Las profecías del papa Juan XXIII

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Una de las profecías que, personalmente, más tengo en cuenta es la del papa Juan XXIII, comunicada en el rito de 1935, debido, principalmente, a que parcialmente ya han sido comprobadas. Dicho papa fue muy criticado por el Vaticano, que lo tachó de hereje y masón. Juan XXIII describió en trance la historia papal desde Pío X hasta el último papa y dijo que todos los papas conocen «el secreto», pero que ninguno lo revelará. Él tampoco lo pudo hacer, ya que falleció antes. Entre sus predicciones, muy exactas, por cierto, mencionó que el «gran arma» (nuclear) estallaría en Oriente y predijo con exactitud la muerte del presidente Kennedy, de su hermano y de Marilyn Monroe. Nos advirtió de que el mundo sería dirigido por «nazis que no fueron juzgados», lo cual es la realidad de nuestros tiempos y nos recuerda a la familia Bush, para poner un ejemplo, que colaboró y financió tanto a los nazis como a los aliados, ganando inmensas sumas de dinero durante la Segunda Guerra Mundial. También predijo la división de Europa por el muro de Berlín y su posterior unificación. Una mención que me llamó la atención fue que los «rollos serán hallados en las Azores y hablarán de antiguas civilizaciones». A mi entender, es el caso del continente perdido de Mu y se podría referir a las tablillas de Naacal que mencioné en un capítulo anterior.

Los signos serán cada vez más claros y evidentes, nos advirtió Juan XXIII y «combatirán entre sí la media luna, la cruz y la estrella de David». Citaré un extracto de dichas profecías: «Tras los días que la sangre teñirá el desierto y otras partes de la tierra, el mundo entero se rebelará contra el juego de los poderosos, contra la secreta hermandad de los grandes que tramaba la esclavización de los pueblos de la tierra. Los escasos jefes honrados se unirán y los culpables serán juzgados y derrocados. Desde el Valle del Armagedón vendrán los caballeros ciegos. Tras ellos, los cuervos del hambre, de la carestía y de las plagas. El emperador morirá en el desierto, atacado por animales de peste desconocidos».

Seguidamente, nos ofrece las claves del momento del despertar de la humanidad: «El hombre de Boston, nieto de poetas, es un científico y va a hablar al mundo y va a decir que tienen presionados y recluidos a los más importantes e inteligentes investigadores, con la intención de que los avances que consigan no estén al alcance del pueblo, sino solo de los poderosos, con la intención de hundir a la humanidad. Lo matarán, pero conseguirá entregar las cartas y se verá quiénes son los más grandes criminales del mundo y el mundo va a ver que la gran arma sirve para curar». La idea de la última frase que, evidentemente, se refiere a la bomba atómica, está recogida también en los textos prevédicos que hace más de quince mil años mencionaban la curación por medio de la radiación, igual que los posteriores libros sumerios.

Juan XXIII sigue: «El sur de América se levantará contra el norte, porque los tienen prisioneros. Pero será una marcha de paz. El despertar debe ser pacífico y apoyado desde el corazón. El tiempo está vencido. El hombre debe creer en el hombre. La verdad la llevamos dentro». Según sus palabras, el levantamiento de la sociedad es inevitable y la caída de la Iglesia vaticana se deberá al no haber revelado la verdad y el conocimiento de los libros ocultos. También mencionó una segunda venida de Jesucristo, pero no en carne, sino una que nacerá dentro de nuestros corazones. La caída de la Iglesia vaticana marcará el final de los tiempos de oscuridad y maldad. El catastrofismo no es compatible con el despertar y las catástrofes serán duras, aunque necesarias, nos advirtió Juan XXIII, quien también predijo la llegada de una nueva era de luz y nos animó a no preocuparnos por la caída de la Iglesia ni por las catástrofes que están por suceder.

Al final, Juan XXIII predijo el retorno de la Madre, el principio femenino creador de Dios y la reconexión del ser humano con la naturaleza y el orden cósmico. En resumen, nos dijo que lo que se acabará no será el mundo, sino el oscurantismo y el gobierno corrupto en la sombra, además de la élite vaticana y nos habló de un despertar muy cercano que ocurrirá alrededor del año 2030, que tendremos que practicar pacíficamente.

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