Saturno (Saturnus, Satarn), ¿ángel o demonio?

Saturno es el sexto planeta de nuestro sistema solar y el segundo más grande, después de Júpiter. Hace unos treinta años, las sondas Voyager detectaron en su polo norte una estructura hexagonal de aproximadamente treinta mil kilómetros de longitud, que en un primer momento fue catalogada por la NASA como natural, aunque luego se retractó porque las pruebas realizadas en el laboratorio demostraron que dicha formación no se puede dar de forma natural. En 2007, dicha estructura fue vista por la sonda Cassini también. Para más inri, algunos científicos consideran que, en realidad, los anillos de Saturno, que son más de cien mil, serían artificiales o manipulados. Al parecer, el mismo es el caso de algunos de los muchos objetos que orbitan el planeta y que fueron descubiertos por la sonda combinada Cassini-Huygens en 2004.

Norman Bergrun trabajó durante doce años para Ames Research Laboratories de la NACA, la predecesora de la NASA, y posteriormente también para la última, además de otras instituciones relacionadas con el ejército de Estados Unidos. Fue galardonado con varios premios por la Sociedad Profesional de Ingenieros de California, siendo considerado uno de los mejores ingenieros de Norteamérica de los últimos cincuenta años. En la década de los 90, este científico dijo que los anillos de Saturno habían sido construidos por una civilización inteligente.

1El doctor Bergrun basó sus afirmaciones en unas fotografías de las sondas Voyager que delataban la presencia de objetos artificiales alrededor de los anillos de Saturno. Uno de esos objetos medía unos cincuenta mil kilómetros de longitud, lo cual es cuatro veces el diámetro de la Tierra. Lo anterior se puede observar también en las fotografías posteriores tomadas por el telescopio Hubble, que captó un objeto cilíndrico de dimensiones colosales, claramente artificial, desplazándose en la periferia de uno de los anillos. A dicho objeto se le llamó «ringmaker», que en inglés significa «constructor de anillos».

El 7 de junio de 2010 la web space.com, relacionada con la NASA, informó de estructuras cilíndricas gigantescas en los anillos de Saturno que se confundían con sus incontables lunas. En un artículo de 24 de abril de 2012 titulado Cassini descubre objetos perforando un anillo de Saturno, Europa Press confirmó la teoría de Bergrun en el sentido de que la NASA había descubierto objetos extraños de unos ochocientos metros de diámetro que perforaban los anillos de Saturno, en concreto el anillo F, dejando rastros brillantes detrás de ellos. Se han encontrado unos quinientos objetos de este tipo, analizando las aproximadamente veinte mil imágenes de dicha zona durante los siete años que la sonda Cassini estuvo alrededor de Saturno.

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Un exasesor de la NASA, Richard Hoagland, dijo que en el séptimo anillo de Saturno había observado una construcción artificial a la que comparó con una clase de puente. Además, gracias a las imágenes transmitidas por Cassini, varios científicos concluyeron que los anillos de Saturno no existían en los primeros momentos de nuestro sistema solar, hace 4500 millones de años. Incluso hay teorías algo más excéntricas que postulan que, en realidad, Saturno sería una clase de proyector holográfico desde el que se crea por medio de vibración de sonidos, los cuales se escuchan claramente en varias grabaciones de las sondas, la realidad en la que vivimos en la Tierra.

Según algunos investigadores, Saturno es en realidad una estrella que se apagó hace tiempo y a lo mejor de ello derivó el símbolo del Sol Negro al que rendían culto algunas órdenes esotéricas y los nazis, entre otros. Lo anterior sería muy lógico, ya que se sabe que la mayoría de los sistemas solares está compuesta generalmente por dos soles y no por uno, como el nuestro.

3La leyenda cuenta que Saturno hizo un pacto con su hermano Titán para comerse a sus propios hijos, como muestra de gratitud porque ese le cedió el trono. Sin embargo Rea, la esposa de Saturno, consiguió salvar a uno de ellos, que fue Júpiter y que más tarde desterraría a su padre de los reinos celestiales, mandándolo a vivir en la Tierra junto con los mortales, donde Saturno se dedicó, entre otras, a dictar las leyes. Algunos creen que de esta leyenda se inspiró la toga negra que los jueces y abogados llevan puesta en las cortes de justicia.

4En la mitología, el símbolo asignado por las tradiciones antiguas a Saturno es el hexágono y ello es extraño, ya que no sabemos de qué forma divisaron los antiguos dicha formación en el polo norte del planeta, sin disponer de telescopios. El hexágono forma la sombra de un cubo, siendo la representación bidimensional de un cubo tridimensional. En nuestro mundo hay muchos monumentos en forma de cubo negro, mencionando a título de ejemplo el que está delante de Chase Manhattan Bank de los Rockefeller y uno de los mayores bancos de Estados Unidos. Sin embargo, el cubo más conocido del mundo es el de Mecca, donde los musulmanes dan siete vueltas alrededor de Kaaba en sentido contrario a las agujas del reloj, de la misma forma que la inmensa tormenta de Saturno, que gira en sentido antihorario. Según algunos, el cubo negro sería una forma de conectarse con otra dimensión separada de la nuestra, de donde llegaron los «dioses» que bajaron a la Tierra a lo largo de nuestra historia. La Nueva Jerusalén a la que se refieren tanto el cristianismo como el judaísmo y el islam representaría la purificación de nuestra dimensión de los descendientes de esos «dioses» provenientes de Satán (Saturno).

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En Fenicia, Saturno era nombrado Baal y era un dios al que se le pedían favores por medio de sacrificios humanos, especialmente de niños, y cuyo deseo más grande era que los seres humanos sacrificaran en su nombre a sus propios hijos. Esta clase de rituales aún se practica hoy en día por algunas órdenes satánicas y, según ciertos investigadores, algunos de nuestros políticos, banqueros y directivos del mundo de las finanzas y corporativo participan en tales ceremonias sangrientas y absurdas.

En la antigua Grecia, el nombre de Saturno era Cronos (el tiempo), que se comía a sus propios hijos para evitar ser derrocado por ellos. Los romanos lo honraban en medio de las fiestas «Saturnalias» que se celebraban entre el 17 y el 25 de diciembre y que posteriormente fueron adoptadas por los cristianos, siendo actualmente las Navidades (no existe registro alguno, sino todo lo contrario, de que Jesucristo hubiera nacido el 25 de diciembre, por mucho que ello pueda molestar a algunos).

5En realidad, Saturno fue un dios adorado por muchas culturas en la antigüedad y sigue siéndolo, aunque de forma bastante encubierta, por algunas religiones. Sin ir más lejos, el papa Benedicto XVI incluso recuperó una prenda llamada el «sombrero de Saturno», que formaba parte habitualmente de la vestimenta del papa Juan XXIII, siendo una prenda bastante común entre el clero católico, aunque su uso es optativo y nunca durante los oficios religiosos. La cabeza rasurada de los frailes también evoca los anillos de Saturno y la misma cruz cristiana es, en realidad, un cubo (que cuando se desdobla, el resultado es una cruz).

En la alquimia, Saturno era representado por el plomo que iba a trasmutar en oro, siendo la etapa inicial de la gran obra alquímica. La «nigredo» (negrura) se asociaba a Saturno y era la primera de las tres fases de la transformación de la materia. En esa etapa el alquimista, que aún era discípulo, tenía que eliminar sus temores, dudas, fallos y vicios y sustituirlos por la confianza absoluta en lo Divino: la Entrega. Una similitud relevante entre la antigua alquimia y la actual psicología es justo lo anterior, Saturno representando la Sombra que necesariamente tendrá que ser sanada integrando la dualidad, como paso previo a la iluminación. Por ello a Saturno se le llamaba también el Guardián del Umbral, ya que solamente después de cruzar el umbral nos volvemos libres, debido a la comprensión adquirida para con nosotros mismos y del mundo que nos rodea.

Los gnósticos consideraban que Saturno era el Demiurgo Satanás que extrae su sustento vital de sus criaturas. Otras posibles evocaciones a Saturno las encontramos en la religión judía, donde aún existe hoy en día la costumbre de mantener la cabeza cubierta con la kipá, que también aparece en la iglesia católica, simbolizando la creencia en la existencia de un ser superior al que tenemos que someternos.

Desde el punto de vista de la astrología, Saturno es el maestro que nos pone a prueba con lecciones duras, aunque imprescindibles. Es el planeta que termina los ciclos que atravesamos en nuestra existencia, con la inherente desaparición de nuestras vidas de seres o actitudes obsoletas, empujándonos a salir de nuestra zona de confort y a dirigirnos hacia el camino de superación personal y transcendencia. Según los astrólogos, con Saturno todo nos parecerá difícil al principio, todos nuestros planes sufrirán retrasos significativos, pero una vez superada la prueba, el imposible se volverá posible.

Sin embargo, este planeta cuyo tránsito es percibido generalmente como el más maligno de todos y es catalogado como la Bestia, también tiene un aspecto benigno. La Bestia representa nuestra Sombra, englobando nuestros miedos, pero también nuestros dones ocultos en el subconsciente. Solo cuando transcendemos la Sombra nos daremos cuenta de que, en realidad, es una maestra. Saturno nos pone delante de nosotros mismos mediante circunstancias muy dolorosas que no son provocadas generalmente por nuestras acciones erróneas ni por nuestras debilidades, sino que simplemente ocurren. De aquí el nombre de el «Señor del Karma» que le fue atribuido. Desde este punto de vista, Saturno es el portal hacia nuestra libertad, sanándonos en profundidad a raíz de la comprensión y es la clave de la renovación del ser y de la transmutación personal, de la alquimia interna.

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Camino de Libertad 1º, La Bruja del Amor y el Yonqui del Dinero, de Mónica Nita

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