El mito de la FED independiente, la vuelta al patrón oro (Basilea III y IV del BIS) y las criptomonedas como moneda global en un futuro cercano

La FED (Reserva Federal Americana)

La FED (Reserva Federal Americana)

Considero que el asunto de la Reserva Federal Americana (FED) es importante, por lo que haré un breve inciso al respecto. Primero aclararé que la FED en realidad no es reserva, ya que no está obligada por ninguna ley a mantener ninguna reserva para respaldar el dinero que emite, y es el banco que controla la economía y las finanzas de Estados Unidos. La FED no paga ningún tipo de impuesto y el Estado norteamericano le debe la astronómica suma de siete billones de dólares. Las políticas de la FED afectan la economía global porque el dólar es la moneda más usada en el comercio internacional, decidiendo el valor de nuestro dinero, si habrá o no inflación o deflación mundial, si habrá o no crisis económicas, etcétera. Y todo ello creando dinero de la nada, ya que el dólar dejó de tener respaldo en oro u otro valor en la Conferencia de Bretton Woods de 1971.

En su libro Why a Bankrupt America, Davvy Kidd hizo un cálculo muy interesante, que es el siguiente: cuando la FED imprime mil billetes de 100 dólares, su coste total en tinta, papel, imprenta, mano de obra y demás es de aproximadamente 23 dólares. Por lo que el coste total de 10 000 billetes sería de 230 dólares. Pero esos 10 000 billetes de 100 dólares equivalen a 1 000 000 dólares. Por lo que la FED crea de la nada un millón de dólares, que luego presta al Gobierno estadounidense con intereses, por un costo total de 230 dólares.

En las redes circulan muchas historias sobre la FED, pero en realidad casi ninguna está respaldada por pruebas concretas, sino que se trata más bien de desinformación propagada por intereses que poco llegamos a desentrañar la mayoría de nosotros, que se repite en artículos copia-pega de blog en blog y de canal en canal. A continuación y solo a fin de que se conozca la variante más difundida con respecto a este tema, expondré el análisis de Thomas D. Schauf, quien dijo que diez bancos controlan las doce ramas de la FED, que según él son: N.M. Rothschild de Londres, Banco Rothschild de Berlín, Banco Warburg de Hamburgo, Banco Warburg de Ámsterdam, Lehman Brothers de Nueva York, Lazard Brothers de París, Kuhn Loeb de Nueva York, Israel Moses Seif del Banco de Italia, Goldman Sachs de Nueva York y J.P. Morgan Chase de Nueva York. No digo que estos datos sean erróneos, tampoco que sean correctos, sino simplemente que no hay pruebas que los confirmen.

Por otro lado, en su libro Rule by Secrecy (Gobernar mediante el secretismo), Jim Marrs dijo que el Banco de la Reserva Federal de Nueva York, que controla las otras ramas de la FED, está esencialmente controlado por dos instituciones financieras: Chase Manhattan Bank (controlado por la familia Rockefeller), con 6 389 445 acciones representando el 32,3% del capital y Citibank, con 4 051 851 acciones representando el 20,5%. Lo anterior sí parece que está fundamentado en datos verificados, aunque algunos investigadores son reticentes en aceptarlo.

Imagen de Capri23auto en Pixabay

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A continuación expondré algunos datos sobre la FED que sí están comprobados y empezaré con un poco de historia. Los inicios del siglo XX estuvieron marcados por una sucesión de crisis financieras y el desastre hizo que el 2 de noviembre de 1907, en medio del pánico que empujó al borde del colapso el sistema financiero de Estados Unidos, John Pierpoint Morgan (el fundador del mayor banco del mundo, JP Morgan, y también de uno de los gigantes de Wall Street, Morgan Stanley) convocara a los ciento veinte mayores financieros de Nueva York en la biblioteca de su mansión para acordar inyectar liquidez en la economía estadounidense. La misma noche, los banqueros acordaron comprometer 25 millones de dólares para estabilizar el sistema financiero. Una vez apaciguado el pánico, el senador Nelson Aldrich, familiar de John Rockefeller, se fue a Europa para examinar el sistema de bancos centrales del viejo continente, ya que los bancos centrales, por definición, fueron creados para evitar pánicos, siendo los prestamistas de última instancia.

A la vuelta a Estados Unidos, Aldrich se puso en contacto con los cinco mayores bancos norteamericanos y establecieron que una noche de noviembre de 1910 cada uno de ellos enviaría a uno de sus máximos directivos disfrazado de cazador a la estación de tren de Hoboken, en el estado de New Jersey, donde habría un convoy aparcado y subiría al último vagón, que era propiedad de Aldrich. El tren viajaría durante dos días hasta llegar a la Isla Jekyll, en el estado de Georgia, donde se quedarían durante una semana para hablar de la creación de un banco central en Estados Unidos. Se acordó que los asistentes usarían durante la reunión exclusivamente sus nombres de pila para así evitar que el servicio los identificara por sus apellidos.

No hubo ningún registro de entrada o salida y solamente se sabe que estuvieron presentes Aldrich, el asistente del Secretario del Tesoro, Abram Piatt Andrew, y cinco banqueros que fueron: Henry P. Davison y Benjamin Strong en representación de JP Morgan&Company; Paul Warburg de Kuhn, Loeb&Co., que acabaría siendo Lehman Brothers y American Express; y Frank Vanderlip y Charles Norton, los presidentes de National City Bank y First National Bank, que con el paso del tiempo se transformaron en Citigroup. Desafortunadamente, el plan de Aldrich fracasó, pero pasados unos años, en 1913, cuando el Congreso de los Estados Unidos decidió la creación de la FED, se tuvo en cuenta lo hablado en esa reunión. Cuando el 23 de diciembre de 1913 el presidente Woodrow Wilson firmó la Ley de la Reserva Federal en realidad estaba culminando un proceso que había comenzado en ese encuentro.

Actualmente, la estructura de la FED cuenta con: un Consejo de Gobernadores, el Federal Open Market Committee (FOMC), doce bancos regionales de reserva federal y numerosos bancos privados y consejos de Estados Unidos, incluyendo a todos los bancos nacionales que tienen que formar parte del sistema, teniendo por lo tanto componentes privados como públicos. También se permite que otros bancos se sumen y, de hecho, muchos lo han hecho.

Aunque la FED suele ser descrita como una agencia independiente, en realidad es una institución gubernamental y, por lo tanto, política. Inicialmente la FED fue controlada por dos grupos: la Conferencia de Gobernadores, compuesta por los presidentes de los doce bancos regionales, y los siete miembros de la Junta de la Reserva Federal en Washington. Sin embargo, en 1935 la FED fue reorganizada para concentrar casi todo el poder en Washington y Franklin Roosevelt la colmó de partidarios, igual que los sucesivos presidentes estadounidenses, que manifestaron el mismo ímpetu por influir sobre la supuestamente independiente política de la FED. Del análisis realizado por Robert Weintraub resulta claramente que la institución cambió el curso de su política monetaria de manera fundamental en los años 1953, 1961, 1969, 1974 y 1977, años cuando la presidencia estadounidense cambió, a la vez que las políticas de la FED, a fin de acomodarse a las preferencias políticas del momento.

Imagen de MichaelWuensch en Pixabay

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Por poner unos cuantos ejemplos, cuando el presidente Eisenhower quiso moderar el crecimiento de la cantidad de dinero, la oferta de dinero creció un 1,73%, la tasa más lenta en una década. Cuando Kennedy quiso una emisión de dinero más acelerada, de enero de 1961 a noviembre de 1963 la oferta de dinero creció un 2,31%. Cuando Lyndon Johnson exigió una rápida bienestar y beligerante, la oferta de dinero se duplicó hasta el 5%. Todas esas tasas variables tuvieron lugar bajo la titularidad del mismo presidente de la FED, William McChesney Martin, quien obviamente estaba más interesado en complacer a los políticos que en una política monetaria independiente.

Aunque la FED está sujeta a la Ley de Libertad de Información, en realidad no es más que una agencia gubernamental independiente, lo cual significa que sus decisiones de política monetaria y financiera pueden ser aprobadas sin el consentimiento del Presidente del Gobierno o de la Cámara de Representantes de los Estados Unidos. Sin embargo, la FED está supervisada por el Congreso, al que cada año le debe enviar dos informes sobre su actividad y planes a corto plazo que son revisados en la Cámara de los Representantes, por lo cual es obvio que la institución se mantiene lejos del control político en teoría, pero no así en la práctica.

Según Robert Weintraub, la relación entre la FED y las administraciones norteamericanas es mucho más profunda y un Presidente de la Junta de la FED que ignore los deseos del Presidente estadounidense lo hace por su propio riesgo. El economista Edward Kane dijo que, en realidad, la función política última de la FED es de servir como chivo expiatorio político cuando las cosas van mal: «Cuando acontece que las políticas monetarias son populares, los interesados pueden sostener que su influencia fue crucial para su aceptación. Por otra parte, cuando las políticas monetarias resultan impopulares, ellos pueden culpar de todo a una testaruda Reserva Federal y sostener además que las cosas hubiesen sido peores si no hubiesen presionado a los funcionarios de la FED en cada oportunidad». A cambio de este favor, se le permite amasar un enorme fondo para sobornos, obtenido de los intereses ganados sobre los títulos gubernamentales que la FED adquiere a través de sus operaciones en el mercado abierto.

También ha sido demostrado que los políticos emplean a la FED como herramienta de creación de dinero para sus campañas electorales. Robert J. Gordon dijo en el Journal of Law and Economics que los políticos están naturalmente inclinados a financiarles limosnas gubernamentales a los grupos de intereses especiales con el impuesto oculto de la inflación, que oculta al público contribuyente los costos reales del gobierno. En realidad, incluso algunos de los economistas de la FED admitieron que la conveniencia política es la norma en dicha institución.

Por otro lado, no tiene mucho sentido considerar privada una institución cuyos estatutos conforman una ley estatal, en concreto la Ley de la Reserva Federal, cuyo equipo directivo es nombrado en gran parte por el Gobierno y cuyos beneficios van a parar en un 99% en las arcas del Estado. No se pueden considerar «propietarios» a quienes no tienen capacidad alguna para determinar su marco organizativo, lo cual es el caso de la FED.

Otra anomalía se presenta en la selección del equipo directivo: el Consejo de Gobierno de la FED, que supervisa el sistema bancario del país y establece las regulaciones financieras, es nombrado integralmente por el presidente de los Estados Unidos y confirmado por el Senado. Por otro lado, el FOMC (el Comité Federal de Mercado Abierto), que concentra el auténtico poder de la FED, está formado por los siete miembros del anterior Consejo de Gobierno y por cinco de los doce presidentes de los bancos regionales de la Reserva Federal. Por lo tanto, los que nombran a los dirigentes de la FED son el presidente de Estados Unidos junto con el Senado, los cuales también nombran al Consejo de Gobierno, que es quien controla todos los engranajes de la política monetaria del banco central, pues tiene mayoría en el FOMC y acepta de manera vinculante la designación del resto de sus miembros. Una extraña empresa «privada» en la que sus accionistas no tienen potestad para sustituir a sus directivos ni de decidir el rumbo de la misma.

Se podría suponer que los grandes bancos podrían hacer coalición para nombrar al presidente de la FED e influir en el FOMC. Sin embargo, cada accionista tiene derecho a un único voto, sin importar el número de acciones que posea, por lo que gigantes como JP Morgan o Citigroup tienen el mismo peso a la hora de elegir que cualquier otro de los más de tres mil bancos miembros de la FED.

Otro punto que no se puede obviar es que por ley todos los beneficios remanentes de la FED se destinan al Tesoro público de Estados Unidos. Por lo que de los 855 000 millones de dólares en beneficios que ha obtenido la FED desde su constitución 841 000 millones se los ha quedado el Tesoro o las agencias estatales y solo 14 000 millones los bancos. Lo cual significa que el Tesoro ha absorbido el 98,6% de todos los beneficios de la FED desde su creación. En palabras de Juan Ramón Rallo, «lo que sucede es que la FED tiene un accionista predominante en la sombra que es el Estado: es él quien redacta los estatutos, quien nombra y fiscaliza al equipo directivo y quien se embolsa casi la totalidad de los beneficios. Los accionistas privados (los bancos miembros) no son más que convidados de piedra a los que, en la práctica, se les obliga a sufragar con su capital a la FED, a cambio de disfrutar de sus privilegios de refinanciación, pero que no controlan prácticamente nada de su configuración. Es más una inmovilización forzosa, pero remunerada del capital, que un derecho de propiedad real sobre el sistema».

Recientemente, las filtraciones de WikiLeaks delataron unas 21 000 operaciones en secreto realizadas por la FED a espaldas del Gobierno norteamericano desde diciembre de 2007 hasta julio de 2010, en un valor de más de 3,5 billones de dólares. La mayoría de esas transacciones pararon en las arcas de grandes bancos, instituciones financieras y corporaciones de todo el mundo. Los defensores de la FED dijeron que sin esos préstamos la actual crisis financiera estaría mucho peor e incluso sostienen que deberíamos estar agradecidos, ya que la FED salvó al mundo del colapso financiero total.

La lista de empresas rescatadas por la FED a espaldas de los contribuyentes es bastante larga y entre las instituciones financieras están: Goldman Sachs, Citibank, JP Morgan Chase, Morgan Stanley, Merrill Lynch, Bank of America, Bear Stearns, Pacific Management Investment Co., mientras que entre las grandes corporaciones mundiales se encuentran: General Electric, Caterpillar, Harley-Davidson, Verizon, McDonald’s, BMW y Toyota. La lista de bancos extranjeros incluye a Royal Bank of Canada, Toronto-Dominion Bank, Scotiabank, Barclays Capital, Bank of Scotland, Deutsche Bank, Credit Suisse, BNP Paribas, Societe Generale, UBS, Dexia, Bayerische Landesbank, Dresdner Bank, Commerzbank, Santander y BBVA.

El anterior inciso viene a aclarar que casi toda la información que ha salido en los últimos años sobre la FED en realidad es en gran parte especulación o desinformación para desviar la atención de lo que ocurre verdaderamente tras el telón del escenario financiero mundial. Personalmente, considero que tanto el asunto de la FED como el tema del sionismo y el resurgimiento del nazismo, que se presentan en el mismo paquete casi siempre, no son más que psy-ops usados por grupos de intereses para nada transparentes para tapar la verdad y controlar la disidencia. Es imposible que grupos tan reducidos numéricamente influyan tanto en la política y finanzas mundiales, como algunos intentan hacernos creer.

BIS, El Banco de Pagos Internacionales, el banco central de casi todos los bancos centrales del mundo

BIS, El Banco de Pagos Internacionales, el banco central de casi todos los bancos centrales del mundo

Por otro lado, hay muchos indicios de que algo va a ocurrir pronto y esperemos que ello no resulte en conflictos bélicos, que suelen darse en tiempos removidos como los que vivimos. Uno de ellos es la vuelta al patrón oro decretada recientemente y de forma silenciosa e incluso encubierta, diría, por el BIS a lo que se opone el sistema de criptodivisas promovido por otras instituciones.

Aclararé escuetamente el tema mencionando los Acuerdos Basilea III y Basilea IV del BIS (Banco de Pagos Internacionales), el último del 29 de marzo de 2019, que exigen un aumento de las reservas monetarias y permitirán que los lingotes de oro físicos (no el oro en papel) tengan el mismo valor que el dinero en efectivo y los instrumentos de deuda soberana, pasando a ser considerados activos libres de riesgos. Lo anterior ha desatado una verdadera fiebre de compra de oro por parte de todos los bancos centrales del mundo, que aumentaron sus reservas en más de 640 toneladas en 2018, el doble que el año anterior, siendo la mayor cantidad adquirida en los últimos cincuenta años, desde que el presidente estadounidense Richard Nixon eliminara el patrón oro. Se trata de una «remonetización del oro», decisión adoptada por el BIS a iniciativa de la FED, del Banco Central Europeo, el Bundesbank alemán, el Banco de Inglaterra y el Banco de Francia, las cinco mayores potencias mundiales en cuanto a política monetaria.

Imagen de MichaelWuensch en Pixabay

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Por otro lado, y en postura rival con la anterior están las criptomonedas, que muchos consideran la moneda global en el futuro cercano y que están promovidas por instituciones como el FMI, entre otras, cuya estrategia es usar el DEG como trampolín para impulsarlas. Previamente, el FMI prevé el declive de los Estados Unidos como paso hacia la total centralización del poder mundial. Aclaro que el DEG es un activo de reserva internacional creado en 1969 por el FMI para complementar las reservas oficiales de los países miembros, que se puede intercambiar por monedas de libre uso. Actualmente, su valor se basa en una cesta de cinco monedas principales: el dólar, el euro, la libra esterlina, el renminbi chino (RMB) y el yen japonés. De hecho, casi todos los principales bancos internacionales están incorporando tecnología de cadena de bloques y criptomonedas en sus modelos de negocios e incluso se refieren a ella como la «nueva tecnología de confianza».

Como he dicho antes, la FED es usada por muchos, especialmente en los ámbitos conspirativos y neonazi, como chivo expiatorio para todos los males de este mundo. Su argumentación se basa en que la institución está dirigida supuestamente por un grupo de banqueros sionistas malignos que se quiere hacer con este mundo, aunque como hemos visto anteriormente ello no se sostiene ni existen pruebas al respecto, sino todo lo contrario. No eximo de responsabilidad a nadie y menos aún a la FED, que tiene sus pecados igual que tiene sus méritos. Pero la anterior postura no es más que un argumento simplista dirigido a aumentar el odio antisemita y el grado de violencia en nuestra sociedad, distrayendo la atención de lo que ocurre en realidad.

Personalmente considero que es mejor mirar la verdad de frente y asumir cada uno su propia responsabilidad, ya que nuestra sociedad es el reflejo de todos y cada uno de los que la integramos y si las cosas van mal, cada uno de nosotros tiene su grado de contribución en ello. Es más fácil encontrar culpables exteriores y divagar imaginando conspiraciones malignas que nos exoneran de cualquier responsabilidad, que mirar hacia dentro y preguntarse qué puede hacer uno para mejorar la sociedad en la que vive.

Con pequeñas acciones y más si son conjuntas y demandadas por un segmento significativo de la población, nuestro mundo puede cambiar para mejor de la noche a la mañana. No nos cuesta nada negarnos a depositar nuestro dinero en bancos que financian la industria bélica, por ejemplo, y más cuando disponemos de bancos éticos. Tampoco nos cuesta nada demandar a las multinacionales productos cuyo proceso de fabricación respete el medio ambiente, los derechos de los trabajadores y la ética que debería de existir en todas las relaciones humanas y comerciales. Menos aún nos cuesta dejar de votar políticos corruptos y demandar leyes que protejan, en lugar de facilitar la expoliación sin vergüenza. Nuestra sociedad se volverá humana cuando cada uno de nosotros aprenda a caminar recto por la vida y uno de los primeros pasos en este camino es reconocer y remediar sus propios fallos, asumiendo la propia responsabilidad en lo que ocurre en este mundo.

Camino de Libertad 1º, La Bruja del Amor y el Yonqui del Dinero, de Mónica Nita

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