La antigua técnica de licuación de piedra

Saqsaywaman, Perú

La historia oficial está plagada de errores, muchos de ellos voluntarios. La ortodoxia académica se empeña en mantener sus argumentos pese a las claras evidencias que tenemos en muchos campos y que los contradicen, a fin de mantener su estatus incluso con el precio de aumentar la dosis de ignorancia de nuestra sociedad, que ya está en niveles preocupantes. En el campo de la egiptología lo anterior es evidente. Existen pruebas fehacientes de que las pirámides de Egipto fueron construidas utilizando técnicas muy avanzadas que ni siquiera en nuestros días conocemos. Una de esas técnicas fue la licuación de piedra, llamada AriKat en el antiguo Egipto. A continuación, analizaré algunas pruebas en este sentido.

La Estela del Hambre es un texto de treinta y dos columnas grabado en una roca descubierta por Charles Edwin Wilbour en 1889 en la isla Sehel, cerca de Asuán, en Egipto. Es una escritura ideográfica bastante reciente, del periodo ptolemaico, que describe lo ocurrido al faraón Djozer (Zoser), a quien un dios llamado Khnum le dio indicaciones sobre cómo reconstruir las pirámides y los templos que ya estaban construidos y cómo edificar otros nuevos con bloques obtenidos mediante la licuación de piedra. Lo anterior viene recogido en las columnas situadas entre la sexta y la vigésimo segunda de dicha estela.

Por otro lado, en la Revelación de Imhotep se describe la fórmula para fabricar los bloques de la pirámide escalonada de Saqqara, la más antigua de las que conocemos. Se dice que Imhotep, también llamado Hermes Trimegisto (el tres veces sabio), fue sumo sacerdote, alquimista, canciller y arquitecto del faraón Zoser de la tercera dinastía.

Joseph Davidovits, fundador del Instituto Geopolimérico de París y experto en geopolímeros y cementos antiguos, que recibió del Gobierno francés la medalla «Chevalier de L’Ordre National du Merite» en reconocimiento a sus investigaciones y a sus múltiples patentes para la producción de cementos, acelerantes y retardantes de fraguado, confirmó la existencia de una tecnología para moldear piedra utilizada en el antiguo Egipto con la cual los antiguos fabricaban químicamente 156 bloques de roca que parecían naturales. Davidovitz no tiene en absoluto relación con la egiptología, lo cual le hace libre de sospechas de seguir ciertos intereses académicos y su teoría sobre los materiales de construcción de las grandes pirámides es una de las más independientes. Siguiendo las instrucciones descritas en la Estela del Hambre, el científico fundió un bloque de piedra en su laboratorio ubicado cerca de París, usando la antigua tecnología egipcia llamada Ari-Kat. El resultado de la demostración fue la fabricación de un bloque de piedra de dos toneladas de peso.

Una de las pruebas más claras que demuestra que algunas de las pirámides fueron construidas con bloques obtenidos por medio de la técnica de licuación de piedra es que se encontraron pelos, uñas e incluso trozos de cerámica y madera dentro de algunos, tanto en la Gran Pirámide como en otros puntos de Egipto. Ello no quiere decir que la técnica de Ari-Kat fuese la única utilizada, pero ciertamente fue una de ellas.

Otra prueba que corrobora lo anterior es la Estela de Irtisen, quien fue un escultor y pintor egipcio que vivió alrededor del 2050 a. C., durante el reinado de Mentuhotep II. Según algunos investigadores, Irtisen era conocedor de una técnica para fundir y moldear estatuas y vasijas en piedra. Una prueba que demuestra lo anterior es el descubrimiento de Henry le Chatelier, un famoso químico francés del siglo XIX, que se dio cuenta de que la estatua de Ramsés no mostraba ninguna huella que delatase que hubiese sido tallada con alguna herramienta. La Estela de Irtisen, descubierta en la necrópolis de Abidos, se encuentra actualmente en el Museo de Louvre.

Pero la licuación de piedra parece ser que fue una técnica conocida no solo en el antiguo Egipto, sino también en otras partes del mundo, como por ejemplo en Suramérica. Una leyenda precolombina cuenta que los dioses regalaron a los humanos una planta que, mezclada con diversos componentes, convertía las rocas en una ligera pasta fácilmente moldeable. En una entrevista televisiva de 1983, Jorge Lira, sacerdote católico y experto en el folklore andino, dijo haber descubierto la fórmula para reblandecer las piedras hasta convertirlas en barro, usando una mezcla obtenida del arbusto de la Jotcha con otros vegetales y sustancias. El sacerdote realizó varios experimentos y consiguió que una roca se ablandase hasta casi licuarse. Sin embargo, no logró volver a endurecerla, por lo que consideró su experimento como un fracaso. Otra evidencia en el mismo sentido la tenemos de Brian Fawcett, el hijo menor de Percy Fawcett, que fue militar, arqueólogo y explorador británico desaparecido sin rastro mientras estaba buscando la ciudad de El Dorado en la selva brasileña. Brian transcribió el relato de su padre quien, junto con unos amigos norteamericanos, encontró una jarra de barro con un líquido en su interior que, al derramarse sobre una roca, la reblandeció después de solo diez minutos hasta tener la consistencia del barro. Dichas rocas se conservan en el Museo de Cochabamba, en Bolivia y en las mismas hay impresas unas manos.

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