La Mafia del Flúor

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El doctor Russel Blaylock es uno de los investigadores más importantes sobre el flúor y sus efectos para con nuestra salud, y sus trabajos se pueden estudiar tanto en su web como en sus escritos y en vídeos en Internet. Entre otras, Blaylock delató el programa global de reducción de la población financiado por la Fundación Rockefeller junto con Ford y Carnegie, mediante el proyecto Ciencia del Hombre, que fue puesto en práctica por los nazis. Otro nombre con peso en materia es Phyllis Mullenix, quien condujo en la Universidad de Harvard uno de los estudios más exhaustivos sobre los efectos del flúor en los cerebros de los animales, descubriendo que las crías de los animales que habían sido alimentados con flúor se volvían muy letárgicas y apáticas, y que el flúor tiende a acumularse en la parte del cerebro que controla el comportamiento.

Gran parte de la gente conoce los efectos dañinos del flúor para con nuestra salud, por lo que solo recordaré algunos: agrava las patologías de los diabéticos, hipertensos, cardiópatas, nefrópatas, alérgicos, con insuficiencias y de tiroides, y provoca fluorosis dental (defectos en el esmalte). En cuanto a que reduciría las caries, que es el único argumento que alegan las autoridades médicas en su defensa, ello es cierto, pero solamente en caso de uso tópico y en cantidades diminutas. «De hecho, el fluoruro causa más muertes por cáncer en los humanos y lo hace más rápido que cualquier otro producto químico», dijo el doctor Dean Burk del Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos.

En realidad, el flúor es la segunda neurotoxina más letal del planeta, después del cloruro de potasio, pero pese a ello, comenzó a aplicarse a nivel mundial en los años 40 primero en los Estados Unidos, para extenderse luego a otras partes del mundo. El mayor uso del flúor se da en la elaboración de los pesticidas para la eliminación de las cucarachas, pero en realidad es otro negocio más, ya que, para fluorizar el agua, se tiene que comprar el flúor, por lo que las empresas que tienen que deshacerse de dichos residuos son las principales ganadoras dos veces: primero, porque no pagan para deshacerse del tóxico y segundo, porque además lo venden.

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IG Farben, cuya sucesora actual es la farmacéutica Bayer, fue una de las grandes financiadoras de la Segunda Guerra Mundial

En uno de los programas del canal YouTube, La verdad nos hará libres, se hace un análisis detallado de la historia del flúor. Dicha historia comienza en 1924, cuando el masivo químico alemán I.G. Farben (que actualmente es la farmacéutica Bayer) fue financiado por los banqueros estadounidenses, entre ellos los Rockefeller. Las empresas estadounidenses Henry Ford y Standard Oil (actualmente Exxon Mobile, de Rockefeller) fusionaron sus activos con I.G. Farben en 1928 y en los años 30 existían más de cien empresas estadounidenses que habían abierto filiales y acuerdos corporativos con Alemania en torno al negocio de flúor. En 1939 se firmó un acuerdo entre Alcoa, la mayor compañía de aluminio de Estados Unidos y a la vez el mayor productor mundial de fluoruro de sodio, y la empresa alemana Dow Chemical Company, para transferir su tecnología a Alemania. Ello hizo que muchas empresas, como por ejemplo Colgate, Kellogs y Dupont, firmaran acuerdos con la alemana I.G. Farben, constituyendo un poderoso grupo de presión que fue apodado la Mafia del Flúor y que consiguió paralizar las investigaciones sobre la toxicidad del químico.

Durante la Segunda Guerra Mundial, I.G. Farben desarrolló experimentos a fin de comprobar si es viable el control de la población mediante el suministro de agua fluorada, que demostraron que ello causa ligeros daños en ciertas partes del cerebro, haciendo que las personas se vuelvan más dóciles y no defiendan tanto su libertad. Posteriormente, el flúor empezó a usarse masivamente en los campos de concentración nazis y rusos.

Para más inri, el Proyecto Manhattan de Estados Unidos demostró que el flúor es el componente clave de la bomba atómica y que una cantidad importante fue utilizada en la fabricación del uranio enriquecido y del plutonio. Dicho informe delató que los científicos que trabajaron en la elaboración de la bomba atómica recibieron la orden de tapar los resultados de la investigación sobre los efectos del flúor en la salud humana y fueron censurados por la Comisión por la Energía Atómica de los Estados Unidos, por razones de seguridad nacional. La corporación estadounidense Alcoa tenía como abogado a Oscar R. Edwin, quien posteriormente fue director de la Agencia Federal de Seguridad y más tarde trabajó dentro del Servicio de la Salud Pública de los Estados Unidos. Debido a sus esfuerzos, se aprobó por la OMS (Organización Mundial para la Salud) la fluoración del agua suministrada a la población. Otro contacto con el que contaba la Mafia del Flúor fue Edward Bernais, uno de los periodistas y publicistas más influyentes de su tiempo, que fue financiado para convencer a la población y a la comunidad médica de que el flúor es incluso benigno para la salud humana, aunque aún no estaba finalizada la investigación al respecto.

En nuestros tiempos, pese a que se ha demostrado que el flúor es una toxina nociva e incluso letal, habiendo muchos países que han prohibido la fluoración del agua (Bélgica, Chequia, Dinamarca, Finlandia, Francia, Alemania, Holanda, Hungría, Luxemburgo, etcétera), en algunos países se siguen organizando campañas masivas de aceptación del flúor por parte de la población. En España hubo campañas de este tipo hasta hace pocos años, especialmente en los colegios, aunque cesaron por la falta de fondos, según se comunicó. En realidad, sospecho que más bien no son necesarias ya porque los efectos nocivos del flúor han sido sustituidos por las fumigaciones clandestinas (chemtrails), cuyos efectos son más rápidos y eficaces que los del flúor. Además del agua fluorada, existen otras vías para suministrar flúor a la población, como por ejemplo: la sal yodofluorada, los dentífricos (difícilmente se encuentra en el comercio pasta de dientes sin flúor), enjuagues bucales, complementos vitamínicos, refrescos y una gran gama de tranquilizantes y otros medicamentos.

El flúor afecta seriamente la glándula pineal, la cual produce la melatonina, que es responsable de nuestros ciclos de sueño y vigilia. Laurence Johnston dijo en su libro, The pineal gland, melatonin and spinal-cord disfunction, que: «Como el flúor se acumula en la glándula, esta contiene la mayor concentración de flúor del cuerpo. Las investigaciones han demostrado que esta acumulación deprime la síntesis de la melatonina, con consecuencias negativas». Además de ello, el autor informó de que la disfunción de la pineal se relaciona con una amplia gama de fenómenos asociados con la esclerosis múltiple: «La relación de la esclerosis múltiple con la calcificación de la pineal es clara. En un estudio se observó que 100% de los individuos con esclerosis múltiple que ingresaron sucesivamente en un hospital tenían calcificación pineal». Una vez en nuestro cuerpo, el flúor pasa directamente a la glándula pineal y se adhiere a los cristales que flotan en su interior, recubriéndolos de depósitos minerales duros y produciendo unos bultos blancos parecidos a los huesos que se observan claramente en las radiografías. La calcificación de la pineal provoca depresión, ansiedad, trastornos de alimentación, esquizofrenia y otras enfermedades mentales. La melatonina, que es producida por la pineal, está muy relacionada con la regulación de la memoria y la cognición, interviniendo además en los procesos emocionales y en los mecanismos de la consciencia, memoria y el estrés. Por otro lado, emociones como la felicidad o alegría no se dan de forma automática, sino que están controladas por ciertas sustancias del cerebro, especialmente por la serotonina, que también es producida por la glándula pineal. La glándula pineal es un órgano que está involucrado en el despertar del ser humano y su conexión con el Absoluto.

 

https://monicanita.com/Muchas religiones y corrientes esotéricas son conocedoras de lo anterior, aunque no todas lo comunican abiertamente. Una de las muchas pruebas que hay al respecto es la estatua en forma de piña (que es la forma de esta glándula) que está en el Vaticano, aunque la Iglesia jamás ha hablado de la misma ni ha mencionado su transcendental importancia en el despertar del ser humano. Sin embargo, en la ciencia del yoga, en el budismo y en otras corrientes espirituales orientales sí que es presentada como fuente de iluminación y conexión del ser humano con la divinidad. Por lo que es de suma importancia mantener esta glándula en perfecto estado no solo para la salud, sino también para nuestra realización personal y felicidad. Por ello, es evidente que tenemos que evitar a toda costa el contacto con el flúor.

En nuestro mundo al que han vuelto más toxico que nunca, lo anterior no es fácil, pero tampoco imposible. Evitar consumir agua de grifo si sabemos que en nuestro país añaden flúor en el suministro, evitar utilizar dentífricos comerciales que contienen flúor (y que son casi todos), comer orgánico y sano (ya sé que ello es casi imposible en nuestro contaminado y fumigado mundo occidental), evitar el azúcar refinado, la harina blanca y los cárnicos industriales son solo unos pasitos que podemos dar. También podremos añadir a nuestra dieta la vitamina K2, que se encuentra en el aceite de mantequilla orgánica, en el aceite de hígado de bacalao fermentado y en los huevos orgánicos. Si no encontráis dentífrico sin flúor añadido, aquí os dejo una sencilla receta: en un cuenco se pone arcilla (que se encuentra a precios muy bajos en cualquier tienda naturista) y se mezcla con un poco de infusión de hinojo, hasta conseguir la densidad deseada de la pasta. Se añaden dos o tres gotitas de aceite esencial de hinojo o de árbol de té y ya lo tenemos. Es un dentífrico que mineraliza los dientes, pero no los blanquea, por lo que una o dos veces por semana es recomendable lavarlos con una mezcla de sal y bicarbonato de sodio. También podemos sustituir el enjuague con un colirio casero hecho de agua en la que añadimos tres o cuatro gotitas de aceite esencial de árbol del té, que refresca mucho la boca y es uno de los mejores antibactericidas que he probado. Para cerrar, citaré al doctor Robert Carlton de la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos: «La fluorización es el mayor caso de fraude científico de este siglo y de todos los tiempos».

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