Todos sabíamos que escribía un diario, porque le conseguíamos papel, pero para escribir se aislaba por completo». En la misma entrevista, Giep también contó cómo salvó los textos de la adolescente, siendo ella la que conservó los escritos hasta que Otto Frank salió del campo de concentración.

Este argumento de los negacionistas demuestra lo mismo que sus demás argumentos: que critican sin conocer siquiera el objeto de sus críticas, que actúan con malicia en un evidente intento de desacreditar, que tergiversan las cosas de una forma grotesca y que tienen una capacidad analítica y moralidad nulas.

 

8)            «Con significativa obstinación, Otto Frank (fallecido en 1980), siempre se negó a que el manuscrito fuera sometido a un análisis exhaustivo a los efectos de verificar su autenticidad»

Bueno, otro argumento sin pies ni cabeza del artículo copia-pega. Otto Frank no solo que no se negó a que el manuscrito fuera sometido a un peritaje, sino que él mismo lo solicitó en varias ocasiones antes de los años 60, a raíz de las falsas imputaciones que los nazis formularon. Anteriormente ya he hablado de ello, mencionando algunos de los peritajes solicitados por él y que todos demostraron sin lugar a duda que el diario era autentico.

Haciendo un breve resumen, menciono el primer estudio sobre la autenticidad del Diario, que fue requerido por Otto Frank y realizado por los grafólogos hamburgueses en 1959, cuyos resultados fueron publicados en 1960 en un estudio de 131 páginas, declarando la autenticidad de los escritos.

En los años 80 se llevó a cabo el peritaje más extenso por el NIOD, el Instituto Forense de los Países Bajos, que concluyó en un estudio de 250 páginas que los escritos eran auténticos. Parte del mismo (56 folios) fue anexado por el NIOD a Los Diarios de Ana Frank, para que cualquiera pueda conocer el resultado del examen, que concluye: «el informe del laboratorio forense ha demostrado de manera fehaciente que ambas versiones del diario de Ana Frank fueron escritas por ella entre 1942 y 1944. Las falsas imputaciones de que fueron confeccionadas por otra persona (antes o después de la guerra) quedan suficientemente rebatidas.» (Los diarios de Ana Frank , 5º edición, 2001, pg 213).

En 1980 hubo otro peritaje realizado por la Oficina federal alemana por asuntos penales (BKA), de Wiesbaden, menos extenso, que dictaminó que tanto los folios de los diarios y apuntes en hojas sueltas de Ana Frank como la tinta con la que fueron escritas se fabricaban antes de 1950 y que podrían haber sido utilizados durante la guerra.

En este caso, ¿a qué se debe la afirmación de que Otto Frank se hubiera negado a los análisis de los manuscritos? Desconocimiento no puede ser, porque lo anterior es información pública fácilmente accesible que cualquiera puede consultar. Más bien se trata de otra tergiversación de la verdad, para no decir mentira descarada y desinformación que delata el odio profundo y muy poco disimulado tanto del autor del artículo copia-pega como de los demás blogueros que lo publicaron posteriormente.

 

9)            «La necesidad de silencio en el refugio, para no llamar la atención y evitar ser capturados (23/03/1943), se contrasta con las descripciones de las “riñas terroríficas” (02/09/1942), “peleas escandalosas”, “gritos y alaridos, golpes e insultos que habría ni que imaginarlos” (29/10/1943), así como las prácticas de danza de Ana cada noche (12/01/1944)», se lee en el artículo copia-pega de Radio Cristiandad, Metapedia , Pedro Varela y demás blogueros que lo publicaron como el «triunfo» de sus investigaciones de años.

Pues lo anterior no hace más que poner en evidencia una vez más que esa gente critica sin haberse leído siquiera el Diario de Ana Frank. Porque si lo hubieran leído, sabrían que en la casa había un horario muy bien establecido en que no se podía hacer absolutamente ningún ruido, ni siquiera tirar agua al wáter, toser, etcétera, que era mientras había gente que trabajaba en la oficina y que podían oírlos. Solo se podía vivir normal, aunque esta no es ni de lejos la palabra más adecuada, cuando no había nadie en la oficina. Ana Frank lo especifica claramente en su diario.

 

10)          «Según una entrevista a Otto Frank en 1956, las persianas siempre estuvieron bajas y las ventanas nunca se abrieron, pero Ana afirma que mirar el cielo “es mejor que las píldoras Valeria y el bromo” (15/06/1944) contra la ansiedad y la depresión», se lee en el artículo copia-pega.

Igual que en el apartado anterior, esta duda se aclara si se lee el Diario de Ana Frank. Por la noche y cuando estaba segura de que nadie la podía ver, Ana subía a veces en un cuarto de arriba de la casa y miraba el cielo.

 

11)          «Fue allí donde junto a otros compañeros del campo, Anne cayó enferma de tifus, enfermedad de la que murió a mediados de Marzo de 1945. No fue ejecutada ni asesinada. Anne Frank pereció -al igual que millones de no judíos en Europa durante los meses finales del conflicto-, como otra víctima indirecta de la guerra más devastadora», se lee en el artículo copia-pega.

Lo anterior me parece otro pésimo intento de defender lo indefendible, pero esta vez de un descaro sin límites. Se ve que algunos no entienden que un asesinato se puede cometer por comisión (acción directa), o por omisión (no realizar la acción necesaria para prevenir la muerte de una persona).  No entienden que se puede asesinar de un cuchillazo en el corazón o en una cámara de gas, pero también se puede asesinar encerrando a alguien y dejarlo sin comida, en unas condiciones infrahumanas de una insalubridad indescriptible y dejándolo que se muera sea de hambre, que fue el caso de la madre de Ana Frank, sea de tifus, que fue el caso de la niña y de su hermana. Más bien se preguntarían los nazis, la Metapedia, Radio Cristiandad, Pedro Varela y demás blogueros por el estilo, qué hacía una niña de 15 años encerrada en un campo de concentración, qué delito tan grave había cometido como para merecerse ese trato. bergen belsen

 

12)          «La edición “original” del “Diario” nunca fue publicada, puesto que el padre, Otto Frank, decidió expurgar el mismo de fragmentos escabrosos de una adolescente o de críticas a la madre de Ana. Más tarde éste debió admitir que además de la escritora judía Anneliese Schütz e Isa Cauven “para colmar algunas lagunas en el diario debió requerir los servicios del periodista holandés Albert Cauven”. La investigación oficial llevada a cabo por la Dra. Hübner deduce que el “Diario” publicado está compuesto de 177 capítulos (cartas), que proceden de cuatro diferentes fuentes: 4 del Diario, 5 de un libro de relatos, 69 de dos diarios, que la Dra. Hübner define como primera elaboración del Diario, 99 procedentes de hojas sueltas, que la investigadora define como segunda elaboración del “Diario”», se lee en el artículo copia-pega.

Antes de responder a este párrafo, llamo la atención sobre los fallos del castellano de su autor, al utilizar inadecuadamente la palabra «escabrosos». Escabroso significa inmoral. Las consideraciones de una adolescente preguntándose lo que todos nos preguntamos a esa edad no es escabroso, y menos aún si los términos empleados son correctos, que es el caso de Ana Frank. Nadie en su sano juicio encuentra nada escabroso en El Diario de Ana Frank. Todo lo contrario.

Para contestar este inciso explicaré cómo se publica un libro, usando para ello mi ejemplo personal. Mi primer libro publicado tuvo en un principio 522 páginas. Lo cual es demasiado para un libro y cualquier editorial te lo dirá. Dichas páginas eran en realidad el resumen de unos 2000 folios de escritos, investigaciones y material que seleccioné para ello. Personalmente, revisé el libro muchas veces y después de ello, mi editorial lo revisó aún más, el trabajo siendo realizado por varios de sus empleados, cada uno en su campo. De las 522 páginas iniciales, al final lo resumí a 370. El que varias personas revisaron mi libro y participaron en su edición no significa que yo no sea la autora de mi libro. Las editoriales tienen derechos de copyright de los libros que publican justo debido a ello, porque participan en su edición, trabajo que es casi igual de importante que escribir un libro. Pero el autor de un libro será siempre el que lo escribe, aunque el trabajo de edición está hecho por muchas otras personas. Por ello tanto el autor como la editorial tienen cada uno su propio derecho de copyright sobre el libro.

El mismo es el caso del Diario de Ana Frank. La totalidad de los escritos de Ana Frank es más extensa que el libro publicado, fragmentos que aparecen en su primer diario se repiten en el segundo que hizo cuando decidió publicar un libro después de la guerra. De la misma forma que yo no mandé a mi editorial todos los escritos de más de 2000 páginas que utilicé para escribir mi libro, que luego resumí en 522 páginas y que al final publiqué 370, después de revisarlo primero yo unas cuantas veces y pasar por la revisión de otras personas de la editorial, de la misma forma se procedió con El Diario de Ana Frank. Con la excepción de que en su caso, al haber sido ella asesinada (uso la palabra con pleno conocimiento de su significado), el trabajo de revisión lo hizo su padre y gente que entendía de libros y editoriales, ya que este ámbito es muy complicado y casi nadie se puede manejar con soltura en él.

Antes de hablar, hay que pensar, y cuando uno se llama cristiano, tiene que conocer la palabra del Cristo y poner en práctica su enseñanza, lo cual no hacen ni el autor anónimo de Radio Cristiandad, ni Pedro Varela, ni los que publicaron el artículo copia-pega en Metapedia, Astillas de Realidad y demás blogs en que aún es visible.

 

13) «Es curioso, según el Diario, que los Frank para escapar a la persecución hayan elegido las mismas oficinas y el mismo almacén de Otto Frank para esconderse (09/07/1942)», se lee en el artículo copia-pega de propaganda desinformativa nazi.

No, no es curioso para nada. Se trataba de un escondite muy bien disfrazado que Otto Frank y algunos de sus empleados y amigos, los mismos que los ayudaron a sobrevivir durante su claustro, habían preparado con antelación para ese fin. La mayoría de los judíos que se escondieron durante el régimen nazi no pudieron huir muy lejos de sus casas, porque tenían prohibido circular en el trasporte público. Era imposible ir andando hasta Suiza, por ejemplo, cruzando cientos de puestos de control. Muchos de ellos adaptaron refugios cerca de la zona donde vivían y el caso de la familia Frank es solo uno de los miles de casos parecidos. Además, tenían que huir solo con lo que podían llevar puesto encima, ya que un judío con una maleta en la mano habría levantado sospechas y habría sido detenido enseguida y sin duda alguna. Lo anterior es conocido por todos los que han investigado (aunque fuera muy poco) la historia de la 2ºGM o que se han leído el Diario de Ana Frank.

Otro argumento que cualquiera deduciría si tuviera la mínima lógica que se requiere para hacer una crítica o difundir públicamente un artículo en las redes es que nadie sabía cuánto iba a durar la guerra y todos esperaban que los aliados hicieran frente común contra Hitler lo antes posible, lo cual pasó después de poco tiempo, aunque después de ello la guerra continuó por un tiempo. Y de nuevo repito lo mismo: con leer un poco de historia o por lo menos el Diario de Ana Frank, del que se deduce lo anterior, aunque la niña no lo expresa tan explícitamente, cualquiera se daría cuenta de que este planteamiento del articulo copia-pega nazi y de falsos cristianos no tiene ninguna lógica.

Del Diario de Ana Frank y las declaraciones testimoniales posteriores se sabe que Otto Frank había preparado el escondite y pensaban refugiarse allí en cierta fecha, pero se adelantaron porque Margot, la hermana de Ana que aún era una adolescente de unos 16 años, fue citada para presentarse a un campo de trabajos forzados. La familia pensaba que Otto o su mujer iban a ser los primeros en ser citados, pero se ve que los nazis necesitaban mano de obra joven, o a lo mejor cobayas humanas para los muchos experimentos que los médicos nazis hacían en los campos de concentración. Dichos médicos no deberían llamarse así porque con ello manchan a los honrados profesionales del sector, que desde luego que no se lo merecen, pero de ello hablaré en un futuro artículo de esta serie.

 

14) «También es contradictorio cuando dice que Lewin, “un pequeño judío químico y farmacéutico, trabaja para el Sr. Kraler en la cocina” (01/10/1942). ¿Cómo?, ¿Un judío trabajando pacíficamente cuando se pretende que los judíos sufren una brutal persecución por parte de las autoridades?…», sigue el artículo copia-pega nazi con la total falta de lógica ya demostrada más que suficientemente.

Otra vez se pone patente el desconocimiento absoluto de la historia y la inexistente lógica del autor del artículo copia-pega. Los nazis no pudieron arrestar a todos los judíos de golpe porque no tenían espacio suficiente donde encerrarlos. A medida que construían los campos de concentración y de trabajo forzado, detenían a los judíos también, citándoles para presentarse a trabajar para el régimen nazi, pero sin explicarles que iban a realizar trabajos forzados en condiciones infrahumanas y hasta la muerte, después de lo cual los sustituían con otros judíos que citaban y así hasta terminar con ellos del todo, según era su plan. Aunque sin conocer nada de historia, si uno lee solamente el Diario de Ana Frank se entera de lo anterior, ya que las demás personas que llegaron al refugio lo hicieron después de Ana y su familia, ya sea cuando recibían la oscura citación, ya sea cuando el miedo de ser detenidos los superó. Con toda la seguridad, el mismo fue el caso del químico judío que trabajaba en la empresa de Otto Frank. En 1942 no habían sido detenidos aún todos los judíos de Europa, la Solución Final no se podía cumplir de un día para otro, sino que requería cierto tiempo, por mucho que los nazis se daban prisa.

 

15) «Finalmente, queda en evidencia el objetivo de este Diario: su germanofobia manifiesta: “Serán permitidas todas las lenguas civilizadas, excepto el alemán”(17/11/1942). “Los alemanes son las bestias más crueles que han pisado la faz de la tierra” (19/11/1942)», concluye el artículo copia-pega.

En lugar de hablar de «germanofobia», mejor hablaríamos de la judeofobia, y con mayor sentido. Pero de ello hablaré en un futuro post de esta serie.

Cuando uno sufre lo que Ana Frank sufrió durante la guerra, por lo menos permítale quejarse de su opresor, que no solo le roba las pertenencias y los derechos que cualquier ser humano debería de tener, sino que va hasta el límite: lo asesina. La familia de Ana Frank ni ningún judío fueron germanófobos antes de la 2ºGM por el mero hecho de que Alemania era su hogar y su país también. La «germanofobia» surgió con la persecución de los judíos por los nazis y de ninguna forma alcanzó cuotas tan absurdas como la judeofobia de los nazis y de Hitler. Los judíos nunca en la historia empezaron una guerra con el propósito de conquistar el mundo y matar a los alemanes por considerarlos raza inferior; lo contrario sí.

Además, la «germanofobia» está expresada en tan pocas ocasiones en el Diario de Ana Frank (si mi memoria no se equivoca, las citas del artículo copia-pega son las únicas del libro, aunque no voy a leer ahora de nuevo el libro para comprobarlo exactamente) que no tiene importancia alguna e incluso pasa desapercibida a la mayoría de los lectores. Más bien debería citarse el amor de esa niña por el mundo, su nobleza, su fuerza, su inteligencia, su sensibilidad, la forma tan bella de expresarse y otras tantas cosas que ponen de manifiesto lo especial que fue y lo injusta que fue la vida con ella.

Como último, la «germanofobia» de la niña no le impidió escuchar mientras estaba recluida a los grandes músicos alemanes, tal como se deduce de su diario. Ni a ella ni a los demás clausurados. Ello dice mucho para quien puede razonar, lo cual se ve que no es el caso del autor del artículo copia-pega que ni siquiera da a conocer su nombre y de los demás blogueros que publicaron su pésimo artículo.

 

16)          «El Instituto de Revisionismo Histórico de los Estados Unidos (IHR), ofreció nuevamente U.S. $ 25,000.00 de recompensa a quien pruebe que el Diario de Ana Frank fue escrito por ella. Ni la propia fundación constituida sobre este fraude literario se animó a reclamar tan generosa oferta», es la guinda sobre el pastel del risible artículo copia-pega.

Bueno, como para tener en cuenta la oferta de un instituto que ni es instituto ni revisa nada, solo niega lo demostrado ya por miles de pruebas y tergiversa información, como vimos en el caso de Irving y demás que mencioné en este artículo. ¿Se imagina alguien a los Gobiernos y Ministerios de Justicia de Alemania, Holanda, peritos técnicos cualificados y demás investigadores honrados que ya han demostrado que los escritos de Ana Frank son auténticos, corriendo para cobrar la recompensa? Yo (y cualquiera con dos dedos de frente), no.

Sin embargo, yo más bien me pregunto de dónde tiene fondos dicho «instituto», como para pagar una recompensa de 25 000 dólares. ¿De dónde tiene fondos para enviar gratuitamente 12 000 publicaciones periódicos a los académicos de las universidades de Estados Unidos? Lo último lo hicieron a ver si captan ingenuos, pero nadie cayó en la trampa y ningún historiador serio tomó en consideración las tergiversaciones de las tesis negacionistas. Todo lo contrario, historiadores serios ya demostraron no solo con sus libros, miles, por cierto, que las teorías negacionistas son falsas, sino que incluso lo hicieron por medio de juicios, donde fueron desmontadas y se puso de manifiesto de forma pública la forma en que tergiversan la información (me refiero a Irving, por ejemplo). ¿Será que usan el negacionismo como negocio y fuente de ingresos muy jugosos? Irving se compró un piso de lujo, un Rolls-Royce y se gastó fortunas con mujeres, todo ello siendo dinero obtenido de la venta de sus libros. Posteriormente no le quedó otra que reconocer su error, pero sus libros aún se difunden en Internet y aún intoxican las mentes de los desprevenidos. ¿O acaso dicho «instituto» recibe financiación de oscuras fuentes, como podría ser el Gobierno Iraní u organizaciones terroristas islámicas, por ejemplo (y ejemplos podría dar muchos más), que en lugar de preocuparse por el bienestar de su pueblo, se gastan millones en difundir propaganda anti-Israel y, de paso, desestabilizar Europa por medio de la extrema derecha, los tontos útiles de siempre?

 

OPINIÓN PERSONAL

En un primer momento quise intitular este artículo «Yo también soy Ana Frank» porque al leer su libro me vi reflejada tantas veces en ella, que en ocasiones llegué a llorar y amé sin reservas a esa niña que conquistó a millones de lectores con la belleza de su alma, tan inocentemente expresada. Quise intitularlo así aunque yo soy Mónica y vivo en otro tiempo, aunque en la misma era. Una era cuando el mal da sus últimas pataletas, para ver si conquista de nuevo el mundo, como casi logró hace menos de un siglo, durante la Segunda Guerra Mundial. Pese a que pasaron solo unas pocas décadas desde esa guerra, se ve que muchos que tienen la memoria del pez y se han olvidado el desastre que trajo el nazismo, una ideología que nació y fue financiada por el eugenismo y que se caracterizó principalmente por su demencia y el asesinato. Uso adrede la palabra eugenismo, y no eugenesia, porque no se trata de ninguna ciencia, sino de otro ismo, o sea, de una dolencia, una enfermedad, aunque se pretenda ciencia.

En este mundo quedan algunos que volverían a lo mismo de la 2ºGM y, amparándose en una libertad de expresión mal entendida, llenan las redes (especialmente el Telegram) de desinformación que muchas veces roza lo penal y siempre lo moral, enalteciendo el crimen y a los peores asesinos de la historia. Son seres incapaces de razonar que, al no poder matar el cuerpo, porque las leyes de este mundo ya no lo permiten con tanta ligereza que durante la Alemania nazi, intentan matar lo que sea, pero matar. Matan la verdad con teorías cargadas de mentiras y odio, pero disfrazados tras nombres pomposos como «revisionistas históricos», porque la palabra «nazi» ya da asco a todos y son conscientes de que si la usaran perderían la batalla antes de empezarla. Matan la memoria de millones de inocentes que fueron asesinados de la forma más atroz posible, sufriendo antes el infierno más absurdo que la mente humana haya ideado jamás, y la de sus familias que sobrevivieron.

«Quien olvida la historia está condenado a repetirla», está escrito en una placa de Auschwitz. Por ello decidí hacer esta serie: para recordar a mi generación el infierno en que fue transformado este bello mundo, para que jamás lo repitan. Decidí empezarla con el Diario de Ana Frank porque la sensibilidad de esa niña me marcó en lo más hondo de mi ser. Cuando empecé a leerlo llovía, y no paró de llover hasta que cerré su última página, tres días después. Los solitarios entendemos el lenguaje de la naturaleza, de la Madre Tierra donde todo nace y en la que todo se desvanece cuando cumple su ciclo, y supe que la lluvia era una señal, hablándome de las lágrimas de esa niña inocente y tan brutalmente asesinada, igual que otros millones de inocentes. Pensé lo injusta que fue la vida para ella, una niña que se murió con 15 años de edad, después de ver morir a toda su familia y de vivir el infierno en vida. Se ve que algunos han perdido no solo su mente, sino también su alma, porque arremeter con argumentos de tan poca inteligencia y tan absurdos como los expuestos anteriormente en este artículo no es solo de idiotas perdidos (uso el termino en su sentido lexical y médico, sin ánimo de ofender), sino también de desalmados.

La primera vez que escuché el nombre de Ana Frank fue hace unos tres años, cuando un contacto mío de Telegram me mandó en un mensaje un sticker con la niña. Me gustó el sticker, la niña tenía una cara angelical y quise guardarlo, pero al hacerlo, me sorprendió la cantidad de rostros de Hitler, esvástika y símbolos nazis que había en la colección de stickers, y lo pregunté qué era eso. Me contestó que se trababa de una «farsa judía», de «otra propaganda sionista» que había sido desmantelada, ya que el libro de Ana Frank fue escrito con boli, cuando el boli no había sido inventado aún.

(Corto un poco el hilo de la historia para mencionar que en mi colección de stickers de Telegram tengo ya tres series del mismo estilo que los de abajo. Telegram debería tomar medidas al respecto y creo que pronto lo hará, ya que si permite el acceso a su red a grupos terroristas, nazis, radical islámicos, etcétera, lo más seguro que tendrá la misma suerte que 8chan).

 

Por la noche soñé con esa niña, uno de esos sueños vívidos, extraños e inexplicables, pero que se quedan en la memoria. Recuerdo que soñaba que ella era yo, aunque a la vez seguía siendo yo misma también. No entendí el significado de ese sueño y poco después lo olvidé. Pero la niña volvió a buscarme después de casi un año, en forma de su libro que mi prima me regaló y que dejé abandonado en la casa de mis padres, sin leer. Hace poco vino de nuevo a mi vida, en forma del mismo sticker ventilado sin vergüenza alguna en los grupos nazis de Telegram, pero sabiendo ya a estas alturas que dichos individuos más mienten que hablan, decidí investigar qué pasó con el famoso Diario de Ana Frank.

Compré su libro y me puse a leerlo con mente de investigadora, pero después de pocas páginas las lágrimas brotaron de mis ojos sin poder contenerlas, igual que la lluvia que caía esa noche. La sensibilidad que desprendía y la belleza del alma humana aun en condiciones tan dramáticas que las vividas por esa niña, su inocencia, su amor por el mundo y sus ganas de vivir me arrebataron el sueño y solo pude cerrar el libro cuando la mañana se asomaba por entre los nubarrones grises que no paraban de llorar. Me vi reflejada en esa niña solitaria que soñaba con ser escritora y se inventaba palabras, mi juego favorito, y de casi todo escritor. Me reí cuando dijo que «solo hay una regla a tener siempre presente: ríete de todo», preguntándome a la vez cómo se puede reír aun cuando el infierno asecha a tu puerta. La abracé cuando abandonó su hogar y se despidió de su gato que tanto amaba y que nunca olvidó, y la acaricié cuando, enamorada, recibió su primer beso en la mejilla. Ana Frank fue una niña que se transformó, siendo adolescente aun, en una mujer fuerte, aunque era a la vez una soñadora que quería mejorar el mundo con su letra y traer paz, para que nadie sufra lo que ella sufrió. La amé por su «sinceridad que se rebela contra la hipocresía», como decía ella, por su amor a la naturaleza, que no volvió a disfrutar en esa vida, y por su enorme valentía. «Me siento siempre tan fuerte y capaz de aguantar, tan libre y tan joven… La primera vez que me di cuenta de ello me puse contenta, porque no pienso doblegarme tan pronto a los golpes que a todos nos toca recibir», decía Ana. Pero sobre todo la amé por la fuerza y la rebeldía de su alma:

«Ahí está lo difícil de estos tiempos: la terrible realidad ataca y aniquila totalmente los ideales, los sueños y las esperanzas en cuanto se presentan. Es un milagro que todavía no haya renunciado a todas mis esperanzas, porque parecen absurdas e irrealizables. Sin embargo, sigo aferrándome a ellas, pese a todo, porque sigo creyendo en la bondad interna de los hombres. Me es absolutamente imposible construir cualquier cosa sobre la base de la muerte, la desgracia y la confusión. Veo como el mundo se va convirtiendo poco a poco en un desierto, oigo cada vez más fuerte el trueno que se avecina y que nos matará, comparto el dolor de millones de personas, y sin embargo, cuando me pongo a mirar el cielo, pienso que todo cambiará para bien, que esta crueldad también acabará, que la paz y la tranquilidad volverán a reinar en el mundo. Mientras tanto tendré que mantener bien altos mis ideales, tal vez en los tiempos venideros aún se puedan llevar a la práctica…», decía Ana en su diario.

Los libros son y fueron mis más grandes maestros, de siempre. Del Diario de Ana Frank aprendí tanto, que escribiría otro libro si lo expresara por escrito. Posiblemente, la mayor lección que me dio fue que la alegría, igual que la esperanza, no tiene que morir nunca, porque a veces salva vidas o, por lo menos, la cordura. Cuando terminé de leer su libro entendí por qué desató tanta furia en los nazis (entre otros). La mayoría de ellos ni siquiera se lo han leído, como se deduce sin lugar a dudas de sus argumentos, pero se sienten amenazados porque este libro es una memoria que hará que la humanidad no olvide tan rápido la demencia y las aberraciones del nacional-socialismo. En ningún momento sentí ni el menor atisbo de compasión en sus argumentos, porque pese a los debates que El Diario de Ana Frank suscitó, nadie en su sano juicio negó ni niega que esa niña existió y vivió el infierno antes de morir. Aunque de haberlos, haylos también, como se ha visto antes, ya que la estupidez e incultura de algunos es igual de ilimitada que su falta de corazón. Para los nazis no solo que no basta que una niña inocente murió sin razón alguna, sino que además se atreven a manchar su memoria y la de millones de personas que fueron brutalmente asesinadas sin culpa ni razón.

Mi deseo es que todos lean su libro y luego mediten sobre él, para así no olvidar jamás la historia y nunca volver a repetirla. Esta es mi principal motivación al redactar el presente artículo, aunque hay más, muchas más, que se volvería demasiado largo expresarlas aquí.

9788401390784

P.D. 1: Este artículo será enviado a todos los canales que han publicado el artículo copia-pega o parecidos que pueda localizar en Internet, y también en los grupos de Telegram donde ha sido difundido o donde se difunde propaganda desinformativa nacional-socialista y soy miembro. Espero con ello hacerlos entrar en razón y que eliminen de sus webs una desinformación que no solo es crasa y odiosa, sino que puede tener consecuencias más que negativas para nuestra sociedad, impulsando al odio contra un segmento minoritario de la población, lo cual es considera delito por la legislación española. La actuación de dichos canales al presentar desinformación odiosa es lo mismo que hizo la propaganda nazi de antes y durante la 2ºGM, como se verá en un futuro post de esta serie, y que tuvo como consecuencia la muerte de 18 millones de personas (no me refiero solo a los judíos, sino también a los demás de otras nacionalidades o credos religiosos que murieron en esa guerra), sin contar con los heridos. A los que lo eliminen les agradeceré sin rencor alguno, ya que yo también me equivoqué en varias ocasiones con la información que presenté, pero cuando me di cuenta de ello o cuando alguien me llamó la atención con argumentos irrefutables, como considero que son los del presente escrito, rectifiqué mi error y lo avisé públicamente, porque así me parece ético. Errar es humano; no reparar el error es punible (a veces penalmente).

P.D.2: Advierto de que actúo en las redes igual que en mi vida privada, usando mi identidad real. Por ley, cualquiera que profiere algún insulto, calumnia, o cualquier otro tipo de vejación o acoso hacia mi persona, se considera como si lo hiciera en la vida real, pero con la agravante legal de que lo hace usando un medio de amplia difusión, que es el Internet. No hay delito alguno en poner capturas de pantalla donde aparecen perfiles que se identifican con nicks o fotos que imposibiliten la identificación real de un usuario de Internet, que es lo que he hecho yo en este artículo, pero en caso contrario sí. Lo especifico porque ya tengo experiencia previa con los nacional-socialistas (neonazis) y sé cómo actúan: desde insultos, calumnias, hacking y acoso organizado, hasta hechos bastante más graves.

P.D.3: La información en que he basado el presente artículo es de dominio público y tan fácilmente localizable en Internet, que ni siquiera hace falta mencionar las webs que me han servido de fuente. Cualquiera puede comprobarla con una mera búsqueda en Google o cualquier otro buscador. Si alguien no localiza en Internet algún aspecto expuesto en este artículo, me puede contactar usando el formulario de contacto del blog y se lo aclararé.

P.D.4: No permito la desinformación en mis espacios virtuales. Si alguien considera que tiene información que pueda contradecir algún aspecto presentado en este artículo, que me la presente por privado, la analizaré detenidamente y, si es verdadera y fiable, permitiré su publicación en mis espacios virtuales. Con lo anterior imposibilito la propaganda desinformativa nazi en mis canales, ya que por experiencia propia conozco la forma de actuar de los neonazis, que se presentan en manada con argumentos que no se sostienen, publicándolos en los espacios virtuales de los que los niegan, en este caso en mi blog o Facebook. No tengo tiempo para perder con tonterías ni pelear con molinos de viento.

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