Mi secreto

Eras mi secreto, un tesoro que escondía para que no lo dañara la locura del mundo. Y te amaba como se aman los secretos: con la devoción de la confianza de saber que jamás me traicionarías, porque nadie sabría guardar como yo la flor de tu alma, en mi mirada escondida.

Fue un amor imposible, pero cuánto te amé. No eran los tiempos ni la época para nuestro amor, pero te amé. Me acuerdo de nuestras tertulias de letras y canciones, mezcladas con política cuando quería sacarte de los quicios, y cómo te besaba cuando, por fin, me cansaba. Fue un amor imposible, pero te amé, y pocas veces volví a sentir luego lo que sentí por ti. Contigo descubrí que el amor no tiene límites ni tiempo, a veces ni sexo. Fue un amor imposible, pero no imposible para mí ni menos aún para ti, que me amaste como solo los locos son capaces de amar. Revolviste mi mundo, y yo puse al tuyo patas arriba, pero tanto te amé. Recuerdo que lo que más amaba de ti era tu mente, y tú lo que más amabas era mi locura.

Eras mi secreto, y te amé como se aman los secretos, con ese amor que perdura a través de las eras, ese amor que, aún si estoy lejos, nunca olvido…

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