Los Guerreros del Arcoíris

La leyenda de los Guerreros del Arcoíris fue dada a conocer por primera vez en el Occidente en el libro Los Guerreros del Arcoíris, de William Willoya y Vinson Brown, escrito en 1962. Se trata del relato de una sabia anciana de la tribu cree de Norteamérica. «El arcoíris es un signo de la unidad de la gente dentro de una gran familia. Ve a la cima de montaña, hijo de mi propia carne y sangre, y aprende a ser un Guerrero del Arcoíris, pues únicamente derramando amor y felicidad entre la gente será posible que transformemos todo el odio que existe en el mundo», escribía Vinson Brown, recopilando el relato de la sabia anciana.

El arcoíris aparece en casi todas las culturas y tradiciones del mundo, por lo que, para no extenderme demasiado, me resumiré solamente a las siguientes:

En Génesis 9:13, después del Diluvio Universal, Dios le dijo a Noé: «Pongo mi arcoíris en la nube y este será la señal del convenio entre la Tierra y Yo. (…) Y este arco estará en la nube y Yo lo miraré para recordar el convenio eterno entre Dios y todas las criaturas vivientes sobre la faz de la Tierra».

Los hindúes consideran al arcoíris como la representación de la Serpiente Kundalini, la energía sagrada que duerme en la base de la columna vertebral de todos nosotros y que cuando despierta como consecuencia del amor del ser, ilumina y sana todos nuestros cuerpos (energético, físico, álmico, etcétera), subiendo a través de los siete chakras principales y de las treinta y tres vértebras de nuestra columna vertebral, hasta unirse con el Espíritu. De hecho, los colores del arcoíris son los mismos que representan a los siete chakras principales del ser humano, relacionados cada uno de ellos con una glándula endocrina de nuestro cuerpo físico. En base a lo anterior, se podría considerar que los Guerreros del Arcoíris son los seres cuya energía Kundalini está activa.

 

Aquí os dejo la profecía, con la esperanza de que los Guerreros del Arcoíris despierten ya de su sueño y porten las batallas floridas del Espíritu, sanando nuestro bello planeta y construyendo un mundo de paz, amor y prosperidad:

«Llegará el día en que la codicia del hombre blanco, del Yo-ne-gi, hará que los peces mueran en las corrientes de los ríos, que las aves caigan de los cielos, que las aguas ennegrezcan y los árboles ya no puedan tenerse en pie. Y la humanidad, como la conozco, dejará de existir.

»Llegará un día en que la Tierra caiga enferma, pero cuando no queden apenas esperanzas, algunas personas despertarán de su letargo. Llegará un día cuando muchas personas se levantarán para formar un mundo nuevo de respeto por el Gran Espíritu de la Tierra. Llegará el tiempo en que habremos de necesitar a los que preservan las tradiciones, las leyendas, los rituales, los mitos y todas las viejas costumbres de los pueblos, para que ellos nos muestren cómo recuperar la salud, la armonía y el respeto a nuestros semejantes. Ellos serán la clave para la supervivencia de la humanidad y serán conocidos como los Guerreros del Arcoíris.

»Estos Guerreros del Arcoíris proporcionarán a la gente los principios y reglas para hacer una vida acorde con el mundo. Estos principios serán los mismos que seguían los pueblos del pasado. Los Guerreros del Arcoíris le enseñarán a la gente los viejos hábitos de la unidad, del amor y de la comprensión. Hablarán de armonía entre las personas de las cuatro direcciones de la tierra. Como en las antiguas tribus, ellos enseñarán cómo orar al Gran Espíritu, dejando que el amor fluya como las hermosas corrientes que descienden de las montañas por cauces que las llevan a unirse con el océano mismo de la vida.

»Y una vez más renacerá la alegría de estar en compañía, como también serán capaces de sentir alegría profunda en la soledad. Ellos estarán libres de envidias mezquinas y amarán a toda la humanidad como sus hermanos y hermanas, sin distinción de color, raza o religión. Sentirán cómo la felicidad inunda sus corazones y se fundirán como uno con el resto de la creación. Sus corazones serán puros e irradiarán calor divino, comprensión y respeto por toda la humanidad, por la naturaleza y por el Gran Espíritu. Una vez más ellos impregnarán en sus mentes, corazones y almas, acciones con pensamientos hermosos y puros; buscaran la belleza del Maestro de la Vida, el Gran Espíritu, encontrando fortaleza y belleza en la oración y en la soledad.

»Y sus hijos una vez más podrán correr libres y disfrutar los tesoros de la naturaleza y de la Madre Tierra. Libres de temores y venenos originados por la destrucción traída por el Yo-ne-gi y sus prácticas codiciosas. Los ríos fluirán limpios otra vez, los bosques serán abundantes y llenos de hermosura y otra vez habrá aves y animales sin número. Los poderes de las plantas y los animales nuevamente serán respetados y la conservación de todo aquello que es bello será un camino de vida.

»Los pobres, enfermos y necesitados estarán cuidados por sus hermanos y hermanas de la tierra; las prácticas de sanación volverán a ser nuevamente parte de su vida diaria. Los líderes de las personas serán escogidos como en los tiempos antiguos, no por el grupo político al que pertenezcan, ni porque griten más fuerte o polemicen más, o por simple nombre o abolengo. Líderes serán aquellos cuyas acciones digan más que sus palabras. Aquellos que demuestren su amor, sabiduría y coraje, aquellos que hayan sido capaces de actuar para el bien de todos. Serán elegidos por sus cualidades, no por la cantidad de dinero que posean.

»Al igual que los jefes devotos y considerados de la antigüedad, los Guerreros del Arcoíris usarán su amor para entender a la gente y para asegurarse de que sus niños y jóvenes sean educados con el amor y la sabiduría de la naturaleza. Ellos mostrarán qué milagros pueden ser logrados para sanar este mundo de todos sus males y devolverle la salud y la belleza que antes tuvo.

»Las tareas encomendadas a estos Guerreros del Arcoíris son grandes y muchas. Habrá enormes montañas de ignorancia que será necesario vencer; se enfrentarán contra prejuicios y odio. Ellos deberán perseverar con dedicación, inquebrantables en la fortaleza de sus corazones, porque en su camino hallarán mentes y corazones dispuestos a seguirlos en esta senda que le devolverá a la Madre Tierra toda su belleza y plenitud. Ese día llegará pronto, ya no está lejos. Llegará el día en que nos demos cuenta de que todo lo que somos, nuestra existencia misma, se la debemos a las gentes que han preservado su cultura y su herencia, a esas personas que han mantenido con vida los rituales, las historias, las leyendas y los mitos. Y será gracias a este conocimiento que ellos han preservado como volveremos a estar otra vez en armonía con la naturaleza, con la Madre Tierra y con la humanidad misma. Y descubriremos que este conocimiento es nuestra clave para la supervivencia. Estos serán los Guerreros del Arcoíris y esta es la razón que me impulsa a proteger la cultura, la herencia y los conocimientos de mis antepasados».

 

Camino de Libertad 1º, La Bruja del Amor y el Yonqui del Dinero, de Mónica Nita

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