Los Protocolos de los Sabios de Sión, una farsa usada por Hitler para justificar la Segunda Guerra Mundial

Dialogo en el infierno entre Maquiavelo y MontesquieuLos Protocolos de los Sabios de Sión, fuente de la 2º GM y de odio antisemita, es un texto que tiene muchas similitudes con un fragmento del libro Los secretos de los ancianos de Bourg-Fontaine, enfilado contra los jansenistas, un movimiento francés católico declarado enemigo de los jesuitas. También se parece a un extracto del libro Dialogo en el infierno entre Maquiavelo y Montesquieu, publicado muchos años antes, en 1865, por Maurice Joly, que narra los planes despóticos de Napoleón Bonaparte, aunque el autor dejó claro en el prólogo del libro que su contenido es de aplicación a todos los gobiernos del mundo.

Para los que desconozcan Los Protocolos de los Sabios de Sión, aclaro que se trata de un documento de los comienzos del siglo pasado que describe el supuesto plan de unos sabios judíos de hacerse con el control del mundo. El documento fue publicado por el escritor y sacerdote ruso Serghei Nilus en un anexo que adjuntó a la tercera edición de su libro Lo grande y lo pequeño. La venida del Anticristo y el dominio de Satanás en la Tierra, en 1905. Nilus dijo que su fuente era el Congreso Sionista, lo cual es más que dudoso, ya que se sabe que dicho congreso se celebraba de forma pública, por lo que escasas probabilidades hay de que un documento con un contenido tan conspiratorio se debatiera de forma pública. Posteriormente, el documento fue traducido al inglés por Víctor Emite Marsden, divulgándose rápidamente en Europa y Estados Unidos.

El exjesuita canario Alberto Rivera, uno de los pocos que consiguió salirse de la orden y que fue envenenado en 1997, dijo que antes de la Primera Guerra Mundial «una poderosa fuerza de judíos ricos maniobraba para recuperar Jerusalén», lo que iba en contra de los deseos del Vaticano, que perseguía el mismo objetivo. Para impedir lo anterior, «los jesuitas ordenaron a ciertos judíos leales al papa para que escribieran un documento llamado Protocolo de Sión» con el fin de enfurecer a los europeos en cuanto tuvieran conocimiento del mismo. Dicho documento fue escrito entre 1872 y 1895 por uno o varios autores y publicado en la primera década del siglo XX, según dijo Richard Abanes.

mein kampfEl texto de Los Protocolos de los Sabios de Sión cayó en manos de Hitler en 1918, quien lo introdujo como texto básico de estudio en las escuelas en 1933, cuando llegó al poder, lo cual es lo mismo que ocurre actualmente en varios países árabes. Las ideas del documento inspiraron al padre jesuita Staempfle quien escribió el libro Mein Kampf (Mi lucha), que posteriormente fue firmado y asumido por Hitler como autor, según demuestra Edmond Paris en su libro La historia secreta de los jesuitas. En realidad, el anterior documento fue «el plan jesuita para que Hitler tomara el control de Alemania», como se expresó Jack T. Chick en su libro Los Padrinos, porque había sido reconocido en 1941 como «el enviado de Dios» por el cardenal Spellman de Nueva York (Michael de Semlyem en All roads lead to Rome. The ecumenical movement).

Según Jorge Guerra, Hitler no fue más que una pieza en el puzle del General Superior de la Orden de los Jesuitas, también conocido como el Papa Negro, que por aquel entonces era Halke von Ledochowsky, un exgeneral del ejército de Austria cuyo plan era una federación de naciones católicas en Europa. En palabras de Jorge Guerra, «el plan del Papa Negro y del Vaticano era planificar, financiar y llevar a cabo la Segunda Guerra Mundial para establecer un imperio papal en Europa».

Conocido por su devoción católico-romana, Hitler fue ascendido al poder con la ayuda del monseñor Klass, el jefe del Partido Católico, «bajo el patrocinio de la Santa Sede, con la ayuda de Franz von Papen y del nuncio de Múnich, el monseñor Pacelli, que luego fue el papa Pío XII» (Edmond Paris en La historia secreta de los jesuitas). Agradecido, Hitler transfirió la organización estructural de los jesuitas a su partido: «“Aprendí mucho de la Orden de los Jesuitas”, dijo Hitler. “Hasta ahora, nunca ha habido algo más grandioso en la tierra que la organización jerárquica de la Iglesia Católica. Transferí mucho de esta organización a mi propio partido. Voy a decirles un secreto: estoy fundando una Orden. En mis Burgs de la Orden levantaremos una juventud que hará temblar al mundo”. Entonces Hitler se detuvo, diciendo que no podía hablar nada más». (Hitler, citado por Michaele Schmaus en La historia secreta de los jesuitas y por Jack T. Chick en Cortinas de humo). Dicha orden no fue otra que las SS, también conocidas como las «Camisas Negras», el escuadrón de defensa paramilitar del partido nazi.

historia secreta de los jesuitas

Las SS fueron organizadas por el mismísimo Papa Negro, Halke von Ledochowski, y dirigidas desde 1929 por Kurt Heinrich Himmler, un devoto católico y sobrino del padre jesuita Himmler, quien era el ojo y brazo derecho del Papa Negro. El título de Himmler como jefe supremo de las SS debía ser equivalente al de general jesuita y toda la estructura directiva del partido era una imitación del orden jerárquico de la Iglesia Católica. Dentro del Servicio Secreto Central de las SS se creó una organización cuyos puestos directivos fueron ocupados en su gran mayoría por sacerdotes católicos portando el uniforme negro de las SS. Franz von Papen, diplomático y vice-canciller católico del gobierno nazi, declaró: «El Tercer Reich es la primera fuerza mundial que no solamente reconoce, sino que pone en práctica los altos principios del papado» (Michael de Semlyem en All roads lead to Rome. The ecumenical movement).

El texto del documento es demasiado extenso para reproducirlo integralmente en estas páginas, por lo que expondré solamente un excelente resumen que Jan Van Helsig hizo en su libro Las sociedades secretas y su poder en el siglo XX. Los que quieran estudiar el documento enteramente lo podrán hacer en la web Biblioteca Pléyades, por ejemplo, o en otras webs.

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«El control del dinero

»(…) El control de las naciones será asegurado por la creación de gigantescos monopolios privados que serán los depositarios de inmensas riquezas de los cuales dependerán los goyim (que es un término despectivo para nombrar a los no judíos, de la misma forma que en el cristianismo existe para lo mismo, aunque aplicado a dicha religión, el término “herejes”, mientras que el islam se refiere a los “infieles”).

»(…) Al día siguiente de una catástrofe política verán su aniquilamiento al mismo tiempo que el del crédito concedido a los Estados. (…) Las crisis económicas alcanzarán a los Estados enemigos, sustrayéndoles el dinero colocado en circulación. Acumulando grandes capitales privados que son así sustraídos al Estado, este último deberá dirigirse a nosotros para pedir prestado esos mismos capitales. Esos préstamos concedidos con intereses serán una carga para los Estados, que se volverán esclavos. Se dirigirán a nuestros banqueros para pedirles limosna, en vez de exigir impuestos del pueblo. Los préstamos extranjeros son como sanguijuelas, no hay ninguna posibilidad de sacarlos del cuerpo del Estado, pues esas deudas solo podrán ser desarraigadas por ellas mismas o ser rechazadas por el Estado. Los Estados goyim no las rechazarán, sino que seguirán creando otras, lo que les llevará a un final inexorable. Las deudas de Estado volverán a los hombres de Estado corruptibles, lo que les dejará cada vez más a nuestra merced.

»El control de la prensa

»(…) Con la prensa procederemos de la siguiente forma: su papel es el de excitar y enconar las pasiones entre el pueblo. (…) El público está muy lejos de poder imaginar quién es el primer beneficiario de la prensa. (…) Entre todos los diarios, habrá también quien nos atacará. Pero como somos los fundadores de esos diarios, sus ataques se dirigirán exclusivamente hacia aquellos puntos que les habremos marcado con antelación. (…) No se publicará ninguna noticia sin haber recibido antes nuestra aprobación.

»(…) Desde ahora, lo que sucederá es que todas las noticias del mundo serán reagrupadas solamente en algunas agencias. Estas agencias, estando bajo nuestro control, publicarán solo lo que aprobemos. (…) Nuestros diarios abarcarán todas las tendencias: aristócratas, socialistas, republicanos, a veces incluso anarquistas, mientras exista la Constitución. (…) Los idiotas que crean que el texto de un diario refleja su propia opinión no hacen, en realidad, más que repetir nuestra opinión o aquella que deseamos ver expresada.

»La extensión del poder

»(…) De cara al público, seremos amigos de todos. Apoyaremos a todos: anarquistas, comunistas, fascistas y particularmente a los obreros. Ganaremos su confianza y ellos se volverán así, para nosotros, un instrumento muy útil.

»El control de la fe

»(…) Supliremos de los hombres su verdadera fe. Modificaremos o eliminaremos los principios de las leyes naturales espirituales. (…) La ausencia de esas leyes aflojará la fe de los hombres, pues las religiones no serán ya capaces de dar ninguna explicación. (…) Rellenaremos esas lagunas introduciendo un pensamiento materialista y cálculos matemáticos.

»El medio con el que provocar la confusión en los espíritus.

»(…) Para tener dominio sobre la opinión pública, es necesario llevarlos a cierto nivel de confusión. (…) La prensa nos será una buena herramienta para ofrecer a los hombres tantas opiniones diferentes, que perderán cualquier visión global y se perderán en el laberinto de las informaciones. (…) Así, llegarán a la conclusión que lo mejor es no tener opinión (política).

»La aspiración al lujo

»(…) Para acelerar la ruina de la industria de los goyim, nosotros suscitaremos en ellos una sed insaciable de lujo. El mortal común no tendrá sin embargo el placer de alcanzarlo, pues haremos de suerte que los precios sean cada vez más altos. Así, los trabajadores deberán trabajar más que antes para satisfacer sus deseos. (…) Estarán presos en la trampa del sistema antes de haber podido identificarlo.

»La política utilizada como instrumento

»(…) Destilando un soplo de liberalismo en los órganos del Estado, modificaremos todo su aspecto político. (…) Una constitución no es más que una gran escuela de discordias, malentendidos, discusiones, en resumen, una escuela de todo lo que sirve para falsear las administraciones del Estado. (…) En la “época de las repúblicas”, sustituiremos a los dirigentes por una caricatura de gobierno con un presidente elegido por nuestras marionetas, nuestros esclavos, que es el pueblo.

»(…) Para nosotros, las elecciones serán un medio de llegar al trono del mundo, haciendo siempre creer al modesto ciudadano que él colabora en la mejora del Estado con su participación en las reuniones y con su adhesión a las asociaciones. (…) Al mismo tiempo, reduciremos a nada el impacto de la familia y su poder educativo. (…) Impediremos el surgimiento de personalidades independientes.

»(…) Es suficiente dejar a un pueblo que se gobierne a sí mismo durante un cierto tiempo (la democracia), para que se transforme en una población en la que abunde el caos. (…) El poder de la población es una fuerza ciega, absurda, irracional, que se lleva sin cesar de derecha para izquierda. Pero un ciego no puede acarrear a otro sin caer ambos en el abismo. Solamente aquellos que desde su nacimiento fueron educados para volverse un soberano independiente tienen la comprensión de la política. (…) Nuestro éxito en el trato con los hombres que necesitemos será facilitado por nuestro modo de tocar siempre el lado más sensible de la naturaleza humana, esto es: la codicia, la pasión y la sed insaciable de objetos físicos y materiales.

»El control de la alimentación

»(…) Nuestro poder reside también en una permanente penuria de alimentos. El derecho del capital, matando de hambre a los trabajadores, permite ejercer sobre ellos un control más seguro del que podría tener la nobleza con su rey. (…) Actuaremos sobre las masas a través de la carencia, la envidia y el encono que de ello resulta. (…) Todo propietario rural puede ser un peligro para nosotros, pues él puede vivir en autarquía. Esa es la razón por la que es preciso privarlo a todo coste de sus tierras. El medio más seguro para alcanzar eso es aumentar los cometidos rurales, (…) y llenar de deudas a sus propietarios.

»El papel de la guerra

»(…) Colocaremos en pie todas las fuerzas, para impeler a aquellos que tienen sed de poder a abusar de su poder. Es necesario fomentar las disensiones y enemistades en toda Europa y, por intermedio de Europa, en otras partes de la tierra. (…) Es preciso que seamos capaces de aniquilar toda oposición, provocando guerras con los países vecinos. En caso de que esos vecinos osen enfrentarnos, es necesario responderles con una guerra mundial.

»El control por medio de la educación

de su observación imparcial de la historia, pero les invitaremos a que hagan ponderaciones teóricas, sin hacer relaciones críticas sobre los acontecimientos que seguirán. (…) En ese juego sepan que el objetivo principal es haberlos convencido para que acepten las necesidades de la ciencia. (…) Teniendo esto en cuenta, no cesaremos de crear una confianza ciega en esas teorías (científicas) y los diarios nos auxiliarán muy bien en cuanto a eso. Los intelectuales entre los goyim se ensalzarán de sus conocimientos. (…) El pueblo perderá cada vez más el hábito de pensar por sí mismo y de formar su propia opinión, y acabará pronunciando las palabras que anhelemos oír pronunciadas.

»El control de las logias francmasonas

»(…) En todos los países de la tierra crearemos logias francmasonas, nosotros las multiplicaremos y atraeremos a las personalidades que destacan. (…) Colocaremos todas esas logias bajo el dominio de nuestra administración central, que solo nosotros conocemos y que los otros ignoran totalmente. (…) ¿Quién o qué puede vencer un poder invisible? He ahí donde se encuentra nuestro poder. La francmasonería no judía nos sirve de cobertura sin saberlo. Pero el plan de acción de nuestro poder continúa siendo un secreto para todo el pueblo e incluso para el resto de la cofradía.

»La muerte

»(…) La muerte es el fin inevitable de todos, por consecuencia, es preferible llevar a ella a todos los que constituyan un obstáculo para nosotros».

Creo que es evidente que los Protocolos de los Sabios de Sión describen perfectamente lo que ocurre en nuestro mundo. La autoría del documento sigue siendo un tema de arduo debate, aunque yo ya he expresado anteriormente mi parecer al respecto y las pruebas en que me baso, que considero irrefutables. Pese a que en un primer momento consideré que daba igual quiénes fueron los autores originarios de su letra, o si fue adoptada por otras fuerzas posteriores, actualmente considero que sí es importante aclarar la autoría del texto para no repetir los mismos errores de antes de la Segunda Guerra Mundial, cuando fue usado como propaganda para impulsar odio y rechazo hacia un segmento minoritario de nuestra sociedad, en concreto el conformado por personas de religión judía, y que desató los peores horrores de nuestra historia moderna.

neonazi 2Me parece absurdo que en plena era de la información y en pleno siglo XXI siga habiendo conflictos por motivos tan absurdos como la religión o la raza. Sin embargo, ello vuelve a ocurrir y durante los últimos años los Protocolos de los Sabios de Sión han vuelto a ser aireados en las redes por individuos y grupos neonazis, igual que el libro Mein Kampf de Hitler, pero sin explicar previamente que los primeros poco o nada tienen que ver con los judíos, mientras que el segundo no es más que un plagio. El escenario de antes de la Segunda Guerra Mundial se repite bajo las mismas pautas que el siglo pasado, como vemos.

Es muy fácil culpar a otros de nuestros fallos y más si se trata de un segmento minoritario que representa poco más de 2‰ de la población global (que son las personas de religión judía), que además está repartido de forma desigual por todo el mundo y cuenta con facciones enfrentadas entre sí. Por lo cual si alguien considera que un porcentaje tan diminuto es capaz de causar todos los daños que adolece nuestra sociedad, que es el caso de los modernos neonazis, mi opinión es que tendría que reanalizar tanto su punto de vista como su capacidad de razonamiento. Más bien considero que, igual que en el caso de la FED que detallé en el anterior capítulo, los judíos son y fueron usados a lo largo de la historia como chivos expiatorios. Pero la verdad es que ninguna sociedad podrá funcionar correctamente mientras sus integrantes practican la separación en lugar de la unión, y la competición en lugar de la cooperación, y más si los motivos son la religión o ideología.

Pero si los siglos pasados lo anterior se podría deber a la falta de información y cultura, lo cual disminuye y hasta anula la consciencia humana, hoy en día ello ya no se sostiene porque tenemos a nuestra disposición y de forma casi gratuita todos los datos que necesitamos para comprender tanto lo que ocurre en el mundo y los extraños juegos de poder de las altas esferas políticas y financieras, como para aumentar el grado de nuestra consciencia por lo menos hasta lo mínimo que se necesita para comprender que buscar culpables exteriores no es más que una forma cómoda de eludir la propia responsabilidad tanto para con nuestros actos como para con el papel que cada uno de nosotros tiene en el buen caminar de nuestra sociedad.

 

La Bruja del Amor y el Yonqui del Dinero, de Mónica Nita

Fuente originaria usada en partes del presente texto: Jorge Guerra

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