Palestina y los nazis – 3º Parte: La Organización para la Liberación de Palestina (OLP), los Hermanos Musulmanes y su amistad con los nazis alemanes

«El islam promete el cielo si ellos (los musulmanes) mueren peleando; es una fe atractiva y práctica para los soldados» – Joseph Goebbels, ministro de Propaganda nazi

 

 

Adolf Hitler y Hajj Amín al-Husseini, el muftí de Jerusalén, en Berlín, 1941

Cuando Husseini se entrevistó con Hitler en Berlín, en noviembre de 1941, tenía ya más de veinte años de experiencia organizando oleadas terroristas contra los judíos del Mandato Británico de Palestina. Era un antisemita de larga experiencia que, según Wisliceny, «nos superaba en sus ataques antijudíos». No pudo exterminar a los judíos de Palestina porque los nazis perdieron la guerra, pero luego siguió con sus planes y, ayudado por los nazis alemanes que después de guerra se escaparon a El Cairo, igual que él, entrenaron a las fuerzas del dictador egipcio Gamal Abdel Nasser.

Entre sus alumnos estuvieron Yasser Arafat y Mahmoud Abbas, el anterior y el actual líder de Al Fatah, que posteriormente se llamó la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), y hoy en día es la Autoridad Palestina (AP). Las intenciones de la OLP nunca han sido pacíficas y, solo con citar a Yasser Arafat en un comunicado que presentó a la prensa árabe en agosto de 2002, durante sus ataques terroristas durante la Segunda Intifada, sobra. Después de alabar como héroe a Hajj Amín al-Husseini, declaró: «Esta será una guerra de exterminio y una masacre gigantesca que será comparada con las masacres mongolas y las cruzadas». Para más inri, en un evento organizado hace pocos años en Gaza, Mahmoud Abbas, el actual líder de la Autoridad Palestina, que es considerado el más moderado de todos los que ha habido hasta ahora, también celebró la memoria de Husseini¹⁵.

La OLP, en realidad, no es más que una avanzadilla de los Hermanos Musulmanes, una organización islamista que fabrica terroristas adoctrinándolos con que llegarán al paraíso, donde los esperan 72 vírgenes para satisfacer todos sus placeres si cometen martirio, que está financiada, principalmente, por Irán. El propio presidente Mahmoud Ahmadinejad de Irán, un país que pretende ser una potencia mundial nuclear, subió al poder con la ayuda de las guerrillas palestinas entrenadas por la OLP. El portavoz de los Hermanos Musulmanes es el teólogo islamista egipcio Sheikh Yousef Al-Qaradhawi, que suele vivir en Qatar – igual que otros líderes palestinos. Pese a sus discursos judeofobos que niegan los valores humanos tal como los entendemos en Occidente, dicho individuo suele viajar mucho al viejo continente y fue fideicomisario del Centro de Estudios Islámicos de la Universidad de Oxford.

Emblema de los Hermanos Musulmanes

Pero, aunque la Hermandad Musulmana pretende ser una organización de izquierda y esgrime los valores clásicos de justicia social, democracia y servicios sociales, en realidad no es más que una organización extremista en el seno de la cual nacieron varias organizaciones terroristas, como por ejemplo Hamás, que gobierna actualmente en la Franja de Gaza. Su portavoz, el jeque Al-Qaradawi, no tuvo ningún reparo en elogiar a Hitler de forma pública. La organización fue fundada en 1928, en El Cairo, por Hassan al-Banna, un maestro de escuela egipcio. Por mediación de su hermano, Abdul Rahman al-Banna, en 1935, la organización estableció vínculo con el muftí Husseini y sus miembros participaron en los disturbios de 1936-1939 conocidas como las Revueltas Árabes, organizados por el muftí Husseino, y posteriormente en la guerra de aniquilación que los árabes declararon a Israel el mismo día de su nacimiento. También mantuvieron una relación informal de espionaje con el Tercer Reich, aprovechando que tenían sucursales en varias capitales árabes. En 1945, Sa’id Ramadan, un miembro de la organización, organizó formalmente la rama de los Hermanos en Jerusalén.

Por lo que, la madre de Hamás es una sociedad secreta panarabista que promueve la utopía del Dar el-Islam, que es una clase de Nuevo Orden Mundial islamista. La organización ha sido ilegalizada en varios países árabes y es considerada organización terrorista en Occidente. Sa’id al-Ashmawy, expresidente del Tribunal Penal Superior de Egipto, describió la ideología los Hermanos Musulmanes como una «perversión del islam». También se refirió a la «la ideología fascista» de la Hermandad, a «su forma de vida totalitaria (…) y a su irreal interpretación del Corán».

La creencia fundamental de los Hermanos Musulmanes es que el islam tiene que obtener una total victoria sobre los infieles, para dar paso a su utopía de califato universal. El parecido de sus conceptos con la ideología nazi es obvio y consideran que primero hay que aniquilar a los judíos, y luego a Occidente, en una guerra santa, la yihad. Los Hermanos justifican su ideología en el Corán, en los días del profeta Mahoma, cuando en Yathrib, que actualmente es Medina, la importante comunidad de judíos que vivía allí rechazó el ministerio del profeta Mahoma y optó por permanecer leal a la religión hebrea, por lo que fueron aniquilados.

Emblema OLP-CG

He hecho este breve inciso aclarando la relación maternal que hay entre los Hermanos Musulmanes y las actuales organizaciones terroristas palestinas para que se comprenda mejor la sucesión de eventos de la Segunda Guerra Mundial hasta nuestros días; ahora volveré a desarrollar lo sucedido en la guerra: «El muftí me explicó hoy largo y tendido que los musulmanes dentro y fuera de Palestina le dan la bienvenida al nuevo régimen en Alemania y esperan que se extiendan las formas de gobierno antidemocráticas y fascistas a otros países»¹⁶, reportaba Heinrich Wolff, el cónsul alemán en Jerusalén, a sus jefes en Berlín. Se sabe que, a casi dos meses después de que Hitler subiera al poder, Hajj Amin al-Husseini le hizo una visita. Sin embargo, fue pasados dos años cuando la alianza nazi-palestina iba a estrecharse. En ese tiempo, en Medio Oriente, Husseini se había vuelto una figura importante y era ovacionado con: «¡Viva Hajj Amín, el Hitler de Palestina!», tal como reportaba el diario Palestine a mediados de 1934.

La alianza con los nazis le dio seguridad a Husseini y pensó que era el momento para cargarse a los judíos, usando sus artimañas de siempre, en este caso el falso rumor que unos árabes habían sido atacados en Tel Aviv. La respuesta no tardó en llegar: el 19 de abril de 1936, en lo que se conoce como Bloody Sunday (el Domingo Sangriento), los árabes atacaron en Jaffa a unos transeúntes judíos desarmados. Fue el principio de lo que se conocería como las Revueltas Árabes. Para una mejor coordinación, el 25 de abril de 1936 se formó el Alto Comité Árabe, presidido por Husseini. Las masacres de la población civil judía venían acompañadas de la destrucción de sus cosechas y el robo del ganado y todo lo que se podía robar, y pronto se extendieron en un amplio territorio. La investigación británica que se realizó al respecto no pudo no reconocer que «el muftí debe ser considerado cabalmente responsable de los disturbios». También se vieron obligados a reconocer que el motín había sido posible debido a los poderes desmedidos de Husseini, otorgados por los propios británicos, como veremos a continuación. Pero lo anterior no impidió que lo toleraran aún hasta finales de 1937.

Muchos árabes se opusieron a esas sangrientas masacres, pero los que se oponían, entre ellos miembros prominentes del Partido de Defensa Nacional Nashashibi, fueron asesinados u obligados a huir del país. Una comisión británica reportó que «cualquier árabe sospechado de apoyar tibiamente la causa nacionalista judía está pidiendo que lo visite un grupo de pistoleros¹⁷. (…) Fawzi El-Husseini, un primo del muftí, se volvió el portavoz de una sección minoritaria de la burguesía urbana que deseaba colaborar con los sionistas. Eso le costó la vida»¹⁸. Según un historiador de la época, en «los siguientes dos años, las fuerzas del muftí mataron a más de cuatrocientos judíos y varios miles de árabes»¹⁹. Se trataba de los árabes que rehusaban participar en la violencia, ya que muchos de ellos se habían dado cuenta de que no eran los judíos quienes los oprimían, sino los efendis como Husseini. De hecho, en Palestina hubo tan poco apoyo por parte de los árabes a la causa de Husseini, que se vio obligado a reclutar mercenarios, principalmente sirios e iraquíes, pero no solo – por ello, los apellidos de los palestinos de hoy en día son sirios, iraquíes, sauditas, egipcios, etcétera. Mientras, los fascistas italianos y los nazis alemanes le mandaban alegremente armas.

Durante ese tiempo, los nazis difundían con ímpetu propaganda antijudía entre los musulmanes. Andrew G. Bostom documentó la charla de Hitler con al-Mashriqi (por su verdadero nombre, Muhammad Inayat Allah Khan), el rey de Afganistán durante un corto periodo de tiempo, que tradujo Mein Kampf al urdu impulsado por su enorme similitud con su propio libro. Durante la misma, Hitler le dijo que había leído su libro, Al-Tazkirah. Lo anterior no es de extrañar, ya que Mashriqi, igual que el líder nazi, predicaba una doctrina militarista y había fundado el movimiento khaksar de separación musulmana en la India, promoviendo la yihad. Lo anterior fue corroborado por Albert Speer, el ministro de Guerra de Hitler, quien escribió en sus memorias que el führer consideraba el islam una religión perfecta para los alemanes, mucho más compatible con el nazismo que el cristianismo, y lamentaba que los alemanes fuesen cristianos y no musulmanes²⁰.

Joseph Goebbels

En este sentido, Hitler no fue un caso aislado. Como demostró el historiador Christopher Hale, Himmler, el jefe de las SS, también consideraba que el islam era mejor que el «suave» judeo-cristianismo y le informó a Goebbels, el ministro de Propaganda de Hitler, que: «El islam promete el cielo si ellos (los musulmanes) mueren peleando; es una fe atractiva y práctica para los soldados». Poco más tarde, en un discurso para los bosnios musulmanes de las SS que había creado el muftí Husseini, Himmler dijo: «En los últimos dos siglos, Alemania, su gobierno y sus líderes fueron amigos del islam debido a sus principios, y no por razones de oportunismo o cálculo político (…). El Dios todopoderoso, que ustedes llaman Alá, envió al Führer a los pueblos torturados y sufrientes de Europa (…). Fue el Führer el que liberó primero a Europa y después liberará a todo el mundo de los judíos, los enemigos de nuestro país. También son sus enemigos, pues el judío siempre ha sido enemigo de ustedes». Hay historiadores que afirman que el líder nazi incluso encargó una investigación sobre el texto del Corán, para averiguar si en sus páginas había alguna predicción que revelara que Hitler iba a completar la obra del profeta Mahoma.

Por su parte, el muftí también era muy detallista con Himmler. Se guarda un telegrama de 6 de octubre de 1943 en la que Husseini felicitaba a este por su cumpleaños, expresando su deseo de «una cooperación aún más estrecha para lograr nuestros objetivos comunes en el próximo año». Por su parte, Himmler le envió un telegrama a Husseini en la que mencionaba la «alianza natural» entre los nazis y los árabes: «El movimiento nacional-socialista de la Gran Alemania tiene, desde sus inicios, inscrito en su bandera la lucha contra los judíos del mundo. Por tanto, ha seguido con especial simpatía la lucha de los árabes amantes de la libertad, especialmente en Palestina, contra los intrusos judíos. En el reconocimiento de este enemigo y de la lucha común contra él se encuentra la base firme de la alianza natural que existe entre la Gran Alemania nacional-socialista y los musulmanes amantes de la libertad en todo el mundo».

En 1935, «la oficina de propaganda de los nazis subsidiaba una gran variedad de cursos, institutos y diarios, gastándose millones de marcos en las actividades “educativas” de los agregados culturales y de prensa alemanes en el mundo islámico», explica el historiador norteamericano Howard Sachar. Se alababa la similitud entre el pangermanismo nazi y el nacionalismo panarábico, y claro está, siempre se recordaba al enemigo común: «el judío». Husseini difundía alegremente esas publicaciones y, cuando se decretaron las Leyes raciales antijudías de Núremberg, Hitler recibió un montón de telegramas de felicitación de los árabes. «En Palestina, el diario Al Liwa tomaba prestado de los nazis el slogan “Un País, Un Pueblo, Un Líder”. Ahmed Husseini, líder del movimiento Egipto Joven, le comentaba a (la revista italiana) Lavoro Fascista que “Italia y Alemania son hoy las únicas democracias verdaderas en Europa y las demás son tan solo plutocracias parlamentarias”. A lo largo y ancho del Oriente Medio, grupos y partidos de ultraderecha pulularon en imitación consciente del nazismo y del fascismo italiano», escribió Francisco Gil-White.

 

Fragmento de La conexión entre el radicalismo islámico, el nazismo, el Vaticano y la ONU

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Fuentes:

Francisco Gil-White, Hajj Amin al Husseini: Palestina y los Nazis (El Colapso de Occidente: El Siguiente Holocausto y sus Consecuencias nº 1)

El conflicto Palestino-Israelí

Eric Frattini, Kidon, los verdugos del Mossad

Documentos juicios Núremberg delatando el papel de I.G. Farben en la Segunda Guerra Mundial: http://www.profit-over-life.org/

Recurso para la investigación del Holocausto. Proyecto Nikor, Nazi Conspiracy and Agression: Individual Responsibility of Defendants, Hjalmar Schacht: http://www.nizkor.org

Juicio contra I.G. Farben en: http://www.werle.rewi.huberlin.de/IGFarbenCase.pdf

Informe de Ford sobre el historial de guerra de la empresa, publicado en 2001: http://www.media.ford.com/article_display.cfm?article_id=10379

I.G. Farben, recursos históricos, http://www.wollheim-memorial.de

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