El nazi-islamismo palestino/árabe – los actores del conflicto árabe-israelí: la ONU, el Vaticano, Irán, la ultraderecha y algunos segmentos de la izquierda internacional

En breve, ofreceré datos de sobra sobre el conflicto árabe-israelí que, para entenderlo, desde luego que no es suficiente leerse dos artículos, sino estudiar – con ganas, sin prisa y con tiempo – la historia del pueblo judío, la historia de Europa, la del Vaticano y, especialmente, la de la Segunda Guerra Mundial y los entresijos de la ONU. Sin embargo, debido a los acontecimientos presentes, he pensado que adelantarme con una serie conformada por pequeños posts como el presente ayudaría a aclarar las cosas. En la medida de mi tiempo disponible, presentaré poco a poco los muchos datos que he filtrado durante años en mi intento de comprender la historia de la Segunda Guerra Mundial y qué fue lo que hizo posible que tal barbaridad ocurriera en el seno de la civilizada Europa, y también lo que hay detrás del conflicto árabe-israelí que, por muy extraño que pueda parecer, está más que relacionado con el nazismo, siendo, de hecho, su rostro en el mundo musulmán.

Antes de empezar, aclaro que los que piensan que se trata de un mero conflicto entre los israelíes y los palestinos se equivocan; si así fuera, hace décadas que habría terminado, igual que los demás conflictos del mundo. Los que creen que es un conflicto material – una disputa territorial – se equivocan aún más, y la mera lógica lo delata, ya que sobra mirar en el mapa el diminuto territorio de Israel, que es aproximadamente del tamaño de la provincia española de Badajoz, mientras el territorio árabe es decenas de veces más grandes. Si a ello añadimos que por cada judío que hay en el mundo hay más de 500 árabes que lo quieran asesinar, las cosas se aclaran aún más.

No, no es un conflicto territorial, sino uno religioso. Se llama Yihad y se basa en el Corán, según el cual, si una vez un territorio perteneció al islam, siempre será considerado por los musulmanes como parte del waqf, o sea, de su propiedad. Israel no es el único caso de este tipo, hay más, como España, por ejemplo, que los nazi-islamistas (palestinos incluidos) llaman al-Andalus y que ya han advertido de que la quieren de vuelta, igual que los demás territorios europeos que una vez estuvieron bajo el control de los árabes. Los ultraderechistas y los ultraizquierdistas españoles que se manifestaron ayer por las calles de Madrid con la kufiyya al cuello (que es el pañuelo árabe, que no palestino, pero se ve que la cultura general de esa gente no da ni para saber esto), deberían tener lo anterior más que presente, ya que líderes palestinos han declarado públicamente y sin vergüenza alguna que, después de conquistar Israel, conquistarían al-Andalus, luego Europa Occidental, luego al Gran Satán, que es América del Norte, y luego el mundo entero, pues la meta del islam es, según los radicales islamistas, conquistar todo el mundo – de esto hablaré más adelante.

Pero, además de ser un conflicto religioso (Yihad), este peculiar conflicto ha logrado el milagro de unir intereses de los más dispares posibles. Y es que, tirando del hilo – y también siguiendo el rastro del dinero, una técnica de investigación que casi nunca falla -, una constata que aquí se unen actores que en la vida cotidiana son enemigos acérrimos. Algunos de ellos son los siguientes:

  • La ONU que, en realidad, es la principal culpable de la perpetuación de este conflicto, que financia con ingentes cantidades de dinero que vierte en las arcas de la UNRWA, la ONG que – caso único en la historia – ha creado SOLO para los palestinos. Y es que, mientras los millones de refugiados que hay en el mundo son atendidos por ACNUR, que muchas veces cuenta con menos fondos que la UNRWA, para los palestinos, que según las normas internacionales de derecho ni siquiera hay razón alguna para que se llamen refugiados (en otros posts hablaré de ello), se ha creado una agencia especial que, para colmo, se ha demostrado en incontables ocasiones que no solo ha desviado millones de dólares, lo cual delató incluso un informe interno de la agencia, sino que en sus nóminas ha habido (y hay) terroristas (palestinos). O sea, que la ONU tiene y ha tenido en sus nóminas terroristas islamistas e yihadistas. El asunto es largo y en breve daré hartos detalles que demuestran lo anterior sin lugar a dudas, ya aquí no hay espacio suficiente.

  • Irán, que es uno de los mayores patrocinadores del terrorismo en el mundo. Los brazos largos de Irán son:
    • Hamás, la organización terrorista que gobierna en la Franja de Gaza y cuyos orígenes nazis son más que evidentes para quien conoce en lo mínimo la historia de los Hermanos Musulmanes, la madre de todas las organizaciones terroristas islamistas de hoy en día; y la espectacular carrera de Hajj Amin al-Husseini, el siniestro padre del radicalismo palestino de hoy en día y muftí de Jerusalén a principios del siglo pasado, gran amigo y aliado de Hitler durante la Segunda Guerra Mundial (cuando vivió como huésped de honor en la Alemania nazi), y familiar de Yasser Arafat, el riquísimo líder palestino nombrado por la revista Forbes entre los hombres más ricos del mundo (el terrorismo, igual que la guerra, es un negocio más que rentable) – por cierto, los actuales líderes de Hamás también son más que riquísimos y desde luego que no viven en la Franja de Gaza, sino en lujosas mansiones en países como Qatar – sí, esos que compraron el club de futbol Barcelona y paso siguiente quitaron de las camisetas de los jugadores el símbolo de la cruz, que ni siquiera era la cristiana, pero que aún así dijeron que molestaba a sus allegados, ¡vaya vergüenza!
    • Hezbolá, la organización terrorista que ha hecho que el Líbano se convierta en un Estado fallido o casi (le falta poco), igual que Siria. Y es que todo lo que toca Irán al final se derrumbe, como una clase de fatalidad que persigue a todo lo que tocan los ayatolás iraníes. Por si algún listo me salta con que criminalizo a Irán – lo cual me ha ocurrido en el pasado -, matizo que no soy yo la que criminaliza a nadie, sino ellos mismos. Y es que en Irán la pedofilia es legal (igual que en muchos países musulmanes), una niña pudiendo ser obligada casarse desde los 7 años de edad; en su Código Penal se describen el tamaño de las piedras con las que hay que asesinar a, por ejemplo, las adulteras, a los homosexuales o, para colmo, a las mujeres violadas (y es que, según las leyes iraníes, la culpable de ser violada es la mujer, no el hombre, porque dicen que ella lo ha provocado); se usan niños en guerras – es tristemente famoso el caso de los niños que el gobierno de los ayatolás mandó a pasear por un campo de guerra minado, con unas llaves de plástico al cuello (fabricadas en Taiwan), y diciéndoles que, si explotaban, no pasaría nada, porque llegarían al paraíso. Y la lista se volvería interminable. Por ello no entiendo cómo es que el presidente Biden insiste en negociar con Irán un acuerdo nuclear, pagando a los ayatolás millones de dólares y arriesgando la vida y la seguridad de todo el planeta; será por los jugosos petrodólares iraníes que entran en las cuentas de los demócratas y que documentó tan detalladamente el ex Fiscal General del Estado Andrew McCarthy en su magistral obra The Gran Yihad: how islam and the left sabotage America (La Gran Yihad: cómo el islam y la izquierda sabotean América). En América Latina, la plaga iraní es aún más acuciante que en Norteamérica, especialmente en Venezuela, otro país tocado por la garra mortal iraní que, a estas fechas, e igual que Siria y el Líbano, es un Estado casi fallido – para conocer los trapicheos que el gobierno terrorista de Irán hizo con el gobierno comunista igual de terrorista de Chávez es muy recomendable el libro Bumerán Chavez, de Emili Blasco.
    • La sucia garra iraní también se hizo visible en su estrecha colaboración con los negacionistas del Holocausto (falsamente llamados “revisionistas”, ya que no son más que unos analfabetos históricos desmontados hace tiempo, pero cuyas teorías pululan aún en los canales de la conspiranoia, creando nuevos y nuevos neonazis en las civilizadas sociedades europeas). En este sentido, es más que conocido el caso de Robert Faurisson, un negacionista franco-británico que en 1960 fue arrestado por su membresía a la organización terrorista Organización del Ejército Secreto (OAS) que operaba en Francia y Argelia, recordada por su triste fama debido a la virulencia de sus ataques – solo en 1962 la OAS secuestró a más de 3000 civiles, la mayoría de ellos siendo torturados, asesinados o desaparecidos. Faurrison tenía la misma idea que David Irving, otro negacionista, declarando que Hitler nunca ordenó ni permitió que nadie fuera asesinado por razón de su raza o religión (se ve que no había leído el Mein Kampf de Hitler, ni había escuchado sus discursos, ni tampoco había conocido la propaganda judeofoba de la Alemania nazi). En 2006, Faurisson pronunció un discurso en la Conferencia internacional para revisar la visión global del Holocausto, patrocinada por Irán, y en 2012 le fue otorgado el premio por «coraje» en Teherán, Irán, por el presidente iraní Mahmoud Ahmadinejad (considerado como terrorista incluso por su propio pueblo). Por si alguien aún dudaba de que el nacional-socialismo europeo tiene mucho que ver con el islamismo radical…

  • El Vaticano – Todos los caminos llevan a Roma, o, ¿cómo era eso? El actual papa es de los mejores de hasta ahora, en mi opinión, por lo que, por mi parte, pocas críticas a su persona. Sin embargo, los anteriores, especialmente Pío XII y Ratzinger no solo que se metieron en asuntos que no eran de su incumbencia, sino que incluso llegaron al absurdo de ayudar a miles de nazis a escaparse después de la Segunda Guerra Mundial en la Argentina de Perón (que se forró hospedando nazis) y otros países de América Latina, y también en varios países árabes, donde esos se dedicaron a formar tropas de terroristas y a perpetuar la enferma y asesina ideología del nazismo, que en los países árabes se llama islamismo (radical). Sí, gracias al Vaticano, entre otros, el legado de Hitler se ha perpetuado y, pese a que en un primer momento el nazismo casi desapareció de Europa, siguió y sigue existiendo en el mundo árabe, que lo han traído de vuelta al viejo continente. A lo largo de esta serie daré los datos en que me baso para afirmar lo anterior.

  • La ultraderecha. Aquí supongo que no hay que aclarar mucho las cosas, ya que la colaboración de los neonazis con los terroristas árabes ha sido documentada más que de resobra. No es que se amen, sino que tienen como nexo su odio al “judío” (y a todo lo que significa libertad, democracia y valores humanos). Uno de los casos más claros en este sentido es lo que se conoce como la Operación Entebbe, cuando neonazis alemanes junto con terroristas palestinos (amigos del conocido terrorista internacional El Chacál) secuestraron un avión de Air France pidiendo un rescate millonario. Por suerte, y gracias a la pronta actuación del Mossad, la inteligencia israelí, la operación fue desmantelada y solo hubo una víctima civil y otra militar (el hermano del actual presidente de Israel, Benjamín Netanyahu).

  • Ciertos segmentos de la izquierda. Esto me parece lo más destacable de este conflicto: que ha conseguido juntar los extremos. Los peores extremos: los neonazis y la ultraizquierda. Se ve que no solo el amor une, sino el odio también. El odio y la enfermedad mental llamada antisemitismo – que es una enfermedad mental no lo digo yo, sino los psicólogos que han estudiado esta dolencia que es fruto de dos mil años de propaganda vaticana, y de otro milenio y medio de propaganda coránica.

Hay más actores en este sucio conflicto que ensangrienta el corazón de la tierra, pero es imposible que resuma miles de folios y datos en unas cuantas líneas, por lo que paro aquí, ya que hablaré de todo ello paso a paso. Considero que es muy importante comprender lo que hay detrás de esta guerra porque quien entiende este conflicto entenderá casi toda la historia y las conspiraciones de la historia moderna de Occidente. En este caso pasa lo mismo que con la Segunda Guerra Mundial: quien consigue comprenderla, comprenderá casi toda la historia de dos milenios de Occidente. Pero por hoy, paro aquí.

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